Mica: Hola mis queridos lectores, he vuelto y les traigo el capitulo que me pidieron. Espero que les guste y recuerden que las tortugas ninja no me pertenecen, sino que son propiedad de la cadena Nickelodeon.

Advertencia: Los puntitos suspensivos (…) son los que separan los recuerdos de los momentos actuales. Ahora les dejo y disfruten el capitulo ^_^


-Todo esto empezó una semana después de mi cumpleaños…-empezó a contar Nina, a su lado caminaban sus hermanos. Los demás caminaban atrás de ellos, mirando a su alrededor, viendo que todo había cambiado. -…cuando nuestro papa empezó a actuar extraño…- su frase fue cortada por Mikey.

-¿Por qué todo cambio? Y ¿Dónde estamos?- pregunto Mikey mirando para todos lados. Nicolás lo miro por sobre su hombro y le sonrío.

-Estamos todavía en la casa, pero como estaba antes de que Kim y su familia se mudara- le contestó con diversión. Mikey lo miro un momento para después sonreír y asentir. Nina se rio levemente. Siguieron caminando por un momento hasta que vagaron las escaleras y llegaron a la sala, ahí se detuvieron a un costado del sillón.

-Muy bien, continuare… salvo que haya alguna duda- la chica miro a las tortugas y a Kim, quienes negaron con la cabeza. Nina sonrío. –Está bien…una semana después de mi cumpleaños nuestro padre empezó a actuar extraño. Cuando mama le preguntaba que pasaba, él simplemente respondía que no pasaba nada. Nos empezamos a preocupar más cuando él empezó a separase de nosotros…hasta que un día…- empezó a relatar ella.

… … … …

La mama y los tres chicos estaban sentados en el sillón, como si nada y mirando la tele. Atrás de ellos, en la puerta que levaba a la cocina, apareció el padre…con un cuchillo en mano. Él se acercaba a paso lento y sigiloso a su familia. Pero no se dio cuenta y pateo un cochecito de juguete, llamando así, la atención de su familia. Ellos se dieron vuelta, aun sentados en el sillón, y sus caras se llenaron de terror no solo al ver el cuchillo que tenia, sino también por la cara de maniático total que tenia.

-¡HAAA!- gritaron ellos con miedo, para después levantarse del sillón y salir a correr. El tipo simplemente rio de manera escalofriante y salió corriendo tras su familia.

… … … …

Kim y las tortugas se miraron entre ellos, después a los chicos, quienes le sonrieron y asintieron. Ellos salieron corriendo tras la familia, perseguida por el padre, por donde se habían ido. Los siguieron hasta lo que parecía ser el living, donde el padre había lograros atrapar a la madre.

… … … …

-¡Corran!- les grito ella a sus hijos, quienes con miedo y lagrimas en sus ojos, asintieron y salieron corriendo hacia el segundo piso. La mujer grito cuando sintió que su "amado marido" la azotaba contra el piso y la aprisionaba contra este, con el cuchillo peligrosamente en su garganta (en la de ella). El sonrío de manera macabra y la arrastro hasta la viga que estaba en medio del living, se saco el cinturón y, agarrando la mulecas de ella, las ato hacia atrás con el cinturón. Ella forcejeo pero no logro nada. Después de asegurarse de que este bien atada, sonrío y se fue a buscar a sus hijos. La mujer, al ver eso, se desespero. -¡No, por favor! ¡Hazme lo que quieras a mí, pero deja en paz a mis hijos!- le suplico ella, con lagrimas saliendo de sus ojos y forcejeando, intentando vanamente detener a su "querido marido". El simplemente la ignoro y siguió caminando. Los fantasmas y las tortugas siguieron a los chicos hasta que se escondieron en el baño, dentro de la bañera. En menor de ellos, se largo a llorar en silencio, abrazando a su hermana.

-Tranquilo Nico, no va a pasar nada…s-solo d-deja d-de llorar- le consolaba la chica, ella abrazaba a sus dos hermanos. Se quedaron rígidos y en silencio cuando escucharon a alguien que entraba al baño. –Shhh…- le susurro a sus dos hermanos. Ellos asintieron y se taparon la boca.

-¿Dónde están?- pregunto él con maldad, mientras entraba al baño y miraba para todos lados, con su cuchillo en mano. La respiración de los niños se detuvo cuando vieron que él se daba vuelta hacia la bañera.

-Agradezco que las cortinas no son transparentes…- susurro la chica, en cuanto vieron que el salía del baño y dejaba la puerta abierta tras de él. Ellos superaron de alivio y, lentamente, salieron de la bañera y se acercaron a la puerta, asomaron la cabeza por el borde y vieron de ambos lados, suspiraron de alivio al no ver nada. Salieron lentamente y cuando estaban por empezar a caminar…

-Hola- ellos se pusieron rígidos y voltearon lentamente, encantándose con su padre con el cuchillo en mano y una sonrisa siniestra.

-¡Corramos!- ordeno la mayor, dándose vuelta rápidamente y salir corriendo como alma que lleva el diablo. Los hermanos se miraron entre si y asintieron, corriendo igual que su hermana. El hombre se rio y siguió a sus hijos, pero caminando.

… … … …

-Ahí estuvo mi error…- hablo de la nada Nina (la fantasma), con tristeza. Los chicos la miraron. -…separarme de mi hermano menor- Mikey, por alguna razón, tembló ligeramente. Nicolás (el fantasma) miro a su hermana y le tomo la mano, en son de que estaba con ella. Nina lo miro y le sonrío.

… … … …

Los chicos corrían tan rápido como podían, pero lo único que no se dieron cuenta, fue que el menor se separo de sus hermanos (sin querer) y se escondió en su propio cuarto. El niño cerró la puerta y se escondió en su armario, dejando una pequeña abertura para poder ver. Abrió los ojos como platos, del puro miedo, al escuchar que alguien entraba por la puerta y la cerraba detrás de él. Jadeo levemente al escuchar que le puso cerrojo a la puerta.

-E-estoy m-muerto…- pensó aterrado el niño. Lagrimas salieron de sus ojos. El hombre que estaba afuera se rio levemente, dándole un escalofrió al pobre niño.

-¿Dónde estás pequeño? Sal, que tú papa quiere jugar contigo- Nicolás se tapo la boca, con la intención de evitar gritar, y con los ojos bien abiertos, con lagrimas en los ojos y sin dejar de mirar por la abertura. De la nada, el hombre desapareció del rango de vista del menor. El destapo lentamente su boca y miro atento a través de la abertura.

-Hola pequeño- el padre abrió de golpe las puertas del armario. El niño se asusto, abrió los ojos como platos, lagrimas salieron de sus ojos y…

-¡HAAA!- se escucho por toda la casa un grito de no solo de terror, sino que también de dolor. Nina, quien estaba con su hermano en la terraza (es como un último piso, donde no hay habitaciones y se pone lo que uno quiere). Nina abrazo más fuerte a Federico, quien al escuchar aquel grito, se largo a llora.

-N-Nico…m-mi hermanito- decía entre sollozos Fede. Nina simplemente cerró los ojos y abrazo más fuerte a su hermano, mientras que de sus ojos salían lagrimas.

-Tranquilo Fede…t-todo v-va a e-estar b-bien- ella le acaricio un poco la cabeza. Lagrimas salieron de sus ojos, no podía hacer nada. –Escúchame Fede…- separo un poco a su hermano de su cuerpo y lo agarro de los hombros, mirándolo fijamente a los ojos. -…tenemos que buscar a mama y salir de aquí mientras podamos- Federico asintió y así, ambos se levantaron. Vagaron lentamente la escalera y bajaron en silencio. Una vez abajo, subieron nuevamente las escaleras y empezaron a caminar, hasta que vieron que debajo de una de las puertas, salía sangre. Ellos solo desviaron la vista y bajaron por la escalera, hasta llegar al segundo piso. En cuanto llegaron, vieron a su madre atada a la viga del living y con la cabeza baja.

-Mama…- los chicos se acercaron a donde estaba su madre. Ella levanto la cabeza lentamente y miro a sus hijos: Tania un corte en la mejilla, que aun sangraba; un pequeño corte en el cuello. Nina se apresuro y soltó a su mama, quien se sobo un poco las muñecas y abrazo a sus hijos.

-Escúchenme…- la señora rubia se separo un poco de sus hijos y los miro de frente. -…tienen que irse, yo me quedare e intentare ganar un poco de tiempo para ustedes- ambos negaron con la cabeza. En eso, ella se dio cuenta de un detalle. -¿Dónde está Nicolás?- pregunto preocupada. Sus hijos, como respuesta, se largaron a llora.

-Él ya no está con nosotros…- dijo una voz que venía de atrás de ellos, quienes se dieron vuelta lentamente y vieron a su padre, con un cuchillo en la mano lleno de sangre al igual que su ropa y algunas manchas en su cara. La sonrisa macabra que tenía el creció un poco. -…y muy pronto, ustedes tres estarán con el- se acerco rápidamente a ellos. Ellos gritaron y salieron corriendo, pero aquel hombre logro agarrar a Federico por la pierna.

-¡HAAA! ¡Déjame en paz!- grito el rubio intentando zafarse del agarre del que alguna vez fue su padre. El simplemente sonrío y, como si nada, apuñalo a su hijo en la zona del corazón. Federico abrió los ojos como platos, jadeo en busca de aire y de su boca, salió sangre.

-¡NO!- grito Nina. Aquel hombre sonrió y se levanto lentamente, sacando el cuchillo del cuerpo del chico, el cual ya estaba sobre un charco de sangre, sin moverse y totalmente pálido. Nina no se podía mover, así que su madre la empujo hacia la puerta principal (que gracias a Dios estaba cerca) y la cerro en cuanto su hija estuvo fuera.

-¡MAMA!- Nina golpeo la puerta con desesperación.

-¡VETE NINA, YO TE DARE ALGO DE TIEMPO!- grito la mujer rubio. Ella se dio vuelta y miro a su "amado esposo". El sonrío de manera maligna.

-Nos vamos a divertir- el se acerco lentamente a ella, quien no retrocedió y, disimuladamente, le puso cerrojo a la puerta. Nina, con lágrimas corriendo por su rostro, salió corriendo hacia quien sabe dónde y se perdió entre la obscuridad.

… … … …

-Ahí hay otro error mío…- hablo Nina (la fantasma) con tristeza. Los demás la miraron, mas no dijeron nada. -…dejar a mi mama y huir como una cobarde- sus amigos y hermanos fruncieron el seño, pero no dijeron nada y siguieron mirando.

… … … …

Nina siguió corriendo por la obscuridad, sin saber exactamente a donde estaba yendo o a donde tenía ir. En cuanto, según ella, estuvo bastante legos, se detuvo y se sentó en una gran roca que había por ahí. Se quedo un momento en silencio, mirando a la nada, para depuse largarse a llorar. Se sentía totalmente impotente, no había podido salvar ni sus hermanos ni a su madre, no pudo hacer nada. En eso, Nina sintió un golpe en la nuca y después vio todo negro.

… … … …

-En cuanto desperté, estaba en la casa otra vez, sentada en una silla del sótano y atada- un nudo se formo en la garganta de ella. –No sabía cómo había llegado ahí o el por qué estaba ahí. Solo sé que él estaba en frente de mí, con un cuchillo. Él e-estaba lleno d-de sangre…¡yo no sabía qué hacer!- ella se abrazo a sí misma, intentando reconfortarse a sí misma. Mikey, quien estaba rígido y mirando todo, empezó a sollozar. Kim se acerco a él y lo miro con preocupación, poniendo una de sus manos en el hombro de su amigo. –A-así q-que c-cerré los ojos y e-espere l-lo p-peor- ella cerró los ojos fuertemente. Después de unos segundos, los abrió y miro la escena: ella con barias apuñaladas en su cuerpo y sangre en todos lados.

… … … …

-E-eres u-un m-maldito b-bastardo- dijo débilmente ella. Tosió un poco, sacando sangre de su boca y haciendo que este se deslice lentamente por los bordes de su boca. El sonrío macabramente y se acerco a ella. Acerco el cuchillo, lleno de sangre, a la cara de ella y deslizo lentamente la punta por la mejilla de la chica. La vista de Nina se empezaba a borronear, gracias a la gran pérdida de sangre. El sonrío divertido al darse cuenta de que ella ya se estaba muriendo, acerco lentamente su cara a la de ella y acerco su boca a la oreja de la chica.

-Adiós pequeña- lo siguiente que Nina sintió, fue como el cuchillo se enterraba lentamente en su pecho y después de cómo aquel utensilio salía brutalmente de su cuerpo. Ella tosió un poco, sacando más sangre de su boca, su vista empezaba a verse cada vez más borrosa…hasta que todo se volvió negro para ella.

… … … …

-En cuanto despertamos, nos encantábamos nosotros tres, cada uno en su lugar de muerte- termino de decir Federico. –Y desde entonces, estamos solos en esta casa…hasta que llegaron Kim y su familia- Kim quedo pensativa.

-¿Y qué paso con su madre? ¿No debería estar aquí también?- pregunto Kim, llamando la atención de todos. El menor de los fantasmas se aclaro la garganta.

-No lo sabemos. Desde que estamos aquí, no la hemos visto…Según lo que entendí, se fue en el momento que murió- le contesto el menor. Kim asintió lentamente.

-Dios…- murmuro Leo. Se sentía muy mal y triste por lo que tuvieron que pasar esos niños. -…¿Cómo pudo hacer eso?- pensó el líder. Miro a sus hermanos, Donnie y Raph intentaban calmar a Mikey, quien lloraba levemente. Leo suspiro y se acerco a ellos, poniendo una de sus manos sobre el caparazón de Mikey. Kim miro a los otros fantasmas, quienes intentaban tranquilizar a su hermana mayor, y suspiro, aun les quedaba un largo camino.


Mica: Muy bien, espero que les haya gustado y dejen comentarios. Recuerden que acepto ideas y personajes, al igual que críticas malas y/o buenas. Nos leemos otro día. Adiós ^_^