Los Personajes de este fic no me pertenecen a excepción de uno o dos que saldrán posteriormente en esta historia. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA. Así como a los demás autores ya mencionados al inicio de este fic.


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[***] Cambio de escena (cuando hay dos juntos significa que ha pasado mucho tiempo)

0-0-0 cambio de punto de vista

"En comillas y cursiva" referencias a otras frases/ Recuerdos

Cursivas Recuerdos efímeros

"Comillas entre diálogos" pensamientos del personaje

* Notas de la autora (marcadas en el intertexto con un asterisco* y con N.A. al final del capítulo)


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Amor Silente

III

El día de su cumpleaños el reino hizo una gran fiesta, y al igual que el año pasado tuvo por ahí rondando a un montón de pretendientes; a los cuales despidió gentilmente tratando de no parecer mal agradecida ante sus bellas propuestas.

Su padre la miró a regañadientes pero ella le recordó que todavía le quedaban tres semanas. El día fue muy ajetreado como solían serlo todos sus cumpleaños.

¿Fiesta?, no, no, se supone que se le llama así cuando el evento se disfruta, pero ese día la princesa estaba triste. El crepúsculo llegó muy rápido y entonces todos los invitados se fueron, miró hacia el horizonte nuevamente, pero Sir Link todavía no aparecía.

—Era de esperarse— pronunció, Holodrum de verdad estaba muy lejos, incluso si Sir Link se lo había prometido, era un hecho que para ello tendría que llevar a cabo una tarea casi imposible.

No era como si su cumpleaños realmente le gustara, pero era el único día en el que ellos dos podían bailar libremente sin importar la multitud que hubiera. En realidad tenía que bailar con casi todos los invitados pero eso lo incluía a él y siempre podía hacer una excepción de tiempo sin que casi nadie lo supiera.

Suspiró amargamente y se fue directo a la cama, ni si quiera había anochecido, pero no se sentía con ganas de nada.

—"Tres semanas"— pensó

Las palabras torturantes le hicieron dar vueltas y vueltas, hasta que por fin sin siquiera pensarlo abandonó su cuarto. Caminó por los pasillos y milagrosamente salió del castillo sin siquiera ser vista.

Cuando menos lo pensó ya había llegado a la entrada de su jardín secreto.

— ¡Cielos!— suspiró— ahora entiendo porque mi madre me dijo que algún día lo necesitaría, y ya lo he utilizado en un sin fin de veces.

Pronunció las palabras que abrían el muro y entró recordando que debía de cerrarlo. Se recargó junto al árbol y ahí se quedó media dormida.

El canto de los insectos nocturnos arrulló su atormentada mente, tanto que en lugar de escuchar aquellos pasos solamente escuchó la pregunta…..

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— ¡Corre bonita!— le dijo a la yegua cuando divisó el castillo, entró presurosamente, pero la fiesta ya se había terminado.

Buscó a la princesa con la vista pero no pudo encontrarla.

—Ya se fue a dormir— dijo una voz a sus espaldas al ver que el joven caballero buscaba con insistencia.

Se viró un poco apenado, detrás de él se encontró a Impa con la reina.

Impa era quien había hablado y entonces nuevamente tomó la palabra.

—Llega un poco tarde Sir Caballero, pero todavía hay comida, ¿Gusta acompañarnos?— le dijo ofreciéndole un plato de manera amistosa.

—No gracias— contestó sin poder disimular su voz triste— creo que también me voy y descanso.

Caminó unos cuantos pasos y después sintió que lo jalaban, miró de manera confusa hacia su izquierda y la reina se había colgado de su brazo.

—Yo también me voy— le dijo con una sonrisa.

Él asintió de agradable manera y como buen caballero la acompañó hasta su cuarto. Después de todo era lo que ellos hacían, acompañar y cuidar a la reina desde tiempos inmemoriales.

—Sir Link, el día todavía no termina— le dijo antes de despedirse.

Llevó su mano hasta la cabeza del caballero y de ahí le sacó una hoja seca.

El pobre Sir Link se ruborizó de la vergüenza, había cabalgado por los bosques perdidos para ahorrar tiempo y seguramente un montón de esas hojas se le habían pegado a la cabeza.

—Un buen baño lo soluciona todo y después un paseo bajo las estrellas— añadió ella, se despidió con una sonrisa antes de entrar a su alcoba.

—Baño…— susurró él por un momento

Se puso rojo como tomate y se moría de la vergüenza.

—"¡Hay por las diosas, seguro que también apesto!"— clamó mentalmente.

Y después de todo corrió a toda prisa hasta su cuarto.

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Link POV

—Qué vergüenza— repetí mientras me mojaba la cabeza.

Me sacudí ávidamente, y me quede por un rato pensando, "Paseo bajo las estrellas", ¿A que venía todo eso?, de seguro que si me veía terrible.

La reina siempre sabia, nunca me había decepcionado, era como si leyera las almas y supiera reconfortarlas de inmediato.

Salí del baño y me cambie con ropa limpia.

— ¿Estrellas?— repetí insistentemente levantando una ceja, camine hasta el balcón y mire al cielo. — "Zelda" perdóname— susurre con melancolía. Tenía tantas ganas de verla pero ya estaba dormida; y para acabarla hoy tenía que ser el año.

Nunca creí que ese año llegaría. Tenía tanta prisa por llegar que se me había olvidado traerle algún regalo.

—Link idiota—susurre aun con más tristeza, me apoye en el barandal y agache la cabeza, el viento surcaba suavemente sobre el césped de los jardines, las flores, las hojas, el cabello de Zelda…

¿¡El cabello de Zelda!?

— ¿¡Princesa!?— clame para mí mismo, ¿Qué estaba haciendo a esa horas en los jardines?,¿no se suponía que ya estaba dormida?. Mire atentamente la dirección en la que caminaba y de inmediato supe hacia donde se dirigía.

Quien sabe porque pero mi cuerpo reaccionó sin avisarme, salte desde el balcón y casi me rompo la cabeza, afortunadamente ahí había un árbol. Ni todo mi entrenamiento de caballero había sido suficiente para prepárame para el día que me enamorase.

Tonto loco enamorado… Salí corriendo y al llegar al jardín secreto nuevamente me brinque la barda, la diferencia era que en esta ocasión lo había hecho hacia adentro…

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Zelda POV

— ¿Qué haces princesa?— escuche que me preguntaba

Por unos instantes había creído que era mi imaginación, una alucinación nacida de mis fervientes deseos de verlo, pero su voz había sonado demasiado clara y eso me obligó a virarme.

— ¡Sir Link!— grite con asombro y después mi corazón saltó de júbilo.

Me levante de un solo salto y lo atrape entre mis brazos.

—Pensé que no habías llegado— le dije mientras me le acurrucaba.

—Era una promesa— me dijo de manera cálida.

—Pero ya no hay fiesta, ni cumpleaños— le susurre.

—Bueno, es verdad, ya no hay fiesta pero todavía es su cumpleaños— carraspeó un poco— Todavía no son las doce, todavía no termina el día— me dijo de forma traviesa.

— ¿Qué clase de cuestionamiento es ese?, Sir Link eso es trampa.

Entonces se rio por lo bajo nuevamente en forma traviesa, aun así agachó su mirada y pude notar que estaba algo triste.

—Lo siento— me dijo finalmente— Llegue tarde y además… no pude tráele ningún regalo.

Mi corazón se oprimió un poco, no podía creer que fuera por eso que estaba desanimado.

—Tú eres mi regalo— le dije sin más.

Lo estruje aún más fuerte y él me devolvió el abrazo, "Tú eres mi regalo" le volví a susurrar. Pero entonces se apartó por un momento.

—Princesa, no me diga eso… yo no merezco semejante honor.

Negué con la cabeza.

—Que no se te olvide lo mucho que te amo, el hecho de que estés conmigo es más que suficiente.

—Princesa….

Posé mi mano sobre sus labios.

—Ya sé que se lo había prometido, Sir Link. Nunca más volver a hablar de ese tema, pero a veces yo no soy quien manda en mis sentimientos, simplemente salen a flote sin que pueda evitarlo.

Nuevamente volví a acercarlo y me acurruque sobre su pecho.

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Estaban completamente solos, abrazados en el silencio de la noche, hasta los grillos se habían ido y ahora solamente estaban ellos y sus respiraciones.

El joven caballero sintió que su corazón se detenía, la última vez que había escuchado esas palabras había sido hace casi un año.

—Te amo— volvió a susurrarle ella.

Y un leve escalofrió recorrió su espalda, se separó lentamente y la miró con cierta tristeza a los ojos.

—Pero no puede ser….— le dijo nuevamente centrándose en la realidad del mundo que los rodeaba.

Había sido un error correr tras ella, porque nuevamente corría el riesgo de lastimarla y eso era lo último que quería.

La princesa lo miró de reojo y asintió levemente, también lo sabía, pero eso ya no le importaba, se paró de puntitas y le acarició el cabello de la nuca con la mano para después obligarlo a que descendiera. Era una decisión difícil y tal vez… la más importante de su vida, estaba por romper aquella promesa, pero deseaba tanto tenerlo a su lado, y además… en menos de un mes todo terminaría.

Volvió a besarlo sin previo aviso mientras una lágrima se le escapaba. Y con todo el dolor de su alma Sir Link volvió a alejarse.

—Sir Link— le habló con la voz temblorosa y casi entrecortada— Se lo suplico…. Es mi cumpleaños.

Fue una puñalada directa, y después ya no pudo soportarlo, la amaba con esa vehemencia infinita, ¿Y entonces, por qué tenía que sufrir de esa manera?, ¿Por qué cuando ella le suplicaba por un beso?, ¿Por qué tenía que negarse? El mundo había dejado de tener una lógica porque de otra manera no se explicaba el hecho de que tuviera que apartarse.

Y cuando la princesa estuvo por darse por vencida la tomó entre sus brazos y le devolvió el ferviente beso.

Sin más todo se les había olvidado; el caballero, la princesa, el reino y el resto de las obligaciones. Solamente quedo el amor y de esa forma se correspondieron el uno al otro.

Pasó largo rato antes de que alguno de los dos pudiera separase, la joven princesa fue quien primero recuperó el sentido y después de una sonrisa simplemente se separó para revolverle el cabello. El joven caballero se espabiló lentamente, juntó su frente con la de ella y le volvió a regalar un beso.

—Sólo necesitaba uno. Gracias— le susurró ella con felicidad desbordante, parpadeó un par de veces y se dio cuenta que su compañero estaba llorando. — ¿Sir Link?— lo llamó un poco preocupada.

Pero él no respondió solamente la estrujó con muchas fuerzas.

—Ya no quiero ser un caballero— le dijo sollozando

— ¿¡Que!?

—¡Ya no quiero!, si no puedo estar a tu lado, si no puedo decirte que te amo, si no puedo volver a abrazarte como siempre… ¿¡qué sentido tiene la vida si no puedo estar contigo!?, para que entrene tantos años si en menos de un mes voy a estar muerto.

— ¡Sir Link!, ¿¡De que estas hablando!?

— ¿Crees que podré vivir sin volver a verte todos los días?, sin poder abrazarte como lo hago, sin poder mirarte directamente a los ojos como lo he hecho hasta ahora…. No…no podré, ya no puedo.

Terminó derrumbándose completamente y se aferró al frío suelo con las manos.

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Zelda POV

Durante largo tiempo se quedó ahí tirado, me hinque a su lado y lo abrase con vehemencia.

—Ya no quiero ser princesa— le dije llorando.

Y entonces finalmente levantó la vista, todavía se le rodaban las lágrimas y le acaricie el rostro para secarlo.

—Soy un caballero inútil— susurró con la voz un poco más calmada.

—No, no digas eso— lo calme

Ahora lo comprendía, ese mismo dolor que me quemaba el alma era el que él experimentaba ahora mismo, tal vez incluso más grande porque quizás no sólo sentía que traicionaba a sus sentimientos sino también a todo el reino... ¿Desde cuándo?

—Soy un traidor desde siempre— habló como si hubiera leído mis pensamientos.

—No— le dije con gran dolor en el alma, podía llegar a sentir muchas cosas, todo, todo menos eso, porque él no se lo merecía, se había sacrificado de sobremanera luchando en incontables batallas y ahora el amor lo hacía sentirse como un enemigo del reino, que terrible ironía y que cruel destino.

—No merezco vivir princesa… soy una completa deshonra, y después de todo lo que sus altezas han hecho por mi… soy un cruel ingrato… yo….

No podía seguir oyendo y le cubrí los labios dulcemente.

—Tú…— continúe con la oración que él había cortado. — eres lo mejor que me ha pasado en la vida, por favor para, no eres un traidor, no eres un ingrato ni mucho menos un caballero inútil. Gracias a ti Hyrule aún es un reino, si no hubieras estado ahí para nosotros quien sabe qué habría pasado en aquellas épocas desoladas y frías. Ya has sacrificado lo suficiente es momento para seguir adelante…

— ¿Adelante…?— me susurró mientras me miraba fijamente.

Otra lágrima se le escapó de los ojos y nuevamente le limpie la mejilla.

—Adelante.

— ¿Hacia dónde voy a ir?… todo se desmorona*

—Entones forjemos un nuevo camino, si ya no puedes encontrar el que antes tenías… construyamos uno nuevo.

—Princesa— me dijo de manera cálida, me tendió los brazos y yo lo recibí entre los míos.

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Link POV

Me faltaba el aire, más que nunca en toda mi vida, pero su cálido abrazo era reconfortante y sus palabras me obligaron a pensar desde una nueva perspectiva.

Después de mucho tiempo finalmente pude recomponerme, no creo haberme derrumbado nunca antes de esa manera, pero bien dicen que sin importar que tan malherido este el cuerpo al final lo único que verdaderamente importa es tener intacta el alma. ¿Quién me había dicho eso?...a sí, es verdad…. fue hace muchos años en una plática con la reina Ariane, una plática como la que habíamos tenido hace sólo unas cuantas horas.

"El alma". Tal vez por eso me había caído tan fácilmente, porque mi alma llevaba mucho tiempo soportando aquellas grietas, esas pequeñas fisuras que se habían formado a lo largo de los años.

Nuevamente sentí como me acariciaban la cabeza y sonreí ante el contacto.

—Vamos a fugarnos— me dijo cariñosamente

Pero esta vez no pregunte hasta donde ni hasta cuando, solamente negué con la cabeza.

—Hyrule no se merece perder a su princesa.

— ¡Al diablo con Hyrule!

— ¡PRINCESA!

Entonces se echó a reír de buena manera, su hermosa risa llenó el jardín secreto, por poco y se me olvidaba, pero todavía tenía razones para seguir viviendo y una de ellas era escuchar su bonita risa.

— ¿Es una broma?— pregunte con algo de nerviosismo.

—Sí, si lo es.

Por un momento nos quedamos en silencio escuchando el canto de los insectos nocturnos que misteriosamente había vuelto como si nada.

—Voy a quedarme a tu lado, voy a luchar para ti siempre. Tal vez en menos de un mes nuestra vida cambie radicalmente, pero nunca, nunca, nunca voy a abandonarte. De todas formas ya soy un traidor, puedo vivir con eso el resto de mi vida solamente si puedo tenerte cerca de vez en cuando.

—Sir Link basta…

—Lo siento, es posible que ahora este molesta. Hace un año cuando me dijo que me amaba salí huyendo porque tenía miedo de corresponderle y ahora salgo con esto… vaya cumpleaños.

—Tal vez el mejor de mi vida, solamente por escuchar esas palabras.

—Y también… debe de estar creyendo que soy un pervertido— le dije sin poder evitar sonrojarme. — no está bien que a mi edad ande con estas cosas, pero es difícil sentar cabeza cuando tienes a la persona que amas así de cerca.

Soltó otra pequeña risa y me abrazó la cabeza.

—Tonto. No creo que el amor tenga edad, de lo contrario no me sentiría tan enamorada. Sabes una cosa… desde que te conozco siempre he pensado, nací en el lugar correcto pero en el tiempo equivocado, si fuera un poco mayor tal vez tendría el valor para enfrentarme a mi padre… y también,… porque desde siempre he tenido mucho miedo..

— ¿Miedo?

—Como cuando pasó lo de tu amiga Malon, después de todo era normal que algún día buscaras a alguien de tu edad, no pensé que sintieras algo por una chiquilla, porque finalmente si lo miramos desde otro punto es eso lo que termino siendo.

—Si…

—Si— añadió un poco melancólica.

—Si eres una chiquilla.

—Lo sé— me repitió en el mismo tono.

—Pero eres MI chiquilla, y te amo, no podría ser de otra forma.

—Sir Link yo…

Interrumpí sus palabras poniendo mis dedos cuidadosamente sobre sus labios al igual que ella lo había hecho conmigo.

—También lo había pensado— le dije con cierto nervio— a veces también he creído que nací en el tiempo equivocado, si fuera un poco más joven al menos tendría una oportunidad como pasante..

— ¿Pasante?

—Alguien que tiene derecho de pedir tu mano. Porque el rey y la reina deben de estar siempre juntos, siempre van iguales… como tus padres.

—No sabía eso— me dijo en tono curioso.

— Ya te darás cuenta… cuando debas elegir a tu prometido, todos serán igual de jóvenes, ¿de verdad no te lo había dicho tu padre?

—No— me negó con la cabeza y después puso una triste mirada.

—Soy un imbécil, lo siento. — le dije antes de atreverme a acariciar su rostro. — no sé porque rayos saqué ese tema.

Me negó con la cabeza pero de todas formas yo sabía que lo que había dicho era cierto.

— ¿Creo que los dos teníamos mucho miedo, verdad?

—Sí, y se supone que usted es un caballero— me contestó burlonamente. — aunque al final lo único que eso demuestra es que nadie es de piedra, no somos inmunes a absolutamente nada.

Le sonreí y después mi corazón latió muy fuerte al ver sus bonitos ojos, la tome entre mis brazos y con cariño le volví a dar otro beso; el primero de muchos que nunca más iban a volver a quedar contenidos. Ya no podía, ni tampoco quería.

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—"Un paseo bajo las estrellas"— Pensó Sir Link primer caballero de Hyrule, las palabras de la reina se habían quedado rondado sobre su cabeza.

Tomó a la princesa entre sus brazos y después la llevó a dar una bonita caminata, esa noche bajo las estrellas ambos fueron realmente felices, porque después de una larga charla ambos acordaron no volver a abordar dolorosos temas.

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Continuara...

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N.A.: * No sé porque cuando escribía esto se me vino a la mente la última escena de La Leyenda De Spyro. (En serio tenia superr pegada esa melodía en la cabeza)


Cometarios del capitulo.

Bueno estaba releyendo esto para quietar los errores de dedo y esas cosas, y de repente me gano la risa pensando, ¡Dios!, esto bien pudo haberse llamado "El jardín Secreto de Zelda" jajaja (que al final de cuentas no es ni tan secreto) . pero bueno igual y hubiera sonado muy estilo Sandybell xD, de igual forma fue medio gracioso porque no me había puesto a pensarlo hasta ahora que lo estoy releyendo.