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Capítulo 4: El final de un día
Acto 16: Ritmo y geometría, parte 1
La presión era demasiada para una mujer tan frágil como ella. El bochorno estaba a punto de acabarla. Una gota de sudor bajó por su frente, le provocó cosquillas en la nariz, y se perdió entre sus labios. Analizó nuevamente las pocas opciones que tenía, dos de las tres con seguridad le costarían la vida, toda la batalla habría sido en vano si fallaba ahora. Faltaban menos de 30 segundos en el reloj digital para concluir el plazo.
La afilada punta se acercó al objetivo, la mano de la chica temblaba presa de la tensión. El solo imprimir fuerza en el dedo sobre el botón lo terminaría todo.
*click*
Todo se acabó. Yui se desmoronó al sentirse libre luego de la tortuosa prueba. Pasados ocho segundos, las campanas del Colegio Scroll anunciaban la hora del descanso y el fin del examen parcial de geografía.
*¡Bien hecho, muchachos!*, felicitó la Señorita Manami desde la pantalla ante ellos. *Disfruten de su almuerzo, ¡se lo han ganado!, los veo en un rato.*
"¿Cómo te fue en el examen?", preguntó Haruna con una sonrisa a su mejor amiga a la vez que salían del aula. Yui puso una cara larga y fatigada.
"Creo que estuvo bien. La última parte era difícil, pero las opciones múltiples me salvaron."
"¡Bien por tí!", interrumpió Reiko que llegó por la espalda de sus amigas, "Yo apenas conseguí terminar a tiempo, y la verdad es que no tengo idea de cómo lo habré hecho."
"Estoy segura de que tendrán buenas calificaciones.", aseveró Haruna para reconfortar a sus amigas. "No sufran más por la geografía y piensen en el próximo examen."
El solo mencionar la siguiente evaluación provocó que la mirada de las otras dos chicas se tornara sombría. Haruna entendió muy tarde su error al recordar que se había referido al examen de matemáticas y geometría.
Las chicas decidieron comer en césped del jardín del colegio. La decaída mirada de Yui Kasuga se iluminó discretamente al encontrarse con un lindo gato hecho con arroz y decorado con recortes de alga dentro de su caja de almuerzo.
"¡Ay!, ¡Qué bonito!", exclamó Akiko al ver el almuerzo de la trigueña. Llegaba a donde estaban sus amigas acompañada de una compañera de clase. "¿Lo hizo tu mamá?"
"Sí, ella lo hizo. Hace mucho que no me lo preparaba así.", (¡Gracias, mamá!)
"¿Cómo te fue a ti en geografía?", interrumpió Reiko que picaba un pulpo de salchicha de su comida.
"¡No me hables! Todavía estoy preguntándome cuándo vimos la tercera parte de los temas del examen.", Akiko dio un leve toque a la manga de su acompañante para que se sentara junto a ella.
"¿Cómo no te diste cuenta?, La verdad es que todos los temas estaban en la guía del correo que envió la Señori-", Haruna detuvo su aclaración al sentir el peso de las miradas de todas las presentes. Llegó a la conclusión de que debía cuidarse de no herir más susceptibilidades.
"¡Qué bien se ve tu almuerzo!", dijo animosa Yui a la amiga de Akiko quien acababa de destapar un okonomiyaki.
"Gracias... aunque no es la gran cosa...", la chica se sonrojó y respondió sin apartar la vista del obento que tenía en las manos. En voz apenas audible y casi mirando de reojo a la trigueña, musitó la pregunta, "¿Quieres un poco?"
"¿De verdad me convidas? ¡Gracias!, puedes tomar lo que quieras de mi almuerzo.", respondió animosa Yui.
"¿Qué hacemos con el examen de matemáticas entonces?", Reiko retomó el asunto mientras comía, interrumpiendo al resto.
"Auh... no quisiera pensar en eso ahora.", replicó Yui con capricho y desánimo en la voz. Había hecho trueque de comida con la chica nueva, y luego de la respuesta se llevó un trozo del okonomiyaki a la boca. "¡Wah! ¡Esto está delicioso! ¿Quién hizo esto?"
Hundida en hombros, las joven que llevara Akiko con ellas, de cabello largo hasta media espalda, color castaño oscuro, de piel muy blanca, miró tímidamente a su interlocutora, "Este... fui yo..."
"Nobuko trabaja en el restaurante de sus padres.", comentó Akiko.
"Sí, pero no soy... muy buena.", aclaró la referida sin dejar sus reservas.
"¡Pero si esto es el okonomiyaki más rico que he probado!", contestó Yui mientras tomaba un trozo más con sus palillos. "¡Definitivamente esto es lo tuyo!"
"G- gracias.", Nobuko pasó un momento rascándose la mejilla con un índice.
Reiko estuvo callada sintiéndose ignorada sobre el tópico del examen, pero luego de unos minutos reflexionó sobre la chica nueva. Nobuko solía sentarse en la última fila, y casi nunca se le veía en compañía de nadie, salvo Akiko con quien había pasado el almuerzo un par de ocasiones el año escolar anterior. Sabía también que esa chica era alguien muy introvertido, por lo que seguramente sus amigas estaban siendo amables para hacerle más cómoda la compañía. Al menos fue lo que pensó hasta que Yui hizo la pregunta inesperada. "¡Oye!, ¡cierto!, ¿tú eres una alumna nueva, verdad?"
"¡Yui!, ¡no seas grosera!", recriminó Akiko indignada, "¡Nobuko ha estado en nuestra clase desde siempre!"
"¡Perdona a Yui, ella es una persona muy distraída!", abogó Haruna por su amiga con visible vergüenza en el rostro.
"... no...", intervino la introvertida joven, "... no se enojen con ella... yo no las culpo si no me han visto antes... sé que no he hecho nada para destacar en el grupo... y nunca me había acercado a ustedes tampoco."
"¡De cualquier manera, discúlpame!", Yui sabía que había sido descortés aún cuando lo hiciese sin intención, por lo que miró con súplica a su compañera juntando las palmas para luego inclinarse exageradamente hacia adelante.
Nobuko vio con auténtico asombro a la trigueña por su acción, pero mayor fue la sorpresa del resto cuando la sujetó por las muñecas para mirar con atención la pulsera que llevaba puesta. "¡No puede ser...!"
"¡Tienes la pulsera de Magical Twin Hime!, ¡la que salió en la Sunday Jump!", Nobuko examinaba el accesorio con sumo detenimiento mientras sus ojos brillaban de emoción. En efecto, se refería a un obsequio que se entregara con una famosa revista de manga.
En especial Akiko estaba azorada con el súbito cambio de la reservada Nobuko, (Bueno, hoy sí hubo algo nuevo bajo el sol.)
Como si alguien le hubiese recodado con un cordel atado al dedo gordo del pie que debía mantener la compostura de mujer callada, Nobuko soltó las manos de la Yui y de nuevo le apartó la mirada. "Yo... quiero decir... "
Yui sonrió enternecida y tomó de vuelta una de las manos de Nobuko. "No tienes por qué apenarte. ¿Así que también te gusta Twin Hime?"
"U... un poco...", admitió Nobuko todavía sonrojada. "Sé que no es algo apropiado para nuestra edad estar mirando animes, pero..."
"Oye, ¿en dónde me estás dejando entonces?", Yui estaba sonriendo aunque con cierta contrariedad en la cara, "Nobuko... hay cosas en las que no hay edad para disfrutarlas. Los animes, mangas... tienen tanto valor como cualquier otro arte o pasatiempo. No tienes que avergonzarte de las cosas que te gustan, como esas; porque significa que no has perdido la capacidad de soñar. El vivir sin sueños o ilusiones sí sería en verdad algo lamentable, y más cuando se es tan joven."
"Se... señorita Kasuga...", Nobuko miró a su consejera con ojos brillantes, como si estuviese a punto de llorar. "¡Gracias, de verdad!, ¡Usted es tan comprensiva!, ¡Tan madura!", esta afirmación provocó que Reiko casi se atragantara con una de sus salchichas por la risa. Akiko acudió al auxilio de su amiga.
"¡Estoy bien!", afirmó Reiko ya repuesta del ataque de tos., "¡Viviré para hacer el examen de la próxima semana!"
"En serio, estaba pensando qué deberíamos hacer sobre eso.", agregó Akiko quien terminaba de palmearle la espalda. "¿Qué tal si nos reunimos el fin de semana y estudiamos todos juntos?"
"¡Me gusta la idea!", replicó la trigueña, "Podemos ayudarnos entre nosotras con lo que no entendamos., ¿no te parece, Haruna?"
Kisaragi, quien se había quedado callada hasta ese instante, pasó el bocado que tenía en la boca y con una expresión triste declaró, "Lo siento, Yui: no podré ir con ustedes."
"¿¡Pero por qué!" ¡Necesitamos de tu inteligencia!", insistió la trigueña.
"De veras me apena, Yui; pero tengo lecciones extra de piano, y mi actual tutor no me dejará ausentarme por ninguna causa."
"¿Qué clase de tirano es ese profesor tuyo?"
"Deja en Paz a Haruna, Yui.", intervino Reiko. "Si eligieron a ese instructor fue por algún buen motivo. Además no tienes que tirarte a morir si no puede estudiar con nosotras. Todas vamos a ayudarnos entre todas; y por el contrario, creo que seriamos un estorbo para ella."
"Reiko... No digas cosas como esas, yo nunca pensaría eso de ustedes.", apuntó Haruna.
"¡Sí, Yui!, Lo mejor que podemos hacer es prepararnos juntas. Veámonos el fin de semana para estudiar."
"Sí, está bien", concluyó Yui. De inmediato se percató de que Nobuko la miraba como queriendo decirle algo. "¿Estás bien?"
Bajando la mirada al recipiente medio lleno de okonomiyaki, la muchacha planteó, "Este... Me preguntaba si yo... Podría estudiar con ustedes también."
"¡Claro que puedes!", respondió la trigueña, "Mientras más seamos, será mejor para intercambiar apuntes. ¿Verdad, chicas?"
"¡Por supuesto!", constató Reiko.
Algunas horas más tarde,
al terminar las clases, Akiko y Reiko caminaban juntas en camino a casa.
"Estás muy pensativa esta tarde, amiga.", observó la chica de cabello morado.
"Estaba acordándome de lo que pasó a la hora del almuerzo. Nunca había visto a Nobuko tan animada."
"Para ser sincera, nunca he hablado con ella, así que no estoy segura de qué pensar. Realmente parece una persona callada y tímida cuando le hablas, pero cambió al instante cuando estuvo con Yui."
"Sí, tuve la misma impresión. La de hoy se parece más a la Yui que conocemos", comentó la baja Akiko.
"¿Qué quieres decir con eso?", interrogó Reiko.
"¡Vamos, no me salgas con que no te has dado cuenta de lo deprimida que ha estado Yui en las últimas semanas!"
"Bueno... La he notado cambiada, sí; pero no me entra en la cabeza que pueda estar atravesando una depresión, a menos que no sea por los días de-"
"¡Eso no se prolonga por tanto!", la interrumpió.
"Ahora que lo mencionas, Haruna también ha estado distinta últimamente. Se va a la enfermería con frecuencia e inclusive la he visto quedarse dormida en clase. O sea... lo mismo que pasaba con Yui hace unos meses.
"¡Es cierto! ¡No me había dado cuenta de eso!", admitió Akiko boquiabierta., "¿Qué puede estar pasando con esas dos? Ahora no sé si sea correcto preguntarle a Haruna sobre Yui. Quiero decir, me había propuesto pedirle que me explicara un poco, porque no me siento con la suficiente personalidad para hablar de algo así con Yui."
"Entiendo tu punto.", afirmó Reiko, "Pero ahora también tienes motivos para dudar si es correcto dirigirte a ella.", al llegar a una esquina, se detuvieron un momento. La joven de cabello morado apoyó la espalda contra el muro frontal que daba al jardín de una casa, se le veía pensativa. Su amiga suspiró profundamente mientras miraba al cielo con una expresión melancólica. El paso de febrero hacía ver todavía lejano el día en que alguna ave pudiera pasar por ahí. Mientras tanto, la tarde se había tornado en nublada. "Empiezo a sentirme extraviada. Quizá sea mi imaginación, pero me da la impresión de que algo está sucediendo y por alguna causa no puedo enterarme."
"Entonces no soy la única.", agregó Akiko. "Tal vez deba hablar con Yui, y averiguarlo poco a poco."
"Tal vez mañana, luego de la reunión podríamos ir a algún lado a conversar.", sugirió la chica de larga coleta morada.
"Sí, tal vez...", dijo Akiko lacónicamente.
Varias horas después,
Nobuko Nakahara subió a su habitación, en la casa detrás del restaurante tradicional japonés en el centro del pueblo. Los viernes eran los días en que más tarde terminaba la faena en el comedor, por lo que la chica de cabello castaño oscuro solía entrar a su cuarto cerca de la una de la mañana. Lo primero que hizo fue despojarse de la bata de cocina que vestía para cambiarse por la pijama de franela a cuadros que tanto la abrigaba. En los días fríos de la temporada era común que el agua estuviera lo suficientemente gélida para reanimarla cuando se lavara la cara, por lo que no llegaba arrastrándose al dormitorio.
Las noches de los viernes resultaban ser sus favoritas, ya que era el momento semanal en que pasaban 'Midnight Fangs', su anime favorito sobre vampiros. Siempre programaba su DVR para que grabara el episodio mientras ella atendía las mesas en el piso de abajo. Una vez segura de que nada le interrumpiría el momento, apagó la luz del cuarto, dejando encendida la lámpara para leer de la cabecera de la cama, se recostó boca abajo y encendió la televisión a control remoto.
Regularmente se saltaba las escenas del programa documental que daban antes de su anime, para irse directo al capítulo de la semana, pero esta ocasión tenía la mente algo dispersa. El día había sido algo singular para ella. Regularmente se mantenía alejada de la gente por un desagradable capítulo en su infancia, donde había sido rechazada por sus compañeros y etiquetada como una otaku enferma. El reportaje de algunos radicales que transmitiera una televisora local fue el culpable de que el juicio de la gente fuera deformado, por lo que todo aquel aficionado, debía dejar el anime y el manga, o serían unos inadaptados sociales y un peligro para la gente, como lo había sido un chico que cometió atrocidades con una katana que había tomado del estudio de su familia.
La demencia de un chico que jamás conoció, y la paranoia colectiva que propiciara un periodista poco ético, convirtieron el mundo de Nobuko Nakahara en una pequeña esfera donde ella prefería vivir en compañía de heroicos personajes, amables damiselas, y alegres mascotas; porque a pesar de los señalamientos y el acoso de la gente, ella siempre defendió las cosas que le importaban. Prefería la fantasía a una realidad donde tuviera que perseguir la aceptación de los demás. Sin embargo, lo que había sucedido ese medio día le había movido algo por dentro. Muy a su manera, estaba feliz, había convivido con la elite de su clase sin ser señalada. Sí, ella consideraba al grupo de Haruna como el grupo selecto, con Haruna como la líder, bella, inteligente y muy madura; Reiko, sumamente enérgica y de fuerte carácter, alguien que tendría el respeto de cualquiera; Akiko, entusiasta, activa y dinámica; mientras Yui… bien, no sabía realmente cuáles eran sus fortalezas, pero en ese instante supo que 'generosa' sería el primer adjetivo que le adjudicara.
Meditó un poco más sobre la cita del día siguiente y por un instante se preguntó si ese grupo podría aceptarle como algo más que una visitante. La canción de j-rock que hacía de opening a 'Midnight Fangs' interrumpió sus pensamientos y en seguida fijó su atención en la pantalla de la T.V.
Sábado, 12:20 horas,
Aún estando a mitad del invierno, el cielo estaba en particular despejado y la temperatura ambiente era agradable. Reiko y Akiko ya se encontraban esperando a sus compañeras instaladas en una amplia mesa de la biblioteca pública.
"Oye...", la chica de cabello morado llamó la atención de su amiga, "¿Crees que esas dos lleguen a aquí antes de que pase el examen?"
Akiko estaba ocupada haciendo copia limpia de sus anotaciones, por lo que respondía sin voltear, "de Yui no me extraña que llegue tarde, pero no estoy segura sobre Nobuko, no creo que sea igual de informal."
"Lamento la tardanza.", a pesar de tratarse de una voz a volumen muy bajo, lo súbito de la expresión provocó que las dos chicas dieran un salto al escucharla en medio de ellas. "¡Nobuko!, ¿cuándo llegaste?", ninguna de ellas la escuchó acercarse siquiera. "¿Acaso eres un fantasma?"
Con una ligereza pasmosa, la recién llegada rodeó la mesa y se acomodó en la silla frente al par. Llamó poderosamente la atención de Akiko el hecho de que tampoco la silla hizo ruido alguno cuando Nobuko la sacara ni cuando la jaló debajo de sí. "¿Estamos listos para empezar?", preguntó tímida a la vez que cambiaba algunos útiles de su mochila a la mesa.
"Sí, supongo que podemos comenzar, ya que Yui no parece y se está haciendo tar-", no acababa de decir Reiko cuando una presurosa trigueña llegó cómicamente corriendo de puntillas a dónde se encontraba el grupo de estudio. En especial llamaba la atención la rebanada de pan tostado que portaba en la boca.
"¡wenof giaf!", medio articuló la chica, en su intento de hablar con la comida entre los labios.
"Yui, quedamos en reunirnos antes del medio día. ¿Por qué llegaste tan tarde?", cuestionó Reiko muy seria.
"¡No te enojes!", pidió la trigueña con una voz llorona, "Me dormí tarde por culpa de la tele."
"A mí me pasó lo mismo...", comentó Nobuko con la mirada baja hacia la mesa, como si tratara de evadir una mirada ruda de sus compañeras.
Akiko suspiró a la vez que miraba a la recién llegada tomar asiento junto a Nobuko Nakahara, "Caramba Yui, parece que ni siquiera has desayunado. Eres el colmo."
"ggh...", Nobuko bajó la mirada y produjo un sonido como de queja., "...¡perdón!, yo...", de abajo de la mesa la chica sacó un obento envuelto en tela de dibujos de gato.
"¿Tú tampoco pudiste desayunar?", agregó Yui consternada.
"¿Quiere un poco, Señorita Kasuga?", ofreció la tímida muchacha, "También tengo sopa miso."
"¡Eres muy amable!, El desayuno es la comida más importante del día.", afirmó la trigueña.
"¡Oigan!, ¿qué creen que están haciendo?", interrumpió Akiko al ver que Yui empezaba a desatar el obento. "¡No pueden comer aquí adentro!"
Reiko agrego, "Qué remedio... bajemos al parque para que puedan comer, de otra forma no van a concentrarse con el estómago vacío."
"Gracias, te queremos.", espetó Yui con los ojos brillantes, al igual que Nobuko, aunque esta última no dijo palabra.
Rato después,
Pasada la una y media de la tarde, instaladas en una mesa de concreto a la sombra de un árbol, el grupo de amigas había puesto manos a la obra y entre comentarios esporádicos repasaban el formulario y escribían en sus cuadernos con cierta concentración. Los lápices y las gomas viajaban constantemente sobre las hojas de bond, escribiendo fórmulas, haciendo sustituciones, resolviendo ecuaciones… Yui se sentía aún confundida, pero consideraba que estaba avanzando correctamente en la solución del ejercicio de práctica.
"Lo estás haciendo mal.", una voz áspera se escuchó sobre el hombro de la trigueña, la cual la tomó por sorpresa y le causó un gran sobresalto. El resto de las chicas miraron con recelo al joven con gafas de sol que se había parado a un lado de su amiga trigueña. Jamás lo habían visto y creyeron que estaba tomándose demasiada confianza con ella, Reiko esperó un instante más antes de intervenir. No era la primera vez que alguien sospechoso se aproximaba a alguna de sus amigas, y había estado preparándose por si la ocasión se repetía.
"¡Taisha!, ¡No te acerques así a la gente!", reclamó Yui al reconocer a Bjorn a un lado de ella. "Creí que se me iba a salir el corazón."
"Lo siento. A decir verdad me intrigó verte tan concentrada.", justificó el intruso. La tensión de Akiko y Reiko se aligeró cuando descubrieron que su amiga conocía a ese sujeto. No así con Nobuko que lo miraba con los ojos bien abiertos, apenas disimulando mientras intercalaba vistazos entre el muchacho y su libreta.
"¿Y qué quieres decir con que estoy haciéndolo mal?, estoy segura de no haberme equivocado en las ecuaciones.", se defendió la trigueña.
"La aritmética parece correcta", Bjorn estiró la mano para señalar los pasos desarrollados por ella, y luego encaminándole al error. "El gran problema es que descuidaste tu cambio de signos. Repasa esta multiplicación."
"¡Noooo!, ¡este resultado debía ser negativo!", con un chillido, Yui se percató de la equivocación que había cometido, lo cual le costaría empezar de nuevo su procedimiento.
"¿Quién es tu amigo, Yui?", preguntó curiosa Akiko.
"Se llama Bjorn Taisha.", respondió desganada la trigueña mientras repasaba el borrador por la página.
"¿Cómo lo haces, Yui?, ¡Tienes muchos amigos universitarios!", agregó la chica de coletas verdes.
(¿En serio?, ¿la Señorita Kasuga es tan popular hasta entre los superiores?), se cuestionó Nobuko llena de admiración.
"Qué cosas estás diciendo. Sabes que no es verdad.", replicó la aludida con cara malhumorada quien empezó el ejercicio de nuevo.
"Superior Taisha, ¿podría ayudarnos revisando esto?", Akiko giró su libreta para colocarla a la vista del no invitado.
Bjorn ladeó la boca al tiempo que analizaba el cuaderno. Luego de unos segundos apuntó, "Todo está bien ahí, pero para tu desgracia no copiaste bien la ecuación inicial."
"¿¡Cómo dice!", la chica jaló el cuaderno de vuelta y clavó la vista en sus operaciones, "... Maldita sea... Y todo por querer hacerlo rápido."
"Ya imagino lo que me toca a mí.", comentó Reiko al entregar su libreta para que la revisaran. El neerlandés inspeccionó los números escritos con lápiz y tras unos momentos dictaminó. "Esto está bien."
Aún incrédula, Reiko cuestionó, "¿Sin sorpresas?"
"Nop.", Bjorn devolvió el cuaderno y casi al mismo tiempo, una pálida mano le deslizó una libreta más.
"¿También quieres que la vea?", preguntó cordialmente el chico de anteojos a Nobuko quien no dijo palabra y apenas respondió afirmativamente meneando la cabeza sin mirarlo directo.
"Bien, veam-", Bjorn frunció el seño en cuanto miró el texto delante de él.
El súbito silencio del chico llamó la atención de Yui quien no pudo evitar voltear para ver lo que había en el cuaderno que revisaba su amigo. La sangre se le heló: el procedimiento de Nobuko ocupaba varias páginas, y era que no había resuelto un ejercicio, sino cuatro.
"Nobuko, ¿cuándo hiciste todo esto?", inquirió la trigueña.
"Este... apenas cuando empezamos con los ejercicios de práctica... No sé si es mucho o poco...", la tímida joven jugueteaba con el lápiz nerviosamente.
"¡Increible!", espetó Bjorn azorado, "¡Hiciste bien todo, pero por alguna razón te equivocaste en el resultado final!, ¡Y te pasó en los cuatro ejercicios!"
Bjorn Taisha suspiró y les dijo, "Lo importante es que entienden bien el método. El problema de las que se equivocaron fue por una distracción."
Nobuko tomó su cuaderno de vuelta y revisó los números para corroborar lo que le había dicho el muchacho. Realmente se sorprendió al darse cuenta de que inexplicablemente los resultados finales no correspondían en nada a sus operaciones. Leyó de nuevo y tras un minuto confirmó, "¡Lo tengo!"
"¿Qué... cosa, amiga?", preguntó Akiko que estaba en frente a ella.
"¡Los números son los teléfonos de mis padres!", explicó ella.
"¿¡EN QUÉ ESTABAS PENSANDO!", reprendieron todas a la vez.
"¡Valiente equipo de estudio resultamos!", comentó Akiko, "Quienes creíamos estar bien, ibamos mal, mientras que la que mejor lo hizo, no sabía que estaba en lo correcto.
"Lo bueno es que otro de los inteligentes y guapos amigos de Yui llegó a rescatarnos.", agregó jovialmente Reiko.
"Oigan, no deberíamos disponer del tiempo de las otras personas...", reclamó Yui avergonzada. A la vez que Nobuko, ignorante al tipo de bromas que llegaban a jugarse entre el grupo, la miraba llena de admiración.
Pensando en cuan popular sería Yui Kasuga, la tímida joven echó a volar su imaginación. Veía a la trigueña rodeada por un montón de guapos estudiantes universitarios, uniformados con finos trajes como si de un host club se tratara. Muchachos sofisticados, cultos, de refinados modales, todos atendiendo a Yui como su reina, o mejor dicho, la princesa a la que rendían toda su devoción. Imaginó al líder de este grupo como un varón alto y rubio, el más carismático, de mirada inocente y seductora, el de palabras más dulces, y que a pesar de todo, aún era doblegado por la arrolladora personalidad de la chica trigueña. Además del ario príncipe, debía haber desde luego un caballero negro, un joven astuto fiado de su encanto natural, cínico y cautivador. Ese personaje debía ser el mismo Bjorn, quien estaba a un lado de ellas.
(¡Un momento!), Nobuko abrió los ojos en grande, al asaltarle la duda, (Si la señorita Kasuga está rodeada siempre de jóvenes guapos, y mayores, ¿significa que ella no es...?), las imágenes en la mente de la chica dieron un giro drástico, los galanes rubio y su caballero negro se dibujaron sin camisa, y estrechaban a una Yui cuya piel era cubierta tan solo por pétalos de rosa. De súbito, la imagen de Bjorn se acercó a ella, Nobuko se estremeció al contemplar la figura esbelta del muchacho con un abdomen definido, sus brazos marcados y una sonrisa sensual. Creía leer en sus labios que se uniera a su pecaminosa fiesta. (*...Nobuko*)
"...sí?", musitó débilmente la jovencita sin aliento.
"¿De veras estás bien?", repitió el neerlandés.
"¡Ah...!", la muchacha reaccionó al descubrirse abrazada por los hombros por Bjorn, quien le sostenía el puente de la nariz. A un lado llegaba Akiko con un montón de pañuelos desechables que le presionó suavemente contra la cara.
"¡Qué susto!", comentó Reiko. "No es algo común que te sangre la nariz de esa manera."
"No te extrañe si tienes el sol encima todo el tiempo.", replicó el chico de gafas oscuras. "Con este clima es normal que se resequen las mucosas."
(¡Oh, Dios!, ¿me sangró la nariz por estar pensando en cosas pervertidas?), se cuestionó Nobuko, y se sintió todavía más abochornada al percatarse de lo cerca que estaba de Bjorn.
"En mi mochila hay una toalla, ¡mójala para usarla de compresa!", ordenó el chico a Yui.
Rato después,
"¡Perdón por tantos problemas!", dijo Nobuko suplicante con la cara oculta debajo de la toalla que le habían puesto para refrescarla.
"No es para tanto, fue como un accidente.", la consoló la trigueña, "¡Pudo pasarle a cualquiera!"
"Sí, nadie está molesto ni nada parecido.", agregó Akiko al momento que le pasaba su libreta a Taisha para una nueva revisión.
"Esto se ve mejor que hace rato.", afirmó el chico de gafas oscuras mientras repasaba la escritura de la peliverde.
"¿Y el mío?", interrogó Yui.
"Parece que a ustedes aplica la frase 'La letra con sangre entra'", contestó él.
Las chicas intercambiaron miradas confusas y un segundo después, Nobuko rompió en una sonora risotada: "¡El superior está haciendo alusión a mi hemorragia!, ¡Significa que con mi incidente todas reaccionaron!"
"Vaya, tú si lo entendiste.", dijo el muchacho.
Todavía centrada en el tema del estudio, Reiko observó a la nueva amiga, "Tendrás que apresurarte para corregir tus ejercicios, Nobuko, o vamos a rebasarte."
"Ah, eso.", contestó ella sin quitarse la toalla del rostro. "Ahí está mi cuaderno, ¿podría verlo, por favor?"
Sin decir nada, el europeo atrajo a sí la libreta y la examinó como se lo pidieran. Solo pasaron unos segundos cuando él afirmó. "Están correctos. Los cuatro."
"¿¡PERO A QUÉ HORA LOS RESOLVISTE!", exclamaron las otras tres chicas a la vez.
Cerca de las 5 de la tarde, Reiko se puso en pie para estirar los músculos. "Uhmmm... ¿Les parece que terminemos por hoy?"
"Sí, yo ya me siento saturada.", replicó Akiko cerrando el cuaderno con un leve manotazo.
"¡Creo que nunca había resuelto tantos de estos ejercicios en una sola tarde!", mencionó Yui alegremente.
"Y tan solo tuviste que repetirlos dos veces.", agregó el chico de gafas oscuras mientras jugaba con una grulla de papel que había hecho media hora atrás.
La trigueña vio de reojo al mecánico con mirada amenazante, "¿Por una vez podrías no decir nada?"
"El señor grulla promete quedarse callado.", anunció el chico dejando la figura de papel sobre el cuaderno de Yui.
"¿El superior le dio un amuleto de buena suerte a Yui, eh?", cuestionó traviesa Akiko tocándole el brazo a Reiko.
"¿Es una grulla cargada con un buen deseo?, ¡Qué dulce!", agregó la joven de cabello morado.
(Es algo tan romántico...), pensó soñadoramente Nobuko.
"¿En qué están pensando?", replicó Yui, suspirando resignada a ser la víctima de la broma. "Hablando de regalos, tengo algo para ti, Nobuko."
La trigueña sacó una carpeta de su mochila y se la acercó a su nueva amiga. La muchacha la abrió llena de curiosidad, para encontrarse un tabloide con la ilustración de unas chicas con vistosos vestidos de colores.
"Esto es...", Nobuko se mordió el labio inferior con un visible brillo en los ojos.
"Espero que te guste.", dijo Yui.
"Esto... me... encanta... me fascina...", respondió la joven con la voz quebradiza. Alzó la mirada y todas se quedaron momentáneamente sorprendidas al ver la cara de Nobuko en el momento que gruesas lágrimas rodaron por sus mejillas. Levantó la cartulina y se las mostró con una enorme sonrisa en los labios. "Mira, Yanagi: La Señorita Kasuga me regaló un dibujo de Magical Twin Hime."
"En verdad está muy bien hecho.", admitió Reiko.
"Cada dibujo tuyo es mejor que el anterior.", agregó Akiko. Bjorn estiró un poco el cuello para mirar la ilustración, y luego regresó a su lugar sin hacer comentarios.
"¡Muchas gracias, Señorita Kasuga!", Nobuko depositó el dibujo en la carpeta y abrazó a la trigueña, aunque solo fue un roce con los brazos.
"Superior, ¿podemos invitarle algo por habernos ayudado?", ofertó la chica de cabello morado.
"¡Sí, usted hizo mucho por nosotras hoy!", agregó Akiko.
"Sí, claro, gracias.", dijo el muchacho.
"¿Te parece que vayamos al Sanchiko?", preguntó Nobuko a la niña de coletas verdes.
"¡Sí!, es el lugar perfecto para descansar.", asintió la interpelada.
El grupo guardó sus útiles y dejaron el parque para dirigirse al sitio convenido, con el neerlandés siguiéndolas sin mucha convicción.
Quince minutos más tarde,
luego de caminar entre bromas y discusiones simples, las cuatro colegialas y su invitado llegaron al lugar; un centro de entretenimientos con máquinas arcadia, fuente de sodas y comedor.
Las chicas colocaron sus mochilas sobre una de las mesas disponibles. "Yui, regreso en un momento. ¿Por qué no vas con el superior a pedir los helados?", sugirió Akiko mientras tomaba a la tímida joven de cabello oscuro por los hombros. "Yo llevaré a Nobuko al lavabo."
Yui recibió un par de billetes que le entregó en mano Reiko, quien se quedaría en la mesa a esperarlos. No apartó la mirada del neerlandés mientras seguía a su amiga. Inmersa en sus pensamientos, suspiró para sí y sonrió con tristeza.
Mientras esperaban en la fila, Bjorn abordó a la trigueña, "Te ves cansada."
"Sí, lo estoy. Me desvelé anoche y el trabajo de hoy me acabó. No estoy acostumbrada a las matemáticas sin la ayuda de Haruna, así que el esfuerzo fue mayor."
"Ah, es verdad. Kisaragi se llama, ¿cierto?", recordó el chico, "¿por qué no vino?"
"Está ocupada con sus lecciones de piano. Las demás acordamos estudiar por nuestra cuenta."
"¿Tienen examen en los próximos días?"
"Sí, el lunes.", respondió ella distraídamente mientras elegía en la mente los sabores de helado que iba a pedir, ya que solo faltaba un turno para que los atendieran.
"Ah, bien. Tan solo no se distraigan y seguramente pasan."
"Espero.", Yui se adelantó para acercarse al cajero para hacer la orden.
Bjorn llevó la charola a la mesa donde ya los esperaban las chicas. Unos minutos después, mientras disfrutaban de los postres, Nobuko escuchaba distraídamente la plática que sostenían Yui, Akiko y Reiko; no pudiendo evitar sentirse extraña, ya que no tenía nada que aportar a la conversación, pero luchaba contra sus propios pensamientos para no creerse desplazada.
El dilema de la chica se vio interrumpido por Bjorn quien deslizó frente a ella una servilleta con cuatro líneas cruzadas y un bolígrafo encima. Ella entendió en seguida: la estaban desafiando a un juego de tic-tac-toe. Silenciosamente, tomó los útiles y marcó su primera jugada, devolvió el papel al muchacho y así empezaron un intercambio rítmico. En apenas unos segundos, la primera partida acabó sin un ganador, por lo que ella empezó de inmediato otra ronda dibujando las cuatro líneas encontradas. Tres empates más, y el holandés fue el primero en adjudicarse una victoria por la mínima distracción de ella. El gusto le duró poco, porque la joven igualó en la siguiente vuelta.
"¡Ustedes sí que saben divertirse!", interrumpió Akiko asomándose sobre el hombro de Nobuko.
"Yo no quiero unos calentadores de 'Hi, Catty' para el frío de febrero, así que la plática no me incumbía.", argumentó Bjorn muy a su modo.
"Ah... lo siento, lo siento... no era mi intención, pero deberías entender que esas cosas son importantes para las chicas.", opinó la joven de cabello verde.
"No he dicho lo contrario.", declaró él tranquilamente.
"¡Es cierto!", intervino Nobuko atravesándose entre los dos. "Yanagi, ¿sigue instalada la máquina de Party Dance Floor?"
"Sí, claro, siguen aquí."
"Vamos a jugar.", espetó la castaña oscura.
"Está bien, pero no creo que debas hacer esfuerzos luego de lo de la tarde.", aconsejó Akiko, a lo que siguió el desacuerdo de la solicitante manifestado solamente con una mirada al piso acompañada de una mueca con los labios.
Akiko anunció los planes para dirigirse a la sala de juegos a sus acompañantes. El resto del grupo estuvo de acuerdo con la idea, y en breve siguieron a las muchachas que los guiaron entre las arcadias, tragamonedas y los otros juegos en funcionamiento.
Los chicos se detuvieron ante una máquina de gran pantalla. Bjorn estaba especialmente curioso: alguna vez había visto ese tipo de armatoste, pero siempre llamó su atención que no había algún tipo de mando al frente, y a diferencia de los otros aparatos, este tenía ante sí una plataforma metálica con unos arcos de tubo rojo al borde. "¿Qué es este trasto?", preguntó en voz baja a Nobuko.
"Se trata de un simulador de baile.", explicó brevemente la joven de largo cabello oscuro. Luego estiró el brazo para señalar el piso de la plataforma mientras ampliaba, "Uno debe pisar esas flechas según la secuencia que se ve en la pantalla."
Un poderoso ritmo electrónico interrumpió a la joven, el grupo levantó la mirada a la vez que Akiko accionaba los grandes botones con dibujo de flecha sobre el piso de aluminio. Tras unos momentos y una pantalla estática, un video animado empezó a mostrarse. Una hilera de flechas emergió de abajo de la imagen y la jugadora empezó a moverse pisando los distintos puntos sobre la plataforma.
Durante el minuto y medio que duró la canción, Bjorn y Yui miraron sorprendidos por la soltura con la que su compañera se desplazaba por la base de metal. Para Reiko no era algo nuevo, pues ya había sido acompañante de la más baja del grupo antes, aunque no le resultaba demasiada atractiva la idea de pararse frente a todos a representar esa mímica. Nobuko al estar más familiarizada con el tema, era la espectadora más entusiasmada.
La danza de Akiko concluyó con un doble paso, para lo cual debió dar un pequeño salto. Ella tan solo exhaló un leve suspiro mientras la pantalla desplegaba la puntuación por la pieza jugada. "¡Estuviste genial!", exclamó Nobuko muy a su manera en voz baja y aplaudiendo inaudiblemente.
"¿Cómo haces para mantener el equilibrio?", preguntó todavía impresionada la trigueña.
"No es difícil, al principio solo tienes que aprender a medir el espacio, pero luego es mucho más sencillo de lo que parece.", afirmó la peliverde, "Entonces, ¿quién sigue?"
"Yo quisiera, pero…", Nobuko señaló a su nariz para recordar lo relativo a la hemorragia de rato antes; todos pensaban que por enfermedad le había pasado eso, y prefería dejárselos creer así. No tendría cara para mirarlos a los ojos de nuevo si supieran la verdadera causa de su repentino sangrado.
"Paso. Yo no podría coordinar tantos movimientos.", declinó Reiko riendo nerviosamente y dando un paso hacia atrás.
Yui permaneció inmóvil por un instante sin decidirse a participar, ¿qué pasaría si se equivocaba o si se lastimaba?, ¡estaba segura de que podría resbalarse sobre esa lámina de aluminio tan lisa!
"Solo hay que pisar las fechas, ¿verdad?", preguntó Bjorn a la vez que ponía un pie sobre la plataforma. "¿No es necesario hacer algo con las manos ni nada parecido?"
"No. Solo es necesario presionarlas. Los giros son solo para los expertos.", aclaró ella.
"Perfecto.", Bjorn subió y antes de hacer nada más, volteó a ver de reojo a la trigueña. "¿Y bien?"
"¿Qué…? ¿Qué cosa?", Yui miró al neerlandés incómoda.
"¿No vas a subir?", inquirió él.
"No, ¡adelante!, tú juega...", contestó ella levantando las palmas.
"Anímate, Yui. Los dos pueden hacerlo a la vez. Además como ustedes son principiantes, voy a bajar la dificultad.", insistió Akiko.
(¿Por qué a mí?), se preguntó a sí misma la trigueña. Por un instante tuvo la esperanza de que una mirada de duda dirigida a sus amigas la libraría del riesgoso experimento, pero para su desgracia en vez de miradas de simpatía, se encontró con expresiones de ánimo tanto de Reiko como de Nobuko que era la más emocionada por verla en acción, y no se preocupaba en disimularlo viéndola fijamente con los puños cerrados sobre el pecho y con ojos brillantes bien abiertos. No había escapatoria, tendría que doblegar al pudor y embarcarse en la extraña experiencia. Estaba segura de que sería mucho más difícil de lo que pudiera parecer, con todo y que Akiko hubiera prometido facilitarlo.
"No pisen nada todavía", avisó la peliverde mientras accionaba las flechas haciendo los ajustes necesarios en la máquina. Repitió la operación en la mitad de la plataforma donde se había parado Yui y luego de unos segundos, Akiko les indicó que estuvieran listos, y antes de apartarse informó a sus novatos amigos, "Por cierto, si les preocupa perder el equilibrio, pueden apoyarse en los tubos detrás de ustedes.", nerviosa, Yui asió fuerte el arco rojo con la mano derecha.
A diferencia de la canción que jugara Akiko, una pieza de hip hop con voces femeninas fue lo que empezó a sonar en las bocinas. Yui fue la primera en hacer un movimiento, se apresuró tanto que su primera nota fue un 'bad', anunciándole que había pisado a destiempo. Una fracción de segundo después, Bjorn pisó la fecha que correspondía y un 'good' le hizo ver que había medido bien el momento. A Nobuko y Akiko les tomó 5 segundos notar que los dos jugadores habían caído en el más básico de los errores que comete cualquier principiante, y era que siempre buscaban regresar a su postura inicial luego de dar cada paso; no obstante resultaba divertido ver ese singular brincoteo.
Akiko calculaba que los dos chicos superarían la canción por nada, pues su acierto con el ritmo había sido regular. Cuando se avecinaba en paso final, tendrían que pisar dos flechas a la vez, por lo que se alistaron a dar el pequeño salto, pero un instante antes, una extraña figura blanca con redondos y grandes ojos emergió de ningún lado de la pantalla y emitió un espeluznante alarido. Dejando la pantalla en negro y a los dos novatos jugadores con un vuelco en el corazón.
"¿¡Pero qué fue eso!", espetó Yui temblando asustadísima. El susto había sido tal que unas lágrimas hicieron brillar sus ojos.
El ruido había sido tan estridente, que varios jóvenes que estaban en máquinas vecinas se acercaron curiosos a ver qué había ocurrido.
"¿Qué sucedió, Akiko?", inquirió Bjorn con la voz perturbada.
"¡No sé!, ¡No me lo explico!", aseguró la más baja del grupo, "Cuando juegas mal, llega el punto en que el juego te expulsa, pero no lo hace de esa manera. Jamás había pasado esto."
"Eso es verdad.", Nobuko intervino como testigo de lo que afirmaba su amiga. "Además, ustedes estaban a punto de terminar la canción, no había motivo para que los echaran."
Bjorn las miró un instante más. Se conformó con las explicaciones de ellas y luego bajó la vista hacia Yui. "¿Estás bien?"
"Sí... es solo que me sorprendí con lo que pasó.", la trigueña todavía tenía la voz quebradiza, no era para menos, el susto la había impactado en sobremanera, "Ya estoy mejor."
"¿Entonces me devuelves mi brazo?", preguntó el muchacho en el tono chocante que a ella le disgustaba; pero fue hasta ese instante en que se dio cuenta de que se había aferrado al chico hasta con las uñas, seguramente cuando se había asustado.
"¡Yo... lo siento!", Yui soltó al mecánico y giró la mirada. Se sentía sumamente avergonzada por esa intempestiva reacción. El rojo inundó sus mejillas con un incómodo bochorno.
"¿Están todos bien?, ¿Pasó algo malo?", el gerente del establecimiento se aproximó a donde se habían amontonado los curiosos en torno a la máquina del Party Dancefloor.
"Creo que su máquina se descompuso.", mencionó Akiko con simpleza.
"¿En verdad?, ¡Lo lamento, esto no había pasado!", el encargado se acercó al chasis de la máquina, abrió el tragamonedas y encendió el aparato de nuevo.
"En verdad lo siento. Les daré un juego gratis.", ofreció amable.
"No hace falta, ya debíamos irnos. Gracias de todas maneras.", dijo Reiko. De una rápida ojeada, Nobuko comprobó la hora en su reloj y confirmó lo dicho a su amiga de cabello verde meneando la cabeza. Bjorn estuvo de acuerdo ya que el fenómeno ocurrido lo habían dejado sin ganas de repetir en ese instante y estaba seguro de que Yui estaría con el mismo sabor en la boca.
El grupo salió del local todavía acompañados por el gerente que no dejó de ofrecer disculpas hasta despedirse de ellos.
El grupo conformó un círculo; las chicas miraron al joven Taisha y encabezadas por Reiko se inclinaron, a la vez que esta primera enunciaba "Muchas gracias por todo lo de hoy, Superior. Su ayuda ha sido muy útil."
"Eh, bueno... no ha sido nada. Espero que tengan suerte con su examen.", Bjorn se pasó la mano por la nuca, se sentía halagado pero no era su costumbre. El grupo intercambio rápidas despedidas y un minuto después de que las chicas acordaran verse al día siguiente, la formación se rompió.
Bjorn tomó camino por el lado opuesto al que tomara las chicas. Luego de andar algunos metros las risas y voces de las muchachas se perdieron. Por un instante se vio tentado a voltear para corroborar que estaban bien y se detuvo. Desistió de la idea, ¿qué podría pasarle a cualquiera de ellas en ese poblado tan pacífico donde jamás ocurría nada? Exhaló, y reanudó la marcha. Debía caminar por unos veinte minutos para llegar a su casa, y por alguna causa no le apetecía caminar por la vereda de siempre cuando anocheciera. No sabía el por qué, solamente no quería andarse por la colina cuando todo lo que lo rodeara fuera solo una inmensa sombra.
*sweep* *sweep*
El ComCon que el chico llevara en la mochila rompió el silencio que acompañaba al neerlandés. Sin detenerse, él sacó la pulsera de la mochila, y habló discretamente al momento que se la colocaba en la muñeca. "Hola, Cherry."
*Hola, Capitán.*, saludó la ardilla virtual, *¿Cómo estuvo su día?*
"Bien... bastante bien.", comentó.
*... ¡Tan platicador como siempre!, ¿Eh?*, agregó la software con un tono irónico, el mismo que ya se había acostumbrado a manejar con él.
"Vamos, amiga. No es como que tuviera que contar demasiado. Después de todo, vives a un lado mío."
*Sí, y no. El que me comunique con usted por el ComCon no significa que me limite a vivir en su brazo. Voy y regreso a la RedCom a voluntad. De hecho me desconecté de usted cuando estaba corrigiendo algo a las chicas. Algo sobre símbolos o algo así. Regresé cuando alguien gritó muy, muy fuerte.*
"Ah, el grito que nos hizo saltar a todos."
*Me pareció algo muy extraño. No es normal que nadie grite de esa manera en el mundo real salvo cuando se lastiman o algo está mal ¿Qué fue lo que pasó?*
Mientras Bjorn dejaba el pueblo y hacía su camino por la colina hacia su hogar, explicó a grandes rasgos lo que había pasado. Cherry escuchó atenta los detalles de lo sucedido.
*Me sigue pareciendo muy extraño.*, insistió ella. *O sea, esos juegos están hechos para divertir a quienes juegan.*
"Sí, de hecho. Ese es el propósito de los videojuegos. ¿Por qué? ¿En qué estás pensando?"
*Perdone, Capitán. No estoy segura de qué decir, y no debo hacerme de ideas si no sé las cosas con precisión. Por favor, deje que haga algo de investigación antes de explicar nada.*
"Eres de lo peor contando chismes.", sentenció Bjorn a su asistente. "Me gustaría enterarme de lo que puedas saber."
*En serio no sé mucho todavía. Iré a averiguar sobre esto, y cuando esté lista le informaré.*
"¿Qué me queda?, Haz lo tuyo.", Bjorn cerró la comunicación, y se quedó mirando al cielo que empezaba a pintarse de rojo y violeta.
