Corrector Yui Upgrade ver. 2.0.11
Capítulo 3: Turbo, el nuevo corrector
Acto 10: La puerta dorada (Segunda parte) / Asfalto caliente
I.R. estaba nuevamente fuera de combate. Su acelerado vuelo fue detenido estrepitosamente por la obstrucción de un 'pops'. Sus amigos se alejaban del lugar y él estaba indefenso contra los insectos llameantes que lo amenazaban a pocos metros de distancia.
Semiinconsciente, entendía su condición. No podía hacer ya nada. Estaba debilitado por los golpes y era incapaz de enfrentar a esas criaturas ardientes. Estaba perdido. Era el fin. Se arrinconó y cerró fuertemente los ojos. Tenía miedo. Sabía que este momento llegaría tarde o temprano. Se sentía triste, no volvería a ver a sus amigos en la red, a su creador o a sus adoradas amigas humanas. Ellas le enseñaron a disfrutar de la vida y lo conmovieron con su intensidad. Le dolía el cuerpo. Apenas se podía mover. Era frustrante la sensación de impotencia.
En el borde de su desesperación, los ligeros pasos de esos bichos se escuchaban muy pesados. Como metal golpeándose. *Clang* *Clang*
*Kck Krrrrrrwwwwrrr* *Kck Krrrrwwwrrrrr*
El intenso calor de la barrera de los 'Moth' aumentó conforme se aproximaban a él. *Clang* *Clang* *Clang* *CLANG* *CLANG* *CLANG*
*Ryy Kwwww*
*CRASH* *BROMMMMM*
IR reaccionó al sentir el frío de un baño de agua helada. Tembloroso, miró su entorno. Justo enfrente de él, se hallaban un montón de escombros. Un torrente de cristalino liquido caía del techo.
El roedor electrónico no se explicaba el milagro. Estuvo a punto de morir, pero algo ocurrió. Nada en esa noche parecía tener lógica. Repentinamente, de en medio de los escombros, dos largas extremidades se levantaron, liberando a su dueño. Un 'Moth' emergió de entre el metal retorcido. Sin embargo su atemorizante coraza de llamas había desaparecido.
*Ryy Kwwww* El animal se arrojó sobre IR.
*¡CORRECTOR INICIAR YA!*
El insecto desapareció ante los desmesurados ojos del robot. Torpemente de pie, respirando agitadamente y vestida con su traje rosa, Yui lo había salvado. Un hilillo rojo caía por su frente, pero no le importaba. Los ojos marrones no se apartaban de la esfera amarilla con negro, qué tampoco le quitaba la vista de encima.
La trigueña estiro su mano libre en dirección a su amigo virtual. Para el mapache cibernético todo cobraba sentido ahora. La desconcertante situación tenía ahora pies y cabeza. Entendió lo que esa hermosa niña había hecho por él: Usando sus propios medios, había dañado las tuberías de las ventilas y derribó los paneles por encima de él y los virus para salvarle la vida. Sentía la energía fluir por su cuerpo. La felicidad le dificultó expresar palabra alguna. Con la fuerza que sentía recuperar y con toda la voz que podía liberar, salió disparado al encuentro de su defensora.
"¡YUI!"
La fuerza de IR hizo retroceder al hada electrónica cuando ésta lo recibió en sus brazos. Ambos se estrecharon. Querían asegurarse de no estar soñando.
"IR. Mi amigo... Gracias al cielo que pude detener a ese virus."
"Pero Corrector Yui, ¿Cómo hiciste para llegar a aquí?", preguntó el mapache.
"No hay tiempo de explicarlo ahora. ¡Tenemos que salir de aquí!"
En ese instante, un estruendo se escuchó al otro extremo del corredor. Los dos amigos se percataron de que las llamas que habían dejado los virus al pelear con Synchro, estaban afectando el inmueble. ¡El piso se estaba incendiando! Parte del plafón se desprendió encendido, haciendo de la escalera principal una opción poco viable de escapatoria. Yui se giró buscando por dónde huir, para percatarse de que estaban en un callejón sin salida.
"¡No hay forma de salir de aquí!"
"¡Sí la hay!", I.R. señaló la pared delante de ellos, "Eso no es un muro verdadero, sino un virus que obstruye los caminos. Puedes deshacerte de él si usas el poder de tierra."
La chica entendió la explicación de su amigo, "¡Está bien!, IR, ¿Puedes prestarme tus poderes?"
"¡En seguida! ¡Prisma Corrector ¡Instalar!"
El mapache proyectó su haz de luz sobre el ComCon de Yui, pero, nada sucedió.
"¿Eh?, ¿Qué pasó?" Preguntó ella sobresaltada.
"¡Ay no! ¡Debo haberme quedado sin energía como para instalar un prisma!"
"Oh, no...", Al dúo sólo le quedaba la escapatoria más arriesgada. "Entonces, ¡Nos iremos por el centro!", La joven señaló las escaleras que descendían por la parte media del coloso. Sabiendo que I.R. no podría moverse bien, Yui lo acunó entre sus brazos y se detuvo un instante debajo de los chorros de agua que aún se regaban de las tuberías. Sintiéndose un mínimo protegida, echó a correr hacía los escombros que ya habían propagado fuego por el alfombrado. En el último instante, saltó para evadir las llamas, y logro alcanzar su objetivo.
Tan sólo habían descendido tres niveles cuando un estallido provocó que la edificación se cimbrara. Descendían tan rápido como les era posible. Para I.R. no habría representado mayor problema descender, pero la hada electrónica no podía volar en el espacio tan estrecho que había.
En la desenfrenada carrera, fueron al menos dos ocasiones en las que casi Yui tropezó con alguno de los núcleos Shock que se movían al azar por el edificio. El primero detectó la presencia de ellos, pero no pudo seguirlos por lo repentino del instante. El segundo no dio cuenta de ellos afortunadamente.
Apenas faltaban tres pisos para la libertad, Yui y su acompañante dejaron las escaleras, cuando al girar en el pasillo del segundo nivel, un par de criaturas identificaron a los saboteadores de su plan. Sin esperar más, se dieron a la persecución. Estos virus "Shock" eran bastante rápidos y de reojo fue que IR se dio cuenta de su presencia.
"¡Ay, no! Yui, apresúrate, ¡hay dos virus detrás de nosotros!"
"¡Eso intento!"
La chica de traje rosado prácticamente saltó los últimos tres escalones. Habían conseguido llegar al vestíbulo del banco Epox. En cuanto tocó el suelo, corrió con toda la fuerza que tenía rumbo a la salida. En una fracción de segundo, la vista de ella se vio nublada y un destello cruzó su vista.
"¡No es posible! ¡Lo hicieron otra vez!", gritó I.R.
La niña abrió los ojos. Estaba en el suelo y ante ella se alzaba una pared. Su coloración le indicó de inmediato que se trataba de un 'pops'. Volteó la cara para observar a su alrededor. De su amigo electrónico surgía un sonido apenas perceptible, un gruñido. Miró con atención a las pinzas que tenía a manera de manos. Estaban apretadas, el pequeño corrector estaba furioso. Estaban encerrados en medio de 4 paneles 'pops' y los dos núcleos de 'Shock' los acechaban. Ya no había escapatoria. Para empeorar la situación, del techo se desprendieron varios paneles a causa de dos "Fire moths" que llegaban para acabar con sus enemigos.
*Kck Krrrrrrwwwwrrr* *Kck Krrrrwwwrrrrr*
Contrario al ataque directo que esperaban los dos correctores, los virus presentes retrocedieron lentamente hasta hacer contacto con las paredes que estorbaban el paso. Las criaturas se fundieron en los paneles 'pops'.
"IR... qué van a...", La joven se atemorizó por el recuerdo que ésta situación le traía.
*TCH... KRAAACKK* Los muros chisporroteaban e incluso algunos relámpagos emergían de ellas.
"No hay duda... es el mismo procedimiento que usaron para borrar a Rescue...", Gruñó I.R., al ver cómo los virus se fusionaban. El efecto de dicha unión era justo lo que recordaban. Su desventajosa posición los hacía fácil presa del enemigo. No tenían posibilidad contra el súper virus.
Espalda contra espalda, los dos amigos presenciaron cómo unos minúsculos hoyos negros comenzaban a crecer en las esquinas del cubo que los apresaba. Comprendieron cómo fueron los últimos instantes de su ex compañera. Los 6 metros cuadrados empezaron a ennegrecerse conforme las turbias nebulosas aumentaban su tamaño.
*TCH KRAAACKK* *SCREEEeee...* *TCH KRAAACK*
El ruido de los relámpagos ensordecía a los correctores.
*TCH KRAAACKK* *SCReee* *CRISH* *CRISH* *TCH…* *BAAAAAADDOOOOMMM*
En una fracción de segundo, el relampagueo cesó y Las paredes falsas temblaron.
Yui e IR se desplomaron al ver cómo los muros que los contenían se derrumbaban ante ellos como si se tratara de frágil cristal. La oscuridad desapareció. A un lado de ellos, un automóvil rojo los deslumbraba con sus intensas luces.
"¡IR, ven aquí!", Una desconocida voz masculina llamaba al roedor virtual desde el automóvil.
"¿Quién es él, IR?", Preguntó la joven al tiempo que trataba de distinguir al desconocido.
"No lo sé. Jamás lo había visto.", Una figura humana descendió del vehículo. En efecto, IR no lo conocía.
"¿¡Qué, no escuchaste! ¡He venido por ti!", Aquél anónimo alzó el tono de voz. Yui se levantó y se interpuso entre su compañero y el individuo.
"¡No voy a permitir que te lo lleves!", La chica de ojos marrones estaba dispuesta a pelear hasta el fin. El hombre cerró la puerta de su carro con un golpe. Y se aproximó a los correctores.
"Mira: Esos !#& virus no me detuvieron, mucho menos tú. Así que si me vas a estorba..", IR saltó al ver en la mano izquierda de aquel sujeto un dispositivo familiar.
"¡Ay!, ¡Es un ComCon!, ¡Deténganse!", El mapache virtual asimiló lo que sucedía. "¡Tú! Tú eres el nuevo corrector. ¡Eres Turbo!", Corrector Yui bajó su báculo.
"Un... ¿nuevo corrector?", La muchacha miró a IR por un instante y después miró otra vez a ese desconocido aliado.
"Ah sí... lo lamento, no acostumbro presentarme formalmente durante el trabajo. ¿Podemos irnos? Este lugar está a punto de llenarse con todos los policías de la ciudad. " I.R. tomó de la mano a su amiga.
"Él está de nuestro lado, Corrector Yui. ¡Escapemos!"
Los tres correctores abordaron el automóvil. Yui se instaló en el asiento trasero e IR se acomodó junto al conductor. Turbo se ajustó los guantes y pisó los pedales y aceleró el vehículo.
*SCREee*, el piso quedó marcado por las llantas del Cobra, y algunos mosaicos volaron en despedazados.
El piloto marchó en reversa, dejando la construcción por el mismo punto que entró. Las sirenas se escuchaban muy cercanas ya. Con un brusco giro, el auto cambio de dirección señalando directamente una de las calles que corría en diagonal desde la esquina de la explanada.
"¿Y ésta quién es?", Preguntó el hombre con un movimiento de cabeza, refiriéndose a la chica.
"¡Oye!, ¡Eres un grosero!, ¡Me llamo Yui Ka..!, ¡Corrector Yui!", La hada electrónica estuvo a punto de revelar su identidad. Contuvo su nombre y pretendió disimularlo.
"Me mencionaron muchos nombres, pero no recuerdo el tuyo. Soy nuevo en el barrio..."
*Wuuooo**Wuuooo**Wuuooo* Los muros de las edificaciones que bordeaban las calles empezaron a matizarse con luces rojas y azules. Un rápido vistazo en el retrovisor confirmó que un grupo de patrullas perseguía el vehículo que transportaba a nuestros amigos.
"Cherry, verifica cuántos de esos estorbos están buscándonos. ¿Puedes marcarlos en los mapas?", La figura roja surgió de la pantalla sobre el tablero del carro.
*Estoy interceptando los datos de posición sobre el plano virtual... espere un momento."*, Las orejas de IR se erizaron al escuchar la mecanizada voz de aquella compañera.
"¿¡C.S.!, ¿También estás aquí? ¡Qué alegría! Pensé que aún no te habían activado." En efecto, el mapache sabía de la existencia y conocía las características de Control Squirrel, pero su trabajo no le permitió conocerla operando, hasta ese instante.
"¿Hay otro corrector más?" Yui se asomó por encima del hombro del piloto para ver a la graciosa ardilla virtual en el tablero., " ¡Ay! ¡Pero qué bonita! Se parece mucho a ti, IR."
"Jeje... A decir verdad, nuestros programas son parecidos. Somos como parientes lejanos.", El corrector amarillo estaba orgulloso de mostrar una parte del trabajo conjunto al de su propio creador.
El transporte de los correctores se internó en un túnel en el sentido contrario de la circulación. Apenas unos metros adelante, el conductor cambió de carril al colarse peligrosamente entre las columnas que dividían en paso.
"Ten.", El hombre al volante entregó un paño a la muchacha que en ese momento abrió los ojos luego del tremendo susto que acababa de pasar por la última maniobra. "Límpiate la herida de tu cara.", Ella lo recibió y cuando estaba a punto de agradecerle, él volvió a hablar. "No quiero que manches las vestiduras."
(Ush... ¡Te odio..!), Pensó ella para sí. Sin embargo prefirió encargarse de su frente lastimada. Se había herido por lanzarse para rescatar a su amigo virtual minutos atrás.
*wuuooo**WUUOOO**Wwuuu...*
Turbo embistió a una patrulla que se acercaba por el frente, para instantáneamente esquivarla. En el mismo momento, el plano del área se proyectaba en el cristal rojizo que usaba como visor.
"Descarga de datos completa. Hay un total de 18 vehículos policíacos en movimiento, las salidas terrestres han sido bloqueadas con cercos." fue el primer reporte de CS para su capitán.
"... Lo tengo.", El varón pensó la situación por un segundo., "Abróchense los cinturones y...", miró de reojo al mapache virtual colocado junto a él. Dejó la palanca de cambios, y cómo si se tratase de una pelota, agarró a IR por la cabeza y lo pasó a la parte de atrás.
"¡Oye, hadita! Encárgate del enano, ¿quieres?" Ordenó el chico a la joven. La niña colocó al animal electrónico sobre su regazo y lo rodeó con los brazos. Imaginaba el riesgo que representaba la velocidad a la que viajaban. Estaba nerviosa, pero antes que nada, había un sentimiento más dentro de ella. Miró el espejo que estaba en el centro del parabrisas. Apenas distinguía la silueta de ese desconocido, cuya cara se iluminaba intermitentemente por la luces de la ciudad que se alcanzaban a proyectar encima de ellos.
La carrocería se estremeció cuando el bólido tomó camino por una empinada calle. Algunos de los automóviles persecutores sacaron chispas del pavimento por la brusquedad de cambio en el piso.
"Turbo, ¿puedo sugerirle una ruta de escape?" Preguntó CS al capitán.
"No, Cherry. Ya calculé el camino para salir de este hormiguero." El auto llegó a la cúspide en medio de las elevadas avenidas. Por la velocidad, el auto no tocó la vereda sobre la cima, sólo voló sobre ella, para caer en la continuación de la vía cuesta abajo.
Con semejantes sacudidas, los dos pasajeros sentían morirse. En especial a ella le desesperaba depender de aquel psicópata para dejar la Red. Sin embargo, no tenía muchas opciones. Un intenso cosquilleo en el estómago le hizo cerrar los ojos, era demasiado desagradable. La loca carrera del automóvil cobra parecía ir en aumento. A lo lejos se escuchaba cómo las patrullas golpeaban la calzada tras pasar el punto más alto de la corredera.
"IR...", La jovencita ya sabía cuál era su problema. "¿Por qué Turbo es tan diferente a ustedes?", Estaba muy enojada y triste por ello a la vez. Sus amigos correctores eran amables, considerados y respetuosos. Este nuevo miembro era todo lo contrario.
"A decir verdad... Él es un corrector humano.", Respondió el mapache virtual.
*WUUOOO**Wwuuuooo...*
Una fuerte sacudida interrumpió la confidencia. El conductor tuvo que virar bruscamente para evitar el golpe de una patrulla más que los sorprendía en un cruce.
*wuuooo**WUUOOO**Wwuuu...*
El nuevo corrector evadió otro vehículo de seguridad que atacaba por el frente.
"¿¡Entonces él es una persona!", siguió preguntando Yui mientras aseguraba su cinturón, justo a tiempo que Turbo giraba a la izquierda.
"Hadita. ¿Te aseguraste como dije?", Bjorn la vio por un instante a través del espejo.
"Sí", Respondió secamente la chiquilla.
"Agarra bien a cascabel, vamos a movernos mucho." Yui aumentó ligeramente la presión sobre IR. Deseaba profundamente tener un minuto frente a ese tipo y decirle lo que merecía por insolente.
*Wacckk CHA*
Los pasajeros se hundieron en el asiento cuando Corrector Turbo embistió una escalerilla, provocándoles dolorosos saltos, y se internó en un parque zigzagueando entre los árboles, el césped volaba en pedazos al paso del auto. Al llegar a la esquina opuesta de la que llegaran, el bólido salió disparado sobre la escalera y cayó sobre el asfalto. De reojo parecía que habían perdido a una buena parte de sus perseguidores, la estrategia del parque había surtido efecto.
*Capitán, en la próxima calle nos encontraremos con más compañía.*, avisó Cherry.
"Sí, eso veo. Trataré de adelantarlos.", rápidamente Turbo giró el volante a la derecha a la vez que pisaba coordinadamente el freno y el acelerador, de modo que el auto entró en la calle que seguía a la derecha derrapando, de tal manera que libró perfectamente a los dos coche patrulla que pasaron por sus costados. Corrector Yui miraba asustada a los lados pensando en lo cerca que estuvieron de chocar. Unos segundos después su atención se desvió a una pagoda que había sobre la calzada.
"¡Oye!, ¿Qué lugar es ese?, ¿por qué hay una pagoda en medio de la...?"
Antes de que pudiera de formular la pregunta, el conductor la interrumpió dando una voz a su copiloto.
*Ah, sí, un segundo...*, C.S. comenzó a descargar información del lugar. *Lo llaman el barrio japonés. Esta ciudad congrega a un amplio número de comunidades de diversas partes del mundo.*
"Ya veo", Yui repasó en su mente que efectivamente había visto a gente de toda clase de razas cuando visitó la ciudad aquella tarde.
*Capitán, esta vía no nos lleva a alguna salida.*, observó C.S., a la vez que mostraba a cuatro autos patrulla más detrás de ellos.
"Lo sé, pero sobre este camino podemos ganar mucha, mucha velocidad.", respondió el humano.
*Al igual que los autos que tenemos detrás.*
"Exactamente.", concluyó Turbo con una sombría sonrisa. El Cobra entró a otro túnel pero mucho más corto que el primero. Nuevamente el subir por una elevada calle, provocó que el hada electrónica volviera a sentirse mareada y cerró los ojos para tratar de soportarlo. Un instante después se atrevió a abrirlos para ver el camino. A lo lejos, las luminarias ya no brillaban. Los edificios ya no se distinguían. ¿Era el límite de la ciudad?, ¿Era el fin de la travesía? Más allá sólo se distinguía una mancha blanquecina, que se movía caprichosa. Esa irregular figura parecía proyectarse en el suelo. ¿Qué fenómeno era el que contemplaba? La curiosidad pudo más que su enfado y decidió preguntar.
"Oye ¿Qué es esa mancha blanca frente a nosotros?"
"¿Cual mancha?" Turbo se intrigó. En un instante comprendió, "¡Ah! ¡Esa! Es el reflejo de la luna."
"¿¡La luna! ¡Reflejada sobre qué?", Yui no lo comprendió al momento, pero unos segundos después cayó en cuenta de hablaba de ¡El mar! ¡Iban vertiginosamente directo a la costa!
"¡Niña! ¡No te despegues de tu asiento!", El piloto llamó la atención del hada electrónica y luego pidió a su asistente, "Cherry, ayúdame con los frenos."
*SCCCRRREEEEEEEEECCKCKK*
Ante ellos se abría una amplia curva a la izquierda, sobre la que estaban numerosos coches aparcados, y más allá, un muro de contención que separaba a la calzada de la playa. Con una nueva maniobra de volante-pedal, el Shelby hizo un drift perfecto con el que libró el giro sin siquiera rozar a todos los autos inmóviles ni perder casi velocidad. No así dos de los autos esmaltados en colores azul y blanco, que apenas tres segundos después, llegaron disparados, chocando de lleno con los autos en espera. Uno más tuvo un choque tal que cayó encima del muro, partiéndose. Dos más, chocaron justo en la curva por alcance. La sexta y última no podría continuar la cacería, obstruida por el mismo accidente.
"Novatos." Dijo Turbo con una sonrisa de satisfacción en los labios. Rodeó la cuadra hacia la izquierda hasta pasar nuevamente sobre la avenida por la que habían llegado. Corrector Yui estaba convencida de que el tal Turbo estaba loco. ¿Cómo podía reír complacido al provocar todos esos accidentes?, ¿Qué pensaba la gente de Inukai cuando lo enrolaron? ¿No vieron su cinismo?
"Yui, ¿Te sientes bien?" IR estaba preocupado. Su peculiar sensibilidad le hizo intuir que había algo mal con su amiga. Con un suave movimiento de cabeza y una sola palabra, la joven negó su estado de humor. Buscó entre su ropa y cuando encontró lo que buscaba, abrió la mano frente a los ojos de su amigo para mostrarle un artefacto redondo. "¿Qué es esto?"
"Por favor, llévaselo al profesor Inukai. Vi cómo uno de los insectos de fuego salió de esto."
"¡Yui! ¿Quieres decir que estabas ahí por...?"
"Le pedí a él que me permitiera tener el ComCon. Quiero encontrar alguna pista sobre quién envió a los virus. No conseguí mucho, pero tal vez sirva para empezar..."
A lo lejos todavía se escuchaba el sonido de las patrullas restantes. Parecía que nunca se acabarían. El rugido del motor del Cobra rompió el silencio del bosque en una solitaria colina. El estrecho camino llevó a los Correctores a un estacionamiento a medio ocupar, y al fondo, una pluma delimitaba el paso a una vereda sin pavimentar. El conductor notó por los lados no habría qué lo detuviera, por lo que subió a la acera y logró entrar al camino.
Pasaron minutos de un accidentado tramo en medio de la oscuridad. Un helicóptero amenazaba con delatar su posición conforme este sobrevolaba el área circundante. El ruido de ramas y hierbas raspando las portezuelas del auto anunciaban la salida de la terracería. Una vez que dejaran la seguridad de la vegetación, pasó poco tiempo antes de que el helicóptero volara justamente encima de ellos, y que el escándalo de las sirenas saturara el ambiente otra vez. Los vehículos corrían ahora por las estrechas calles de una zona residencial. El espacio no permitía al conductor efectuar alguna maniobra para apartarse de la cola.
Instantes después, la flotilla de autos salió a las amplias avenidas que llevaban al puente principal. Delante del acceso, un contingente de autos policiales esperaban bañando el asfalto con sus luces rojas y azules.
*¡Turbo, nos dirigimos a una barricada!*, advirtió C.S.
"Sí. Lo noté, ardilla.", quebrándose hacia la derecha, el bólido se fue contra unos matorrales, saliendo la vista. "Cherry, Voy a necesitar de tu precisión otra vez. Quiero que cuando detectes la activación del nitro, calcules el contenido de los cilindros y cierres el paso cuando se queme el 10 por ciento. ¿Puedes hacerlo, amiga?"
"Así se hará, señor." Fue la respuesta de la pequeña computadora de viaje.
Al tiempo que el auto giraba de nuevo, la agotada chica pudo contemplar a su derecha el glorioso detalle arquitectónico de la ciudad: Sobre el mar, corría un puente sostenido por inmensas columnas rojizas. Entre los sustentos, larguísimas amarras metálicas entretejían una gigantesca red adornada por hileras de luces.
"La Puerta Dorada.", Dijo Turbo, la niña sólo miró el retrovisor buscando la cara del conductor. "Así se llama el puente. Es una representación perfecta del real. Está en una de las costas de América."
Hasta IR dejó su refugio para admirar el espectáculo.
"Su nombre es profético, ¿Saben?" El auriga volvió a presionar el acelerador. "Esa Puerta Dorada, es nuestro camino a la libertad. ¡Hadita, Cascabel! Esta vez sujétense bien fuerte."
La jovencita ignoró ya los apodos que el hombre les había impuesto. Abrazó a IR con mucha fuerza, y con los ojos entrecerrados por el miedo, supo qué sucedía.
Detrás del Cobra, podían divisarse un par de autos más que se habían atrevido a seguirlos hasta ese punto. Bjorn clavó la mirada en el mapa que tenía en la pantalla de su visera, y calculó el ángulo de su trayectoria. Detrás del arbusto que tenía delante habría una menuda elevación en el terreno. En ese instante, un rugido salió de las entrañas del carro. Los ocupantes del mismo fueron presionados contra los respaldos de sus respectivos asientos.
*BBBAAASSSSHHHHH*
Un durísimo impacto causó que todos rebotaran en su lugar. Al subir la breve cuesta, el impulso del nitro consiguió hacer saltar el auto rojo por encima de la muralla de contención detrás de donde estaba el bloqueo. No obstante, la caída dolió a los ocupantes del automotor.
*wwuuuuooooo* *wwuuuuooooo* *wwuuuuooooo*, Los automotores que conformaban la redada, rompieron files e iniciaron sus marchas en un último intento de capturar a los infractores prófugos.
"¡Cherry! ¡Abre los tanques otra vez!", Espetó Turbo. Un segundo después, el automóvil se disparó, volviendo el paisaje de luces en espectaculares haces que volaban alrededor de los muchachos. Pronto el sonido de las sirenas se perdió en la distancia.
*¡Lo conseguimos! ¡Escapamos!*, La mascota virtual en forma de ardilla celebraba el éxito de la misión.
"Buen trabajo, compañera.", El corredor redujo la velocidad del auto. El puente desembocaba en un túnel más. Había numerosas bifurcaciones, pero el camino recto era el que les interesaba., "Solo tenemos una pequeña ventaja, así que cuando me detenga, corran a la sala para visitantes." Indicó Turbo a sus dos pasajeros.
*WWWhhhhhooommm*
El viaje llegó a su fin. Turbó prácticamente saltó de su sitio para bajar el respaldo de su lugar y permitir el paso a sus acompañantes. El varón levanto la mano derecha y pronunció su comando del modo de defensa. El automóvil desapareció y la simpática CS apareció de nuevo en el ComCon de Bjorn.
Los tres cruzaron la cortina negra y se acomodaron en los sillones para usuarios de la sala purpúrea, justo cuando se escuchaba el acercamiento de las sirenas. Cada uno dio por terminada la sesión con su propio comando.
"¡I.R.!" Los seis correctores de software y Haruna corrieron al encuentro del mapache cibernético que entraba por el portal. Llevaba los brazos caídos y las orejas hacia abajo. Estaba exhausto después de la pelea, los golpes y su turbulenta escapatoria. "¿Estás bien, amigo?", preguntaron consternados.
"Estoy bien... Gracias a Corrector Yui y Corrector Turbo." El programador de las piezas de software se acercó para ayudar al pequeño. Conocía su condición y sabía cómo cuidar de él.
"IR. Lamento mucho que tuvieras que pasar por todo eso. La situación era muy peligrosa, es por ello que Corrector Turbo estaba cerca. La presencia de Yui no la esperaba. En verdad, IR; perdóname por lo que te causé.", El Profesor se mostró muy apenado.
"¿Dónde están Yui y ese tal Turbo?", preguntó Ecco.
"¡Ay! ¿No vinieron conmigo?", el corrector amarillo no se había percatado hasta que el chiquillo lo comentó, miró en todas direcciones esperando ver a sus salvadores, sin éxito.
"¿¡Otra vez, Turbo no se presenta con sus superiores!", Control no estaba muy contento por la actitud del nuevo recluta.
"Es una lástima, me gustaría ver a Yui otra vez.", Comentó desilusionado Follow. Los demás asintieron manifestando estar de acuerdo.
"Será mejor que las cosas sigan así por ahora.", Intervino el profesor. "Yui y Turbo necesitan tiempo." Aquel hombre conocía las causas de ambos. Y entendía lo que pasaba en sus mentes. Confiaba en que el momento para que cada uno confrontara sus problemas llegaría tarde o temprano.
Yui Kasuga abrió los ojos lentamente. Estaba recostada sobre su escritorio. Sólo pasaron unos minutos en el mundo real, pero su mente los asimiló como horas enteras. Le pasaron muchas cosas en esa breve fracción de tiempo. Con la mano derecha talló sus ojos. Descubrió extrañada que sus pestañas estaban húmedas. Durante la conexión con la red, su organismo actuó liberando el enfado en forma de lágrimas.
No pensó en ello por mucho tiempo, ya que un fuerte dolor de cabeza surgió para incomodarla. Una desagradable punción sobre la frente le aquejó, a la vez. Sin hacer ruido, salió de su alcoba y se dirigió al botiquín del baño. Consultó la caja de las aspirinas y consumió la dosis indicada. Regresó a su habitación, donde se dejó caer sobre la cama. Recordaba la cara de ese sádico conductor y en su memoria retumbaba el humillante trato de ese sujeto. Pensaba en evitar involucrarse con él otra vez. De inmediato nubló esos pensamientos. Le satisfacía el hecho de haber salvado a su amigo IR de la trampa en que lo habían encerrado. Decidió olvidarse de 'Turbo el suicida'. Después de todo, no tenía motivos para tener que encararlo otra vez.
Aún incomoda por la jaqueca, la chica se quitó la ropa que llevaba para reemplazarlo con su pijama. Sin importarle que aún era temprano para dormir, se recostó. Sus manos rasgaban suavemente la almohada y el cobertor. La rabia no la dejaba tranquila...
Al mismo tiempo, un muchacho despertaba del trance al que había sido sometido durante el último rato. Su vivienda estaba a oscuras, ya que por su locación, la luz del sol dejaba de iluminarla a temprana hora. Cuando dejó su silla, una incómoda sensación lo paralizó momentáneamente. Con la mano derecha cubrió su nuca. El cuello le punzaba. Por más que buscara en su memoria, no atinaba a recordar la causa de su dolor. Bjorn caminó hacia la puerta para encender la luz de su casa. En ese preciso momento, el teléfono rompió el monótono silencio. El cuarto corrector humano tomó la llamada:
"¿Diga?", Taisha reconoció la voz de su interlocutor., "¡Ah, eres tú! Que gusto de oírte... Sí. Sí, me lo contó Heian... ¿En verdad?... Claro, no me lo perdería... Nos vemos el sábado entonces..."
El chico colgó el aparato.
"¿La Red Urbana Metrópolis? ¿Por qué todo el mundo va para allá?"
¿Existe realmente el destino?, ¿Las cosas pasan por algo, o solo tropezamos una de las fichas del dominó?, ¿Las cartas están echadas o la vida simplemente es un ruleta?, ¡El próximo episodio de Corrector Yui Upgrade será un especial jamás antes publicado!
