Corrector Yui Upgrade ver. 2.0.11
Capítulo 5: Una nueva realidad
Acto 19: Primer asalto


El niño se llevó la mano al pecho y permaneció en silencio por un momento que parecía interminable. Jerome se levantó de su asiento con una visible preocupación en la cara y se acercó a él.

"¿Estás bien?", preguntó el científico con cierta alarma en la voz.

"Esto...", musitó el niño, "...esto es un corazón... ¡un corazón de verdad!"

El Doctor Harrison casi se desploma por la impresión. En verdad se había asustado, pero al escuchar la voz infantil con ese regocijo, el color le volvió al rostro.

"Doctor, esto es increíble.", espetó el pequeño a la vez que contemplaba sus manos. "¡Nunca había sentido tantas cosas al mismo tiempo!"

Repuesto de las sorpresas, Jerome se colocó a un lado del chico y comenzó a preguntarle. "¿Recuerdas la rutina de la que hablamos? ¿Puedes hacer los ejercicios?"

Ecco dentro del cuerpo de Brandon, asintió con la cabeza y empezó a flexionar las piernas, los pies, y también hizo algunos movimientos con los brazos. A la vez, Jerome observaba los signos vitales en los monitores conectados a la computadora y a los sensores que el niño tenía adheridos al cuerpo. Únicamente la frecuencia cardiaca había variado entre Brandon y Ecco de 92 a 96, situación que adjudicó a las sensaciones nuevas que el chico debía estar experimentando.

"Trata de ponerte de pie.", pidió Jerome, ofreciendo la mano para ayudar a su invitado.

Ecco se incorporó por completo y bajó las piernas del descanso. Sujetándose firmemente de los descansabrazos, colocó los pies sobre el suelo y lentamente se soltó. "Puedo sentir mi peso sobre la planta de los pies. Es extraño.", comentó.

"De alguna forma, el cuerpo humano es muy sensible. El sistema nervioso orgánico es un circuito muy complicado.", explicó brevemente Jerome. "A decir verdad, los humanos estamos tan habituados a ello que perdemos conciencia de todas esas sensaciones."

"Ya veo.", admitió el chiquillo, "Incluso puede sentirse el flujo del aire por la nariz."

"¿Puedes caminar?", preguntó el británico, "Espero que podamos llevarte afuera."

Los primeros pasos del chiquillo fueron torpes, lentos y titubeantes. Ecco quería asegurarse de que el cuerpo respondiera como esperaba, y luego de su tímido comienzo, los siguientes pasos fueron firmes y naturales. "Creo que no hay problema.", el chiquillo se giró para ver a Harrison con una sonrisa.

.:.:.:.:.:.

Al mismo tiempo que en el mundo real las cosas marchaban bien, en el interior de la RedCom, 5 de los correctores de software experimentaban un terrible choque.

"¿¡PERO QUÉ SE TE METIÓ EN LA CABEZA, ANTY!?", exclamaba Control sin miramientos.

"Control, voy a pedirte que midas el tono con el que te diriges a mí.", replicó la peliverde con una voz temblorosa.

"¿¡Y de qué otra forma me harás caso por una vez!?", recriminó el líder, "No comprendo cómo te convencieron de llevar a cabo esta locura."

"Control, por favor: el Doctor Jerome realmente nos necesita. Estudié mucho sus planes junto con Ecco antes de tomar una decisión y te ase-"

"¿Una decisión? ¿Desde cuando eres TÚ quien toma las decisiones en cuestiones tan delicadas como la vida humana?", vociferó el corrector de viento. Detrás de él, Synchro miraba a sus compañeros con una expresión dura. Se sentía a la vez apenado y molesto. Jamás había visto a su amigo tan exaltado y mucho menos había presenciado una pelea así entre ellos dos.

"Ecco y Brandon están a salvo. Estoy asumiendo la responsabilidad por todo, Control."

"¡ESE NO ES EL MALDITO PUNTO!", gritó el líder corrector. "¡TE ATREVISTE A IGNORAR POR COMPLETO LA AUTORIDAD DEL PROFESOR INUKAI Y ESTÁS ARRIESGANDO UNA VIDA!"

"¡SÉ QUE HICE MAL!", exclamó Anty a la vez que bajó la mirada. "¡TAMBIÉN SÉ QUE EL PROFESOR SE OPONDRÍA A ESTO!"

"¿Entonces por qué lo hiciste?", insistió Control. "¿CÓMO FUE QUE TE CONVENCIÓ ESE TAL JEROME?"

"¡Él no hizo nada por convencerme! ¡Yo decidí que así fuera!", en su postura, Anty se abrazó a sí misma. Se sentía sin refugio. "Por favor, Control... no me juzgues..."

A espaldas de Anty, Paz observaba la escena. No aprobaba tampoco las acciones de Anty e incluso pensaba para sí que la reprimenda estaba a lugar. Sin embargo, no se sentía conforme al escuchar al peliazul gritar de esa forma a una mujer. I.R. a la vez estaba en blanco. Nunca se imaginó que sus compañeros pudieran estallar de esa forma.

Anty tomó la mano del líder corrector con las suyas. Y lo miró a los ojos con súplica. "Por favor, confía en nosotros. Todo saldrá bien. Hazlo por mí."

El corrector de viento retiró la mano del agarre. "Anty. Jamás haces caso a lo que digo. Únicamente eres amable conmigo cuando te conviene, no me pidas que confíe en t-"

*SLAP*, Control no pudo terminar su frase, interrumpido por una sonora bofetada que la mujer de cabello esmeralda le asestará en la mejilla izquierda. Anty clavó una mirada llena de odio en él y las lágrimas rodaron por su cara antes de que se diera media vuelta y se alejara dando largos pasos hasta llegar a la puerta.

El líder corrector se mordió el labio. No recordaba si alguna vez había sido golpeado tan fuerte. Sin decir nada más, caminó en dirección opuesta a la que había ido Anty. Quien lo mirara con cuidado, habría notado el temblor en sus brazos por la forma tan fuerte en que apretaba los puños.

Con los brazos cruzados, Synchro respiró hondamente y preguntó a sus dos compañeros presentes. "Paz, I.R., ¿Qué piensan hacer sobre todo esto?"

"Yo... ayudaré a Anty con los chicos. También confío en el plan del Doctor Jerome.", afirmó I.R., aunque se notaba triste por lo caído de sus orejas.

"Control tiene razón en que hicieron mal, pero no quiero dejarlos solos en este momento, así que los ayudaré.", agregó Paz. "¿Y qué hay de ti, muchacho?"

"Quisiera confiar en lo que están haciendo, Paz. Pero la lealtad al Profesor Inukai será siempre mi prioridad.", el corrector de fuego suspiró antes de girarse. "Es aquí donde nos separamos entonces. Tengan mucho cuidado, amigos."

Paz e I.R. se dirigieron a la salida por donde Anty se fuera, seguidos por la mirada de pesar de su compañero. Synchro en verdad temía que la próxima vez que los viera ya no sería como aliados. Deseaba de todo corazón equivocarse.

Cuando el par de correctores llegaron al vestíbulo de su cuartel general, Anty los alcanzó de último momento. Ambos sabían por qué su amiga llevaba el velo de la adivina 'Fortuna': Brandon se preocuparía si los viera con la angustia que estaban sintiendo en ese momento. "Gracias por su ayuda, chicos. Significa mucho para mí."

"No lo menciones, muchacha.", replicó el corrector de la pipa mientras la encendía; él también necesitaba tranquilizarse después del sinsabor de momentos atrás. "¿Quieres continuar con todo esto?", preguntó por última ocasión antes de que llegaran al punto de no retorno.

"Sí. Las consecuencias pueden ser terribles, pero no renuncio a la idea de que es algo necesario para los seres humanos."

"Es una pena que yo no pueda entender ese presentimiento.", el anciano tiró una fumarola con una expresión meditabunda en la cara. "Debes saber que no estoy convencido de lo que estás por hacer, pero tampoco me sentiría bien si Control y Synchro terminan persiguiéndote."

"¡Paz, no digas cosas como esas!", se apresuró a interferir I.R.

"I.R.", Anty tomó al mapache virtual entre sus manos y lo miró a los ojos. "Es el protocolo, y lo sabes. Es una realidad que no podemos evadir, ¿quieres pensarlo un poco más antes de continuar?"

"No es necesario.", con sus pinzas, el corrector amarillo sujetó las manos de la joven peliverde, "Aunque aprecio a todos los correctores, si llega a pasar algo, prefiero estar a tu lado que hacerte daño."

Anty no contestó de momento. Los agudos oídos del mapache electrónico percibieron sin mucho problema el leve rechinido de la dentadura de la mujer. "Gracias, I.R., lo aprecio mucho. Muy bien, amigos, ya no hagamos esperar a nuestro invitado."

*GROAAAR*, los 3 correctores recibieron como saludo el sonoro rugido de un león al atravesar la puerta. En el lomo de la bestia, el pequeño Ecco; o mejor dicho, la persona de Ecco con la conciencia de Brandon, montaba alegremente mientras el enorme felino brincoteaba de un lado a otro. Tras unos segundos, ambos se percataron de la presencia de los recién llegados y se apresuraron a fingir compostura.

Enternecida por el infantil comportamiento de este Ecco, Anty se acercó y le dio sus saludos acariciándole el cabello. "Brandon, me da gusto verte tan animado."

"Mu- muchas gracias.", contestó el niño con timidez. A la vez, el león que estuviera acompañando al chico, desapareció en una nube de humo, para volver a su forma original como Follow.

"Perdona por el escándalo, nuestro nuevo amigo quería conocer mis poderes.", comentó el robusto chico.

"No te disculpes.", dijo amablemente Anty, para luego continuar su diálogo con Brandon. "Mientras nos acompañes, serás conocido como Ecco, el protector del medio ambiente. Es importante que lo recuerdes."

"Ecco, ese es mi nombre; lo recordaré.", asintió el chiquillo.

"Entonces, no perdamos más tiempo, iremos afuera para que conozcas tu mundo virtual.", agregó I.R. a la vez que activaba el portal hacia el sitio del bosque.

.:.:.:.:.:.

"¡Es increíble!", espetó Ecco en el cuerpo de Brandon cuando percibió los rayos del sol por primera vez. Tuvo que entrecerrar los ojos para acostumbrarse a la intensa luminosidad.

"¿Qué piensas de este mundo?", preguntó Jerome a su joven amigo.

"Es como si...", el chico buscó las palabras más acordes a lo que deseaba expresar. "... como si hubiera llegado a otro planeta... como si viviera en una nueva realidad."

"Es una buena forma de decirlo.", asintió el británico.

"¿Los seres humanos sienten lo mismo al entrar en la RedCom?", quiso saber el niño.

"Sí, sucede. Algunas personas llegan a dudar que se trate de realidad virtual cuando conocen algunos sitios.", afirmó el varón. Abrió la reja del jardín del laboratorio y pasó a la acera, junto a la camioneta Cherokee que estaba aparcada. "Vamos, te llevaré a conocer un poco más de los alrededores."

"Lo había olvidado; no es posible volar en el mundo real, ¿verdad?", aclaró el chiquillo con una dejo de vergüenza en la voz.

"No con tus propios medios, al menos.", afirmó con tono comprensivo el científico. Un ligero sonido de beep anunció que el vehículo tenía las puertas desbloqueadas; así, el científico y el niño abordaron el vehículo y este primero puso en marcha a la pradera cercana.

«A pesar de que no puedo volar en medio de las nubes, no deja de gustarme la sensación el viento chocando con mi cara, a la vez que viajo con él doctor Jerome.»

«En el momento en el que desperté en el laboratorio, sentí mucho frío; pero una vez que salimos de ahí, de inmediato percibí la agradable calidez que despide el sol. Sencillamente no pude dejar de sentirme maravillado al mirar cómo la luz se filtra entre las ramas de los árboles, además del fresco aroma en el ambiente.»

«Luego de un rato, llegamos al campo más verde que pueda recordar. Escuchar el canto de las aves fue algo mágico.»

.:.:.:.:.:.

En otra ala del cuartel de los correctores, Synchro dio alcance a Control a la vez que éste se colocaba ante una terminal. Ninguno de los dos estaba cómodo; lo que se avecinaba no era nada fácil. El protocolo exigía que si cualquiera de los correctores de software cometía un acto u omisión que pusiera en peligro la vida humana, éste debía considerarse como un sujeto de riesgo, y habría de ser confrontado por el resto de los correctores tal como si se tratara de una amenaza. Para este fin, sin embargo, la instrucción de enfrentamiento debía ser emitida por el propio director o su alterno inmediato.

Synchro tomó el mando de una segunda terminal. Activó el sistema de vigilancia y monitoreó por unos instantes las imágenes de sus compañeros abandonando el cuartel junto a su acompañante.

"Está hecho. Han salido de nuestro espacio.", informó el pelimorado a su líder con consternación.

Control respiró profundamente. Activó la computadora y dictó la instrucción: "Enlace con el Profesor Mototsugu Inukai."

Una vocecilla computarizada dio acuse a la instrucción. *Abriendo canal de comunicación con el Profesor Inukai.*

Así mientras el llamado se procesaba, sin quitar la vista del monitor, Synchro lanzó la pregunta al aire: "Somos fuego y viento. Paz y Anty lo son también. ¿Qué es lo que deberíamos hacer?", se refería por supuesto, a las posibilidades de un enfrentamiento contra ellos en algún momento.

"No lo sé todavía.", respondió secamente el corrector de viento. "No puedo negar que quisiera detener a Anty por mi propia cuenta, pero también sé que enfrentar fuego con fuego y viento con viento no nos llevará a ningún lado.", suspiró y volteó a mirar a su compañero, "Synchro, confío en que podrás encargarte de ella con el debido cuidado."

*Beep*, el moreno no pudo responder, un sonido notificó a Control que la comunicación estaba casi lista, sin embargo el aviso que recibirían, los haría sentirse aún más perturbados.*No pudo realizarse el enlace, no hay respuesta del ComCon de Mototsugu Inukai*

"¿Pero qué significa esto?", se cuestionó el líder corrector lleno de nerviosismo. Tras meditarlo un instante, se aventuró a especular, "¿Acaso Jerome estará interfiriendo con las comunicaciones?"

"Sería demasiado.", afirmó Synchro; no le cabía en la mente considerar que el inglés o cualquiera de los demás habrían saboteado también los sistemas. Tras pensar por unos segundos sugirió, "¿Y si intentas llamar a Turbo? Supe que él acompañaría al Profesor hoy."

"Trataré.", Control no estaba muy convencido, sin embargo consideraba no tener muchas opciones. "Enlace con Corrector Turbo."

Los correctores de software esperaron unos instantes más, esta vez sin intercambiar palabra; ambos permanecieron expectantes a la pantalla en la terminal del corrector de viento.

*Beep. No pudo realizarse en enlace, no hay respuesta del ComCon de Corrector Turbo.*

"No es posible. ¿En verdad han sido capaces de llegar tan lejos?", se cuestionó Control a la vez que empezaba a teclear en el tablero de la terminal.

Synchro comenzó a pensar en alternativas: necesitaba el apoyo de alguien afuera de la red. Sabía anticipadamente que William estaba involucrado en el asunto del intercambio junto con Jerome, por lo cual no le representaba alguien de confianza, no podía anticiparse tampoco a la reacción de Haruna bajo las circunstancias en las que se hallaban; asimismo buscar a Yui estaba fuera de cuestión, así que sus opciones se reducían.

.:.:.:.:.:.

"¡Excelente trabajo, chicos!", felicitó el joven Brandon en el cuerpo de Ecco al grupo de niños que él había reclutado hacía unas horas antes, para recolectar la basura y limpiar el sitio de la red. Una vez que el sobrino de Jerome comprendió las condiciones de su nuevo entorno, se metió de lleno en el personaje. No le fue difícil llevar su mensaje en pro del medio ambiente a los jóvenes visitantes del sitio del bosque, al ofrecerles una recompensa semejante como un paseo en el lomo de Netti, el dinosaurio color de rosa que no dejaba de ser la sensación entre ellos. Para ese momento, tanto Anty como Paz concentraban sus esfuerzos en vigilar el resto de la RedCom, a la vez que I.R. y Follow se dedicaban a cuidar a su invitado; sin embargo, el jovencito británico daba claras señales de no necesitar mayores cuidados.

Una vez cumplida la palabra del niño humano, sus dos amigos virtuales además de congratularlo, se despidieron de él; ya que a su decir, la misión que les habían encomendado estaba terminada. En realidad, intercambiarían papeles con los otros dos correctores que en ese momento se encontraban apartados.

De esta manera, el corrector regordete y el mapache electrónico, llevaron al chico a la red de vacacionistas donde se reuniría con los otros guardianes al día siguiente.

.:.:.:.:.:.

A varios kilómetros del laboratorio, Ecco no terminaba de dar crédito al sabor de la naranja que el Doctor Harrison le diera a probar. El muchacho no dejaba de apreciar los detalles tanto en el color como en el aspecto de cada uno de los gajos antes de llevárselos a la boca e inundar su paladar con el jugo agridulce de la fruta.

Jerome contemplaba al joven con una mezcla entre cariño y orgullo; por un lado lo llenaba de felicidad el poder mostrarle el mundo desde una nueva perspectiva a alguien venido de un universo artificial; y por otra parte un sentimiento había empezado a inundarlo, como si ese muchacho fuese un hijo al que estaba educando.

"Esta es nuestra primera parada, Ecco.", anunció el Doctor conforme salía de la carretera y tomaba la vereda al pie de la colina.

Unos minutos después, los dos amigos comenzaron a recorrer a pie el prado, apenas a un par de kilómetros de la planta generadora, donde destacaban a la vista los abanicos eólicos distribuidos por todo el campo. La caricia en el rostro y la sensación de su cabello levemente revuelto, resultó placentera para el más joven.

"¿Estas son las máquinas con las que transforman la energía en electricidad?", preguntó Ecco usando la mano para protegerse los ojos del sol al levantar la mirada.

"Hay varias formas en las que obtenemos energía. Esta es una de las más eficientes, pero aún falta mucho por hacer en el mundo para desplazar a los métodos más dañinos, y que aún son los más utilizados, como los reactores nucleares o el petróleo.", explicó Jerome antes de señalar a la camioneta negra en la que habían llegado hasta ahí, "La gran mayoría de los autos como este usan gasolina; los nuestros fueron modificados para usar combustible orgánico."

"Ojalá no sea tarde para que su mundo se recupere.", enunció el chico con cierta dureza en el rostro.

.:.:.:.:.:.

"¡Vamos! ¡No te quedes atrás!", exclamó una alegre Akiko Yanagi, conforme sus pasos dejaban la huella de sus sandalias marcadas en la arena. Apenas a un par de pasos delante, Reiko Kan'nonzaki avanzaba relajada con una enorme pelota de playa en los brazos, acompañada de Nobuko Nakahara, quien no dejaba de voltear de cuando en cuando apenada al ver como Ireto andaba con dificultad por cargar con una hielera, toallas y quitasol por sí solo, mientras ellas apenas llevaban carga alguna.

"¿Estás bien?", preguntó Reiko a su nueva amiga al verla pensativa.

"¡Sí!", replicó Nobuko sobresaltada, "Estaba pensando en que es una lástima que no vinieran la Señorita Kasuga o el Superior."

"Bueno, no conseguí localizar a Yui.", aclaró Akiko dando alcance a sus compañeras, "No tengo el teléfono o correo del 'Superior'.", esta última palabra, la dijo con un tono canturreado, a modo de broma. Nobuko entendió perfectamente la intención y no pudo evitar sonrojarse.

"¿De quién hablan?", preguntó curioso Ireto conforme depositaba en la arena el cargamento que llevaba en brazos.

"Se trata de un amigo de Yui. Es un poco extraño, pero creo que ha llamado la atención de Nobuko.", comentó la peliverde mientras sostenía a su delgada acompañante por los hombros, quien solo sentía la temperatura facial subir y subir.

"¡Akiko!", Reiko corrigió a su impertinente amiga propinándole un ligero golpe de karate en la cabeza. "Ya déjala en paz."

"Je.", tan pronto pasó la cómica escena, Ireto se limitó a sonreír un poco mientras clavaba el asta del quitasol en el medio de la playa. En torno a ellos, un montón de bañistas disfrutaban del cielo despejado, la brisa del mar y el calor del astro rey.

"Qué gran idea la de venir a la Red de Vacaciones por un rato.", comentó reconfortada Reiko. El último examen del ciclo estaba esperando a los muchachos el lunes venidero, por lo que la pausa para descansar en la RedCom, sin interferir en sus estudios, resultaba una gran alternativa.

"De hecho, podríamos tomar un mes de vacaciones aquí y apenas ocuparíamos una hora en el mundo real", comentó Akiko.

"Un mundo feliz.", reflexionó para sí misma Nobuko, quien acababa de despojarse de la camisola que llevaba para revelar un traje de baño tipo escolar, color azul marino.

"¿Un mundo qué?", preguntaron al unísono los otros tres.

"Es el título de un libro.", explicó la joven de largo cabello negro, recogido en una frondosa trenza. "Las personas usan una droga que los lleva a imaginar largos viajes de vacaciones en apenas unas horas. ¿Habían oído de eso antes?"

"Eso suena espeluznante. ¿Dices que es un libro?", comentó la más baja de las mujeres.

"Sí…", Nobuko examinó el bolso que llevaba con ella y sacó una computadora de tableta. "Debo tenerlo por aquí. Les enviaré una copia para que lo lean después, es muy interesante."

"Me parece bien, será divertido para pasar las vacaciones.", respondió la chica de cabello morado.

"¡Entonces que empiece el descanso!", exclamó Akiko, empujando por la espalda a Ireto conduciéndolo a la orilla del mar.

"Yanagi, espera un segundo, aún no me he cambiado el traje de ba-", sin más contemplaciones, la diminuta Akiko lanzó a su amigo al agua.

"Vaya.", musitó Nobuko desde su lugar al lado de Reiko.

"¿Qué sucede?", preguntó su compañera conforme se quitaba la toalla de los hombros para dejar a la vista un bonito conjunto color blanco de dos piezas, decorado con encajes en holán.

"Es que... nunca había visto a Yanagi llevándose así con Kobayashi."

"Ah, es eso.", la pelimorada dedicó unos minutos a extender toallas debajo del quitasol. "Sucede que Akiko e Ireto son amigos de la infancia, pero casi nunca hablan de eso en la escuela, y mucho menos juegan de esa forma."

"O... o sea que se conocen muy bien...", concluyó Nakahara con los ojos desmesurados. De inmediato, su dispersa mente se inundó de escenas de manga y anime shojo donde los protagonistas transformaban su amistad de infancia en un apasionado romance. Se trataba de un cliché, pero no dejaba de resultarle emocionante imaginarse a sus compañeros en una relación de ese tipo. "...y sí, lucen muy bien juntos.", agregó al ver como se arrojaban agua el uno al otro.

"¿Qué tanto te estás imaginando?", interrogó la pelimorada.

"¡Ah, lo siento!", Nobuko creyó haber hablado de más, y se asustó al pensar que la muchacha delante de ella se sentiría incómoda.

"Je, te atrapé.", bromeó la chica de bañador blanco. "Pues no te has equivocado, pero te voy a confiar una cosa: Todos sabemos que los dos se gustan, menos ellos mismos."

Nobuko apenas pudo taparse la boca con las dos manos para no gritar escandalizada por la singular revelación, de no haberlo hecho, bien pudo haber vociferado o lanzado una risotada. "¿Cómo puede pasar eso?"

"Aunque las cosas empezaron a complicarse hace poco en el viaje a la Red de Tokio.", agregó, "Hay un chico de tercer grado que al parecer le gusta a Akiko."

"Au, pobre Kobayashi.", se lamentó la delgada estudiante, "¿No hay algo que podamos hacer por él?"

"A decir verdad, no sé si deberíamos intervenir.", Reiko se encogió de hombros, "Después de todo, Akiko ya tiene la atención fija en ese otro chico, e Ireto no ha hecho su movida."

Nobuko se quedó en silencio. Miró a sus amigos medio inmersos en el agua salada, mientras jugueteaba con su larga trenza entre las manos. No estaba segura de si debía intentar algo para que su compañero recuperara el interés de quien fuera su mejor amiga.

.:.:.:.:.:.

"Aquí tiene, Doctor Jerome.", Ecco acababa de experimentar el extraño fenómeno de usar una máquina expendedora, usando monedas de metal. Tal ejercicio estaba fuera de lugar en la RedCom, ya que siempre utilizaría una autorización electrónica automática para obtener un producto que deseara. Así pues, el científico le asignó la tarea de llevarle un jugo para sí y uno más para el chico. "Supongo que abrir esto sí es igual a como lo haría siempre."

"Sí, eso no cambia.", afirmó el británico. Ambos quitaron el sello de la lata y bebieron con gusto.

El Doctor Harrison había decidido llevar a Ecco al centro del pueblo para acercarlo más a la cultura humana. Se encontraban entonces en una banca, cubiertos por la sombra de un manzano próximo a florecer; en torno a ellos, se mostraban una multitud de aparadores de tiendas, restaurantes, boutiques e inclusive una peluquería.

"Por cierto, casi es la hora de comer.", comentó el científico tras echar una mirada al reloj en su teléfono móvil. "¿Hay algo que quisieras probar en especial?"

"Esa es buena pregunta.", replicó Ecco y se quedó callado un momento para pensar.

Jerome en la distracción no se percató de la joven que los había advertido a la distancia y ahora se aproximaba a ellos. El largo vestido color rosa, bailaba al compás de la suave brisa que se había colado por aquel corredor, así como su cabello que por un instante le cubrió la mejilla, pero un rápido pase de mano, apartó el estorbo.

"Buenas tardes, Doctor Jerome.", saludó gentilmente.

"¡Haruna!, eres tú.", el hombre no pudo disimular su sorpresa. "¿De dónde saliste? No me di cuenta."

"Lo siento.", la chica agachó ligeramente la cabeza a modo de disculpa. "No estaba del todo segura sobre si se trataba de usted y quise asegurarme primero."

"No, no te disculpes. Era yo quien no estaba poniendo atención.", se apresuró a explicar él. Entonces se dio cuenta de que el niño no quitaba la mirada de la recién llegada, e inclusive parecía haber caído en trance.

La estudiante también se dio cuenta de la reacción del chiquillo y quiso presentarse con él, "¿Hola, cómo te llamas, pequeño?". El joven castaño abrió ligeramente la boca, pero no atinaba a responder; no estaba seguro de qué debía decir. Haruna intuyó que por la raza del niño, debía desconocer la lengua japonesa, por lo que trató de corregirse a sí misma, "Hello, my name is Haruna. What is your name?"

Esto era peor aún para Jerome, ya que sabía bien que Ecco no dominaba el inglés. Pero al fin reaccionó y vio que ella no reconocería al joven corrector en el cuerpo de su sobrino. "Discúlpalo, Haruna; él es alguien muy tímido, pero habla bien japonés, incluso mejor que yo, ¿no es así, BRANDON?", y con celeridad, rodeó con un brazo el cuello del niño.

"¡Sí!, ¡Así es, Doc-, ah, tío Jerome!"

"¡Ah, en verdad hablas muy bien japonés!", comentó Kisaragi.

El Doctor Harrison desvió la conversación en otro sentido, "Me da gusto verte, Haruna. ¿Viniste de compras?"

"Vine a la librería por unos manuales de lengua inglesa. Tenemos un examen la próxima semana. Más tarde iba a encontrarme con mi papá para comer, pero me llamó para decirme que no podría llegar por complicaciones del trabajo."

"Ya veo. Es una pena que no llegara.", respondió el científico.

"¿Qué tal si vienes a comer con nosotros?", interrumpió el niño con efusividad. "Justamente estábamos pensando en eso, ¿no es así tío?"

"Eh, tienes razón, chico. Es una buena idea.", admitió Jerome, "Así podríamos llevarte a tu casa más tarde, si quieres."

"¿En verdad? ¿Harían eso por mí?", la pelirosa se mostró animada por la propuesta. "Se los agradezco mucho."

"No se diga más. ¿A dónde te gustaría ir para comer?", concluyó el británico levantándose de su asiento para encaminarse con sus invitados.

.:.:.:.:.:.

Luego de una divertida tarde entre nado y juegos, Reiko, Akiko e Ireto deleitaban sus paladares con el yakiniku que Nobuko Nakahara preparaba con destreza, a la vez que aliñaba ensalada o les servía más patatas. La tarde del baño y los juegos en las aguas del mar, había terminado y el color dorado en el cielo era un cálido adorno para la hora de la comida.

"Nunca había probado un asado tan delicioso.", comentaba Reiko antes de llevarse un bocado de carne más a la boca.

"¿Eso piensas? Gra-gracias.", dijo Nobuko conforme se servía a sí misma.

"En verdad, podría comer todo el día lo que tú preparas.", agregó Akiko conforme se servía arroz de la vaporera.

Ireto estaba a punto de comentar algo más, cuando se vio distraído por una fila de niños liderados por Ecco, o mejor dicho, por Brandon en su papel de sustituto. El joven de cabello fucsia se aproximó a los cuatro amigos. "Hey, ¿qué tal?"

"Ah-yo eh- sí, bueno...", Nobuko se sintió extraña al recibir la singular visita. "¡Ho-hola!"

"Chicos, quiero pedirles que no olviden apagar su fogata antes de marcharse.", dijo el chico a la vez que una pequeña de largo cabello castaño depositaba un cubo a sus pies. "Se los vamos a agradecer mucho", y continuó dando una mirada a la brigada que lo acompañaba, "¿no es así?"

"¡GRACIAS!", exclamaron al unísono los chiquillos que seguían al muchacho.

"¡Seguro!", replicó Akiko, quien de inmediato se contagió del espíritu ecológico de los pequeños. "¡Buen trabajo!"

"Brandon lo está haciendo muy bien.", comentó Anty desde las alturas, flotando a un lado de Paz. Ambos correctores habían tenido unas horas de calma supervisando al niño desde que Follow e I.R. los hubieran reemplazado en la vigilancia de la RedCom.

"Es un muchacho muy responsable, en verdad.", admitió Paz con una significativa satisfacción en el rostro.

*Wooooooooooooooo*

Los dos guardianes se sobresaltaron al escuchar aquella alarma por los parlantes a lo largo de la playa. Desde su punto de vigía se percataron de como a la distancia, una llamarada estallaba de entre unos edificios, hoteles con seguridad.

*Wooooooooooooooo*

"No puede ser.", se dijo a sí misma Anty. "¿Un ataque en este lugar?"

"Se acabó la paz en nuestra red.", sentenció el anciano. "Me adelantaré a investigar, tú encárgate de los chiquillos.", y de inmediato se alejó a toda prisa.

La mujer de cabello esmeralda no podría sentirse más agobiada, pero hizo su mejor esfuerzo por anteponerse a todo y cumplir con la tarea de proteger a la gente que se hallaba debajo de ella.

*¿Anty, estás en el sitio de vacacionistas?*, consultó William Tristan en el comunicador de la chica.

"Doctor Tristan, algo está sucediendo, pero no tengo información aún. Paz está en camino al lugar del incidente."

*Esto se ve muy mal.*, en el fondo, era perceptible como el americano tecleaba a toda prisa,*Enviaré a Control y a Synchro. Procura ser prudente con ellos: Trataron de llamar al Profesor Inukai por el asunto del niño, pero ni ellos ni yo conseguimos comunicarnos.*

"Entiendo. Gracias, Doctor. Lo llamaré en cuanto pueda.", Anty cortó la comunicación tan pronto tocó el piso delante de Ecco, su brigada ecológica y los amigos de Yui, últimos a quienes reconoció en el acto.

"Anty, ¿Qué está pasando? ¿Por qué suenan las alarmas?", increpó el sustituto.

"Ecco, este lugar puede ser peligroso, tenemos que sacarte de aquí ahora mismo.", dijo apresurada la guardiana de viento, tratando de tomar al chico por la muñeca.

"¡No, espera! ¿Qué va a pasar con mis amigos?", Brandon apartó el brazo para evitar que lo sujetaran, a la vez que señalaba con el mismo a los niños a su espalda, quienes empezaban a lucir asustados. "No voy a abandonarlos aquí, y menos si hay peligro ¡yo soy el líder de ellos!"

"Bra-", la respuesta del chico fue como un balde de agua fría para la mujer. Aún si le explicaba que la situación de ellos y él era distinta por sus circunstancias, la determinación en los ojos del niño, le dejaba saber que no lo convencería de huir. Se mordió el labio inferior un instante para luego increparle, "¿Qué piensas que puedes hacer en este caso?"

Sin esperar aprobación ni nada parecido, Brandon se dirigió a su séquito, "¡Amigos! ¡Tenemos que ser valientes: Síganme, buscaremos a sus familias y los llevaremos un lugar seguro para que puedan salir de la RedCom! ¡No se preocupen, me ocuparé de que no corran peligro junto con Anty!"

"¿Ustedes son correctores, no es así?", cuestionó Reiko quien saltó de su lugar para hablar con la recién llegada.

"Discúlpame, no puedo explicar mucho ahora.", dijo la interpelada, "Y lamento pedirte esto, pero ¿pueden tú y tus amigos ayudar a estos niños para salir de la RedCom?"

La colegiala volteó a mirar a sus compañeros antes de responder. Sin más reparos, Akiko, quien ya se había levantado cuando las alarmas se accionaron, se interpuso entre su amiga y la corrector espetando. "Claro que lo haremos, ¡Vamos todos, ahora!"

El grupo de niños y niñas, protegidos por los adolescentes al frente, empezaron la rápida marcha a lo largo de la playa; un par de ellos se encontraron con sus padres y hermanos en poco tiempo. El avance empezó a dificultarse, ya que conforme pasaban los minutos, más y más personas empezaban a correr en dirección opuesta.

En tanto, a la vanguardia del grupo, Anty y Brandon volaban a baja altura anticipando cualquier riesgo. El chico miró por un instante a la mujer de cabello esmeralda y decidió cuestionarla: "Oye, esa chica preguntó si somos correctores. ¿Qué significa eso?"

La guardiana de viento decidió hablar con la verdad, "Ella no se equivocaba; no somos parte de un juego, como te dijimos: Nuestra verdadera misión es proteger a la RedCom de ataques de virus y otras amenazas."

Brandon abrió desmesuradamente los ojos, "¡Wow!, ¿¡Y yo soy uno de ustedes!?"

"De cierta forma lo eres, pero-", trató de articular ella, pero antes de que pudiera completar la frase, el chico la interrumpió.

"¡Es increible! ¡Es como si fuera un miembro de NorthCom!"

"¿North..?"

"¡CUIDADO!", el grito de Paz puso en alerta a los correctores, a la vez que una barrera circular se interpuso entre ellos y una lluvia de cocos, justo a tiempo para protegerlos.

El pánico se agudizó cuando una nueva explosión hizo volar en pedazos una barda cercana, hiriendo a varios desafortunados que cruzaban en ese momento.

A unos cuantos kilómetros del sitio de conflicto, dos pares de ojos miraban el escenario empleando sofisticados binoculares de largo alcance.

*Son ellos, ¿no es así?*, consultó el primero de los dos hombres sobre el acantilado el final de la playa. Usaba una careta gris con visera, por la parte de arriba, asomaba un corto cabello rubio; vestía una larga gabardina negra, y brillantes botas militares.

*Así es, pero no me explico por qué no han hecho nada contra el Bogles que envié.*, contestó el segundo sujeto, ataviado con un kimono negro, con un sable al cinto; además de una máscara blanca con una inexpresiva cara humana, tenía la cabeza cubierta con una capucha.

*Además son muy pocos. En la Red Urbana de Japón, aparecieron de la nada en segundos.*, observó el rubio.

*Veamos qué ocurre si aumento la presión.*, el hombre de kimono metió la mano bajo la solapa para luego arrojar un puñado de granos al aire delante de él. Conforme estos caían, aumentaron su tamaño hasta adquirir la forma de esferas diminutas, las cuales en breve se abrieron por la mitad, liberando a decenas de larvas, que en cuestión de segundos adquirieron su forma adulta. Los dos hombres se vieron rodeados por un enjambre de Fire moths y Shocks que los miraban expectantes.

*Iré con ellos. Tú mantenme informado si hay algún cambio importante.*, indicó el sujeto en kimono. Hizo una señal, y uno de los insectos gigantes apagó sus llamas y se inclinó de manera que su dueño pudiera montarlo. Una vez que el jinete estuviera listo, abrió las alas y emprendió el vuelo, a la vanguardia del resto del enjambre.

De vuelta con los correctores, Anty trataba de detener el ataque de las altas palmeras ambulantes empleando sus poderes de viento en forma de tornado, pero aun pudiendo anticiparse a sus enemigos, la diferencia numérica hacía imposible escapar de la emboscada cuando se vieron rodeados. Paz cubría las espaldas de sus amigos con el escudo de energía que cada vez le era más difícil sostener. Brandon imitaba los movimientos de la mujer y los que se le ocurrían en el momento tratando de efectuar un ataque, sin éxito hasta entonces.

"¡Muchacho!, ¿Qué estás haciendo?", interrogó el anciano.

"¡Trato de averiguar cómo usar mis poderes!", explicó el chico con verdadera desesperación en la cara. "¡Quiero ayudarlos, pero no sé hacerlo!", inclusive, trató movimientos de artes marciales, pero al no obtener resultados, ahogó un grito entre dientes. "¡GHAAAA!, ¡RAAAYOS!"

"¡No es tu culpa, niño!", media docena de cocos disparados como cañonazos, impactaron en el escudo, haciendo que el corrector de fuego cediera; su rodilla tocó la arena. "Tratándote de un humano, es natural que no tengas poderes."

"¡RESISTAN SOLO UN POCO MÁS!", gritó Follow a muy poca distancia. Su cuerpo brillaba con una luz anaranjada, lo que significaba que su facultad de autoinstalación estaba activa. En los brazos tenía enredada una gruesa soga, a un lado de él apareció Control sosteniendo el otro extremo. En unos instantes, el relámpago de luz rojiza cruzó volando entre las palmeras, dejándolas enmarañadas con la cuerda.

"¡Es turno de ustedes, I.R.!", exclamó el líder corrector, entregando el otro extremo de la cuerda al mapache electrónico, que al igual que su rechoncho compañero, brillaba en color naranja. Ambos correctores poseían de momento una gran fuerza, similar a la que concederían a sus contrapartes humanas. Con un grito, los dos guardianes de tierra tiraron de la soga en direcciones opuestas, logrando que las palmeras infectadas con Bogles, quedaran firmemente atadas entre sí; y con otro esfuerzo de los correctores, éstas se desplomaron pesadamente en el suelo.

"¡Corrector! ¡Mega iniciar, YA!", del cielo descendió velozmente la figura del ángel corrector. Una lluvia de estrellas azuladas emergió del báculo que empuñaba hacía abajo, poniendo fin a la amenaza de Bogles. Brandon no pudo menos que mirar embelesado a la joven cuando tocó el suelo; le parecía alguien imponente en todos los aspectos.

*Esa fue una excelente entrada, Haruna; pero tenemos aún problemas en el lado poniente del sitio. Synchro tiene problemas con un enjambre de moths y shocks.*

"Es verdad.", confirmó la Pelirosa al percatarse del intercambio de fuego a lo lejos en el aire. Sin pensar demasiado, giró instrucciones para sus compañeros, "I.R., Follow, ayuden a la gente en tierra para dejar el sitio; Control, distrae a los insectos; Anty tú anularás a los virus eléctricos; Ecco irá contigo para neutralizar a los moth con su poder. ¡Vamos!"

"¿¡Yo qué!?", exclamó el sustituto del más joven corrector, aún distraído por la imagen de la humana. "¿Poder? ¡Aún no sé usarlo!", alcanzó a gritar justo cuando la chica despegaba los pies de la arena.

"¿Qué quieres decir?", Corrector Haruna se giró desconcertada.

"Corrector Haruna:", Control se apresuró a interrumpir el diálogo interponiéndose entre los dos humanos. "Tenemos dificultades con Ecco.", Anty apretó los puños ¿Acaso Control iba a denunciar lo que estaba ocurriendo? ¿Era el momento, acaso?, "Tal vez sea por el proceso de actualización, no estamos seguros. Pero descuida, sabremos cómo resolver esto."

"¡Cielos, lo siento, Ecco, no lo sabía!", fue lo único que atinó a decir la joven, cuyo sentido de urgencia la empujó a olvidarse del tema para incitar al líder corrector con una sola palabra para partir al frente de batalla. Antes de que Control despegara, Anty trató de comunicarle su gratitud con la mirada, y éste devolvió el gesto asintiendo.

.:.:.:.:.:.

Entretanto, en el cuartel general de los correctores; a la sala de mando llegó Jerome sumamente agitado, "Ya estoy aquí, William. ¿Cuál es la situación?"

"Colaron un virus Bogles en la Red de Vacacionistas, aún no me explico cómo.", explicó Tristan antes de dar las malas noticias. "Ahora tenemos un ataque masivo de shocks y moths. Además, creo que te olvidaste de que los seres humanos no tenemos un conector real v74 en el hipotálamo."

"¿El v74…?", Jerome activó la consola que tenía asignada, a la vez que trataba de entender qué pretendía darle a entender el americano. "Maldita sea: Ecco está desarmado. Nunca pensé en escribir una interface para las funciones de un corrector."

"¿Qué diría Edward A. Murphy?", preguntó el rubio con aire sarcástico. Estaba haciendo alusión al legendario ingeniero aeroespacial de los Estados Unidos; inmortalizado en la historia por las 'leyes' que giraban en torno a la máxima 'Todo lo que pueda fallar, fallará.'

"Ahora no, William.", espetó con sequedad el británico, tratando de pensar en una solución para el problema que tenía entre manos y amenazaba con estallar.

"Sin el elemento del agua estamos fritos.", agregó el americano mientras seguía monitoreando la batalla en curso. "Tenemos capacidad de confrontar a los virus shock, pero estamos indefensos ante los otros."

"Espera, tenemos un corrector de agua.", espetó Jerome de pronto, recordando que aún tenían un as bajo la manga.

"No, Jerome. Eso no va a pasar.", replicó cortante William. "Número 9 no está en condiciones de salir: no ha completado una sola prueba de operación todavía."

"¡Demonios! William, los correctores de software fueron independientes desde el instante en el que el Profesor Inukai terminó de programarlos."

El aludido respiró hondo y exhaló, "Inukai, Shinosaki y otros diseñaron el sistema, sabían perfectamente cómo funcionaba todo. Aunque creamos a Número 9 entre los dos, no hay forma de anticipar qué ocurrirá; tal como está pasando con Ecco."

El británico apretó los puños en descontento. Apenas unos instantes atrás, todo marchaba a la perfección y en un abrir y cerrar de ojos, las consecuencias de sus actos estaban presentándose de forma drástica. William siguió hablando con los correctores a través de su micrófono en diadema, pero no se enteró de qué decía. De alguna manera el científico bloqueó sus sentidos para razonar en una posible solución.

.:.:.:.:.:.

Al mismo tiempo; en el lugar de Ecco, Brandon también se mostraba lleno de rabia al no poder ayudar a sus compañeros en el aire. Se encontraba refugiado junto a los amigos de Yui bajo la terraza de uno de los ahora casi desiertos hoteles del sitio. Estaban además algunas personas más que habían quedado atrapadas bajo la lluvia de relámpagos y fuego, así como algunos heridos que habían sido recuperados por los correctores.

"¿Estás bien?", aventuró a preguntar Akiko.

"No, no lo estoy.", Respondió el chico. "Se supone que soy uno de esos correctores que están luchando para protegerlos, y yo no puedo hacer nada por ayudarlos."

"No tienes que culparte por esto.", intervino I.R., "Esto no tenía que pasar."

"Aun así…", insistió el niño. Casi por instinto echó a correr, pero unos delgados brazos lo rodearon por detrás y detuvieron su impulso.

"Gracias, por protegernos.", dijo Nobuko al chico que sostenía, "Hiciste mucho por ayudarnos, y por a eso, tu tropa pudo salir sana y salva de la RedCom; también salvaste a la gente lastimada. Eres un gran corrector."

Brandon pasó saliva con dificultad. Muy a su pesar tenía que aceptar que tenía límites, así que se desplomó en rodillas, donde se permitió ser confortado por la chica de largo cabello negro.

En el frente, Paz reforzaba a Synchro en la batalla aérea. Llamas volaban da un lado a otro, y chisporroteos saltaban en el intercambio de fuego entre los dos correctores y los insectos virtuales, sin que los invasores se vieran disminuidos; no así los guardianes de la red, que empezaban a reflejar agotamiento.

Anty, Control y Haruna pasaban un momento complicado también. Los correctores de software anulaban las barreras de los nucleos Shock y Haruna iba erradicándolos con su mega inicio; sin embargo, los virus no cesaban de aparecer. Pronto, llegó a la conclusión de que no podrían sostener el paso que les exigía el numeroso ataque. "¡Control!, préstame parte de tus poderes, te ayudaré a debilitar a esas criaturas."

"¡Así solo los frenaremos un poco, si no los inicias pronto, seguirán siendo un peligro!".

"¡YO AYUDARÉ A CONTROL! ¡TÚ ENCARGATE DE INICIARLOS!", espetó la fuerte voz de una chica.

Los ojos de todos los correctores en batalla se iluminaron y una discreta sonrisa alivió la tensión en sus rostros. Ataviada en el uniforme negro, listones blancos movidos suavemente por la brisa del mar, y el báculo plateado coronado por un corazón, la joven se anunció a sus amigos.

"Corrector Ai, lista."

XXXXX

En el próximo episodio:

Los Correctores se encuentran cara a cara con sus enemigos por primera vez. ¿Cuáles son los planes de los invasores de la RedCom?, ¿Podrán Haruna y Ai salvar a sus amigos del intenso ataque que sufre la red de vacacionistas?, ¿Brandon conseguirá escapar del mundo virtual o condenará a Ecco a permanecer como un ser humano? No te pierdas el próximo episodio de Corrector Yui Upgrade, 'Contraataque'.

Andy Hunter
"Fade"

When you walk out of my light
The color fades, the color fades
When you loose your way
And walk alone, the color fades
And runs like tears down my face

I can give you life, I can give you hope
I can give your heart the love it's looking for
Give you feeling, I can bring you joy
I can make you who you are, who you are

When you walk a rugged road your heart is heavy
Darker than the evening sky
When the path is sinking sand
I am reaching out to pull you through to higher land

I can give you life, I can give you hope
I can give your heart the love it's looking for
Give you feeling, I can bring you joy
I can make you who you are, who you are

The color fades when you walk out of my light
The color fades when you choose to walk alone
The color fades when your path is sinking sand