Como siempre, antes de comenzar sólo diré que Full Metal Alchemist le pertenece a Hiromu Arakawa.
Capítulo 20: Imaginar
Era extraño que lloviese en primavera en su pueblo natal. Ya estaban muy cerca del verano, por lo que oír el agua cayendo de forma tan copiosa sobre el techo de la casa Rockbell era un evento más que fuera de lo común.
Ed estaba tendido en la cama de su habitación, observando a través de la ventana cómo caía la lluvia sobre los prados de su pueblo natal. Pocas veces en su vida había estado tan relajado, tan tranquilo. Winry lo había dejado solo casi todo el día dado que tenía pedidos atrasados. Las dos semanas que él había estado ahí habían significado para la mecánica tener varios pedidos pendientes de entrega, y eso sí que no podía pasar.
Ese tiempo en solitario le había servido para ordenar en su cabeza todas las cosas que le habían pasado en el transcurso de unos cuantos días y todo lo que pretendía que pasara de ahora en adelante.
Hace menos de un mes, recordó, estaba tendido en una incómoda cama en algún hotel de mala muerte en alguna ciudad de Creta, muriendo de frío tan sólo de mirar la copiosa lluvia que caía y de oír el fuerte viento propio del oeste azotando su ventana. Imaginaba entonces cómo sería su vida una vez que finalizara su investigación actual y volviera a su pequeño pueblo al sur de Amestris. Imaginó cuánto podría haber cambiado el pueblo en el que creció en el transcurso de esos dos largos años; imaginó cómo seguiría la vida de los amigos y compañeros que había dejado en el ejército, tal vez – pensó – al fin el idiota de Mustang se había decidido a pedirle a la Mayor Hawkeye que renunciara a la milicia y se casara con él; imaginó – sonriendo de manera maliciosa – cómo estaría su pequeño hermano en el este, y que tal lo estaría tratando la pequeña princesa de Xing; imaginó cómo estaría la abuela Pinako y pensó en cómo sería si se hubiese encogido aún más.
Pero sobretodo, en ese momento, imaginaba cómo estaría su amiga de la infancia.
Era aún desconocida la sensación que le provocaba pensar en ella desde el momento en el que se supo correspondido. Antes, cuando eran niños, era una sensación de felicidad, pero propia de una mente inocente y del afecto fraternal. Al entrar ya en la adolescencia, la sensación era de presión, una presión que se instalaba justo en su pecho en el momento en que pensaba en ella o que se encontraba cerca de ella. Nunca, durante esa etapa en que su vida y la de su hermano y la de todos aquellos que los rodeaban estaba en peligro, se atrevió a imaginar un futuro al lado de ella; su deber era protegerla, no imaginarse jugando a "la casita", mientras las personas morían y sufrían a su alrededor. Además, no sabía siquiera si él tendría un futuro.
Nunca supo en qué momento se había enamorado de ella, sólo que ella siempre había estado ahí, pero su mente – se convencía – estaba en otro lugar; debía estar en otro lugar. La primera vez que se permitió pensar en volver a verla fue cuando ella le entregó sus aretes, con la promesa de esperarlo en el fuerte de Briggs. Más tarde, al tener las joyas en sus manos, por primera vez admitió que quería volver a verla. Lo necesitaba.
Cuando ella le gritó, poco antes del día prometido, que él tenía que vencer a los malos, recuperar su cuerpo y el de su hermano y volver a casa, se permitió imaginar ese regreso sólo porque sabía que era lo único que le daría fuerzas suficientes para luchar. Quería verla sonriente, y no imaginar su cuerpo inerte sobre el suelo de su casa y su alma convertida en parte de una piedra filosofal… Aunque tal vez fuera esta última imagen en su mente la que le dio más motivos aun para pelear contra lo que fuese.
Tendido en su fría cama en Creta, recordó las miles de frases que había planeado decirle para declarársele y que, finalmente, se quedaron estancadas en su garganta. De todas las formas que había imaginado para decirle que la quería a su lado compartiendo más que una amistad, había elegido una que no había pasado por su mente… Es decir… ¿Quién se imagina a si mismo diciendo algo como "equivalencia de intercambio: te daré la mitad de mi vida si tú me das la mitad de la tuya"? Nadie. Ni siquiera él se lo había imaginado y no le habría extrañado que Winry lo rechazara sólo por eso… Nadie la habría culp-...
Unos golpes en la puerta de su habitación lo volvieron a la realidad. No estaba en Creta, estaba en Rizenbul, en una habitación de la casa Rockbell, tendido frente a la ventana y presenciando un atardecer lluvioso de primavera.
- ¿Ed, estás ahí?
Edward sonrió. Ya no tenía necesidad de seguir imaginando.
- Si Winry. Pasa si quieres – contestó él de forma calmada.
La muchacha abrió la puerta con suma delicadeza. Aunque no era aún de noche, llevaba puesto un grueso pijama de mangas largas y pantalón largo. La lluvia siempre traía frío consigo.
- ¿Ya terminaste los automail en los que estabas trabajando? – Ed se sentó en la cama para observarla mejor. A pesar de la sencillez de su apariencia y de lo tierna que se veía en su pijama azul, para él era la mujer más hermosa que hubiese visto nunca y las sensaciones que lo recorrieron de pies a cabeza fueron tan intensas como cuando la vio dormir con apenar una camisa que cubría, con suerte, sus muslos.
- Pues… - Winry lo miraba fijamente mientras su gesto se tornaba el de una pequeña niña – La verdad es que no... Ya estaba cansada... Y tenía frio…
Él había visto ese rostro cientos de veces. Era el rostro que ella utilizaba, desde que era una niña, para conseguir que él hiciera algo.
- ¿Quieres quedarte aquí un momento? Puedes recostarte en la cama de Al… O – el ex alquimista comenzó a sonrojarse – puedo hacerte un espacio… Aquí a mi lado… Digo… Si tú quieres…
Era exactamente lo que quería. Sus ojos brillaron cuando él lo propuso. Aún costaba que él tomara la iniciativa en algunas cosas. Winry adoraba ver ese hermoso rostro adornado por un – a veces tenue y a veces intenso – color carmín en sus mejillas. Sus ojos dorados resaltaban con aquel sonrojo y se veían aún más atractivo (si es que eso era posible).
Se acercó lentamente hasta el sonrojado muchacho, mientras que este se acomodaba hacia un lado de la cama para dejarle espacio suficiente. Sin dejar de observarlo se sentó frente al muchacho, mientras subía sus piernas para abrazar sus rodillas
- ¿Y tú? ¿Qué estuviste haciendo todo el día? – le preguntó la rubia mirándolo tiernamente a los ojos. Nunca se cansaría de ellos.
- Pues… Leí un poco mis anotaciones – contestó nervioso por la mirada de su novia – Al debería llegar pronto a Central, según lo que me dijo la última vez, así que tengo que estar preparado para explicarle todo lo que aprendí en el Oeste. Pero antes de que llegaras sólo estaba descansando jejeje
- Ya veo – dijo ella sonriente – Y ¿seguirás revisando tus notas o seguirás descansando? – bajó un poco la mirada. A pesar de ya haber dormido un par de veces con Edward, eso no había hecho desaparecer los nervios que le provocaba estar tan cerca de él – Digo, no quiero interrumpirte
Era adorable ver a Winry tan nerviosa como él. Muchas noches él había pensado en si esa hermosa jovencita se sentía igual que él al sentir su cercanía y aquí tenía su respuesta.
- Creo que seguiré mañana con ambas cosas – le dijo dándole un pequeño beso en la mejilla - ¿Qué te parece si ahora vamos por un chocolate caliente a la cocina y luego volvemos aquí a ver la lluvia? Hacía mucho que no veía llover en plena primavera.
- ¡Claro! – le dijo ella entusiasta, no sin antes estirarse para devolverle el beso al muchacho, esta vez en sus labios.
Salieron juntos de la habitación y se dirigieron a la cocina, donde seguramente Pinako estuviese preparando algún brebaje caliente para ella.
Mientras bajaba las escaleras tras su novia, Ed comenzó a imaginar cómo sería su vida de ahora en adelante. Durante muchos años ni siquiera había dejado que su mente fluyera libremente pensando en un futuro, tenía que sobrevivir el día y conseguir que sus seres amados también lo hicieran. No obstante, ya había sobrevivido a muchos días y ahora tenía la libertad de pensar lo que quisiera.
Tal vez, esta vez, si conseguiría decir lo que tenía que decir, tal y como lo había imaginado.
Y tal vez, sólo tal vez, la respuesta de Winry sería la que él estaba imaginando en ese preciso instante mientras la observaba correr hasta la cocina.
"Eres un idiota… ¿Para qué me lo preguntas? … Por supuesto que sí".
Hola a todos! Disculpen por la demora :(
Primero que nada, quiero dar las gracias por el apoyo y los comentarios que ha recibido esta historia desde que comencé a publicarla. Me pongo muy muy contenta cada vez que veo un nuevo comentario o un nuevo aviso de que alguien está leyendo y siguiendo este trabajo. De verdad, muchas, muchas gracias.
Espero que este capítulo les guste. A mi en lo personal me encanta imaginarme a Ed tirado en la cama (comienzo a babear...) perdido en sus pensamientos. Siempre he pensado que nuestro Ed es mucho más sensible y pensativo de lo que aparenta... Toda su imagen fuerte está muy determinada por las cosas que ha vivido y por los roles que le ha tocado jugar, pero ya no lo necesita, así que me agrada pensar en que ahora está más tranquilo y tratando de dejarse llevar un poco más...
Estoy ansiosa y asustada porque a partir de este punto comenzaré a reunir a más personajes en cada capítulo y eso me pone nerviosa... Vamos a ver a dónde nos lleva esta locura!
Besos y abrazos para todos!
