Los Personajes de este fic no me pertenecen a excepción de uno o dos que saldrán posteriormente en esta historia. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA. Así como a los demás autores ya mencionados al inicio de este fic.

.

Dulac pertenece a Wolfgang holhbein en La Leyenda de Camelot.


[***]

[***] Cambio de escena (cuando hay dos juntos significa que ha pasado mucho tiempo)

0-0-0 cambio de punto de vista

"En comillas y cursiva" referencias a otras frases/ Recuerdos

Cursivas Recuerdos efímeros

"Comillas entre diálogos" pensamientos del personaje

* Notas de la autora (marcadas en el intertexto con un asterisco* y con N.A. al final del capítulo)


Amor Silente

VIII

[Escena Extra]

[***]

0—0—0—0—0—0—0—0—0—0—0—0—0—0—0—0—0—0—0—0—0—0—0—0—0—0—

Esa tarde cuando Sir Link le entrego su espada, se marchó de manera triste, no podía creer que las cosas terminaran de tan terrible manera, detuvo su cansada marcha, no podía seguir avanzando con ese terrible peso, la espada de su maestro amenazaba con resbalársele de las manos.

"Úsala para proteger las cosas que amas"

—Protege lo que verdaderamente amas— masculló de manera queda escondido tras unos de los pilares del castillo— La felicidad de mi familia…— susurró de manera cauta.

El estridente sonido de la puerta de la sala de los juicios lo hizo sobresaltarse, miró tras el pilar a Sir Link marcharse custodiado por dos guardias. Suspiró de manera pesada mientras su vista se perdía en la espada.

¿Qué debía de hacer ahora? ¿Aceptaría aquel destino…?

—Es más triste que si volviera a ser el Mozo de la cocina— gruñó de manera baja mientras se aferraba al arma.

Horas más tarde vio a la reina pasar de manera furtiva por los pasillos, esperó con paciencia hasta que la vio volver con la princesa Zelda entre sus brazos.

Nuevamente suspiró.

—Hasta la realeza se niega a aceptar sus propias reglas…

No había pasado tanto tiempo y entonces vio a la princesa Zelda cruzar nuevamente los pasillos.

—Esa dirección es peligrosa— se dio a si mismo mientras se levantaba de su escondite, no era el mejor momento para estar deprimido, Sir Link había dicho claramente "cuídenme a mi princesa". Se echó la espada a la espalda atándola de manera provisional con un cintillo.

Corrió como loco por los pasillos vigilando que ninguno de los guardias se topara en el camino de la princesa, un pobre despistado terminó cediendo ante sus traviesos trucos cuando el joven caballero le puso el pie para que se cayera.

El guardia azotó de manera recia contra el suelo.

—Lo siento tanto, soy tan torpe.

Fingió disculparse por el incidente mientras utilizaba su cuerpo para cubrir la visión del guardia.

Así fue como la princesa avanzó por los pasillos sin saber que un pequeño ángel guardián la estaba protegiendo.

—Ya decía yo…— clamó en voz baja mientras la veía adentrarse en el pasillo que conducía a la habitación de su maestro, ahí arriba no había nadie así que suspiró con cierta ligereza.

Unos pasos rompieron su concentración, de inmediato también supo que se trataba de los caballeros, cuando aparecieron se plantó en medio del pasillos, a lo lejos podía escuchar a la princesa llamando a Sir Link a la puerta.

— ¡A dónde y sin permiso!— clamó de forma autoritaria. Tenía que encontrar una manera de hacer tiempo.

—A donde no te importa—gruñó uno de los compinches de Mordred.

Se moría de los nervios pero no se movió de su sitio, los otros seis lo miraron con enojo al punto que comenzó a ponerse nervioso.

—"¡Qué diablos! ya me volví loco, yo no soy el primer caballero"— pensó con cierto miedo sabiendo que no era tan fuerte como lo era Sir Link para poder enfrentar a seis a la vez.

— ¡Quítate, estorbo!— gruñeron al tiempo que lo empujaban

Él también gruñó cuando se cayó al suelo.

— ¡Achichincle metiche!

— ¿El perrito faldero está enojado porque exiliaron a su maestro?— después rieron de mala manera a carcajadas.

—"Lo siento princesa, hasta aquí he llegado"— el pensamiento cruzó por su cabeza mientras veía a los seis encaminarse hasta la habitación del primer caballero pero el chirrido de una puerta lo hizo suspirar de alivio.

Ni siquiera pasó mucho tiempo cuando vio volver a los seis corriendo de manera espantada.

—Corriendo con la cola entre las patas— dijo burlonamente.

Esa noche no volvió a su cuarto, fue directo a la cocina de Mozos. Sentado en una rustica mesa estaba uno de sus compañeros, parecía triste y pensativo.

— ¿Qué te paso?, estas triste, ¿Otra vez te explotaron los pasteles?

El joven de cabellos mostaza y ojos pardos lo miró con cierto recelo, no estaba de humor para eso. Era un poco menor que él y también bastante bajito.

—La señora Impa me ha dado esto para mañana— dijo extendiéndole un papel enroscado.

—No puede ser tan malo— dijo tomándolo con poca destreza, el rollo de papel se resbaló por uno de los extremos y terminó desenroscándose hasta los pies del caballero.

Dulac puso los ojos como platos.

—¡Para mañana esto!, ¿Tendremos un banquete en el castillo?

— ¿No lo sabes?

Negó con la cabeza.

—En dos días la princesa se casa, ¡Cómo es posible que no lo sepas!, el rey lo anunció en la gran sala esta tarde, estabas en tu pequeño mundo o yo no sé qué diablos. De todas formas a mí también me tomó por sorpresa.

No pudo evitarlo y soltó el papel de golpe.

—Escuche algo extraño… ¿Es cierto que Sir Link fue acusado de pervertir a la princesa?

—Si— susurró con voz lejana y mirada perdida— ¡Pero no la estaba pervirtiendo!, esa acusación es falsa— clamó con amargura.

—También escuche que fue exiliado… la razón de que el rey quiera casar con esa premura a su hija es para evitar que se expandan los rumores, si la noticia llega a otros reinos la princesa ya nunca podrá casarse— dijo agachando la cabeza.

—No puede ser cierto— clamó dejándose caer sobre una silla.

Sacudió la cabeza ávidamente…

—Tomo* sé que siempre te he regañado por esto pero… necesito que ahora hagas uso de tus habilidades.— clamó mientras lo tomaba por ambos los hombros.

—¿Mis habilidades?

—No sé cómo rayos lo haces pero siempre terminas enterándote de todo lo que pasa en el castillo. Necesito detalles, detalles muy específicos.

— ¿De la boda de la princesa?

—Así es.

—Sabes que quiero… te ayudo porque eres mi hermano. Pero no puedo.

— ¡Que!

—Mira esa horrible lista, ¿Qué se supone que haga con la comida?

—Hablare con Lady Impa, desde ahora en adelante Tomo el Mozo esta terriblemente enfermo.

—Me gusta la malicia con la que piensas— dijo el joven guiñándole un ojo.

Y esa misma noche fue con Impa para disculparse en el nombre de su hermano. Ella lo miró con dudas, pero sabía que él nunca lo encubriría, no era como si Tomo le hubiera pedido a Dulac que intercediera para evitar sus deberes. El joven caballero siempre había obrado para que su hermano fuera responsable, Impa creyó que el pequeño mozo de verdad estaba enfermo.

. . . . . . [***] . . . . . .

. . . . . .

— ¿A dónde ira?

—No tengo idea.

Se acercó a su oído y le susurró las siguientes palabras

—Al atardecer. En el árbol del columpio… tengo algo urgente que decirle.

Sir Link ladeó los ojos, como si no estuviera del todo de acuerdo.

.

.

Continura...

.

N.A.*Si ya sé, pero, ¿Quién más podría ser el perfecto metiche?, los que a leyeron Camino a Hyrule seguro van a entenderme.

Y por cierto que creo que les mentí jajaja creo que había dicho que Sir Arthur era el único O.C aparte de la Reina en esta historia, y pues… no es cierto jajaja, de mala manera que no me acordaba de Tomo xD.


Comentarios del fic:

Espero que les hayan gustado estos capítulos, las cosas están por ponerse emocionantes.