Titulo: The promises are silents
Traducción: "Las promesas son mudas"
Autora: Akitsu-chan (Aki_blossom en otro lugar)
Género: UA, Romance, drama, amistad.
Público: +16
Advertencias: Palabras mal sonantes, violencia muy suave, posible lemmon (Aunque con lo estrictos que se han puesto en el lugar quizás no llegue a escribirlo).
Derechos de autor: Este fic lo he creado sin ánimos de lucro y sin el fin de ofender a nadie, se ruega que no se publique en otras páginas o se hagan adaptaciones a otros personajes, a no ser que se haya obtenido el permiso del autor, en este caso, yo.
Publicado en: FanFiction y Mundo SasuSaku
La trama se ha endurecido un poco (de momento), aunque no creo que haya mucho problema después de todo está clasificado como M.
Como prometí un pequeño resumen:
—¡Qué demonios te dijo ese cerdo! —siseó.
—Ino… déjalo, por favor. —le susurró su amiga. Ella no tenía ganas de hablar, y menos de Sasuke.
—No lo dejaré Sakura, no hasta que me cuentes. La última vez que te vi en este estado fue en el funeral de tu madre, y ese tío no vale tanto. —Ino aparto la mano de Shikamaru y ella misma puso allí su palma. —¿Qué hizo, Sakura?
—Tiene novia Ino.
—Ino, tiene novia, ayer me la presentó, los vi felices, los vi besándose, Ino, se me ha roto el corazón. —Parpadeó para no llorar.
— Ino, ¿podrías decirle a Tenten-san que hoy no iré a las actividades del club?
—¿Por qué te uniste a ese club? Nunca he visto ninguna de tus competiciones pero… No me pareces la clase de chica que lucha. Tenten-san, por ejemplo, tiene el carácter y ese algo que la hace compatible.
—Mi madre me apuntó en un pequeño dojo cuando era pequeña. Dijo que en el mundo en el que vivíamos era muy fácil dañarse, y que estaría bien estar lista para defenderse. Ahora sé que se refería a secuestradores y gente de ese tipo.
—Oh, ya veo. Tu madre seguro que pensaba en todo.
—¡Qué has hecho niña torpe! ¿Cómo has conseguido que el compromiso con el Uchiha se rompiera? Niña desagradecida, ¡habla!
—Deberías haber muerto con tu madre… Era tan sencillo, solo deberías haber dejado que te matará junto a ella.
—¡Me estás diciendo que quién mató a mamá fuiste tú!
Recogió la ropa, sus ahorros, comida almacenada, y el álbum de fotos de su madre. Arreplegó toda identificación, tarjeta, y otros y los metió en una mochila de acampada que tenía desde hace mucho. Cogió su teléfono móvil y mandó dos mensajes, uno a Ino, y otro a Mikoto, informándolas de que iría allí. Ino le respondió de inmediato diciéndole que prepararía un colchón para ella. Borró todo el historial de registros y llamadas y al salir lo tiraría dentro de
una basura para que el camión que se encargaba de ella lo despedazara, así no la encontrarían.
Con un pañuelo detuvo su sangrado, era poco agraciado pero tenía prisa. Fue hacia la biblioteca de su madre y cogió los dos libros más importantes su favorito y el de su madre. Peter Pan, y El principito.
Corrió hacia la salida de la casa, por esos caminos que solo ella conocía, iría hacia casa de Mikoto-san y hablaría con ella. Cogió su bicicleta, escondida entre los árboles de la pequeña entrada de atrás. Después, solo el destino decidiría hacia donde andaría. Pero sabía una cosa.
Con cualquier camino que escogiera, ella sería igual de libre que Peter Pan.
Capítulo 6
"Mikoto-san, ahora me dirijo hacia su casa, sé que es tarde pero es importante.
Sakura"
Cuando recibió el mensaje de Sakura supo que algo iba mal. Hacía poco que había hablado con Haruno para decirle que Sasuke rompería el compromiso y sus abogados tendrían que hablar. Pero su mal presentimiento se agravó al recibir el mensaje.
—Estoy en casa okaa-san—Sasuke había llegado y ahora se estaba sentando en el sofá.
Sasuke notó a su madre muy tensa, y estrechó la mirada. —Okaa-san, ¿ocurre algo?
—No, nada, ahora viene Sakura.
—Es algo tarde… —miró a su reloj, eran las nueve.
—Lo sé.
La pelinegra se dirigió a la ventana, estaba preocupada y esperaba que no fuera por algo malo.
.
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Sakura pedaleaba por la calle, ya era oscuro y tenía prisa. Acababa de lanzar su teléfono móvil. Tenía que acelerar un poco su ritmo, en su casa ya estarían aporreando su puerta, que había trabado con su cama, su estantería y su mesa, y después había saltado al árbol del lado de la ventana de su cuarto.
El tiempo que les tomaría darse cuenta de que había escapado le daría ventaja, y el no saber dónde encontrarla le daría una noche de ventaja. Ellos no sabían de Ino. Ella misma había sido meticulosa cuando hablaba de sus amistades. Y sabía que su padre nunca se había interesado por eso. No encontrarían nada que les llevara a Ino.
—Fue fácil, Kabuto, tengo en mi mano a Uchiha Sasuke y al imperio Uchiha.
Frenó en seco, sorprendiendo a la mujer que acababa de colgar el móvil.
Akayama Karin le devolvía la mirada. Mientras chasqueaba la lengua, avanzó unos pasos hacia Sakura, que estaba tan impresionada que no se movió. Karin la agarró por el cuello.
—Escúchame bien, mocosa, si dices algo de esto estarás en grave peligro. Así que se una buena niña y vete con mamá.
Una desagradable sonrisa se mostró en el rostro de Karin. Sakura todavía no salía de su asombro, la dulce Karin que había conocido apenas unas horas antes estaba dentro de un complot en contra de Sasuke. Parpadeó un par de veces y movió con fuerza su cabeza. Le dio un buen golpe con la frente. Karin chilló. La dejó mientras retrocedía y ponía sus manos encima de su frente.
—Que mierda…
—Escucha, zorra, haré lo que quiera, y date por arruinada.
Sakura no volvería a permitir que la usaran, nunca en lo que quedaba de su vida. Había sido usada por el hombre con el que compartía sangre y había asesinado a su madre, manipulada por la furcia de su esposa… Definitivamente nunca más se dejaría usar de felpudo.
Dicho eso, Sakura empezó a pedalear con fuerza dirigiéndose hacia la casa Uchiha, Karin chillaba diciéndole improperios, pero ella solo tenía a Sasuke en la cabeza. Karin estaba jugando con sus sentimientos, y ella no dejaría que utilizaran a Sasuke como la habían usado a ella.
—Maldita mocosa de los demonios…—siseó Karin frotando el golpe que le había dado. Mierda, si los Uchiha la descubrían… Sonrió. Mientras miraba la pantalla de su teléfono. No hacía falta preocuparse.
Tenía a Uchiha Sasuke en la palma de su mano.
Tecleó feliz su número y se preparó para la actuación. Escuchó los pitidos, uno… dos…
—Uchiha Sasuke
—Hola, Sasuke-kun, soy Karin.
— ¡Karin! —se oyó el sonido de una puerta cerrarse. —Perdona, estoy yendo a mi cuarto.
Perfecto —No pasa nada, guapo—lo escuchó reir— Sasuke… Hay algo que tenía que…
—¿Qué pasa? ¿Estás bien? —Notó la preocupación y sonrió cínicamente.
—Sí, bueno, no… Sasuke me he encontrado con Sakura justo ahora y ella… estaba peleando.
—¿¡Qué!?
—Sasuke, intenté detenerla, estaba peleándose en una de esas pandillas y… me pegó.
—Karin, no puede ser Sakura, ella no…
—Sasuke, hay más… Ella me dijo, me dijo… Ella tiene sentimientos por ti, me dijo que si me acercaba a ti me… me daría una paliza.
—Pero… imposible. Ella no estaría peleando, y menos en una pandilla de delincuentes.
—Sasuke, estaba manchada de sangre. Tenía moratones por toda la cara y le sangraba la nariz. Estaba peleándose.
—Yo… Karin, te llamo luego. No te preocupes, yo me encargo de Sakura.
—De acuerdo.
—Te quiero.
—Yo también
Una risa gutural salió desde el fondo de la pelirroja. Sasuke la creería a ella y no a la mocosa pelirrosa.
.
.
Sasuke colgó a Karin. Y observó hacia afuera, vio como Sakura aparcaba su bicicleta y abría la verja. Se apresuró para llegar antes que su madre. Si lo que Karin le había dicho era cierto, tenía unas cosas pendientes con ella. Tropezó con su madre y avanzándose, abrió la puerta y la cerró tras de sí. Sakura estaba enfrente, alumbrada por la luz del porche y estaba tal y como Karin le había descrito.
Sakura no estaba pensando, ella solo tenía que contarle.
—Sakura…
—Sasuke, escucha, viniendo hacia aquí me he encontrado con Karin y ella… ella estaba hablando con alguien, decía algo sobre apoderarse del imperio Uchiha, Sasuke…
Sakura abrió los ojos sorprendida. Sasuke le estaba mirando con una mirada llena de odio.
—Sasuke yo…
—¡Cállate! ¿Cómo puedes mentir de esta forma? Ella ya me lo ha dicho pero…
—¡Ella! Sasuke, te está engañando ella…
—He dicho que te calles Sakura. ¿Qué demonios has hecho con tu vida? Primero diciéndome una sarta de mentiras y haciéndote la niña buena, y encima te has unido a una pandilla… Eres patética…
Patética, eres patética.
A Sakura se le clavaron las palabras como un puñal. Karin le había engañado.
—Y encima, pegas y amenazas a mi novia. Has caído muy bajo Sakura y todo por unos estúpidos celos.
Sasuke continuaba insultándola con su monólogo. Que si era patética, que si era estúpida, que si una niña, mentirosa… Con cada palabra que el moreno le dirigía a Sakura le dolía más el corazón y más lo encerraba en lo profundo de su ser.
Ella estaba destinada eso. Que toda la gente a la que amaba acabase lejos de ella, y todo por terceros. Ella rió, y con fuerzas, haciendo que Sasuke detuviera su charla.
—Bien, etiquétame, degrádame, ódiame… pero recuerda Sasuke, yo te lo he advertido, y tú, tú la has escogido a ella, una fulana antes que a mí.
Sasuke nunca, nunca, había pegado a una persona del sexo contrario. Y al parecer, la primera fue Sakura. La fuerza del impacto hizo que la pelirrosa trastabillara hacia atrás. Ella se agarró la mejilla, primero su padre y ahora Sasuke. Le dirigió una fuerte mirada de advertencia al confundido pero enfadado pelinegro.
Sasuke notó algo húmedo en su mano, lo miró. Sangre. Había un hilo de sangre que caía por el labio de Sakura, y otro por la frente. Una ola de preocupación lo invadió. Pero él ya había perdido la oportunidad de preocuparse por ella. Ella ya se había resguardado de él.
Sakura pasó la manga del manchado uniforme por su cara, limpiando la sangre y avanzó hacia la puerta. —Ahora, debo hablar con su madre, Uchiha-san.
Sakura abrió y cerró la puerta, dejando a Sasuke en el exterior. El chico maldijo y se dirigió al garaje. Se puso el casco y cogió la moto. Iría a dar una vuelta.
—Oh Dios, Sakura. —Mikoto quedó impactada por la sangre que tenía Sakura por su uniforme, y palideció al ver la mirada helada que le dirigía.
—Mikoto-san, he venido a despedirme.
—¿Cómo?
—Me voy, he escapado de casa. He descubierto que fue mi padre el que mató a mi madre, he descubierto que tiene planes para matarme a mí.
Mikoto ahogó un gemido de enojo.
—Él. Lo sabía, nunca me dio buena espina, Sakura cariño no hace falta que te vayas, quédate aquí, estarás a salvo. Ven, pasa, voy a curarte. Fue él ¿Verdad? Te pegó.
—Sí, Mikoto-san. Y me gustaría que llamara a Ino, usted conoce su teléfono, dígale que no podré ir, y que la quiero mucho. Que no la voy a olvidar.
—No, Sakura, no lo digas de esa forma, parece que te fueras para siempre. Sakura, la policía se encargará de esto. Quédate aquí, ¿sí?
Sakura negó con la cabeza —No, desapareceré, Mikoto-san, además, Sasuke no toleraría el verme.
—¿Qué? ¿Por qué?
—Hemos peleado, según él soy una niña mentirosa que se hacía la buena y que se metió en una pandilla porque tenía celos de su perfecta y simpática novia para después amenazarla de muerte. Así que no, no gracias. Me voy. Y por favor, Mikoto-san. Cuídese de Akayama Karin y de un tal Kabuto, no sé que estarán tramando pero no es nada bueno, y Sasuke no me cree. Y también tenga mucho cuidado con Haruno Ryunosuke.
Y con eso, Sakura dio media vuelta y se fue. Desapareció.
Uh, la trama se ha vuelto complicada ¿ne?
Estoy de exámenes, así que no contéis conmigo hasta el próximo mes, lo siento minna-san.
Gracias por los comentarios y lecturas. Espero vuestro apoyo :)
