... Me encanta mantener a la gente en suspenso...pero yo no suelo soportarlo por mucho tiempo u.u''' Así que me apuraré para terminar el tercer capitulo e intentaré quitarme este bolqueo que no me deja escribir y entregar a tiempo las cosas ¬¬#

Les entrego el primer extra (u omake) mientras esperan, sé que no es mucho, pero bueno...

-Ashiba


Extra 01: Sonrisa

Una mansión de época en una noche totalmente oscura. Todas las luces apagadas. Los pasos de unas sandalias de madera resonaban por el lugar, haciendo un eco singular. A su dueño, poco le importaba esto, solo caminaba, sin alteración alguna en su rostro, llevando en sus brazos a un gato.

Tarareaba una canción extraña, no dejaba de caminar por las galerías. Repentinamente, dobló hacia uno de los pasillos internos.

-Meow!-

-Ya, ya…- tranquilizaba la voz.- No hagas ruido, que despertaras a todos.-

Siguió caminando, bajó escaleras y finalmente se encontró en una especie de sotano, donde las paredes, techo y piso eran de piedra tallada. Caminó hasta una puerta pesada de madera un tanto envejecida. Sacó una llave y unos ojos color vino tinto brillaron, cuando abrió la puerta.

Allí, en el fondo de la habitación, atada a cadenas, en un estado de sumisión, se encontraba, en la penumbra, el perfil de una joven de escasos catorce años.

Con sus cabellos revueltos, triste y lentamente, levantó la cabeza abriendo y demostrando unos ojos más profundos e intensos que el de la sombra aliada al de ojos color vino.

-¿Ahora por qué me ves así?-preguntó al notar cierto rencor en los ojos.-¿No me vas a contestar?-

Silencio.

-Como quieras.- se encogió de hombros.- Solo te vine a traer a un compañero.- se arrodilló y dejo al minino en el suelo, lo acarició brevemente y volvió a ponerse de pie.-Espero que te guste.-comentó- No es bueno estar entrenando así… mucho menos de la manera en como lo haces. Se nota que tienes ansias por saber¿Eh?-

Los ojos miraron al gato y se estremecieron.

-Diviertete, ya no estaras en soledad.- dijo antes de despedirse.

Los ojos miraron al felino, quien no le quitaba la vista de encima y miraba como si su presa estuviese cerca. Odiaba a esa persona, todo lo que hacía era para mal suyo, todo porque quiere que abandone.
Ja; en sus sueños.

-¿Qué miras, baka neko?- preguntó enojada la persona- No soy tu comida.-

No queria admitirlo, pero ella le tenía miedo a los felinos. Iban a ser sus eternos predadores. Pero no por eso, se mostraría debil ante su enemigo.

Pero la primera sombra no se fue realmente, se quedo a un costado de la entrada, del lado de afuera. Pronto escucharía gritos y no quería perderselos por nada del mundo.

Una sonrisa se curvó en su rostro.

-Extra 01: Fin-