Como siempre, antes de comenzar sólo diré que Full Metal Alchemist le pertenece a Hiromu Arakawa.
Capítulo 18: Odiar
Odiaba ese momento con todas sus fuerzas.
- ¿Estás listo Ed? – preguntó la joven rubia frente a él
Odiaba ese momento, se repitió, pero a regañadientes asintió.
Era sólo un girar de la llave de su mecánica, pero para él era lo que más odiaba en su vida.
- Bien, aquí voy
Winry giró la llave lo suficiente para que la pierna mecánica de Ed se acoplara al resto de su cuerpo. El salto involuntario que el ex alquimista trató de disimular, junto con su pequeño quejido, eran la señal de que el automail se había conectado a sus nervios.
- Como odio este momento – dijo Ed más dolido en su orgullo por seguir sin acostumbrarse a ese momento, que por dolor físico que este significaba
- Lo sé Ed, pero hacía tiempo que no cambiabas esta pieza y ya no estaba en condiciones de aguantar mucho más… Ni siquiera con mantenimiento – le explicó Winry tranquilamente mientras guardaba sus herramientas.
Hacía mucho que ellos habían dejado de lado la tristeza al hablar del automail de Ed. Era ahora un parte más de él y no había remordimientos en ese hecho. Cuando llegó a casa luego de la batalla contra los homúnculos habían hablado de ello y fue el mismo Ed quien le quitó importancia al no haber recuperado su pierna. Le hizo entender a Winry que el haber recuperado el cuerpo de su hermano y haber vuelto a casa, a su lado, era más de lo que podía pedir. El tener una pierna mecánica no era nada comparado con la dicha de estar a su lado y de la promesa de una vida en paz (*).
- Anda, ponte de pie para que pruebes tu pierna nueva.
Winry lo observaba mientras se ponía de pie. Estaba expectante por la respuesta del chico frente a ella. Siempre sentiría – aunque nunca se lo dijera a Ed – que él merecía haber recuperado su pierna izquierda, pero que, dado que eso no había pasado finalmente, era su obligación como amiga y como mecánica fabricarle la mejor pieza de automail que se hubiese visto en todo Amestris.
- Vaya – dijo Ed emocionado – se siente muy bien… Además es muy liviano… Casi no se siente el peso del metal. Gracias Win!
- Aún pasarán unos días hasta que te acostumbres ya que los materiales son un poco más livianos que los que usé la última vez – explicaba la mecánica – Mientras más camines, menos tardarás en acostumbrarte – entonces su tono se volvió serio, observó a Edward de reojo y apretó en su puño su llave inglesa, amenazante – aunque sólo te permitiré que camines por Rizembul ¿está claro?
Ed sólo sonrió nervioso. Esa había sido una amenaza directa a su integridad física. Estaba claro.
- Que bueno que tenga que caminar – dijo la abuela Pinako desde la entrada del taller – justo necesitaba comprar algunas cosas en el pueblo. Winry, ve con el enano para que practique con su pierna nueva
- ¿A quién le dices enano vieja bruja? – Ed seguía explotando por su estatura a pesar de que ahora tenía una altura bastante razonable. Por lo menos era más alto que Winry y eso ya era bastante para su ego dañado por años de burlas.
- A ti por supuesto – dijo la anciana sonriendo y apartando su pipa de la boca – les daré la lista con las cosas.
- ¡Ni creas que…!
- Claro abuela – dijo la muchacha antes de que Ed siguiera con sus protestas – me alistaré e iremos en un minuto – miró entonces a su novio – vístete para que vamos.
Ed no protestó. Asintió resignado y masculló por lo bajo un par de reclamos mientras se vestía. Estaba cediendo casi de forma voluntaria ante esa horrible muchacha.
Hacía tiempo que no caminaba por el pueblo con tanta parsimonia. Por primera vez en años no estaba corriendo para alcanzar el tren o para comprar piezas para reparar su automail o para comprar un regalo del que se había olvidado.
Ed estaba disfrutando el paseo.
O… al menos eso debería estar haciendo.
Contrario a todo lo que su sentido común le decía que debía hacer, que era relajarse y disfrutar del agradable paseo y de la compañía de Winry, era esta última la que lo traía pendiente de cualquier cosa menos de relajarse.
A cada paso que daban, la muchacha atraía las miradas de todos los chicos del pueblo. Ni siquiera se había arreglado para salir, sólo unos jeans gastados y una camisa blanca de mangas largas, no obstante, ella seguía siendo ella y eso, al parecer, era suficiente.
En cada puesto o tienda en que se detenían para comprar algo, algún idiota – como los definía Ed – trataba de coquetearle, o eso parecía. Cuando eran más pequeños, él simplemente se limitaba a observar ese ritual sin entenderlo del todo, ya que ¿qué rayos podrían verle a Winry? Pero ahora él tenía más que claro que la muchacha tenía más de un atributo.
Su amiga siempre fue una chica linda, pero los años le habían sentado de maravilla. Hoy era toda una mujer, con las curvas necesarias, un rostro delicado y una personalidad encantadora. Era perfecta a los ojos enamorados y celosos de Ed.
- Winry – dijo de pronto, enfadado y metiéndose en la conversación que ella y el chico de la panadería mantenían tan alegremente – ¿Cuánto más crees que tardes? Ya me estoy cansando de esperar.
- Ed, no seas grosero – dijo la muchacha dirigiendo sus ojos azules enojados al iracundo muchacho que se había apostado a su lado – sólo estaba hablando con…
- No me importa quién sea este – dijo sin siquiera mirar al apuesto muchacho frente e Winry – Ya es hora de irnos
- Parece que tu amigo no sabe de modales – dijo el chico en un tono altanero.
Mala idea… Ed apretó sus puños para controlarse de golpearlo y gritó:
- No… No sé de modales… Y no soy su amigo, soy su NOVIO
Winry se sonrojó de inmediato. No esperaba que Edward dijera algo así tan de pronto y con tanta gente alrededor, lo que le daba un indicio de que él no estaba pensando con claridad. Ni siquiera se lo había pedido de manera formal…
- Será mejor que nos vayamos a casa Ed – dijo al fin la mecánica, llevándose al ex alquimista del brazo antes de que comenzara una pelea – Gracias por todo – dijo sonriente dirigiéndose al muchacho con el que hablaba, quien había quedado estático ante las palabras del Elric.
Ninguno de los dos decía nada mientras que avanzaban por el pueblo camino a casa. Ed sentía los ojos de la gente en su espalda y los ojos de los muchachos que observaban a Winry antes ahora se detenían en él. Estaban analizando a su rival, supuso.
Cuando estaban ya a una distancia prudente entre el pueblo y su casa, fue Winry quien rompió el incómodo silencio que se había formado entre ellos.
- ¿Puedes decirme qué rayos fue eso Ed? – ella estaba enfadada. Le había gustado que él gritara que era su novia (aunque ni siquiera se lo había preguntado), pero había armado una escena y si ella no lo hubiese sacado de allí, habría sido peor
- Perdón ¿interrumpí tu agradable charla con aquel idiota? – él también estaba enojado, estaba furioso… Estaba hirviendo de celos.
- ¿De qué rayos hablas?
- Ese idiota estaba coqueteándote y tú parecías disfrutarlo ¿estás enojada porque interrumpí ese momento?
Winry abrió los ojos como platos. Entonces cayó en la cuenta. Ed estaba celoso.
- Te quedas callada porque es cierto ¿no? Tuve que aguantar todo el camino que una decena de chicos te coqueteara y que otra decena te invitara a salir – había comenzado a gritar, de todas formas estaban en medio del campo así que nadie escucharía nada - ¡Y lo hacían frente a mí!
La mecánica seguía sin poder creerlo y de pronto sólo comenzó a sonreír hasta que ya no pudo contener una carcajada.
El muchacho se puso rojo de rabia. ¿Cómo rayos se atrevía a reírse de él en su propia cara?
- ¿Por qué te estás riendo? No veo lo gracioso en todo esto.
Ella se acercó a él, lo tomó con fuerza del cuello de la camisa que traía puesta y lo atrajo hasta su boca.
Lo había tomado por sorpresa, pero él le correspondió rápidamente, soltando las bolsas de las compras y tomándola por las caderas para atraerla más hacía él. Winry lo estaba besando de una forma que nunca lo había hecho. Y para él era genial, su cuerpo no resistía a esa cercanía.
Se separó un poco de él y muy cerca de sus labios susurró:
- Después de todo lo que te esperé ¿aún no crees que eres el único con el que quiero estar? – los ojos del muchacho la miraban fijamente – Te amo a ti tonto… No necesitas estar celoso.
- No estoy celoso – dijo no muy convencido mientras miraba hacia otro lado. Esa chica lo conocía demasiado bien.
Winry sonrió y lo besó de nuevo, esta vez abrazándolo por el cuello.
Cuando al fin se separaron y comenzaron a caminar, en la cabeza de Ed sólo había espacio para una cosa: odio.
Odió a esos idiotas que se atrevían siquiera a mirar a su chica, a aquellos que se atrevían o que se atrevieron a invitarla a salir, a si mismo por haberse separado de ella y haberles dado esperanzas, a Winry por… Por ser ella… Por ser linda y amable.
El odio que sentía por tener que sufrir la reconexión de su pierna mecánica no era nada comparado con este nuevo sentimiento.
Odiaba a Winry por hacerlo sentir de esa manera.
Al llegar a las escaleras a la entrada de la casa, Winry se volteó y le sonrió
- ¿Dormirás conmigo esta noche Ed?
Él se sorprendió entonces. Sólo pudo asentir, sonrojado hasta las orejas.
Como dicen por ahí, "del odio al amor, sólo hay un paso".
(*) Conectado con mi fic "Con o Sin Alquimia"
Hola! Perdón por haberme atrasado en la actualización... Trato de que sea cada dos domingos, pero esta vez me atrasé unos días... De nuevo lo siento :(
Espero que les guste este capítulo... Hace rato que quería poner a Ed en su faceta de celoso... Porque todos sabemos que en el fondo lo es jajjajaja
Muchas gracias por los hermosos comentarios y por seguir esta historia. Siguen dándome ánimos para seguir :)
Besos!
