Como siempre, antes de comenzar sólo diré que Full Metal Alchemist le pertenece a Hiromu Arakawa.
Capítulo 7: Regresar
Tuvo que correr para alcanzar el tren a Rizenbul y de nuevo odió a Mustang – aunque menos que antes – por hacerle perder tanto tiempo. Pero ya no importaba, pensó, ya que finalmente estaba en camino a su pueblo natal.
Quería dormir todas las horas de viaje. Al llegar tendría que estar muy despierto para ponerse al corriente de todo lo que había pasado en los años en los que estuvo fuera, así que necesitaba descansar lo más que le permitieran los incómodos asientos del tren.
Soñó una y otra vez con Winry casándose con otro chico imaginario, un chico muy alto con cara de monstruo, ambos se reían de él, quién estaba tirado en el suelo y vistiendo andrajosamente, por creer que Winry lo esperaría por siempre.
Despertó gritando por lo menos dos veces y todos en el tren lo miraron extrañado. Las personas que iban delante decían que tal vez se había vuelto loco y que la juventud de hoy en día tiene muchos problemas mentales. Ed sólo se tapó la cara de vergüenza y trató de seguir durmiendo, pero lo que le habían dicho Armstrong y Mustang seguía en su cabeza. Tal vez debió haber regresado antes, tal vez Winry se había aburrido de esperar por su regreso, tal vez había conocido a alguien más, a algún chico monstruo que la había convencido de que lo olvidara…
Excelente… Ahora estaba histérico y no podía dormir… Bueno, en fin, sólo faltaban algo así como tres horas de viaje, pensó... Ahora también estaba seguro de que moriría de desesperación en esas horas si no lograba dormir… Y entró en un círculo vicioso…
No supo en qué momento logró conciliar el sueño, pero cuando lo despertaron los gritos para que se callara – probablemente tenía otra pesadilla – estaba a pocos minutos de entrar a la estación. Y ahí entró en colapso.
Había estado tan preocupado en volver, que no se había detenido a pensar en cómo actuaría al volver a casa.
En su cabeza pasaron miles de escenas de él llegando como si nada, actuando como siempre frente a Winry, o llegando como un galán y diciéndole miles de cosas románticas a su amada, tal como hacen los protagonistas de esas películas melosas. No obstante, la reacción imaginaria de Winry era la que siempre terminaba con sus excelentes planes, ya que siempre la respuesta era mala para él. Las opciones que se planteaba el pesimista Edward eran una llave inglesa golpeando su cabeza o – lo que era peor – un rechazo por parte de la chica.
Cuando el tren se detuvo, decidió que ya no había mucho que hacer. "Sólo espero que no me mate", pensó finalmente antes de bajar del tren, rígido por el miedo y la ansiedad.
Caminó lentamente por el pueblo. Había cuidado bien su pierna, pero ya necesitaba mantenimiento y no quería dañar aún más su automail corriendo a su casa, como de verdad quería hacerlo, así que se contuvo.
Cada ciertos pasos debía detenerse a saludar a alguien conocido y a entablar una breve conversación. Le preguntaban que había estado haciendo, por qué no había vuelto, cómo estaba Alphonse, si había hablado con Winry y Pinako, si sabía lo bien que les había ido, si Winry le había contado acerca de los muchos pretendientes que tenía… Y ahí terminaba la conversación y todos quedaban con cara de no entender lo que le había pasado a Ed para que se enfadara tanto.
Al pasar por la última casa de camino al hogar de las Rockbell ya estaba harto, así que, con cara de pocos amigos, les dijo a sus vecinos que luego iría a hablar con ellos.
Pasó por al lado de la casa de sus padres y tuvo sentimientos encontrados. Sonrió. Tal vez sería bueno que, algún día, reconstruyera ese lugar. Ya iría más tarde a verificar si era factible.
Caminó con la cabeza gacha, sin darse cuenta de lo mucho que se acercaba a la casa de las Rockbell, hasta que de pronto sintió una risa y una voz que se le hacía muy familiar. La puerta se abrió y él se detuvo en seco al darse cuenta de donde estaba.
- Iré al pueblo a buscar unos materiales para terminar la pierna que estoy haciendo – dijo Winry, sin darse cuenta de que estaba siendo observada – volveré dentro de un par de horas, así que no te… - dejó la frase a medias, ya que al voltearse para emprender su camino, su mirada chocó con la de un chico de ojos y cabello dorado que la observaba – preocupes… - terminó diciendo en voz baja.
Wuajajaj! Que mala soy! Dejando a medias el reencuentro
Pero prometo que los capítulos que siguen compensaran esto :D
Bss y gracias por leer!
