Titulo: The promises are silents

Traducción: "Las promesas son mudas"

Autora: Akitsu-chan (Aki_blossom en otro lugar)

Género: UA, Romance, drama, amistad.

Público: +16

Advertencias: Palabras mal sonantes, violencia muy suave, posible lemmon (Aunque con lo estrictos que se han puesto en el lugar quizás no llegue a escribirlo).

Derechos de autor: Este fic lo he creado sin ánimos de lucro y sin el fin de ofender a nadie, se ruega que no se publique en otras páginas o se hagan adaptaciones a otros personajes, a no ser que se haya obtenido el permiso del autor, en este caso, yo.

Publicado en: FanFiction y Mundo SasuSaku


Capítulo 4

Sakura miraba con los ojos abiertos a la hermosa mujer que se encontraba parada enfrente de ella. Era increíblemente atractiva, con clase y todo lo que un hombre podría encontrar fantástico de una mujer. Ella tenía todo a lo que ella le faltaba, ella era tan solo una niña, ¿verdad?

Sus ojos empezaron a arder, mientras la presión de su pecho no paraba de crecer. Cerró los ojos un momento mientras un gusto amargó se asentaba en su garganta.

Sonríe, sonríe por favor.

—Es genial, me alegró por ti, Sasuke.

Su cabeza estaba hecha un lío. ¿Cómo había llegado a este momento? Solo se acordaba que vio a Sasuke en la puerta de su escuela y que se le aceleró el corazón. Recordaba que le había medio-prometido a Ino que le declararía sus sentimientos a Sasuke-kun en cuando lo viera. Así que se sonrojó y aceleró el paso. Hoy sería el día que, para bien o para mal le diría lo que sentía. Pero al llegar donde estaba Sasuke-kun se dio cuenta que no podría hacerlo. Y después solo recordaba esas distantes palabras y el estremecedor eco de su corazón romperse.

—Te presentó a Karin, mi novia. Quería presentártela antes que a nadie.

Las siguientes horas pasaron rápidas. Sus recuerdos de ellas tan solo eran un simple conglomerado de escenas fugaces y brumosas, casi imaginarias. La mujer, Karin, le estuvo hablando y haciendo preguntas, y Sasuke la estuvo sosteniendo todo el rato. Su brazo le rodeaba la cintura y la miraba con ojos intensos mientras Karin le devolvía la mirada y se reía mientras se acercaba más a él. Sakura solo respondía cuando lo veía estrictamente necesario. Las palabras le salían con una voz susurrante.

No te rompas por favor

Su casa se alzaba con imponencia al lado de la calle, las farolas ya se habían encendido, iluminando la calle con luz.

—Sakura, te dejamos aquí, hasta mañana.— Con un gesto con la mano, Sasuke se despidió de Sakura, y ella apretó los labios con fuerza.

Se notaba en una nube, un sueño, eso no podía ser real. —Hasta mañana Sasuke— ella dijo, le regresó el gesto con la mano derecha.

Karin y Sasuke se dieron la vuelta y anduvieron un poco, Sakura todavía los veía con el brazo medio alzado. Ellos se acercaron…

Sonríe

Sasuke le puso la mano en la mejilla y Karin le rodeó el cuello con sus brazos

Sonríe, sonríe, sonríe…

Se besaron, y el mundo de Sakura se rompió. Apretó sus ojos, cerrándolos, apretó fuertemente la maleta de la escuela, le dolía la mano, y notaba millones de cuchilladas en su pecho.

—Duele…

Entró en su casa, pasando por la enorme puerta, el bonito jardín… pasó por la imperceptible puerta del servicio, justo en una pequeña parte de mansión donde casi nadie podía llegar sin saber cómo ir. El pomo de la puerta estaba helado, abrió la puerta y ésta chirrió. Sakura quería evitar las miradas de las sirvientas de la casa, y así entró, escondiéndose de todo.

Subió las estrechas escaleras que llevaban a su habitación. Pero no entró en ella, abrió la puerta de la biblioteca y caminó hasta el inglés sofá de color verde y allí se dejó caer.

Una lagrima resbaló por su mejilla, y luego otra y así se deshizo en llanto, sollozando, hipando, ahogando los gritos de frustración con un viejo cojín con el aroma de su madre. Aún así tenía una sonrisa, ella estaba sonriendo, riéndose de la ironía de su vida, justo cuando estaba tan decidida a declararle sus sentimientos a ese hombre… Su única oportunidad había sido destruida por una mujer. Ella era tan diferente… ella era una mujer alta y esbelta, voluptuosa y adulta, con un precioso color rojo brillante, y unos intensos labios escarlatas. Ella tan solo era una niña, con poco más que sus ojos como atractivo. Con una frente tan amplia, y un cabello de un odioso color rosa, pecho plano… Ella era simple, y nada más que una hermana pequeña a la que proteger para Sasuke.

—¿Por qué…

Esa noche Sakura durmió en la biblioteca, y al día siguiente sorprendería a Ino con unos ojos rojos e hinchados.

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— ¿Y bien? ¿Qué ha dicho Sakura? —Mikoto estaba tomando su té de la mañana, Itachi y Fugaku se habían marchado a Nagoya por un asunto de negocios y no volverían hasta dentro de una semana, así que ella y Sasuke estaban ahora solos en casa.

Sasuke observó a su madre, bebía té con normalidad, pero el notaba perfectamente que estaba furiosa, con él.

—No mucho okaa-san, dijo que era genial y que se alegraba por mí. Ya sabes cómo es Sakura, es una niña de pocas palabras.

La ceja izquierda de Mikoto Uchiha se crispó, y sus manos apretaron con fuerza la taza de té. Aunque Sakura se esforzara mucho en disimularlo, ella sabía que estaba perdida y totalmente enamorada de su tonto hijo, al igual que también sabía que no soportaba que Sasuke la viera como a una niña.

—Sasuke…

—No okaa-san, no me importa el compromiso, ni la boda, ni el matrimonio que concertaras con la madre de Sakura, ella y yo nos queremos, somos amigos, pero no hay amor, ella no me ama y yo no la amo, okaa-san, yo amo a Karin.

Y eso, precisamente era lo que preocupaba tanto a Mikoto, estaba segurísima que Sakura amaba más que a nada a Sasuke, sabía que la vida de la muchacha era difícil, y sabía que el matrimonio con Sasuke la podría haber salvado. Y aun a pesar de la desdicha de Sakura, ella no podía condenar a su hijo a vivir con una mujer que no fuera su amor, su vida. Y eso, eso la entristecía.

—Sasuke, déjame hablar, este compromiso se puede romper, siempre que tu y Sakura estéis de acuerdo, pero escúchame, hijo, me has dicho que no te importa esta unión, pero por favor, ten en cuenta los sentimientos de Sakura-chan.

Sasuke escuchó atentamente a su madre, pero no entendía lo que quería decir. Sonrió, prácticamente le había dicho que podía estar con Karin.

—Estoy seguro que Sakura estará contenta, toda chica quiere casarse con el hombre al que ama, y yo no soy ese hombre, no de Sakura.

Mikoto vio como su hijo salía de la casa. Ella suspiró, a veces, su hijo, podía ser un completo idiota, solo esperaba que no destrozara a esa chica con su idiotez.