Corrector Yui Upgrade ver. 2.0.11
Capítulo 4: El final de un día
Acto 15: Bjorn conoce a Yui


Aquel domingo, Yui pasó la primera parte de la tarde en casa de Haruna, quien le ayudó a estudiar, ya que un examen parcial de biología estaba próximo, y ella tenía muchas dudas que despejar. Afortunadamente la trigueña estaba lúcida aquel día y la sesión fue menos pesada para ambas.

Yui fue recibida en casa con una gran sorpresa.

"¡Ah...!", La joven entró a su cuarto, depositó la mochila en un rincón y estiró el cuerpo para desperezar sus músculos. I.R. apareció en la pantalla de la computadora sobre el escritorio para saludar a su amiga.

"¿Ya estás de vuelta, Yui?"

"¡I.R.!", La chica se alegró mucho., "¡Qué sorpresa! ¿Qué te trae por aquí?"

"A decir verdad, Ai Chan vino a buscarte hace unas horas, pero no te encontró, así que me dejó esto para ti. Me encargó entregártelo personalmente ya que se trata de un correo muy importante.", Las pinzas que el mapache electrónico tenía por manos, extendían un sobre dirigido a Yui.

"¿Un correo electrónico?", La sorprendida chica procedió a abrir el mensaje.

Hola Yui,

Lamento el no haber contestado antes a tu mensaje, discúlpame por favor.

Me gusta mucho recibir tu correspondencia y saber cómo están las cosas en casa.

Me sorprende mucho el progreso de mi prima Ai en la academia. Ojalá pueda verla la próxima vez. Debo haberme perdido un gran espectáculo.

Respecto a mí, recién terminé los exámenes del semestre y dentro de unas semanas la universidad me dará un respiro.

Esto es lo que quiero comentarte, en el mes de marzo iré a pasar una temporada en casa.

¿Qué te parece? Podríamos divertirnos con nuestros amigos como antes, ¿No crees?

Shun

Las últimas líneas causaron que la imaginación de la chica echara a volar.

"¡Sí! ¡Shun va a venir!, ¡Qué alegría!", Yui tenía una amplia sonrisa en la cara. La oportunidad con la que ella soñaba estaba a la vuelta de la esquina. En sólo unos días tendría que alistarse para lo que ella se había propuesto. Sin embargo, el mensaje tenía unas líneas extra que la preocuparon:

P.D. Estoy ansioso por ver el cuadro que me preparaste.

"El cua... ¡EL CUADRO!", En los días en que el médico partía a Estados Unidos, nuestra amiga le había prometido hacer una pintura, posiblemente un paisaje de la región. A la semana siguiente de que Shun iniciara su viaje, ella bosquejó el dibujo, pero por varias causas, paulatinamente olvidó el proyecto y era este el momento en que se lo recordaban.

Apurada, buscó su carpeta, la tabla para dibujo y sus herramientas.

Por la emoción no reparó en la hora que era, casi las cinco. Salió apresuradamente de su casa con la mochila en los hombros.

Originalmente había planeado una escena del parque local, pero la vista era demasiado simple, por lo que el boceto inicial sería descartado. Fue entonces que recordó la colina a las afueras del pueblo, donde tendría una excelente panorámica de la zona. En dicha área no tendría distracciones, puesto que sólo había molinos de viento eólicos que surtían de energía a la pequeña ciudad.

20 minutos de caminata bastaron para llegar al lugar preciso. El día y la hora eran perfectos. Apenas una familia pasaba la tarde por ahí, y más arriba se distinguía una pareja.

La adolescente preparó sus instrumentos de arte y comenzó a trazar las líneas básicas para su ilustración. Pasó el tiempo y la muchacha trataba de rescatar todos los detalles del panorama, pero estos se hacían más difíciles de distinguir a cada minuto, ya que la puesta de sol oscureció el panorama. Por esa tarde, la artista tendría que resignarse a suspender su trabajo.

Cuando levantó la mirada, confirmó que estaba sola en el lugar. Al menos eso creía hasta que se dirigió a buscar su mochila cuando se dio cuenta de que cerca de ella, sentado sobre el prado había un hombre de unos 20 años, su indumentaria era simple y usaba lentes oscuros.

"Hola", esa persona levantó la mano a modo de saludo. "Te vi tan ocupada que preferí no distraerte."

Yui no entendía por qué ese chico hablaba con ella, y las circunstancias no le inspiraban confianza por lo que decidió alejarse lo antes posible del lugar.

Dispuesta a dejar sus demás pertenencias para evitarse algún problema mayor, la ex corrector dio media vuelta y lentamente anduvo colina abajo. La voz del desconocido, que iba detrás de ella, provocó que la chica se helara.

"¡Oye! ¿No me digas que vas a dejar todo esto abandonado?", el sujeto señaló la bolsa que había recogido.

La chica decidió que lo preferible era ignorarlo antes de que se enredara en un lío con él.

A pesar de ello, el tipo siguió a nuestra amiga cargando la mochila. "¡Oye!, no soy tu cargador, llévate tus cosas."

Al ver que Yui apretaba el paso cuesta abajo, sin voltear ni hacerle caso, el desconocido insistió, "¡Ah! Ya sé, decidiste aplicarme la ley del hielo, ¿verdad hadita?"

Por impulso, Yui respondió iracunda: "¡¿Quieres dejar de llamarme así?", entonces reaccionó. No anduvo un paso más y le dio la cara a su interlocutor.

"¡Un segundo!, ¿Tú eres...?"

El muchacho entendió la confusión y dijo. "Ahora comprendo tu actitud. No me reconociste. ¿Qué creías? ¿Que era un acosador o algo por el estilo?"

La trigueña tenía un conflicto interno, tenía mucho que reclamar sobre las primeras veces en que se vieron, pero tenía que reconocer, al igual que los demás correctores lo hicieron, que él había salvado la situación tan complicada suscitada en la Red Urbana de Tokio días antes, y ante todo, en su memoria reapareció el mensaje de la fortuna:

'Todos necesitamos una segunda oportunidad...' Sus pensamientos fueron interrumpidos.

"Ten." El chico le entregó la mochila.

Ella se cercioró de que nadie más estuviera escuchándolos y preguntó: "¿Entonces tú eres el cafre...?, digo, el del carro, ¿Eres Turbo?"

"Así me conocen dentro de la red, sí. Mi nombre real es Bjorn Taisha." Los dos comenzaron a descender del monte.

"Ya veo. ¿Y qué haces aquí? ¿Vienes de paseo?"

"No. Este es mi camino del trabajo."

"¿Trabajas en domingo? ¿A qué te dedicas?"

"Hay una pista de pruebas al otro lado de la colina. Allá me encargo de arreglar y dar mantenimiento a los autos. Soy un mecánico, pues.", Un momento después, el retomó la plática, "Oye, ¿ya comiste?"

"¿Yo? No, salí muy rápido de casa y..."

"Aquí cerca hay un restaurante muy bueno. ¿Te gustaría ir?"

"Eh, no... No tengo hambre y...", el estómago de nuestra amiga traicionó a sus palabras con un gruñido. La escolar se ruborizó por la incontrolable reacción.

(Ush... va a creer que soy una chocante.), pensó para sí misma, no obstante agregó a su defensa, "...además no traigo dinero."

Bjorn insistió, "Anímate, también tienen postres deliciosos. Te invitaré lo que quieras."

Apenada por la embarazosa situación, la chica aceptó.

Un rato más tarde, ya en la mesa, la señorita Kasuga estaba pensativa. Apenas había comido un poco de lo que pidió.

"¿No te gustó la comida?", Preguntó Taisha. "Puedes pedir otra cosa si..."

"¡No! ¿Cómo crees? Es que yo... Ah, ¿Puedo preguntarte algo?"

"Sí, dime."

"¿Acaso el profesor Inukai te dijo de mi verdadera identidad?"

"¿El jefe? No, él no me dijo nada sobre ti. Por eso mismo me extrañé cuando te encontré con el cascabel."

"Se llama I.R.", corrigió Yui sin ocultar su disgusto.

"Ese. Supe quien eras armando un simple rompecabezas:", Bjorn bajó la voz y se inclinó hacia su compañera. "La semana pasada el profesor me encomendó vigilar a Haruna Kisaragi mientras estuviera en la RedCom en la excursión de la escuela. Te vi junto a ella cuando me peleé con el loco aquella ocasión. También te había visto antes en la red americana."

"Entonces tú fuiste el que nos defendió esa vez... pero me reconociste..."

"Por tus ojos.", Bjorn centró la vista de ella con las puntas de sus dedos índice y medio. Por un instante la chica quiso ver la cara de su anfitrión, pero los lentes oscuros no se lo permitieron. "Algo de lo que mucha gente no se percata es que aunque el físico y el aspecto en general puede cambiarse adentro de la RedCom, hay una parte no varía y esa es la mirada. Así descubrí que tú eres Yui K."

"Ah sí... Por error dije mi nombre cuando me sacaste de la ciudad.", recordó ella.

Pasaron unos minutos más. Ambos comieron sin intercambiar más comentarios. Yui sintió la necesidad de apurar la ensalada con frutas y carne que había pedido cuando noto que su anfitrión casi había terminado sus emparedados. Un poco después la mesera recogió los servicios y sugirió los postres.

"¿Qué vas a querer, Yui?", preguntó el neerlandés.

"Quiero pay de fresas y... (¿Chocolate?... se me antoja, pero van a pensar que soy una niña...) café americano, por favor.", pidió la trigueña con la dignidad de un adulto.

En seguida, Bjorn agregó, "Para mí, pastel de queso y chocolate, señorita."

(¡Auch!), Pensó Yui clavando la mirada en él, (¿no se supone que eres mayor que yo?)

La jovencita sintió el sabor del café demasiado amargo por la falta de costumbre, y trató de disimular su cara de disgusto argumentando con una sonrisa nerviosa que la bebida estaba demasiado caliente.

"Hay dos cosas que me intrigan de ti.", Comentó el mecánico mientras cortaba el primer bocado de su rebanada de pastel.

"¿Qué cosas?", respondió ella viéndolo de reojo.

"Me pareces el tipo de persona que puede llevarse bien con todo el mundo. Eres alguien muy flexible por lo que veo, te llamé por tu nombre y no te molestó."

"¿Por qué iba a molestarme?"

"Desde que vivo en Japón he tenido que cuidar mucho el protocolo con la gente.", comentó él con una sonrisa cínica.

"Vaya... como sea, ya hemos pasado por muchas cosas como para que todavía me importara eso.", admitió la trigueña, "¿Pero cómo que desde que vives en Japón? ¡No me dirás que eres de otro país!"

"¿No te diste cuenta?, Pensé que mi nombre diría algo; alguna vez hubo alguien a quien tuve que llevar al hospital cuando se torció la lengua por tratar de pronunciarlo bien."

"¡Mientes!", espetó la chica.

"Sí, exageré. Me atrapaste.", admitió el mecánico antes de comer otro bocado de pastel.

"Así que no eres japonés.", continuó la trigueña, "¿De dónde eres entonces?"

"Holanda."

"Ah, ¿es ahí donde se habla de los duendes, los tesoros al final del arcoíris y los tréboles de 4 hojas?"

"No, eso es Irlanda.", corrigió Bjorn con impaciencia fingida, "En Holanda lo que hay son tulipanes y molinos de viento... al menos los había."

"Ahm... lo siento."

(Qué dispersa es una charla contigo.), pensó Bjorn y trató de recuperar el control de la plática, "En lo que estábamos: No creo que seas del tipo de persona individualista, y sin embargo, insistes en actuar por tu cuenta, aún cuando la situación te rebasa. Estoy hablando de tu actividad como corrector, claro. ¿Por qué lo haces?"

La trigueña guardó silencio. ¿Cómo explicarle tantos sentimientos encontrados y el motivo de su aislamiento sin escandalizarse? ¿Por qué se le tenía que ocurrir preguntar semejante cosa? ¿Por qué tendría que explicarlo a él?

Al darse cuenta del rostro confuso de la chica, Bjorn comprendió que le había propiciado un dilema, por lo que prefirió no presionar. "No tienes que decírmelo si no quieres. No quise molestarte." Dio un sorbo a su taza humeante y continuó, "Pero tendrás que contestarme la segunda pregunta y no te voy a aceptar otra evasiva."

(¡Ay! ¿Qué me va preguntar ahora?), Yui bajó la mirada y tímidamente respondió mirando de lado, "¿Qué cosa?"

"¿Por qué pediste café americano si no te gusta?"

Yui no se pudo contener, esa ruptura del hielo fue tan espontánea que empezó a reír. Miró de reojo a su anfitrión a quien contagió de su risa.

Los reclamos podían esperar. Una amistad germinaba esa noche, una de las ultimas del invierno.


No solo la RedCom está llena de desafíos. Un alma solitaria encuentra la luz al conocer la amistad sincera y el amor. No te pierdas el siguiente episodio de Corrector Yui Upgrade: Ritmo y geometría.