Mica: Hola a todos, he vuelto con otro capítulo de "El fantasma". Solo espero que les guste y recuerden: las tortugas no me pertenecen, sino que son de la propiedad de Nickelodeon. Les dejo que lean, los espero al final y disfruten ^_^
Raph, Mikey y Kim seguían caminando, buscando algún rastro (o rastro) de sus hermanos o de donde estaban. De la nada, Mikey se detuvo. Ambos (Raph y Kim) se detuvieron también y miraron al menor, extrañados de que se haya detenido. Pero antes de poder decir algo…
-¡HAAA!- grito frustrado Mikey. Raph bufo y rodo los ojos, mientras que Kim se rio levemente. -¡Estoy arto! ¡Solo quiero ir a casa!- Mikey bufo e hizo un puchero. Raph estaba por contestarle pero…
-No eres el único Mikey- dijo una voz, la cual venía de atrás de atrás de ellos. Los tres miraron a aquella dirección y vieron a Donnie y a Leo caminando hacia ellos, el segundo caminaba con la linterna en la mano. En cuanto estuvieron cerca de ellos, Mikey sonrío y los abrazo, feliz de verlos. Después de eso, se separaron.
-Ahora que estamos todos juntos…- hablo Kim, atrayendo la atención de todos. -…¿podemos intentar encontrar la salida de este lugar e irnos? Porque, sinceramente, este lugar no me gusta para nada-
-Tal cual- Mikey le sonrió a su amiga. Empezaron a caminar, pero Mikey se detuvo de golpe y bajo levemente la vista.
-¿Mikey?- Donnie se acerco a su hermanito, al igual que los demás. Mikey levanto lentamente la vista, las tortugas restantes tragaron en seco y retrocedieron un poco. Los ojos azules de Mikey se veían fríos, al igual que su expresión, como si…
-Estuviera poseído…- soltó Kim, de la nada. Los hermanos (menos Mikey) miraron a la fantasma, sorprendidos. Mikey no dijo nada, se dio vuelta y empezó a caminar. Leo estaba por detenerlo, pero Kim le agarro de la muñeca, deteniéndolo. –Vamos a seguirlo- todos asintieron y empezaron a seguir a Mikey. Unos minutos después, Mikey entro a una habitación. Ellos lo siguieron y, al entrar, Kim abrió los ojos como platos. –M-mi habitación…-
-¿Es tu cuarto?- Donnie miro a Kim, sorprendido. Mikey todavía no daba señales de dejar de estar poseído y seguía parado, mirando a la nada.
-Sí, este era mi cuarto…cuando estaba viva- Km miro las fotos que tenía en su antigua cuarto, en algunos estaba sola y en otras estaba con amigos o con su familia. Pero había algo extraño: en cada una de las fotos, en la zona donde ella estaba, estaba quebrada (o rota, como ustedes prefieran). –Qué raro…- pensó ella. En eso, Mikey gimió y estaba por caer al piso, sino fuera porque Raph reacciono rápido y lo atrapo.
-¿Qué paso?- Mikey puso una de sus manos en su cabeza, realmente estaba confundido. Kim se acero a él.
-Nada, solo fuiste poseído por un fantasma- le respondió ella. Mikey se le quedo mirando, para después sonreír levemente. En eso, Donnie vio algo que estaba clavado en la pared.
-¿Qué es esto?- Donnie se acerco a la pared y lo vio bien, era un papel y tenía algo escrito. –Chicos, encontré algo- los demás se acercaron a donde estaba Donnie. El genio arranco el papel y se dispuso a leer. –Aquí dice: "Ve la computadora"-
-¿Y qué demonios significa eso?- dijo malhumorado Raph, el lo único que quería estar salir de ahí y estar en su casa. Leo miro a Kim.
-¿Hay alguna computadora en esta casa?- le pregunto Leo. Kim se quedo pensando un momento, intentando recordar.
-Que yo recuerde…hay un computador en donde era la biblioteca de mi papa- contesto Kim, después de pensarlo bien. Los demás asintieron y empezaron a caminar, saliendo de aquel cuarto. Momentos después, entraron a un cuarto, que era la supuesto biblioteca. En cuanto entraron, vieron un escritorio donde estaba la computadora, el monitor tenia la pantalla en negro pero abagó había una luz que titilaba. Donnie se acerco, se sentó en la silla y apretó la tecla "espacio", en seguida el monitor se predio y mostro lo que parecía ser un periódico (o diario, como mejor lo entiendan). Los demás se posaron alrededor de Donnie y esperaron que este se ponga a leer, pero antes sonó el T-Phone del genio. Él lo atendió.
-¿April?- todos recién se daban cuenta de algo, desde que despertaron se habían olvidado de la pelirroja. –Sí, estamos bien…¿tu estas en la guarida?- Kim frunció el seño y se dirigió al genio.
-Dile que se vaya de la guarida, que vaya a su casa y que no se preocupe, que en cuanto salgan de aquí, ustedes le avisan- Donnie asintió y, después de decirle eso a la pelirroja, se dispuso a leer el periódico. Este mostraba la foto de una casa y arriba con letras grandes "Padre asesina a su esposa y a sus tres hijos". –Esa es mi casa…- susurro Kim, sin poder creérselo. Donnie se aclaro la garganta y lo demás se quedaron en silencio, dispuestos a escuchar al genio.
-"Un hombre acecino a su esposa, de 42 años, y a sus tres hijos: Nicolás, de 8 años; Federico, de 10 años; y a Nina, de 14 años. Después de matar a su familia, se mato a sí mismo. Nadie sabe la razón del porque lo hizo. La casa en donde aquella familia vivía quedo deshabitada"- Donnie trago en seco. Uso el mouse e hizo "click" en una flechita que había debajo de aquel diario. En seguida, aprecio otro periódico, al parecer después de aquel accidente. Donnie se aclaro, se le había formado un nudo en la garganta. Kim lo miro y se dispuso a leer ella.
-"Un año después de aquel asesinato, una familia de tres; una madre, un padre y una niña de 8 años, se mudo a esa casa. Ellos dicen que no pasaba nada fuera de lo normal en aquella casa"- leyó Kim, quien trago levemente. Donnie hizo nuevamente "click" en aquella flechita y apareció otro diario, de hace un par de meses. -"Siete años después de que aquella familia se haya mudado, su hija amaneció muerta. Nadie supo la razón de la muerte de la chica pero la familia, muy dolida, se quedo en esa casa. Unos meses después de la muerte de la chica, los padres de ella se tuvieron que ir y dejar todas sus cosas en aquella casa. El marido nos concedió unas palabras: No se qué pasa con esa casa y no me importa. Mi esposa y yo no podemos vivir más ahí. No sé qué paso, pero a mi esposa la lastimaron. No sé quien fue, pero no voy a dejar que me quiten algo más. Ya me quitaron a mi hija…no voy a dejar que se lleven a mi esposa. La mujer no nos dijo nada. Desde entonces esa casa se mantiene deshabitada"- termino de leer Kim. Todos se quedaron en silencio, sin saber que decir exactamente.
-Sinceramente…no entiendo nada- Raph se puso recto y se cruzo brazos.
-Yo lo que no entiendo…-hablo Leo, pensativo. -…es la razón por la que esa nota nos dijo que viniéramos hacia aquí-
-Quizá nosotros les podríamos responder- se escucho una voz que venía de atrás de ellos. Ellos se pusieron rígidos y se dieron vuelta lentamente. Ahí vieron a tres chicos: un niño de ojos castaños y cabellos rubios; otro niño de cabellos rubios y ojos azules; y una chica de cabellos negros, largos hasta un poco más debajo de los hombros y ojos castaños. Ellos se quedaron en silencio, no sabían qué hacer.
-Un momento…- pensó Mikey, entrecerrando un poco los ojos para después sonreír enormemente y adelantarse, posándose al lado de los chicos.
-Mikey, ¿qué estás haciendo?- pregunto Raph, confundido. Mikey simplemente sonrío.
-¿Que no lo ven?- Mikey señalo a los chicos. Kim se rio levemente, Mikey le sorprendía de sobremanera. –Son ellos: Nicolás, de 8 años…- Mikey señalo al niño de ojos castaños y cabellos rubios. El niño sonrío y asintió. -…Federico, de 10 años…- esta vez señalo al niño rubio y ojos azules. El también sonrío y asintió. -…Y Nina, de 14 años- señalo a la chica de cabellos negros y ojos castaños. Ella sonrío y asintió. Kim miro bien al menor de ellos y parpadeo levemente, para después acercarse rápidamente a Nicolás.
-Yo te conozco…- Kim apunto al niño, quien le sonreía infantilmente. A Kim, en eso, se le prendió el foco. -…¡eres mi amigo imaginario de los 8 años!- el niño se rio y asintió. Ellos se miraron y chocaron los puños. Después de eso, Kim miro bien a Federico y sonrío, para después señalar al chico. –Y tú eres mi amigo en los sueños- el rio y asintió. Los demás sonrieron y se acercaron a ellos.
-¿Saben que está pasando aquí?- pregunto Leo a los niños. Ellos se miraron entre sí, para después mirar a las tortugas y asentir.
-Estamos en nuestra casa, estamos aquí desde que nuestro padre nos asesino…- hablo el menor de ellos.
-…cuando eso paso; él, antes de matarse a sí mismo, prometió matar lo mas preciado de cada persona que sea capaz de venir a vivir aquí…- siguió Federico.
-…justo en ese momento, tú y tu familia se mudaron aquí. Así que nosotros decidimos que evitaríamos que algo te pasara- continuo hablando la chica. Ellos se quedaron callados, entre procesando lo que le decían los chicos y esperando a que continuasen.
-Pero estoy muerta- dijo Kim, confundida. Ellos la miraron con tristeza.
-Yo te cuidaba durante el día, haciéndome pasar por un amigo imaginario. Sabíamos que si nosotros estábamos contigo, el no te atacaría. No sabíamos el porqué, pero no se acercaba a ti cuando nosotros estábamos cerca de ti…- empezó a explicar Nicolás.
-…Yo te cuidaba durante la noche, estando al lado tuyo. De alguna forma, tú me sentías y me hacías aparecer en tus sueños…- continúo Federico.
-…Y yo lo hacía cuando salías de esta casa. No sabíamos si podía atacarte fuera de la casa, pero nosotros quisimos estar seguros- término la chica, ella bajo levemente la vista. –Pero la noche de tu muerte…-
-…yo me descuide y logro matarte mientras dormías. Todavía no sabemos cómo lo hizo- dijo Federico. Donnie se aclaro la garganta.
-¿Saben cómo salir de aquí?- los niños lo miraron.
-No podrán salir, hasta que él quiera…- respondió el menor de los tres. -…o hasta que todos ustedes estén muertos- las tortugas pusieron cara de horror, sudaron frio y temblaron ligeramente.
-Pero no se preocupen, nosotros no dejaremos que los maten…- hablo la chica, llamando la atención de ellos. –…y les ayudaremos a salir de aquí-
-Pero ustedes tienen que ayudarnos a nosotros- hablo el menor.
-¿Y cómo los ayudamos a ustedes?- pregunto Mikey.
-Nos ayudan si liberan nuestras almas- contesto Federico. –Pero no nos pregunten a nosotros como, porque ni nosotros no podemos- agrego él, al ver que le iban a preguntar. Los chicos se miraron entre sí, para después mirar a los tres fantasmas y asentir. Los niños sonrieron con felicidad.
-Muy bien, primero…- entre los tres se miraron, para después darse vuelta y empezar a caminar. -…les contaremos nuestra historia- las tortugas y Kim siguieron a los chicos. Cuando salieron de la habitación y llegaron al pasillo, todo a su alrededor empezó a cambiar; incluso las fotos que habían ahí, dejaron ver: a un hombre de cabello azabache y ojos castaños, a su lado una mujer rubia y de ojos azules; y junto a ellos estaban aquellos tres niños. Todos ellos tenían una gran sonrisa.
Mica: Muy bien, espero que les haya gustado este capítulo. Dejen comentarios y recuerden: acepto ideas y personajes, al igual que criticas buenas y/o malas (pero sin agresión, porfa). Nos leemos otro día mis queridos lectores ^_^
