Corrector Yui Upgrade
Capítulo 4: El final de un día
Acto 12: Royal Pacific


us: Supe que la operacion de hormigas fue un exito.

in: pUEdEs dEcIrlO A mEdIAs.

do: Qué pasó?

in: sAbOtEArOn El prOcEsO Al 98%.

us: No significa que fuera un fracaso.

in: pErO EstUvE tAn cErcA dE tErmInAr...

do: De cualquier manera tienes más dinero del que te podrías gastar en tu vida, ¿No?

us: Han sido dos las ocasiones en que han interferido en nuestras operaciones. No tengo conocimiento de quienes son los que nos estorban.

do: Creo tener una idea.

us: Adelante.

do: La RedCom piloto está alojada en mi país. De unos meses hasta antes de la unificación, en la RedCom1 se formó una leyenda urbana respecto a un grupo de protección dedicada a la defensa de la red contra corruptores, hackers, virus, etcétera. Se les denominaban los correctores. Y aunque hay muchas personas que aseguran haberlos visto en acción, no se ha hecho oficial su existencia. Un rumor dicta que de sus actuaciones se deriva la desaparición espontánea del Bogles.

in: sIgnIfIcA qUE EsAs dOs pIEzAs dE sOftwArE qUE cAyErOn sOn dE EllOs?

do: Es lo más probable.

in: pArEcE qUE yA sAbEn cOmO ActUAmOs. El prImEr dIA dE prUEbA, EllOs llEgArOn vArIOs mInUtOs dEspUEs dE cOnclUIr El prOgrAmA pErO AyEr ApArEcIErOn En El mOmEntO pArA IntErrUmpIrmE.

us: Debieron descifrar el modo para evadir la cubierta múltiple de los servidores en la R.U.M.

do: Sugiero que pasemos a la siguiente etapa sobre el desarrollo de nuestros virus. Es notorio que ya localizaron los puntos débiles de los códigos.

us: Tienes toda la razon. Debemos elevar la ofensiva de nuestros programas. ¿Sabes? Me gustaria optimizar nuestras cubiertas tambien.

do: Sabía que lo pedirías. No hay problema, puedo empezar con el programa quitasol en cualquier momento.

in: sErA mAgnIfIcO...

Habían pasado 3 días desde que Yui se involucrara en el último conflicto dentro de la RedCom.

Haruna Kisaragi evidentemente tenía un trabajo muy pesado ahora que estaba al frente de los correctores. En el transcurso de la semana, argumentó bastantes malestares que provocaron que se ausentara del salón de clases en repetidas ocasiones. La profesora Manami estaba un poco intrigada por la rara permuta de comportamiento entre Haruna y Yui. Fuera de ello, las dos chicas seguían actuando normalmente.

Más de una vez, Kasuga deseó preguntarle a su mejor amiga respecto a la situación en la RedCom, pero se abstuvo. La chica de cabello rosa también evitó siempre referirse a los sucesos dentro del mundo virtual, ya que sabía era algo muy doloroso para la trigueña recordarle a sus ahora distantes amigos.

Este fin de semana ambas tendrían una oportunidad de relajarse, ya que el colegio Scroll había organizado una visita escolar (a través de la RedCom) a la Ciudad Capital: Red Urbana Metrópolis Japón. Dicho sitio era una reproducción 100% real de la urbe y sus actividades eran significativamente importantes en las industrias de Tokio.

El día de la salida, Reiko se encargó personalmente de llevar de la oreja a Ichitaro para evitar la pérdida de tiempo que sufrieran en la última excursión virtual, cuando dieron la vuelta al mundo. La situación resultaba muy graciosa para el resto de los chicos que ya se encontraban ahí. Pese a detalles como estos, ambos sostenían una relación más bien reservada. No era un secreto de que ambos eran novios, y se frecuentaban mucho. Sin embargo las señales de afecto brillaban por su ausencia e incluso se peleaban igual que siempre, parecía raro, pero se mostraban felices así.

La pareja se sentó detrás de los lugares de Yui y Haruna; varios de los chicos volteaban divertidos para ver el 'acarreo' de su compañero. Para la líder corrector también era hilarante el momento, pero disimuló cubriendo su cara con una mano, después volteó a ver a su compañera para sorprenderla con la misma expresión.

A la trigueña le parecía amor 'apache' la relación que llevaban sus amigos. A ella le gustaba pensar en un novio que la llenara de cariños y que exteriorizara su afecto sin más, como en los romances que leía en sus 'mangas' y se habían convertido en su fantasía.

Por un instante, Shun volvió a su memoria. Él era alguien serio, pero muy gentil y educado, pero nada más que su amigo. Bueno, si no podía tener ese romance con el que ella se ilusionaba, le era suficiente con todos los sentimientos que aquel muchacho le inspirara.

La hora de partir llegó, todos los estudiantes estaban preparados en sus asientos para iniciar el viaje virtual. Nuevamente fueron empleados los autobuses de la aventura anterior. A la voz de 'Aquí vamos', cada uno se colocó su respectivo virtualizador, para que unos segundos después, la persona digital de cada uno de los excursionistas apareciera en la sala de espera de la Red Urbana Metrópolis Japón. Ésta era una de las entradas menos céntricas y correspondía a la terminal Narita, que en el mundo real equivalía a un puerto aéreo.

Los diversos grupos salieron de las salas de usuarios y por órdenes de sus mentores correspondientes, se alinearon y planificaron la salida a la ciudad. El grupo de Yui y Haruna fue de los primeros en dejar este edificio, abordando unos autobuses virtuales que los llevarían a su alojamiento.

"Oye Haruna, tu ya has estado en Tokio antes, ¿verdad?", Preguntó Yui a su amiga.

"Sí, fue hace como tres años, por cuestión de negocios de mi papá. De hecho, recuerdo que no vi nada de la ciudad y me disgusté mucho en esa ocasión, era una niña todavía." Fue la respuesta de la muchacha, en el mismo momento, que otra memoria saltó a su mente, "¡Es más! Ahora recuerdo que hasta me encerré en mi cuarto como protesta cuando regresamos a casa."

"¿Cómo? ¿La señorita Kisaragi haciendo un berrinche?", Ireto y Takashi miraron a sus compañeras por encima del asiento delante de ellas. "¿Quién lo hubiera imaginado?"

"¡Oigan! ¿¡Y quién los invitó a ustedes!", Reiko saltó de su lugar detrás de sus dos amigas. "¡Mejor quédense callados si se van a burlar!", Los dos regañados palidecieron con la reacción de la enérgica chica, por lo que se devolvieron asustados a sus lugares.

"Oye Yui, ¿Sí decidiste ir a la Red Urbana? Aunque era la zona americana, ¿no es así?", preguntó Ichitaro por arriba al recordar la información que le había proporcionado a ella el fin de semana anterior.

"Éste... sí. Sí fui. Pero sólo estuve un rato. Todos hablaban en otro idioma y no entendía mucho...", fue la improvisada respuesta de la trigueña ante la súbita pregunta.

"¡Que mala eres!", intervino Akiko que estaba en el asiento junto al pasillo del bus, "Debiste avisarme. El domingo me aburrí como una ostra en casa. Pudimos ir juntas para divertirnos."

"Ah...", ¡Si supieran por qué estuvo en ese paseo!, "...lo siento Akiko, no sabía... ja... Es que se me ocurrió de pronto... y no pensé en buscarlas..."

"¿Y que fue lo que viste?" Reiko se agregó a la plática también. Haruna sabía que ahora su amiga estaba en un aprieto y no veía la forma para zafar a Yui del interrogatorio. Ella sabía a la perfección todo lo que hasbía pasado dentro de la red urbana, desde el rescate de IR hasta la huida junto con el enigmático Turbo.

"Es un lugar enorme. En la entrada hay un playa y luego calles muy grandes. Había mucha gente. La mayoría ni te ve, pero hay personas muy amables...", la frase le recordó que también conoció a alguien muy desagradable también. "Hacia mucho calor, pero me regalaron un helado. Unos chicos que nunca había visto me saludaron o algo así. Los edificios tienen más pisos que los que puedo contar..." , así describió su experiencia previa al manicomio de aquella noche. "...Luego en un paseo en auto me di cuenta de que hay calles eran muy inclinadas... La ciudad estaba rodeada por el mar, mas tarde conocí un puente llamado...", por un momento se le escapó el nombre, "...Puerta de oro. O algo así."

"Deberíamos ir alguno de estos días.", Propuso Akiko "Suena como un lugar genial." Qué ironía. El San Francisco virtual que conoció Yui tendría todo adjetivo, menos 'genial'. Las dos amigas correctores se miraron para intercambiar una sonrisa nerviosa.

Pasaron cerca de diez minutos cuando el autobús se internó en las calles limítrofes de Tokio, los estudiantes miraban con curiosidad el perfil de la urbe más grande del mundo con una arquitectura más compleja que a la que estaban acostumbrados, y mucho más concurrida. Algunos instantes después, el transporte recorría una avenida a la sombra de un paso a desnivel. Era el tren metropolitano de la ciudad. Al fin, la hilera de camiones hizo parada frente a un elegante recinto. Una construcción ligeramente rústica, salvo por la parte central, enmarcada con un gran vitral que permitía observar plenamente el interior. Detrás de esta construcción, se alzaba el cuerpo principal del hotel. Las luces del interior estaban encendidas, mientras afuera el cielo pintaba ya sus emotivos tonos rojo y amarillo por la cercana puesta de sol.

Los grupos escolares ingresaron en filas al recibidor del hotel. El número de escritorios operando agilizó la distribución de los muchachos en las habitaciones acomodándose cuatro en cada una. Para las amigas de Yui esto fue muy conveniente, mientras que Ichitaro, Takashi e Ireto tendrían espacio extra para ellos tres, puesto que los conjuntos se completaron sin que ellos recibieran a alguien más.

Las niñas se sentían como en un palacio al andar en el vestíbulo y los corredores aledaños camino a su cuarto. Los pisos y las columnas estaban finamente acabadas en mármol. Una pequeña fuente y maceteros blancos con motivos grecos daban el toque de naturaleza a la decoración. Instantes después, Haruna y su grupo de amigas se despedían de los demás para entrar a su estancia. Los colores y mobiliario eran cálidos, muy al estilo de lo que habían visto las chicas en la planta baja.

"¡Yo me quedo aquí!" Dijo Akiko cuando su espalda tocó el colchón de la cama.

"El cuarto solo es tan grande como mi casa.", comentó Reiko sorprendida por el lujoso dormitorio. Las cuatro estudiantes se la vivirían al estilo de la realeza durante los próximos 10 días en este paseo virtual, aunque esto equivaldría apenas a una hora en el mundo real. Yui jugaba en su respectivo lecho, rebotando sentada sobre él. Haruna llamó a la trigueña para mostrarle la increíble vista de la que gozaban desde la terraza del cuarto. Sus dos compañeras también acudieron para disfrutar del espectáculo. Pronto se dieron cuenta de que los miradores vecinos estaban ocupados por los demás muchachos del colegio, que admiraban la panorámica de la urbe cibernética. Igualmente, se escuchaban comentarios en voz alta y algunos saludos entre balcones. Ante sus azorados ojos se extendía un manto de colores que iluminaban la profundidad de la noche. En algunas zonas se divisaban los tonos pastel del neón. Muros proyectando imágenes de televisión, construcciones tan altas como el hotel donde estaban y a lo lejos en medio de todo, se distinguía majestuosa entramada de metal rojo y bañada por reflectores, la famosa Torre de Tokio. Yui repasó con la lengua sus secos labios, estaba emocionada, conocería en breve aquel escenario en donde los clímax de sus mangas favoritos tomaban lugar. Ese sitio representaba para ella, y sin duda para muchos más, un lugar místico y lleno de magia.

Poco a poco, los espacios iban desocupándose, la puerta de la habitación sonó por el llamado de la maestra, indicando a las chicas que era la hora para la cena, durante la cual anunciaría el programa para el día siguiente. El gran comedor estaba lleno por los escolares que se turnaban para elegir su comida de entre el buffet dispuesto para ellos.

La cena paso sin novedades, Yui y sus amigas, excepto Haruna, repitieron postre. Después, hubo una pausa durante la cual, los maestros del segundo grado distribuyeron materiales y explicaron a los alumnos la tarea para el otro día. El primer punto de visita sería el parque Ueno, uno de los más populares sitios recreativos para los habitantes de la urbe. También un sitio de importante contenido histórico del Japón. Durante la tarde, los grupos irían al zoológico local como recreo.

"Oigan, Akiko y yo iremos con los chicos a conocer los alrededores, ¿quieren venir con nosotros?", Reiko preguntó a sus amigas dado que aún era relativamente temprano y en particular por la seguridad que representaba ser un viaje virtual, los alumnos de Scroll disfrutaban de cierta libertad para sus actividades.

"Gracias, pero quiero descansar. El viaje me tiene rendida", Fue la respuesta de Haruna. Para Yui, la propuesta era tentadora, pero los planes de la corrector le favorecían más.

"¿Sabes? Yo también tengo mucho sueño... Ya me contarán mañana, ¿sí?", Contestó la trigueña fingiendo un bostezo. Esa era una buena oportunidaoe para poder hablar con su mejor amiga acerca de un tema que la tenia muy inquieta, aún cuando todo el tiempo pretendiera que no era así.

"Ustedes se lo pierden.", La chica de pelo morado se encogió de hombros y se retiro para ir con el resto de los chicos.

Apenas estuvieron de regreso en su cuarto, cada una se sentó frente a la otra en el borde de las camas. Ambas sabían porqué estaban allí. La ex corrector dio pie a la plática:

"Haruna.. ¿Puedo preguntarte algo?"

"Claro que sí. ¿Qué sucede, Yui?"

"Quisiera saber... ¿Cómo está I.R.?"

"Él está muy bien, se ha repuesto del todo. Gracias a ti y a Turbo."

"Ya veo.", Yui sonrió aliviada. El estado de su amiguito cibernético la tenía preocupada, pero por lo difícil de la situación, había evitado preguntar al respecto, hasta ese instante.

"I.R. llevaba una especie de pelota. ¿Podría tener algo que ver con los virus?"

"Ah, sí. Se la entregó al profesor Inukai. Él dijo que la estudiaría para saber de que se trataba. Tu se la diste, ¿verdad?"

La trigueña asintió meneando la cabeza.

"Aún no nos han dicho si está relacionada con los virus.", Luego de afirmarlo, Haruna cambió la expresión seria por una gran sonrisa. "Yui, no te lo había dicho antes: Fuiste muy valiente al enfrentar a los virus."

"No te preocupes por eso... después de todo, fue una coincidencia. Tan solo fue suerte...", entonces bajó la mirada al piso y agregó, "Igual que todas las demás veces..."

"¡Yui! No seas tan dura contigo.", respondió la pelirosa con tristeza. "La suerte no tuvo nada que ver. La suerte no te habría llevado a ti sola por la RedCom para encontrar a los correctores ni tampoco te dentro de esa fortaleza."

A la líder corrector le dolía escuchar la voz de la herida autoestima de su mejor amiga. Rápidamente, busco las palabras para alentarla. Sin embargo, Yui interrumpió su propósito.

"¿Cómo están los demás?"

"Han pasado muchas cosas últimamente. Los programas de Control e IR fueron actualizados para combatir a los nuevos virus. Hace unos días, Ecco y Paz tuvieron problemas durante una pelea. Nos costó trabajo eliminar a los virus, pero Turbo llegó para sacarlos de ahí."

"El sico... sitico... ¿ese loco?", a Yui la sacudió la simple mención del nombre.

"¿Por qué dices eso?", Haruna no comprendió la reacción de su amiga.

"¿No te has dado cuenta de que es un tipo peligroso? Casi nos mata a I.R. y a mí. No me gusta depender de alguien como él. Es engreído, grosero, tiene la boca muy grande..."

La señorita Kisaragi estaba asombrada: Yui Kasuga, la chica que podía ser amiga de todo el mundo, y que siempre buscaba sin titubear lo bueno de las personas, se declaraba abiertamente contra alguien. Sólo podía decirle la verdad: "Bueno, yo... es decir... Yo nunca he hablado con él. No tengo idea de qué clase de persona es. Aparece de pronto, hace su trabajo y se va. Control se disgusta mucho por eso, él tampoco ha podido hablarle, pero al profesor Inukai no parece molestarle."

"¿Ya ves a qué me refiero?, ¿En qué estaban pensando cuando lo escogieron para ser un corrector? Haruna, yo...", la chica de pelo rosa se levantó y se acercó a su amiga. Se acuclilló frente a ella y le tomó las manos.

"Yui... Es natural que desconfíes. Es verdad, no lo conozco, pero hay algo que me preocupa más, y es sobre ti."

"¿Sobre mi?", Los ojos marrones de la niña reflejaban su desconcierto.

"¿Recuerdas cuando conocimos a Ai? Era una chica fría y todas la tachaban de presuntuosa. Francamente a mi me ahuyentaba su indiferencia. Pero hubo alguien que opinaba diferente. Alguien que no se atemorizó; que incluso se propuso hacerse su amiga. ¿Lo recuerdas?", Era Yui a quien Haruna se refería. Así habían pasado las cosas apenas unos meses atrás. "Todo se dio. Y fue gracias a tu fe, que conocimos a la verdadera Ai. ¿Lo recuerdas?"

"Sí...", admitió ella, y apartó un momento la mirada de su amiga, porque a pesar de que era cierto lo que le decían, no podía evitar ruborizarse.

"Amiga: lo que me da mucho miedo ahora, es que te vaya a pasar lo mismo que a Ai. Apenas conociste a Turbo y ya piensas que él es basura. Comprendo que estés muy lastimada por lo de nuestros amigos, pero por favor Yui, no dejes que la depresión robe lo más bello de ti."

"¿Lo más... bello?", La joven intentaba sin éxito acomodar las ideas y entender lo que su amiga le decía.

"Sí, hablo de tu FE. Si pierdes la confianza en ti misma, la confianza que tienes para los demás también se quebrará. Por favor Yui, date cuenta de lo que estas pasando, antes de que desaparezca eso que todos amamos de ti."

"Haruna...", Yui enmudecío al no encontrar las palabras adecuadas, ¿Cómo agradecer que su mejor amiga la pudiera alertar tan a tiempo de sus errores? Todo era verdad: La antigua Yui Kasuga desearía conocer a Turbo y saber el por qué de su desdeñosa actitud. Había perdido su seguridad por considerarse culpable de la desaparición de Rescue. Aquella noche en la Red Urbana de América, ella atravesaba una situación estresante y todo lo que no conociera, era un enemigo. Fue así como Turbo se presentó ante ella. La chica estuvo un minuto en trance mientras meditaba todo. No podía concentrarse en su entorno, hasta que su mirada se cruzó con los brillantes ojos azules de su compañera. "...Mu... Muchas gracias... Amiga."

Yui se dejó caer de rodillas en la alfombra y rodeo el cuello de su confidente con los brazos. Una lágrima se deslizó por su cara. Había dado el primer paso en el camino a su resurrección.

Eran aproximadamente las once de la noche cuando Takashi, Ireto e Ichitaro regresaban de su paseo. Cuidando de que los profesores no los pillaran deambulando por ahí, dado que las órdenes eran estar en sus respectivas alcobas a las diez. Ichitaro dio un rápido vistazo por el pasillo que intersecaba al corredor por donde andaban, previniendo la presencia de algún maestro. Con un movimiento de la mano, llamó a los otros dos para correr sigilosamente hasta la puerta de su cuarto. Takashi agarró la manija para usar la llave. Grande fue su sorpresa, cuando la empuñadura se deslizó entre sus dedos para revelar que estaba abierto. Los tres muchachos intercambiaron miradas de confusión, preguntándose cómo había pasado. De pronto el sonido del ascensor abriendo sus puertas acompañado de una aguda campanilla interfirió con sus cavilaciones, por lo que, asustados, los tres entraron corriendo a la habitación y de un golpe, cerraron.

"Estuvo cerca.", dijo Ireto exhalando en señal de alivio.

"¡Espera a que contemos a los demás cómo llegamos hasta aquí!" Takashi estaba contento por la anécdota, aunque la sonrisa traviesa se borró de su cara en un instante al percatarse que sus amigos miraban al interior de la habitación sorprendidos.

Cuando Takashi se giró para descubrir qué había impresionado a los otros, se encontró que sobre la cama que originalmente estaba desocupada, un desconocido estaba recostado hojeando una revista bajo la discreta luz de la lámpara del buró. Cuando aquel los advirtió, los saludo con una palabra y regresó a su lectura. El joven le era familiar a Ichitaro, pero no acertaba a decir de dónde lo conocía. Lo único seguro es que era alguien del colegio, dado que usaba el uniforme igual al de ellos. El saco estaba doblado al pie del lecho y él llevaba la corbata desanudada.

"¿Quién es éste tipo?", Preguntó en voz baja Takashi a sus dos amigos.

"No sé, pero tengo la impresión de haberlo visto antes...", fue lo que Ichitaro alcanzó a decir.

"¿Que estará haciendo aquí?"

"Muchaaachos...", la voz de la profesora Manami puso los nervios de punta a los tres chicos. De la sombra surgió ella con su graciosa sonrisa y jugueteando con un llavero en la mano. "...me alegra que hayan regresado. Quería decirles que en el último grado los grupos se completaron y algunos de sus compañeros no pudieron integrarse, así que este amigo va a estar con ustedes durante nuestro viaje. Saluden a Mike Hirahisawa."

"Ah... ¡Hola Mike!" Los chicos ya tenían clara la situación. El invitado respondió meneando la cabeza, sin dejar el texto que leía.

"¡Ah! ¡Ahora te recuerdo!", El chico con gafas reaccionó "Tú eres uno de los que elabora el boletín del colegio Scroll, ¿no es así?"

"El mismo."

"¡Mucho gusto, Mike!", Takashi alargó el brazo para ofrecer su mano en saludo, "¡Espero que seamos buenos amigos!"

"Claro.", La voz del joven sonaba monótona, y el estrechamiento de manos fue flojo.

"Bien, muchachos, me voy, duerman ya porque tenemos un día muy agitado mañana.", la catedrática se dirigió a la salida, pero antes de cerrar se asomó por detrás de la puerta con una mirada sombría para advertirles: "Por cierto. Voy a informar que desobedecieron las instrucciones de estar en sus habitaciones a las diez como máximo. Buenas noches."

"Ah... para eso valió nuestro esfuerzo.", Los tres estudiantes se derrumbaron desanimados.

Mientras tanto, en un distante lugar, en medio de la penumbra, solo se escuchaba el retumbar de los pasos que Turbo daba sobre el piso encharcado. En el ambiente solo se respiraba humedad y en especial el clima era frío.

"¿Sabes, Cherry? Esto me recuerda a los corredores del tren donde jugaba con la pandilla cuando era un niño. En Ámsterdam los túneles eran muy grandes y con muchos lugares para esconderse. Uno de nosotros contaba contra la pared hasta 20, mientras los demás nos ocultábamos. Cuando el primero terminaba, buscaba al resto. Si uno podía llegar al punto de inicio sin que el cazador le ganara la carrera, ganaba el juego y volvíamos a empezar."

"Parecía ser algo aburrido, ¿no es así?", CS flotaba a un lado del corrector piloto.

"Ah, Cherry... en esos días no había RedCom y si hubiese existido, poco nos habría importado. No existe nada cómo el ejercicio en el mundo real."

"Creo entenderlo."

"El humano no fue hecho para estarse quieto, amiga. Para mi, es una infamia que todas las actividades quieran ser coordinadas con una computadora... No sé... no me gusta depender enteramente de un circuito electrónico. Siento como que habrá un momento en que las maquinas dejarán de ser nuestras aliadas y serán quienes tomen las riendas hasta el punto de manipularnos..."

"Su forma de pensar se me hace muy primitiva, Turbo." , la voz de C.S. sonaba ligeramente ofendida.

"No quiero decir que el software en sí sea el que desencadene esa catástrofe. Muchos de ustedes ni siquiera pueden pensar en una mala intención. Pero por desgracia, el software es alterable y tal como los hackers por medio de los virus u otros medios han afectado los programas poniéndolos en contra de las personas, temo es que alguna vez, alguien sea tan ingenioso, que pueda crear el virus, ó qué se yo, tan perfecto que ni siquiera él pueda controlar."

Caminaron un par de minutos más en silencio. Los dos correctores llegaron a un área similar a un jardín botánico. Las plantas estaban excesivamente crecidas y las ramas de los árboles cubrían toda la vista frontal. Turbo desenvainó la cuchilla que llevaba sujeta en la pierna y abrió paso entre la vegetación. Cherry lo seguía con cierta precaución.

"Estás muy callada, ardilla. ¿Te molestó algo de lo que dije?"

"No, no es eso. Pensaba en algo que sucedió hace mucho tiempo. Es un recuerdo que tengo registrado en la memoria, aunque no me tocó vivirlo."

"¿Cómo puedes recordar algo si no lo viviste?", Turbo pisó un espacio pantanoso en medio del pasto, no le gustó el hecho, pero ya era tarde para lamentarse.

"Si me ingresan información suficiente, puedo conocer lo que sea aún cuando jamás lo hubiera visto."

"Ya. ¿Y que 'recordaste'?"

"Las intenciones de alguien, aún cuando sean buenas, ¿pueden interpretarse como malas?"

"Por supuesto. Sucede muy a menudo con los humanos. ¿A qué viene la pregunta?"

"No... no vale la pena mencionarlo.", Cherry cerró los ojos un instante, parecía tratarse de algo triste.

Los dos compañeros salieron de la espesura del follaje, y se aproximaron a un muro de roca, con una escalinata dentro de una cueva. Tomaron camino por la subida, a Bjorn le costaba trabajo ascender con el gran contenedor que transportaba en su espalda a modo de mochila.

"Dime de una vez, ¿qué pasó? No me equivoqué con lo de las alteraciones del software, ¿Verdad?"

"Bueno, es que... hubo un servidor... que tenia mucho poder por todo lo que dependía de él. Tuvo una ambición: Crear. Crear un mundo nuevo. Pero sus pasos fueron equivocados y descubrió que su ilusión era irrealizable.", Cherry hablaba del proyecto frustrado que Grosser hubiera desarrollado meses atrás.

"'Ilusionarse...' definitivamente no he visto nada en este mundo.", comentó el humano con franco asombro.

Los dos correctores caminaron en medio de peñascos, no se podía divisar el fin del camino en medio de las rocas. Para Cherry, la vereda no era mayor problema, ya que le bastaba flotar, pero al muchacho se le complicaba por la carga. Poco después, otra cueva con su escalinata recibía a los visitantes.

"Después de esto, me voy a meter al gimnasio. No estoy acostumbrado a estos viajes...", El chico reflejó el cansancio resoplando a la vez que su frente se mostraba cubierta por el sudor.

"¡Llegamos!", anunció la ardilla virtual. Los dos viajeros se internaron en un corredor oscuro donde el ambiente ya no era tan silvestre y el suelo estaba perfectamente seco. Para guiarse en esta última etapa, CS activo las luces que portaba en las orejas. Las pisadas de Turbo disparaban un eco tétrico.

"Identifíquense...", Una voz cavernosa detuvo el andar de los correctores.

"Soy la corrector de software número diez, Control Squirrel.", Dijo en voz alta la roedora virtual.

"Y mi nombre clave es Corrector Turbo.", Fue la breve respuesta del joven humano.

Ante ellos, dos luces rojas se encendieron. De la nada se materializó una figura metálica, consistente en un yelmo y una hilera de corazas redondeadas que descendían de éste. Los puntos rojizos eran en realidad los ojos de aquella imagen. Se trataba de la computadora maestra de la RedCom: Grosser.

"Ha pasado mucho tiempo desde que alguien vino a buscarme...", Observó el módulo central de la Red.

"Tal vez si limpiaras tu casa más a menudo, la idea de visitarse sería más atractiva.", Contestó Bjorn.

"Tú eres la conciencia de un ser humano. Estás en un área cifrada de alto nivel. ¿Por qué has venido hasta aquí?", el ordenador no esperaba ser visto por alguien del mundo real otra vez. El cifrado de alto nivel consistía en un programa de mayor jerarquía dentro del universo virtual, inaccesible para cualquier software operando dentro de la RedCom. Un área de alto nivel representaría un mundo digital dentro del mismo mundo electrónico. Cherry vivía efectivamente en una zona así, y es por ello que en esta ocasión, su imagen recorría el espacio junto a su jefe.

"Bueno, alguien de allá afuera me dijo que debíamos arreglarte para el trabajo que te espera. Me enviaron con todo esto." Bjorn bajó el recipiente que llevara sujeto a la espalda. "Me explicaron que estas piezas te ayudarán para recibir al corrector nueve."

"Entiendo. Inukai sigue reforzando sus filas. Está bien, Corrector Turbo, procede."

Detrás de la imagen de Grosser, un paso a desnivel se iluminó. La habitación estaba llena de componentes cibernéticos, cables, luces miniatura y más. El corrector humano se dirigió a las bahías que le habían ordenado preparar.

Empleando instrumental de bizarra naturaleza, el joven se preparó para retirar las piezas como se le había indicado. Según las instrucciones, debía remover el cilindro número cinco, sin embargo, cuando las herramientas estaban colocadas, la voz del servidor interrumpió el trabajo.

"Corrector Turbo, ¿Qué es lo que estás haciendo?", Grosser sonaba perturbado.

"Inukai me ordenó retirar el control cinco y poner el nuevo en su lugar."

"Déjalo como está. Detrás de ti hay muchas bahías donde puedes instalar lo que quieras.", La computadora maestra sonaba imperativa inclusive algo ansiosa.

"Pero-", Bjorn quiso discutir las palabras de su anfitrión, sin embargo éste no le permitió continuar.

"¿Tienes una idea de qué es lo que estás haciendo?", cuestionó Grosser.

"Honestamente...", el chico inclinó la cabeza mientras la giraba en señal negativa.

"Cada uno de estos cilindros es un núcleo de programa. La hilera que estás viendo, fue destinada para albergar los núcleos de los correctores de software. Son en sí, su cordón umbilical hacía mi. Comprenderás lo que eso significa."

"¿Tu relación con ellos es tan estrecha?"

"Aún cuando no están conscientes de ello, así es. Fui programado a semejanza de Mototsugu Inukai; básicamente, soy un reflejo de él. Para el profesor, cada una de sus piezas de software representa algo valioso. Como la sombra que represento, el valor de esos programas poseen la misma importancia para mi. Retirar ese cilindro será lo mismo que arrancar un recuerdo de mi memoria."

El piloto miró fijamente los brillantes ojos del acorazado que estaba frente a él. Después volteó a ver a su asistente, su expresión era de confusión también. No obstante, la mascota virtual al fin aprobó con un suave movimiento. El corrector esbozó una sonrisa para su interlocutor.

"Está bien. No interferiré con tu memoria entonces...", el humano retiró el equipo del lugar asignado. "Me doy cuenta de que... mi idea sobre ustedes es muy obtusa..."

De regreso en Tokio, el sol brillaba con todo su fulgor en el cielo, marcando el medio día. Durante las últimas horas, los diversos equipos de estudiantes del colegio Scroll se habían congregado para las primeras visitas guiadas a los puntos de interés distribuido por el campo. Por el equipo de Yui, Haruna y Akiko se habían dedicado a reunir información sobre la temática tratada en el sitio. Principalmente, se hacía referencia a la época del Shogunato Edo y el posterior impulso que el país recibiera para modernizarse. La trigueña y Reiko se encargaban de la cámara fotográfica que se les había entregado. Ciertamente esto último no era la tarea más complicada, pero fue una decisión unánime, dado que la señorita Kasuga aún no dominaba el tecleo al cien por ciento. Cerca de la una de la tarde, los cuartetos ó tercias se retiraban del área verde para disponer del almuerzo.

"Oigan, ¿No se suponía que Takashi estaba solo con Ireto e Ichitaro?", Akiko se extrañó al ver al equipo de sus amigos.

"Sí. Nuestro grupo estaba completo.", afirmó Haruna.

"Si es así, ¿quién es el chico que viene con ellos?", insistió Akiko.

"No lo sé... nunca lo había visto.", Reiko se intrigó también.

"Miren, aquí vienen.", el rostro de Haruna se iluminó discretamente, ya que podría ver a Takashi por un rato.

"Hola, chicas.", El enamorado de Haruna saludó a las tres presentes.

"¿Cómo va todo?", Preguntó Reiko a Ichitaro.

"Todo marcha a la perfección. El informe de campo estará regalado, tenemos un arma secreta."

"¿Un arma secreta?", Akiko se adelantó. "¿A qué te refieres?"

"Gracias a nuestro amigo, el trabajo para la escuela será pan comido.", Takashi se refería al desconocido de cabello negro y tímida mirada.

"Hago... lo que puedo.", Respondió casi inaudible el interpelado. Akiko se acercó al muchacho con una gran sonrisa.

"Yo me llamo Akiko Yanagi. ¡Mucho gusto de conocerte! ¿Cuál es tu nombre?"

"Hiragisawa. Mike Hiragisawa."

"Bien, Mike ¿Qué te parece si nos acompañas en el almuerzo? Planeábamos...", Ireto se interpuso en la conversación.

"Lo sentimos, pero ya tenemos planes para la comida, ¿No es así, Ichitaro?", el más alto de los chicos se volteó buscando el auxilio de sus compañeros.

"¿Pla..?", el chico de anteojos entendió la reacción de su compañero. "¡Ah, claro!", dio un codazo a su amigo de al lado, "¡Takashi!, espero que no olvidaras donde venden esos... ah... las... ¡pescados! Si, los pescados."

Takashi que estaba en medio de ellos, no entendía a qué se referían sus amigos, y la confusión se le dibujaba en la cara. Pero un ligero puntapié del pelirrojo, lo hizo entrar al juego.

"¡No! ¿Cómo olvidarlo? Si, vamos, se nos hace tarde. Si no, no alcanzaremos. ¡Bueno amigas, nos veremos luego...!", Ireto tomó por los hombros a su compañero superior. Y cuando pretendía llevárselo con los demás, Mike agito el torso para quitarse las manos del chico.

"No hagas eso, ¿estamos?", La situación se sentía incómoda. Pero los otros dos jóvenes explicaron que así era la forma de ser de su amigo. No tenía que molestarse. Finalmente, la cuarteta masculina, dejó a sus compañeras.

"¿Qué bicho les picó a esos?", Reiko estaba intrigada por la actitud de los muchachos.

"¡Ushh! Esos tontos me la van a pagar.", Akiko era la más molesta. "¿¡Qué se creen esos torpes!"

"¿Pasa algo, amigas? La distraída Yui se había resagado haciendo fotografías y apenas se reunía con sus compañeras."

"No, sólo eran Ichitaro y los demás...", Respondió Reiko.

"Venían con el chico más guapo del mundo.", Intervino la joven de pelo verde con las mejillas enrojecidas.

"¿Con quién..?", Una respuesta muy inusual en la jovencita.

Haruna reía discretamente pensando en el pequeño conflicto que presenció. Después preguntó a la recién llegada, "¿Dónde estabas?"

"¡Ay! Es cierto, encontré algo de aquel lado. Reiko ¿Tu podrías decirme de qué se trata?", El parque recopilaba historia y tradición. Había muchos elementos desconocidos para las chicas, pero el terreno era ideal para Reiko que tenía una especialidad en los usos y costumbres de su cultura. Las adolescentes anduvieron algunos pasos rumbo a uno de los pequeños templos. Frente a él, una pequeña tina con agua esculpida en roca y con símbolos labrados era empleada por los visitantes para beber un poco del liquido de una manera casi ritual. Detrás de la fuente, unos cordeles suspendían pequeños papiros escritos.

"Ah, ¡Aquí puedes pedir buena fortuna!", La chica de pelo morado se adelantó a sus amigas para mostrarles cómo era que debían efectuar el breve rito; después, les indicó a las demás que repitieran el procedimiento. Posteriormente se dirigieron al mismo templo donde consiguieron unos papeles con las inscripciones. Reiko anticipó la lectura de su fortuna.

"Que raro... estos mensajes solían ser específicos, pero ahora los cambiaron con algo más bien para interpretar... Lean las suyas amigas."

[El pasado contiene la llave a tu infelicidad. En el presente está la puerta. ¿En verdad quieres cruzarla?], Akiko levantó la mirada y volteó en todas direcciones como buscando algo o a alguien. Luego disimulando su impacto, se dirigió a colgar el impreso en los cordeles.

[No dudes. Eres quien mejor lo hace y tú lo sabes. Representas la esperanza, y la confianza hacia ti es ciega.], Haruna dibujó una gran sonrisa y se apresuró a colocar su papel igual que Akiko.

[Todos necesitamos alguna vez una segunda oportunidad. Acéptala. Tu decisión será la correcta.], ¡Una segunda oportunidad! ¿Qué significaba ese mensaje? Era divagante y directo a la vez. Yui imitó a sus compañeras y colgó la tira en el sitio designado.

Finalizada la visita al parque, las calles aledañas se teñían con los colores amarillo y azul de los uniformes de scroll. Los chicos deambulaban comprando comida y otros misceláneos para después reunirse con sus grupos. Tal como lo habían prometido los tutores, la tarde fue una sesión libre, durante la cual, Yui y compañía se deleitaron visitando el zoológico de la localidad. Una diferencia significativa entre las reservas real y virtual era que en ésta última, los animales podían más que ser vistos por los paseantes y era permitido interactuar con ellos, establecido que los especimenes debían ser respetados como criaturas verdaderas.

Akiko y Yui eran las más entusiasmadas con la libertad permitida por el parque, aunque las 4 disfrutaban por igual.

Apenas dos días después, en el cuartel de los correctores, los 7 programas guardianes habían acordado una tertulia con motivo de una alerta amarilla en torno a la Red Urbana. Inukai y sus dos asistentes informaban a las piezas de software sobre la situación:

"Hemos llegado a la conclusión de que los responsables por los virus no están actuando al azar, sino que tienen un plan bien establecido y que eventualmente están cumpliendo por etapas. Todos los indicios de actividad viral en la R.U.M. Americana han cesado. En cuanto Jerome colocó los monitores en el área Japonesa, notamos latencias de pops y shock. Aunque mandamos a Turbo y CS a investigar, no consiguieron localizar los núcleos."

"¿No es la Red Urbana de Japón donde están Haruna y Yui?", preguntó Synchro consternado.

"En efecto. Visitan el sitio por una actividad escolar. Es por ello que instalamos los monitores en esa zona y no en la de Inglaterra. Pero dadas las circunstancias, anticiparemos la colocación en la sección inglesa antes de que nuestros hackers actúen allá.", Informó Jerome.

"Sería mejor que fuéramos a ese sitio para prepararnos contra un ataque ¿No lo creen?", sugirió Control, con la aprobación de todos.

"Desafortunadamente, los sitios con reportes de actividad latente de virus se han dado en estos puntos.", William exhibió un plano de la Red Urbana Japón mostrando docenas de puntos rojos y azules. "De los lugares marcados en rojo salieron los reportes de virus. Los puntos azules son los enlaces y puntos de acceso de la red. Patrullar cada uno de esos lugares, los obliga a realizar un movimiento muy grande para desplazarse de un sitio a otro si existiera una emergencia."

Tristan no veía muy convencidos a los correctores. "En mi particular punto de vista, una acción desde aquí hasta el acceso y al punto de conflicto es más rápido que de un lugar de vigilancia a un punto de salto y de ahí al lugar con el problema."

"Es cuestión de estrategia", contempló Anty. El movimiento será más ágil esperando aquí.

"¿Qué les parecería dividir al equipo en dos partes?", Dijo Paz. "Un grupo permanece aquí y espera la señal de alarma mientras el resto vigila la ciudad desde adentro."

"¡Es una gran idea!", Expresó I.R.

"Cubriremos más terreno de esa forma.", Synchro empezaba a entusiasmarse.

"Es un buen plan, Paz. Muy bien correctores, decidan cómo van a distribuirse para esta misión.", El profesor permitiría que las piezas de software prepararan su estrategia.

Después de unos minutos, se definió que I.R., Ecco, Anty y Follow permanecerían en el cuartel, mientras Paz, Control y Synchro se dispersarían para observar los lugares de posible peligro dentro de la Red Urbana.

*Hay algo más que debo comunicarles, muchachos.*, El creador de los correctores llamaba a su escuadrón de avanzada, *¡Si necesitaran un apoyo, llamen a Turbo!*

"¿El vino también?", Preguntó Control, "No sé por qué, profesor, pero siento que no puedo contar con él."

"¿Será por que aún no te ha reconocido como líder?", Paz lanzó el sarcástico comentario, que desde luego, al corrector de pelo azul, le cayó como balde de agua fría.

*Descuiden. Es una persona rebelde, pero ya nos mostró que es muy eficiente en lo que hace.*

"No puedo discutirlo.", Agregó el corrector anciano.

"Tú ya lo conociste, Paz. Sinceramente, yo tengo curiosidad por encontrármelo.", A Synchro le llamaba la atención conocer al nuevo recluta, que hasta entonces había actuado con plena autonomía. Deseaba saber qué clase de persona era.

El alumnado del colegio Scroll había tenido una intensa actividad el último día, al visitar el palacio imperial. Hasta Reiko y Yui habían pasado una cansada labor con el equipo fotográfico en su grupo de trabajo. Pero con las anotaciones y la planificación en manos de Haruna para la monografía, confiaban que el esfuerzo se compensaría con creces. La quinta jornada del viaje virtual, sería enteramente una sesión libre, por lo que todos los estudiantes podrían pasear por la ciudad a cualquier punto de interés que no hubiera sido contemplada en el programa de visitas.

En la mañana, mientras Akiko se probaba algo de ropa que había adquirido el día anterior, Reiko se bañaba y Yui leía un manga, Haruna entró en la habitación. La niña de pelo rosa lucía deprimida.

"Haruna, ¿Qué te pasó?", Yui dejó su diversión cuando vio a su amiga con la cara triste.

"No, no es nada.", Pretendió disimular la señorita Kisaragi.

"Es ese torpe de Takashi, ¿verdad?", Akiko, la joven de pelo verde se acercó al dúo.

"¿Takashi?", se preguntó ingenua Kasuga.

"¿No te has dado cuenta, Yui?", Dijo la pequeña a su amiga, "Desde que estuvimos en Ueno, los chicos nos han estado evitando."

"Ya veo. Tienes razón.", Comprendío la trigueña.

"Esperaba que fuéramos todos juntos a Akibahara. Pero no podrá ser.", Dijo la líder corrector decepcionada.

"¡Vamos! No es para tanto. No necesitamos a esos tontos para divertirnos en grande.", Akiko deseaba animar a sus acompañantes.

Reiko también se molestó cuando supo que sus compañeros las habían dejado plantadas otra vez. Sin embargo, se unió a la actitud de la bajita Akiko para disfrutar del día ellas solas.

El barrio de Akibahara es denominado como la 'Ciudad Electrónica', por la gran cantidad de comercios especializados en dispositivos electrónicos. Por esta ocasión, las chicas curioseaban solamente. No estaba en sus planes ninguna compra, pero por la localidad podrían darse una idea de las novedades que próximamente aparecerían en su pequeña ciudad. Después un par de horas de mirar aparadores y navegar en medio de una multitud de personas, millares de anuncios, propagandas y demás, se toparon en una de las calles con la exhibición de algunos chicos haciendo 'skateboarding' en una diminuta plaza. El cuarteto se emocionó con las acrobacias de los practicantes, acompañándose de una bebida. Algo que llamó poderosamente la atención de las chicas, fue una niña que utilizaba patines, cuyos movimientos eran elegantes y precisos. El escenario fue rápidamente cedido a ella. Los muchachos con patineta se apartaron de la explanada, permitiendo que la pequeña se luciera.

"¿Se dan cuenta?", Dijo Reiko cuando advirtió que los deslizadores se retiraban del campo y se convertían en espectadores. "¿Quién será esa niña?"

Un chico con ropa deportiva que acababa de recargarse en el barandal próximo a las jóvenes, escuchó la pregunta y les respondió emocionado, "Ella es nuestra reina."

"¿Su reina?", continuó Haruna, "Pero, no es si quiera de su misma edad ¿Por qué la llaman...?"

La pregunta se interrumpió cuando la chiquilla de pelo rosa claro y pupilas rojas, saltó, girando sobre su eje en el aire, y cayendo con una pierna levantada como en el patinaje artístico de hielo.

"¿Eso lo contesta, amiga?", concluyó el skater.

Las cuatro adolescentes miraban boquiabiertas la brillante ejecución de la 'ballerina extrema' como la llamaban sus fans. El asombroso espectáculo concluyó con una caída de la niña efectuando un split. Le gente estalló en aplausos para la genial atleta. La damisela se despidió del público agitando las manos y lanzando algunos besos al aire. Nuestras amigas estaban encantadas por el talento y la ternura de la pequeña. No tenía más de doce años y era simplemente asombrosa. En cuanto la niña se retiró, algunos de los curiosos se dispersaron, y los demás deportistas continuaron su práctica. Yui y sus compañeras también dejaron el parque para continuar con su paseo.

Después de una breve caminata, las chicas entraron a un establecimiento de juegos. El plan era divertirse un rato jugando al 'Pachinko'. Esta recreación es similar al pinball, salvo por la diferencia de que en éste, el único movimiento permitido al jugador es un primer impulso a la pelota en juego. El premio consiste en más pelotas para continuar la partida ó bien se puede canjear esta ganancia por alguna de las golosinas como recompensa.

Cerca de las cinco de la tarde, el grupo decidió regresar a su hotel, habían tenido un buen descanso y todas estaban satisfechas por lo divertido del día. Emprendieron el camino a la estación de trenes. Para esto, necesitaban cruzar un parque que a esa hora era poco visitado. Ninguna de las cuatro advirtió a las dos personas que habían venido observándolas desde una hora atrás y que las seguían, una tras otra, cautelosamente.

"Holaa...", una voz chillona asustó a las escolares cuando las llamo por la espalda. Todas voltearon a la vez para encontrarse con un chico de unos veinte años, sumamente pálido y con una extraña sonrisa en la boca. Caminaba con un ligero tambaleo. La mirada del sujeto estaba perdida, pero era claro que las llamaba a ellas.

"A dónde van, preciosass?", No sabían de qué se trataba, pero definitivamente había algo extraño en este individuo. No era de confianza.

"Ignórenlo y vayámonos", susurró Reiko a las demás mientras aquel extraño se acercaba. Pero en el momento en que se daban la vuelta, Haruna sintió un apretón en la muñeca derecha.

"¿Pero a dónde vas bonitaa?", El corazón de la señorita Kisaragi dio un salto. El hombre la tenía agarrada y ella estaba indefensa, sus amigas no sabían como reaccionar. El maniaco jaloneó a la chica de pelo rosa y la apretó contra su cuerpo. "Te me antojas mucho, chiquititaa..."

En ese instante, un robot de seguridad, irrumpió en el lugar.

*Deténgase. ¿Qué es lo que está pasando aqui?*, la figura no era mas que una imagen de autoridad. Su estructura difícilmente inspiraría respeto.

"¡Tú quítate, porquería!", el sujeto dio un duro manotazo a la maquina arrojándola al suelo. El sujeto tenía mucha fuerza y el apretón aterraba a Haruna.

"¡Suéltala!, ¡Ella no se está metiendo contigo!", era lo único que Akiko podía hacer. Distraer al sujeto mientras pensaba en algo mejor.

"¡Ya cállense... Bola de *#&%!", Vociferó el hombre enfurecido.

"¿No las oíste?", un susurro sorprendió al tipo. "!SUÉLTALA YA!", Sin más tiempo, el maniático sintió un fuerte jalón por el cuello de la camiseta y en el acto, dio una voltereta en el césped. Levantó la mirada. Ante él, un muchacho de su misma edad en ropa quicksilver negra y con anteojos reflejantes, se interponía entre a las chicas y él.

"¿Y tú qué te metes, &r0%?" Gritó el sujeto. Desde el suelo, con un salto, derribó al intruso e intentó propinarle un puñetazo en la cara, pero el contrincante consiguió quitárselo de encima en un santiamén. El hombre de negro se puso rápidamente de pie y esperó el siguiente movimiento. El tambaleante sujeto lanzó otro golpe hacía los ojos de su rival, tan sólo para recibir un certero gancho en la mandíbula.

"Ya párale y lárgate de una vez, antes de que te lastime de verdad.", Amenazó el chico de lentes.

"¡Pobre %·#€#~! ¿Crees que me vas a ganar? ¡Ahora si te voy a partir la (&#€#!", El agresor, sacó un cuchillo y se tiró a matar, Bjorn logró desviar la navaja, aunque no pudo evitar el golpe que se estrelló en su pómulo y cayó en el pasto. Cuando su enemigo descargó el filo del arma contra el caído, un puñetazo de tierra cegó al malhechor. La última sensación que pudo percibir fue un duro golpe en la barbilla que lo dejó inconsciente.

El chico de ropa oscura agitó las dos manos que había entrelazado para noquear a su oponente. Se dio cuenta de que las cuatro chicas lo miraban inmóviles. El cristal de los lentes estaba quebrado y la pupila izquierda podía vérsele por la fisura.

"¿Que hacen ahí? ¡Corran ya!", *Sweep* *Sweep*, Un sonido interrumpió al vencedor de la pelea.

*La policía se acerca.*, Avisó una voz mecánica.

"¡Bien! Era su única oportunidad de escapar. Yo no puedo sacarte de dos problemas, Kisaragi.", El peleador se dio a la fuga corriendo hacía unos arbustos donde se refugió. Instantes después se perdió todo contacto con el desconocido.

"¿¡Tú lo conoces, Haruna!", cuestionó Reiko todavía asustada.

"No... no estoy segura...", Todo había pasado tan rápido que Haruna seguía demasiado confundida. Temblaba por lo que estuvo a punto de pasarle. Estaba convencida de que nunca había visto al hombre que acababa de liberarla. Sin embargo ¿Cómo sabía su nombre?

Al final del día, la profesora Manami fue llamada a una comisaría de la red para recoger a sus cuatro alumnas que fueron involucradas en una pelea callejera y rescatadas por los elementos de seguridad de la zona. Por las declaraciones de las cuatro, el agresor estaba bajo custodia y aún se buscaba al hombre que peleó contra él.

A las afueras del hotel Royal Pacific a bordo de un megane azul, Bjorn Taisha veía llegar a su protegida con sus amigas y algunos adultos, sus maestros.

*Podemos decir que es una misión cumplida.*, Comentó Cherry desde su tablero virtual.

"Si... Creo que tienes razón...", el conductor giró el retrovisor hacía él. Examinó su pomulo amoratado mientras seguía su conversación. "Amiga, llama a Grosser, ¿Si?"

*¿Eh? ¿Para qué quiere hablar con él?*

"Durante la pelea, noté algo en ese sujeto. Estoy preocupado. Llámalo, por favor."

Pasaron algunos minutos en silencio. La voz cavernosa del servidor se escuchó por los altavoces del vehículo, *¿Qué es lo que quieres, Turbo? Sé que tienes un trabajo pendiente para Inukai.*

"Mi clienta estará a salvo mientras no salga de su habitación.", El humano suspiró y preguntó a la computadora maestra, "Grosser, tuve un enfrentamiento con una persona dentro de esta red. Pero me di cuenta de que había algo más que malas intenciones en ese tipo."

"¿Qué es lo que viste?", Grosser se interesó de inmediato.

"Respóndeme a esto: ¿Es posible que una persona drogada pueda acceder a la RedCom?"


Cuando las puertas se han cerrado, una nueva esperanza surge. Los hilos del destino vuelven a cruzarse, y en algún rincón, una aventura extraordinaria inicia. No te pierdas Corrector Yui Upgrade: La pasión de Ai.