Mica: Hola a todos, he vuelto y les he traído otro capítulo. Solo espero que les guste y recuerden que las tortugas ninja no me pertenecen, sino que son de la cadena Nickelodeon. Disfruten el fic ^_^


-¡Sensei, ya llegue!- aviso Mikey, una vez que entro a la guarida. Kim entro y miro a su alrededor, totalmente curiosa. El Maestro Splinter salió de su habitación para ver a su hijo pero, al llegar a la sala, sintió una extraña presencia a su alrededor pero no era malo, sino que parresia ser bueno.

-Está bien, hijo mío. Llegaste antes que tus hermanos- dijo la rata, cuando estuvo en frente de su hijo. Kim miro atenta a la rata, al parecer no la veía. -¿Qué es esta sensación?- pensó Splinter, pero decidió no darle importancia.

-Hooo…está bien Sensei, yo estaré en mi cuarto- le dijo Mikey a su padre, quien asintió con la cabeza y vio como la tortuga de naranja se iba hacia su cuarto. En cuanto Mikey estuvo en su habitación, cerró la puerta. -¿Kim?- miro hacia los lados, buscando a su amiga.

-Aquí estoy- Kim atravesó la puerta como si nada y se sentó en la cama de Mikey, con una sonrisa en la cara.

-¿Qué estabas haciendo?- pregunto Mikey, sentándose también en la cama y mirando a su amiga. Ella se encogió de hombros.

-Me quede pensando…- ella miro hacia el techo, como si buscara las palabras exactas. -…tu padre no me ve, pero me doy cuenta de que me siente- Mikey ladeo la cabeza, confundido. –Tú sabes, se dice que hay personas que no ven a las almas…pero si las siente-

-Significa que…¿mis hermanos no te podrán ver?- pregunto entristecido la tortuga de naranja.

-No lo sé, habrá que probar- le respondió ella. Justo cuando ella dijo eso, se escucharon más voces en la sala. –Justo a tiempo- Mikey y ella se sonrieron mutuamente. Kim miro el T-Phone de Mikey (que había sacado de su bolso en cuanto llego) y miro la hora. –Mikey ¿y si lo hacemos mañana?- pregunto ella, antes de que Mikey abriera la puerta. El la miro, pidiendo una razón con la mirada. –Ya sabes…es muy tarde y tus hermanos deben de estar cansados…igual que tu- Mikey estaba por contradecirla, pero no pudo decir nada ya que bostezo. -¿Ves?- le dijo ella con diversión.

-Está bien…lo intentaremos en la mañana- asintió la tortuga. Después de que Mikey saludara a sus hermanos, cada uno se fue a su cuarto y se fueron a dormir. A la mañana siguiente, los tres hermanos mas grandes fueron los primeros en despertar pero por alguna razón, los tres sentían una presencia extraña, pero no era mala sino que parecía ser buena.

-¿Ustedes también lo sienten?- pregunto confundido Leo, mirando a sus dos hermano. Ambos asintieron. Los tres estaban sentados en la mesa de la cocina, esperando a su hermanito para poder desayunar. –Qué extraño…- susurro Leo. Mientras tanto, Mikey asomaba levemente la cabeza por la puerta de la cocina, sin que sus hermanos se dieran cuanta. Kim estaba a su lado, apoyada contra la pared y cruzada de brazos, mirando como su amigo apoyaba su caparazón (dejando de asomar la cabeza) y se reía levemente.

-¿Qué planeas hacer, Mikey?- pregunto entre confundida y divertida ella. El simplemente la garro de la muñeca y la arrastro hacia el sillón y se escondieron detrás de este, quedando arrodillados en el piso.

-¿Puedes mover las cosas?...Tu sabes, como lo hacen en la tele- le pregunto Mikey a su amiga. Ella se encogió de hombros.

-No lo sé…intentemos- respondió ella. Apunto con su dedo un puf, se concentro y movió su mano levemente hacia arriba, moviendo con ella aquel puf. Ella sonrió. –Parece que si- ella bajo lentamente el puf y lo dejo en el piso. Mikey sonrió enormemente, tenía un plan en la cabeza.

Momentos después:

-¿Por qué tarda tanto el enano?- pregunto ya malhumorado Raph. Donnie y Leo se encogieron de hombros y rieron levemente.

-¡BOYAKASHA!- escucharon los tres hermano y cuando voltearon a ver hacia la puerta, recibieron en la cara un montón de globos de agua. Mikey se acerco a la puerta y se rio a carcajadas, la dulce venganza. Raph apretó los puños, furioso…y goteando (XD). Kim asomo levemente la cabeza por la puerta de la cocina, se tapo la boca para aojar una carcajada.

-¡MIKEY!- grito enojado la tortuga de rojo, para después empezar a acercarse a su hermanito. Mikey sudo frio y empezó a retroceder. Cuando vio a su hermano mayor mas cerca, se echo a correr como alma que lleva el diablo. -¡NO HUYAS, COBARDE!- Raph también se echo a correr, persiguiendo a su hermano. Leo y Donnie se miraron entre ellos, para después reírse e irse a buscar unas toallas. Después de que Leo salvara a su hermanito, se secaran ellos (al igual que el piso) y de haber comido el desayuno, Mikey le pidió a sus hermanos que se sentaran en el sillón.

-¿Qué es lo que quieres decirnos, Mikey?- le pregunto Leo, entre curioso y extrañado. Mikey, que estaba parado en frente de sus amigos, se removió nervioso y disimuladamente, le hizo una seña a su amiga. Kim se acerco lentamente y se escondió tras Mikey. Leo, Donnie y Raph, sintieron una presencia en ese momento.

-Otra vez esa sensación…- pensaron los tres al mismo tiempo.

-Pues…s-solo quería hacer u-una p-pequeña p-prueba- respondió Mikey, nervioso. Dio un paso hacia el costado. –S-solo respóndanme con s-sinceridad…¿ven algo o a alguien aquí?- Mikey apunto el lugar donde había estado hacia unos segundos.

-Escucha Mikey, no tengo ti…- empezó a decir Donnie, pero al mirar en donde su hermanito apuntaba, pudo ver a una niña. Los ojos de Donnie se abrieron como platos. Leo, que estaba mirando a Donnie en ese momento, se extraño con la reacción de su hermano y miro hacia donde apuntaba Mikey. Los ojos de Leo se abrieron como platos, el también podía ver a Kim.

-Creo que dos de tus hermanos pueden verme, Mikey- hablo ella mirando a su amigo. Raph se sobresalto, volteo lentamente la cabeza (ya que estaba mirando a sus hermanos) y se quedo sorprendido, el también podía verla. –Bueno, parece que los tres pueden verme- Leo, Donnie y Raph estaban por gritar del susto, pero Mikey reacciono a tiempo y ambos (Kim y el) se abalanzaron hacia los hermano, tapándoles la boca (Mikey a Raph y a Leo, y Kim a Donnie). Después de eso y de que Mikey les explicara más o menos la situación, los hermanos terminaron medio confundidos y un poquito asustados.

-Y bueno, eso es lo que paso- termino de explicar Mikey a sus hermanos. Ellos simplemente sintieron lentamente. –Por cierto, Donnie necesitamos de tu ayuda- Donnie, algo nervioso, asintió. -¿Puedes buscar en tu computadora el cómo murió Kim?- pregunto Mikey.

-He…creo que si- Donnie se levanto, fue hacia su laboratorio y en cuanto volvió, trajo su computadora con él. Se sentó de nuevo en el sillón y puso la computadora en su regazo, para después mirar su hermanito. –Solo necesito que me des su nombre-

-Kim…Sora - dijo ella. Recordaba muy vagamente su apellido. Donnie se puso a teclear y después de unos momentos, él sonrío.

-La encontré- Mikey sonrió y se acerco a su hermano, sentándose al lado del genio. Kim, entre ansiosa y nerviosa, también se acerco y se puso detrás del sillón, apoyando sus brazos en el respaldo y mirando desde ahí el computador. –Esto es raro- eso llamo la atención del menor. Leo y Raph se quedaron en silencio.

-¿Por qué lo dices, Donnie?- pregunto extrañado Mikey.

-Pues, aquí dice…- Donnie se aclaro la garganta y se dispuso a leer. –"La familia Sora estuvo metida en dos accidentes…"- estaba por continuar, pero Kim le gano.

-"…el primero fue en un incendio de un edificio…"- la voz de Kim desapareció. –Y-yo recuerdo ese incendio. Fue extraño ese día…- Mikey la miro preocupado.

-Aquí dice que de todos los huéspedes que vivan ahí, la única persona que no salió herida fue…Kim Sora- Donnie miro por sobre su hombro a la chica, ella seguía mirando la pantalla y sin decir palabra alguna.

-Es cierto…- hablo Kim. -…yo fui la única que salió ilesa de ese incendio, dijeron que fue una especie de milagro- termino de decir.

-¿Pero por qué un milagro?- pregunto Leo, extrañado. Kim lo miro y le sonrío tristemente.

-Mi familia y yo vivíamos en el último piso de un edificio de 20 pisos- le respondió ella. Los cuatro se sorprendieron por aquello pero no dijeron nada.

-"…Después de aquel incendio, la familia Sora estuvo también en un accidente de auto. Extrañamente, de las tres personas que estaban en aquel vehículo, la joven Kim Sora salió totalmente ilesa…"- siguió leyendo Donnie.

-Eso también lo recuerdo…nos chocamos contra otro vehículo y dimos vuelta con el auto- hablo ella.

-"…pero, a pesar de esos dos accidentes, la joven Kim amaneció muerta de un día para otro. Los médicos no pudieron definir la causa de muerte de la niña"- siguió leyendo Donnie.

-No siquiera los humanos saben la razón de tu muerte, Kim- hablo triste Mikey. Kim suspiro y empezó a caminar, dando vueltas por la sala. En eso, el Maestro Splinter entro a la sala. Kim, se sobresalto y se volvió invisible (sin darse cuanta). Las tortugas parpadearon levemente, sorprendidos por lo que hizo ella.

-Hora de entrenar- fue lo único que dijo la rata, para después irse al dojo. Las tortugas simplemente asintieron y siguieron a su sensei.

Momentos después:

-¿Kim? ¿Dónde estás?- pregunto Mikey, entrando a su habitación y mirando hacia los lados. Al ver que ella no estaba ahí, se dirigió a la sala, donde vio a su sensei. –Sensei…¿le puedo hacer una pregunta?- Splinter se volteo para ver a su hijo y asintió. -¿hay alguna razón por la que un alma se quede en este mundo?-

-Por supuesto, hijo mío. Puede ser que tenga que cumplir una misión especial- le contesto Splinter. Mikey sonrío y asintió.

-Arigato, sensei- respondió Mikey, con una sonrisa y haciendo una leve reverencia. En eso, vio que detrás de su padre, a Kim caminando como si nada hacia el laboratorio. Estaba por decirle algo a su padre, pero se dio cuenta de que el ya no estaba con él. Mikey sonrío y se fue corriendo hacia el laboratorio. En cuanto entro al laboratorio, vio a Kim sentada sobre el escritorio y a Donnie paseando de un lado al otro por el laboratorio, pensativo. Kim lo miro y le sonrió. -¿Qué hacen, chicos?- Mikey se acerco a ambos.

-Nada- respondió ella, ya que Donnie seguía dando vueltas por el laboratorio. Mikey estaba por preguntarle a su hermano que pasaba pero alguien le gano la palabra…

-Hijos míos, necesito que vengan a la sala un momento- se escucho al sensei, quien estaba en la sala. Mikey y Donnie, quien dejo de dar vueltas al escuchar a su sensei hablar, ambos se miraron entre si y fueron rápidamente a la sala. En cuanto llegaron, vieron a sus otros dos hermanos sentados en el sillón y a su padre parado en frente de ellos. –Siéntense, hijos míos- ambos asintieron y se sentaron junto a sus hermanos, quienes estaban en la misma situación que ellos: no sabían que pasaba. Splinter se aclaro la garganta. Mientras Kim asomaba su cabeza por la puerta del laboratorio. –Me iré a un restiro espiritual por tiempo indefinido- aviso la rata. Los chicos se le quedaron viendo, no sabían si eso era suerte o que era. –Leonardo, quedas a cargo en mi ausencia-

-Hai, Sensei- asintió Leo. Raph gruño y Leo lo miro, sacándole la lengua (XD no se lo puedo evitar). Splinter les sonrío a sus hijos, para después irse a su cuarto. Las tortugas se miraron entre si y sonrieron. Después de que su padre se fuera, los chicos se pusieron a pensar cómo podían ayudar a su nueva amiga. Mientras tanto, en una esquina obscuridad, unos ojos se dejaron ver.

-Al parecer, esto será más fácil sin esa odiosa rata- pensó el dueño de aquellos ojos rojos. Después de eso, aquellos ojos desaparecieron.


Mica: Espero que les haya gustado. Dejen comentarios, y recuerden que acepto ideas y personajes, también ideas buenas y/o malas. Nos leemos otro día, chau mis queridos lectores