Mica: Hola a todos, he vuelto y les traigo otro capítulo. TMNT no me pertenece, sino que son de la cadena Nickelodeon. Espero que les guste y yo los espero al final, como siempre ^_^
Todos se quedaron en silencio, sin saber que decir o hacer. En eso, apareció una figura obscura, quien atravesó a Kim y ella brillo un poco. –Se siente extraño ser atravesado por un fantasma…siendo uno- comento Kim, viendo como también pasaba a través de los niños y ellos también brillaban un poco. Aquello niños estaban temblando de miedo, ellos sabían quién era aquella figura obscura.
-¿Qué demonios es eso?- pregunto Raph, siendo atravesado también por aquella cosa. Leo, Donnie y Raph habían brillado levemente, mientras que Mikey brillo un poco más fuerte. La figura obscura, después de atravesar a cada uno, se dirigió rápidamente a Mikey.
-¡Mikey, abajo!-pero el menor no pudo reaccionar y fue atravesado por segunda vez por esa cosa obscura. Mikey cayó al suelo de espalda.
-¡Mikey!- sus hermanos se acercaron rápidamente a su hermanito y se arrodillaron a su lado. Kim se acerco lentamente, lo vio desde arriba y se cubrió la boca con ambas manos. Miguel Ángel estaba pálido, con la boca entreabierta y lo ojos abiertos, los cuales se veían fríos y sin vida. Donnie apoyo su cabeza en el pecho de su hermanito, buscando los latidos de su corazón…pero no los encontró. El genio, al borde del llanto, se sentó recto y negó con la cabeza. Leo se modio un poco el labio inferior al ver lo que hizo el genio, acerco lentamente su mano a la cara de su hermanito y la puso sobe sus parpados, cerrándolos. Kim se fijo bien y se dio cuenta de que le faltaba un Nunchaku. Ella vio a aquella cosa negra y vio un pequeño brillo naranja entre todo el negro.
-¡Oye, vuelve aquí!- grito Kim, cuando vio que esa cosa traspasaba el piso y se iba al sótano. Kim apretó los puños y miro a los niños fantasmas. -¡Nicolás, Federico y Nina vayan al sótano!- ellos asintieron, pegaron un leve saltito y traspasaron el piso. Kim se acerco y miro a las tortugas. –Chicos, ustedes también vayan al sótano- Leo asintió. Kim sonrió levemente, pego un leve salto y traspaso el piso. Raph alzo como pudo al menor y lo puso sobre su espalda. Las tortugas se acercaron al agujero y saltaron dentro, Raph lo hizo con cuidado. En cuanto llegaron, vieron a aquella sombra sin forma alguna parada, como si nada y con aquel brillo naranja. Raph dejo lentamente a su hermanito en el piso, pero se arrodillo junto a él y todavía lo sostenía, dejando la cabeza de Mikey reposar en su pecho. Donnie y Leo estaban enfrente de ambos, listos para protegerlos. Los niños fantasmas se acercaron a Kim, estaban un poco asustados.
-Papa, por favor para con todo esto-suplico Nina, pero recibió como respuesta una risa burlona de parte de aquella cosa negra.
-¿Todavía no te diste cuenta niña?...¡Yo no soy tu padre!-Kim frunció el seño.
-Entonces…¡¿Quién eres realmente?!- grito frustrada. Aquella figura empezó a cambiar, hasta dejar ver a un niño de no más de 12 años, de pelo y ojos negros. Kim se fijo bien y vio que en la mano de ese niño estaba el Nunchaku de Mikey, el cual tenía un brillo de color naranja.
-Mi nombre es Juan- respondió el niño, su voz y su rostro no tenían ningún sentimiento alguno.
-¿Y qué es lo que quieres Juan?- el niño frunció un poco el seño.
-Lo que lo quiero es venganza- respondió como si nada. Nina frunció el seño y dio un paso adelante, ahora estaba enojada.
-¡¿Quieres venganza?! ¡¿Y nosotros tuvimos que pagar por tu estúpida venganza?!- grito enojada Nina. Kim la miro, se acerco a ella y le puso una mano en el hombro. -¡Por lo menos, explícame algo! ¡¿Ha que se debía tu venganza?!- el niño frunció el seño ante lo que dijo ella.
-¡Tú no sabes que es que te quiten lo más preciado de uno y a lo que todos tienen derecho! ¡Mis padres me quitaron la vida!- grito el niño. Kim parpadeo, confusa y después frunció el seño.
-Explícate- ordeno Leo, quien se había acercado y se había puesto al lado de ella.
-Yo nací prematuro y tenía mis defensas muy bajas, por lo que me enfermaba muy fácilmente. Pero un día me enferme muy grave y me tuvieron que internar en el hospital. Los doctores me revisaron pero no me dijeron nada y dejaron que me vaya a casa. Con el paso de días me dolía cada vez más el cuerpo…Unos días después, mi mama me dio de comer pero de alguna manera me dormí y cuando me desperté, era un fantasma- el niño apretó fuertemente los puños, los miro y los fulmino con la mirada. –Después de eso, me prometí que le sacaría lo más preciado a quienes se atrevan a vivir aquí- en eso, a Kim se le vino una idea a la mente.
-Donnie…- el mencionado se acerco. -…¿tienes ese papel que encontró Mikey?-
-Sí, ¿por qué?- Kim extendió una de sus manos.
-Lo necesito, por favor- Donnie asintió, saco ese papel (de quien sabe dónde) y se lo entrego a Kim. Ella se giro y miro a Juan. –Toma- le extendió la mano que tenía el papel. Juan la miro, desconfiado. Pero termino agarrándolo con su mano libre (ya que la otra tenía el Nunchaku brillante de Mikey) y se dispuso a leer. Mientras leía, su expresión no cambiaba. En cuanto termino de leer, bajo lentamente el brazo y bajo la mirada, dejándola cubierta por su cabello azabache. Nadie dijo nada.
-L-lo hicieron…- Kim se acerco un poco, pero dejando una distancia prudente entre ambos.
-Lo hicieron por tu bien- completo ella. El niño asintió lentamente, sin subir la mirada. –Ellos sabían que si seguías así, seguirías sufriendo con el pasar de los días-
-Y n-no les q-quedo otra más q-que s-sacrificarme- Juan sollozo un poco, para después largarse a llorar. –T-tanto t-tiempo…m-mate a u-una f-familia…s-separe a u-una p-persona d-de s-su p-padres…p-por u-una v-venganza s-sin r-razón- Kim redujo el espacio entre ambos y le extendió una mano. Juan la miro y, lentamente, le dio el Nunchaku brillante.
-Gracias- ella se dio vuelta y se lo dio a Leo. El líder se acerco a donde su hermanito, puso el Nunchaku en el pecho de Mikey y esperaron.
-Vamos Mikey, vuelve con nosotros- pensó Donnie, mirando a su hermanito.
-Dale enano, tú puedes- pensó Raph, quien todavía sostenía a su hermano de banda naranja. Vieron que aquel brillo que tenía el Nunchaku desaparecía, como el color verde de Mikey volvía, de cómo abría los ojos de golpe, abría la boca y empezaba a respirar rápidamente, buscando desesperadamente aire.
-¡Mikey!- sus hermanos sonrieron y abrazaron fuertemente al menor, feliz de que este despierto…y con vida. Después de unos segundos se separaron, se levantaron y se acercaron a los fantasmas.
-Me alegra que estés bien- Kim abrazo a Mikey, quien sonrío y le correspondió.
-Miguel Ángel…- Juan se acerco y miro al mencionado, quien se separo de Kim y miro a Juan. -…lo lamento mucho-
-No te preocupes niño- Mikey le sonrío y le puso una mano sobre su cabeza, despeinando al niño. Juan sonrío, feliz al ver que él no estaba enojado. El niño miro a las demás tortugas.
-Lamento mucho lo que les hice pasar…- después miro a los niños fantasmas. -…y también por lo que hice- los dos menores sonrieron, pero Nina lo miro y se enojo un poco, pero termino por asentir, aceptando las disculpas. Kim se acerco al niño y lo miro.
-¿Sabes cómo dejarnos libres?- el niño negó con la cabeza.
-No, no lo sé…lo siento- Kim suspiro.
-No te preocupes- justo cuando digo eso, aquella figura brillante apareció en frente de ellos y empezó a tomar forma.
-Mama…- murmuro Nicolás, una vez que tomo la forma completa. Aquella mujer rubio y de ojos celestes les sonrío a sus hijos. -¡Mama!- los tres niños corrieron hacia su madre, quien se agacho un poco y los recibió con los brazos abiertos. Aquella familia incompleta se abrazaba con ternura y amor. Juan sonrío triste, dándose cuenta recién de que había hecho sufrir a una familia totalmente inocente.
-Kim…- ella miro a Mikey, quien se le había acercado. -…¿te diste cuenta de que ella brilla más que ustedes tres?- Kim asintió, sin saber la respuesta. La madre soltó lentamente a sus hijos y se paro, una luz brillante apareció atrás de ella. Aquella señora empezaba a hacerse transparente.
-Mama, ¿qué está pasando?- pregunto Nico. Ella le sonrió con cariño.
-No se preocupen mi pequeños, nos volveremos a ver- cada vez, ella se hacía más transparente. –"Busquen lo más preciado, solo así se podrán liberar"- fue lo último que dijo ella, antes de desaparecer.
-¿Lo más preciado?- Leo se puso pensativo, para después mirar a los niños fantasmas. -¿Cuál es el objeto más preciado para ustedes?- pero antes de poder responder, los ojos de Nico brillaron y el empezó a caminar. Nadie dijo nada y vieron lo que hacia el menor. Nico se había acercado a una caja determinada del sótano, la abrió y saco un pequeño pulpo de peluche, cada uno de sus tentáculos eran de colores diferentes.
-¿Qué…?- Nicolás sacudió la cabeza, como si estuviera saliendo de un transe y miro lo que tenía en las manos. Una sonrisa grande y de felicidad puro, apareció en el rostro del menor. -¡Sr. Pulpito!- abrazo fuertemente al muñeco.
-¿Sr. Pulpito?- Mikey miro a los hermanos del menor.
-Lo tiene desde que nació…nuestro abuelo se lo regalo antes de morir- respondió Federico.
-¡Miren!- Raph señalo al niño. Todos miraron al menor y vieron algo extraño: hacia como un holograma que estaba por desaparecer en cualquier momento. El niño, al sentir que lo miraban, abrió los ojos y se miro a sí mismo, sin dejar de abrazar a su muñeco. Nico sonrío un poco.
-Me puedo ir…- Nina y Federico le sonrieron a su hermanito.-…los estaré esperando hermanos-el niño miro a las tortugas. -¿Lo cuidarían por mí?- señalo a su muñeco.
-Por supuesto- contesto Leo, con una leve sonrisa.
-Gracias por todo- fue lo último que escucharon de pate de Nico, ya que este desapareció completamente. El muñeco cayó al piso. Leo se acerco y lo recogió, sonriendo. En eso, los ojos de Fede brillaron y se acerco a una tabla que estaba ahí. La levanto y saco un reloj de cadena de color dorado. Federico parpadeo, saliendo de su trance y sonrió con alegría pura, al ver lo que tenía en sus manos.
-¿Qué es eso?- pregunto Raph, en cuanto el niño se levanto y se acerco a ellos.
-El reloj de mi abuelo- contesto el niño. En eso, el empezó a hacer lo mismo que su hermanito: parpadeaba como si fuera un holograma. –Te esperare hermana…y cuídense…y cuiden de mi reloj, por favor-el niño empezó a desaparecer. –Gracias por su ayuda- al decir esto, Fede desapareció totalmente. Donnie se acerco y recogió aquel reloj. Nina suspiro y cerró los ojos, esperando su turno. Después de unos segundos, abrió los ojos y empezó a caminar, dirigiéndose a la escalera. Las tortugas, Juan y Kim la siguieron. Llegaron hasta la sala, donde Nina apoyo su mano en la pared y parpadeo levemente, saliendo de su transe.
-De seguro debe estar ahí- Raph sonrío y se acerco a la pared. Nina se corrió un poco, saliendo de su camino.
-No es problema- Raph sonrío, levanto el puño y lo estampo contra la pared, rompiéndola.
-Estas…realmente torcido- comento con una leve sonrisa Leo. Raph saco su puño de la pared y se volteo hacia ellos.
-Gracias- contesto la tortuga de rojo con una sonrisa en la cara. Nina saco del agujero de la pared, un pequeño halaguero. Bastante extrañada, la abrió lentamente y saco un rosario.
-Mi rosario…- Nina sonrío con alegría y empezó a hacer como un holograma que está a punto de desaparecer. –Cuídense…y gracias por todo- ella desapareció y el rosario cayó al piso. Raph, quien estaba más cerca, lo agarro. Juan suspiro con tristeza.
-Solo faltas tú…- Kim lo miro y le sonrió.
-Faltamos los dos- Juan le sonrío y justo en eso, recordó algo. Salió corriendo hacia las escaleras. Kim y las tortugas lo siguieron. Se detuvieron cuando llegaron a la biblioteca del segundo piso. Juan esta arrodillado y poso su mano en la pared.
-Está aquí-susurro él. Se levanto y se corrió, al ver que Raph se acercaba. Como si nada, pateo la pared y la rompió, para después irse a donde sus hermanos. Juan metió su mano y saco un oso bastante sucio. El sonrío al ver a aquel muñeco. –Teddy…- Juan se levanto y abrazo a su oso con dulzura. El empezó a hacer lo mismo que los otros fantasmas: parpadear. Él miro a sus nuevos amigos y le sonrío. –Perdón…y gracias por ayudarme y abrirme los ojos- fuel lo último que dijo, para después desaparecer. Aquel oso cayó al piso. Mikey se acerco y lo recogió. Kim lo pensó bien, hasta que se le vino una idea a la cabeza.
-Creo saber donde esta- ella empezó a caminar y se dirigió al que era su cuartoantes. Las tortugas la siguieron en silencio. En cuanto llegaron, vieron a Kim agachada enfrente de su cama y sacando una pequeña caga debajo de esta. Ella la abrió con cuidado y metió su mano dentro, sacando un collar con el dije del yin y el yang. Ella sonrío y se levanto, acercándose a las tortugas. En eso, ella empezó a hacer como los demás fantasmas: parpadear como si fuera un holograma. –Creo que este es el adiós…- Mikey sonrío y asintió.
-Me alegra mucho que puedas ser libre- le dijo Mikey. Kim se rio y asintió. En eso, Leo se acerco y se puso al lado de Mikey.
-Kim…- la mencionada miro al líder, quien le sonrío. –Gracias por cuidar a nuestro hermano- ella se rio y asintió.
-No hay problema...gracias a ustedes por ayudarme a mi- Raph y Donnie también se acercaron y sonrieron. Kim agarro una de la manos de Mikey y puso la suya arriba, con su collar en mano. –Cuídalo bien…y cuídense ustedes- Kim, con una gran sonrisa en la cara, desapareció. Mikey miro su mano y ahí estaba aquel collar.
-¿Estás bien bro?- pregunto Raph, poniendo una de sus manos en el hombro de Mikey. El menor lo miro un momento, para después sonreír.
-Si…estoy bien- respondió Mikey.
-Tenemos que encontrar la manera de salir de aquí- Donnie estaba por empezar a caminar, pero le vino un mareo.
-¿Donnie?- cuando Leo estaba por poner una mano en el hombro de su hermano, el genio cayo de espalda e inconsciente.
-¡Donnie!- a Mikey también le vino el mareo y termino cayendo al piso, boca arriba e inconsciente. Raph se agacho a su lado e intento despertarlo.
-¿Qué está pasando intrépido?- Raph miro a Leo, al mismo tiempo que le venía un mareo a él también.
-No lo sé Raph…- el líder miro a su hermano el genio, pero se extraño al no recibir respuesta de la tortuga de rojo. -¿Raph?- se volteo y vio al mencionado inconsciente, con la cabeza apoyada en el pecho de su hermanito. Leo se tambaleo y termino cayendo al piso junto a Donnie, igual de inconsciente que los demás.
… … … …
-Leo…Leo…¡Leonardo, despierta!- el líder empezó a abrir lentamente los ojos, encontrándose con los ojos verdes de su hermano Raphael.
-¿Raph?- Leo se sentó y puso una de sus manos en su cabeza. -¿Dónde estamos? Y ¿Dónde están Donnie y Mikey?-
-Estamos en la guarida y ni me preguntes como llegamos aquí- Raph simplemente se cruzo de brazos y miro a su hermano. –En cuanto a Donnie y Mikey…he despertado a Donnie, solo me falta Mikey- señalo a su hermano, quien estaba aun tirado en el piso, mientras que Donnie salía de la cocina con dos vasos de agua. El genio se acerco a leo y le tendió un de los vasos.
-Gracias Donnie- Leo agarro el vaso y tomo un poco. Raph se levanto, se acerco a Mikey y empezó a zarandearlo, con la intención de despertarlo.
-¡Venga ya enano, despierta!- Mikey despertó, se sentó de golpe y miro a su hermano. –Tranquilo hermano- le puso una mano en el caparazón. Después de haberle explicado todo al menor, se sentaron en los sillones y Mikey, de puso casualidad, saco su T-Phone y lo miro.
-¡Oigan, miren!- les mostro una foto, donde estaban los cinco fantasmas: Kim, Nina, Federico, Nicolás y Juan, todos ellos con una gran sonrisa en el rostro y cada uno con su objeto más preciado. –Un momento…- Mikey miro para todos lados. -…¿Dónde están sus cosas?- Raph se rio levemente.
-Ahí están- señalo hacia un estante que tenían en la sala y ahí estaban: el oso tenía en su cuello aquel rosario; mientras que al lado suyo estaba el pulpo con el collar del yin y el yang en el cuelo; y en medio de ambos estaba aquel reloj de cadena. Las cuatro tortugas sonrieron.
-Me alegra que estén libres- comento Leo. Donnie miro al menor.
-¿Estás bien Mikey?- pregunto algo preocupado al ver que él miraba la foto, bastante pensativo.
-Si…- Mikey los miro un momento. -…¿me dan un abrazo? Necesito enserio uno- los tres hermanos se miraron entre ellos, sonrieron y después miraron a Mikey.
-¡Eso ni se pregunta enano!- las tres tortugas se abalanzaron sobre su hermanito y lo abrasaron con fuerza. Mikey sonrió y abrazo a su familia…Ya todo había vuelto a la normalidad.
Mica: Espero que les haya gustado. Este no es el ultimo capitulo, ya que subiré en cuanto pueda un prologa. Recuerden que acepto ideas y personajes, al igual que críticas buenas y/o malas. Dejen comentarios, porfa. Nos leemos otro día gente bonita y cuídense. Adiós ^_^
