Titulo: The promises are silents
Traducción: "Las promesas son mudas"
Autora: Akitsu-chan (Aki_blossom en otro lugar)
Género: UA, Romance, drama, amistad.
Público: +16
Advertencias: Palabras mal sonantes, violencia muy suave, posible lemmon (Aunque con lo estrictos que se han puesto en el lugar quizás no llegue a escribirlo).
Derechos de autor: Este fic lo he creado sin ánimos de lucro y sin el fin de ofender a nadie, se ruega que no se publique en otras páginas o se hagan adaptaciones a otros personajes, a no ser que se haya obtenido el permiso del autor, en este caso, yo.
Publicado en: FanFiction y Mundo SasuSaku
A partir de este capítulo la trama se endurece un poco (de momento en este capítulo), aunque no creo que haya mucho problema después de todo está clasificado como M, pero si eres una persona sensible a ciertas cosas, por favor, no leas este capítulo, me encargaré de poner un mini resumen en el siguiente sin las escenas violentas, así, si quieres, podrás continuar el fic.
Capítulo 5
Cuando Sakura llegó a la escuela traía un bonito pañuelo rojo alrededor de su cuello, tapando los hinchados labios y la roja nariz. Hoy no se había recogido el pelo con su cinta, lo traía completamente libre, éste le caía con poca gracia por la frente y le tapaba los ojos. Las gafas rojas era lo único que se podía ver de ella.
Fue casi flotando por la escuela, esquivando a las multitudes y a sus amigos. Apretando fuertemente los libros abrió la puerta. Todo murmullo en la clase se acalló. Ino fue la primera al recibirla.
—Sakura, ¿qué pasó? Acaso él…—Ino se vio interrumpida por el sonido de la puerta al abrirse, el profesor entró. —Hablaremos luego.
Sakura solo asintió levemente mientras tomaba camino a su asiento, justo al lado del de Shikamaru. Sacó sus libros, sus bolígrafos y se preparó para tomar apuntes con su libreta. Literarura. Una clase que odiaba. La profesora Itsuko tenía una vida amorosa fatídica, todos lo sabían, y todo se veía con la repercusión de libros de amores trágicos, traiciones entre los amantes, familias rotas y diversos problemas relacionados con el sentimiento de la afección. Y eso era lo que ella más odiaba. El recuerdo de las traiciones entre sus padres, la relación "solo amigos" que tenía con la persona que quería, y ahora, su corazón roto tendría que escuchar algunas de las exposiciones que tenían programadas. Y la primera era la de Shizuku. La chica era morena y siempre llevaba el cabello atado en una trenza. Se levantó y se acercó a la pizarra. Cogió una tiza y escribió.
— "El amor depara dos máximas adversidades de opuesto signo: amar a quien no nos ama y ser amados por quien no podemos amar." El trabajo que se me propuso fue…
Y así pasó la clase, escuchando libros, resúmenes, autores… todo sobre este irónico tema.
El timbre sonó y la gente se levantó.
Ino giró su cabeza y casi avistó un brillo peligroso en sus ojos celestes, entonces, ella se abalanzó contra la mesa de Sakura.
—¡Qué demonios te dijo ese cerdo! —siseó.
Shikamaru, a su lado, se sentó mirando a Ino. Y después colocó su mano en el pelo de Sakura, levantándole el cabello de su frente. Ino se puso roja de furia mientras el muchacho mantenía una mirada grave. Los dos pensaban lo mismo. Para que la chica tuviera unos ojos tan rojos e hinchados debería haber estado llorando por horas. Y ella no lloraba, ella siempre estaba feliz, ella no podía haber llorado sin un buen motivo.
—Ino… déjalo, por favor. —le susurró su amiga. Ella no tenía ganas de hablar, y menos de Sasuke.
—No lo dejaré Sakura, no hasta que me cuentes. La última vez que te vi en este estado fue en el funeral de tu madre, y ese tío no vale tanto. —Ino aparto la mano de Shikamaru y ella misma puso allí su palma. —¿Qué hizo, Sakura?
—Tiene novia, Ino.
Parpadeó. Sorprendida y sin creérselo la miro. —¿He escuchado mal o…
—Ino, tiene novia, ayer me la presentó, los vi felices, los vi besándose, Ino, se me ha roto el corazón. —Parpadeó para no llorar.
Ino dejó caer poco a poco los mechones de color rosa. Dejando que taparan la triste mirada de su amiga. Le dolía verla así, pero lo que más la hacía sentir mal era su sonrisa. Sakura estaba sonriendo. Bajo ese pañuelo ella reía. Y ella no sabía que decirle. Y así acabaron. Las clases pasaron y lo único que pudieron hacer Shikamaru e Ino fue mirarla mientras mantenía esa falsa sonrisa.
— Ino, ¿podrías decirle a Tenten-san que hoy no iré a las actividades del club?
Ino asintió en silencio, preguntándose si el club de Artes Marciales la desafiaría a un combate por haber dejado ir a una de sus mejores practicantes tan fácilmente. Ino, intentando distraer a su amiga empezó una conversación.
—¿Por qué te uniste a ese club? Nunca he visto ninguna de tus competiciones pero… No me pareces la clase de chica que lucha. Tenten-san, por ejemplo, tiene el carácter y ese algo que la hace compatible para actividades físicas, diría que a ti te pega más el tiro con arco.
—Mi madre me apuntó en un pequeño dojo cuando era pequeña. Dijo que en el mundo en el que vivíamos era muy fácil dañarse, y que estaría bien estar lista para defenderse. Ahora sé que se refería a secuestradores y gente de ese tipo.
—Oh, ya veo. Tu madre seguro que pensaba en todo.
Sakura asintió mientras se despedía de Ino.
—¿Seguro que no quieres que te acompañe?
—Claro, puedo llegar yo sola a casa, y hoy no es muy tarde así que…
—De acuerdo, pero tú y yo tendremos una gran charla.
Ino se despidió, girándose algunas veces para asegurarse de que Sakura iba en dirección a su casa. Sakura, por otro lado, se apresuró para llegar lo más pronto posible para llegar a su cuarto.
Ella entró en la casa, y pasó por el comedor. Quería hablar con su padre, le diría acerca del compromiso, de alguna forma le haría entender que…
—¡Sakura! Ven, ahora—la voz de su padre se escuchó como el rugido de una bestia iracunda. Y se apresuró, eso no podía ser bueno.
Ryunosuke Haruno era imponente para cualquiera, con su pelo era de un moreno caoba extraño a la vista. Su carácter era horrible, y según mucha gente era la personificación de un viejo zorro. Astuto y con dientes afilados sabiamente escondidos para traicionarte en el último instante. Cuando Sakura lo vio, solo pudo asimilar a un extraño con traje, furioso, y frío. Y a su lado estaba la tan nombrada mil caras con el intenso rojo de sus labios marcado con una mueca de desagrado.
—¡Qué has hecho niña torpe! ¿Cómo has conseguido que el compromiso con el Uchiha se rompiera? Niña desagradecida, ¡habla!
Así que era eso, Sasuke ya habría informado a su familia, y Mikoto, amando a su hijo, no podía encadenarlo con ella.
—Chihiue, ayer vi a Uchiha-san al salir del instituto. Él me presentó a Akayama Karin, la hija de la corporación Akayama y afiliados, como su novia. Supongo que por eso…
—¡Indignante!
Sakura vio a través de su cabello como su padre despotricaba contra los Uchiha, su madrastra solo apretaba el certificado de compromiso entre ella y Sasuke, si no recordaba mal, había una clausula que decía que si la parte masculina rompía el acuerdo sería dado como un contrato de matrimonio invalido. Algo que la madre de los Uchiha hizo por protección a su hijo, por parte de su padre, y ella lo sabía.
—Chichiue, no podemos hacer nada, es mejor así y…
Un sonido sordo se oyó en todo el salón.
—¡Cállate! ¡Cállate! ¡Cállate! ¡Cállate!
Con cada gritó, Ryunosuke, cruzaba una bofetada en la cara de Sakura. La última hizo que su nariz sangrara y su labio se partiera.
Su padre respiraba agitado. Pero no parecía arrepentido. Sakura, no lloró. Le ardían las mejillas, le dolía la nariz, saboreaba el sabor de su sangre y oía el fuerte latido de su corazón en su cabeza. Ese no era su padre. Su padre era frío y calculador. Una fachada de un hombre malvado, y ella lo sabía. Pero lo que estaba por oír nunca lo habría imaginado.
—Deberías haber muerto con tu madre… Era tan sencillo, solo deberías haber dejado que te matará junto a ella.
Sakura abrió sus ojos. Entreabriendo sus labios sin dejar que saliera ningún sonido.
— …no podría haber obtenido acceso al dinero de esa zorra… si hubierais llegado al abogado …si me deshacía de las dos…
Escuchaba los delirios de ese hombre con sorpresa y furia. Y algo se rompió en ella, pero no fue su mente, fue su paciencia.
—¡Me estás diciendo que quién mató a mamá fuiste tú!
No le hizo caso, y continuó divagando. —… con Moriyama podríamos introducirte al coma… sería fácil de cubrir la muerte.
No le hacía caso, la estaba ignorando, y no solo eso, estaba planeando matarla. Sakura, en un arranque de furia corrió hacia ese hombre y le propinó una fuerte patada en donde más les duele a los hombres. Ryunosuke cayó al suelo agarrándose la zona afectada, lagrimeando e insultándola. Vio como la furcia de su esposa intentaba atacarla pero ella le propinó un codazo en el estomago, le agarró el borde de su chaqueta de cachemira roja y le hizo una llave de judo que la elevó por los aires y la estampó contra el suelo. Calló inconsciente junto al hombre que alguna vez había llamado padre.
—¿Cómo pudiste? ¡Era tu esposa… mi madre! —Sakura miraba como el hombre al que alguna vez había llamado padre se incorporaba con la cara furiosa e intentaba reducirla con un golpe. Pero Sakura fue más rápida y con un golpe en la nuca lo dejó inconsciente.
Las clases de defensa personal y Artes Marciales habían hecho de Sakura una mujer fuerte y peligrosa, y los estudios de la anatomía humana que había realizado cuando soñaba con la probabilidad de ser médico fueron suficientes para dejar a esos jodidos monstruos fuera de combate. Ella corrió hacia su habitación. Su nariz goteaba sangre, al igual que de su labio. Tenía el uniforme manchado con el tono carmesí de su propia sangre. E hizo lo que tendría que haber hecho desde hace ya tanto tiempo.
Recogió la ropa, sus ahorros, comida almacenada, y el álbum de fotos de su madre. Arreplegó toda identificación, tarjeta, y otros y los metió en una mochila de acampada que tenía desde hace mucho. Cogió su teléfono móvil y mandó dos mensajes, uno a Ino, y otro a Mikoto, informándolas de que iría allí. Ino le respondió de inmediato diciéndole que prepararía un colchón para ella. Borró todo el historial de registros y llamadas y al salir lo tiraría dentro de una basura para que el camión se encargara de que lo despedazara, así no la encontrarían.
Con un pañuelo detuvo su sangrado, era poco agraciado pero tenía prisa. Fue hacia la biblioteca de su madre y cogió los dos libros más importantes su favorito y el de su madre. Peter Pan, y El principito.
Corrió hacia la salida de la casa, por esos caminos que solo ella conocía, iría hacia casa de Mikoto-san y hablaría con ella. Cogió su bicicleta, escondida entre los árboles de la pequeña entrada de atrás. Después, solo el destino decidiría hacia donde andaría. Pero sabía una cosa.
Con cualquier camino que escogiera, ella sería igual de libre que Peter Pan.
Uh, la trama se complica ¿ne?
Pobre Sakura, realmente odio la violencia doméstica, simplemente no veo como padres pueden hacer algo así a sus hijos. Odié escribir ese trozo, pero tenía que hacerse y además, Saku-chan los dejó fuera de combate en un ¡zas!
Me pregunto que pasará en el siguiente capítulo... Bueno, ya lo tengo escrito, así que no creo que tarde mucho en subirlo, un par de semanas quizás, para darme un poco de tiempo de escribir el siguiente del siguiente... Duh, que lío.
Pero bueno, solo deciros que si creíais que esa iba a ser la típica trama "comprometidos pero no correspondidos"... Bueno, como que va a ser que no. Soy algo aficionada a... ¿Cómo llamarlo? Cambio radical en la trama, con el solo fin de sorprender e intrigar a la gente. Si estáis pensando "¿Y ahora que pasará?" Pues eso tendría que ser un punto a mi favor.
Gracias por los comentarios y lecturas. Espero vuestro apoyo :)
