Buenu, buenu, les dije que pronto subiría éste chap, ya que lo comencé antes que el prólogo. Espero les guste mi historia, es algo extraña, complicada y enredada, creo que sólo a mí se me ocurre escribir algo así xD. Y no se preocupen, todas sus dudas serán aclaradas a su debido tiempo.
IMPORTANTE: Los personajes no me pertenecen, eso ya lo sabemos.
SIMBOLOGÍA:
Lo único que quiero aclararles es lo de las "visiones" que tiene Miroku en este chap. Son recuerdos, y están marcados con //------ para inicio y-----// para el final. Es una simbología diferente a los flash back y raccontos, ya que éstos, si es que hay, serán al igual que en mi otro fic, o sea //...blabla...//
Summary: Ella guarda el secreto que mantiene al mundo a salvo. Él es el encargado de protegerla a cualquier precio. Una historia fantástica no tiene cabida en este mundo, pero aún así existe… SxM, UA.
La Llave
Capítulo I
Los Recuerdos
-¡Miroku, por amor de Dios, levántate!
-¡Jovencito, eres un holgazán! Tienes trabajo que hacer, eres un monje.
Miroku se despereza, luego se frota los ojos y mira la hora, las 09:12 a.m."Con razón están molestos…" piensa el joven, mientras se acerca a la puerta y la abre levemente.
-Ya voy, perdón…- murmura, sonriendo- Mi despertador volvió a descomponerse…
-¡Como siempre!- Exclama la mujer que minutos atrás había interrumpido su sueño.
-Anciana Kaede, por favor- pide Miroku tiernamente.
-Ya vístete luego- interrumpe un anciano, observándolo detenidamente-. Mira que alguien te está esperando.
Miroku asiente obedientemente, entra en su habitación y se viste su hábito de monje, luego se lava la cara y sale del cuarto, dirigiéndose a la sala en donde aguardaban las visitas. Es la primera vez que lo buscan a él especialmente, por lo que siente una gran curiosidad.
Llega al lugar y observa a quien lo está esperando, pero no puede ver su rostro, puesto que lleva una capucha. "¿Capucha en verano?" piensa Miroku, mientras se sienta frente al extraño personaje y espera.
-Miroku Mamoru (Cuidar), por fin te encuentro- habla el sujeto, con una extraña voz ronca y apagada.
-Eh…- Miroku no sabe qué contestar.
-Aún no termino, escucha primero- murmura nuevamente el encapuchado. Luego de un breve silencio, prosigue-. No podemos hablar aquí, es demasiado peligroso.
Miroku lo observa, sin comprender nada. ¿Peligroso? Arquea una ceja, iba a preguntar qué era lo que quería, cuando el hombre lo vuelve a interrumpir.
-El mundo está a punto de cambiar, y muy pocos se darán cuenta y participarán de ello. Tú eres una pieza importante en este cambio, así que no debes fallar. Te estaré esperando en el Himitsu (Secreto), ven después de haber meditado mucho, pero no faltes. Te estaremos esperando.
El encapuchado se pone de pie y sale de la sala, dejando a Miroku solo y confundido. ¿Qué era el Himitsu? No comprendía nada de lo que ése extraño sujeto le había dicho. ¿Cambio? Él era un simple monje, ni siquiera destacaba como tal en el templo. Se estira, luego piensa un momento y se dirige a hablar con el anciano que lo había ido a despertar, de seguro él podría orientarlo un poco.
-Anciano Mushin…- murmura, entrando en un cuarto oscuro.
-Pasa, Miroku- responde Mushin, oculto entre las sombras-. Sé que vienes a pedir mi guía y consejo, y no te los negaré. Asiento.
Miroku obedece sin protestar, Mushin siempre sabía lo que él necesitaba y nunca le había fallado, así que esta vez lo escucharía, como siempre.
-El sujeto que vino hoy a buscarme… me dejo muy confundido, yo no entiendo qué es lo que quiere de mí.
-Miroku, cálmate- Mushin sonríe amablemente-. Él te eligió por una razón, y ésa sólo la descubrirás tú. Ahora, te explicaré todas tus dudas, pero luego de que hallas meditado lo suficiente y seas capaz de comprender un poco más las palabras de ese hombre.
-Lo entiendo, Anciano Mushin…- Miroku suspira, no le gusta meditar, pero debe hacerlo, la curiosidad puede más- Entonces, más tarde volveré a verlo.
-Te estaré esperando, hijo.
Miroku sale de la sala y se dirige al valle Kangaeru (Meditar) del Templo, el lugar de meditación de los monjes que allí residían. Era un valle amplio, con extensas áreas verdes y una cascada que caía del monte hasta un pequeño lago. Miroku, como ya estaba acostumbrado a hacer, se encamina hasta la cascada y se sienta bajo ésta, sintiendo como el agua fría comienza a recorrer su cuerpo.
El joven comienza a poner su mente en blanco, para que así la meditación sea efectiva. Luego de un rato, logra su objetivo, y al cabo de unos minutos unas imágenes comienzan a invadir sus pensamientos, pero él las deja fluir, ya que sabe que éstas imágenes son la respuesta a sus dudas.
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El templo se encontraba en la cima de la montaña, rodeado de naturaleza y muy alejado de la civilización. Los monjes iban y venían, conversando de temas sin relevancia. En una sala aislada del resto del templo, un monje espera mientras un hombre maduro se presenta ante él.
-Miroku Mamoru- dice el hombre, observándolo calculadoramente-, de seguro te preguntarás que hago buscándote. Pues bien, mi nombre es Yoi Okurareta (algo así como enviado del bien), y estoy aquí porque debo encomendarte una misión.
-¿A mí?- Pregunta Miroku, dudando.
-Sí, a ti- el hombre sonríe, y luego prosigue-. Me han enviado para explicarte el importante papel que juegas en el destino del mundo.
-Pues, soy todo oídos- dice Miroku, atento a las palabras del hombre.
-En el mundo, existe un poder maligno llamado ōgi osore (miedo oculto). Este poder ha estado sellado desde hace mil años, pero hace algunos días descubrimos que algo o alquien lo liberó y se apoderó de él. Es muy peligroso que el ōgi osore esté en las manos equivocadas, ya que podría convertir el mundo en un infierno y desatar las más temibles pesadillas. Por eso, es necesario que actuemos y lo detengamos.
-¿Y yo que tengo que ver en todo esto?- Pregunta nuevamente Miroku, sin comprender de que serviría su ayuda- No es por nada, pero hay muchos monjes aquí que son mucho más poderosos que yo, ellos podrían ayudarlo mucho más en esto.
-No es por tu poder por lo que estoy aquí, sino por tu aizu (señal)- el hombre cierra los ojos, cansado-. Tienes en tu alma el aizu de Guardián. El Guardián es el encargado de proteger el secreto que mantendrá nuestro mundo a salvo.
-¿Secreto?
-Sí. Veras, el ōgi osore necesita destruir primero tres símbolos mágicos grabados en un cristal llamado kibō (esperanza). El paradero de este cristal es totalmente desconocido para todos, excepto para una joven hechicera, que tiene este secreto guardado en su interior. Tu misión es cuidar de ella y acompañarla en su viaje para destruir el ōgi osore.
-Comprendo- murmura Miroku, pasándose la mano por la barbilla-. Y esta hechicera... ¿es linda?
El hombre lo observa, molesto. Levanta la mano para castigarlo por su insolencia, pero es interrumpido por una suave y dulce voz.
-Déjalo, Yoi.
Miroku observa a quien lo ha salvado y sonríe. Es una muchacha joven, de cabellos castaños y tierno ojos marrones. Viste una túnica rosa pálido con adornos bordados en lila, en la cintura lleva una banda también lila, de la cual cuelga una espada corta. En su mano derecha, porta un báculo que termina en punta y en la parte superior es circular, con una especie de líquido-gas encerrado en su interior, que se mueve sin cesar.
-Sango-san- murmura el hombre, inclinándose ante ella-. Perdone la insolencia de este monje, seguramente no sabe de quién estaba hablando.
-No te preocupes- Sango sonríe cariñosamente-. Bien, Mamoru-sama, mi nombre es Sango y yo soy la hechicera a quien debe cuidar.
-Un placer, Sango-san- Miroku se arrodilla ante ella y le besa suavemente la mano-. Soy todo tuyo.
-Jajajaja, es gracioso- murmura la muchacha, riendo-. No es para tanto. Sólo tendrá que acompañarme en mi viaje, Mamoru-sama.
Miroku sonríe. Por lo menos la Hechicera era bastante simpática y alegre, no como Yoi.
Sango ordena que preparen todo, porque partirán al día siguiente. Todos le obedecen, poniéndose a trabajar. La muchacha inspira respeto no por ser una mandona, sino por su simpatía y buenas maneras. Así, dejan todo listo para patir a primera hora al día siguiente.
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-Ven, Kirara, debemos darnos prisa- una muchacha de castaños cabellos y ojos marrones llama alegremente a una gatita, que la sigue obedientemente-. ¡Hey, Miroku-sama! Se supone que debe cuidarme, no se quede ahí y vamos.
El aludido sonríe, mientras sigue a la joven.
-Sango-san- murmura, llegando junto a ella.
-¿Qué?- pregunta la muchacha, mirándolo con ternura.
-Tú sabes que yo no soy tan fuerte y hábil como tú, y aún así insistes en la idea que debo protegerte- dice Miroku, caminando junto a ella-. Tú puedes cuidarte muy bien sola.
-Sí, pero no me gusta estar sola- responde Sango, sonriente-. Necesito un Guardián no para que me salve. Si no para que me acompañe, así no me sentiré sola y podré enfrentar mejor los obstáculos que se crucen en mi camino.
-Eres muy sabia.
Sango sonríe, luego lo toma de la mano y apura el paso…
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-Miroku-sama, los Kuroi nos están rodeando- murmura Sango, mientras alza la mano y la agita suavemente-. Si seguimos aquí, podrían contaminar nuestra esencia.
-Lo sé, pero ¿cómo los detenemos?- Pregunta Miroku, creando una barrera de protección.
-Eso es lo que intento pensar- Sango destruye los cristales que se habían formado en su mano y mira a Miroku.
-Sabes que estoy dispuesto a cualquier cosa con tal de salvarte, ésa es mi misión- dice Miroku, mostrando seguridad.
Sango sonríe y le extiende la mano, pidiéndole la suya. Miroku obedece, un poco confundido.
-Bien, ahora podremos deshacernos de estos molestos Kuroi- murmura Sango, pinchando el dedo índice de Miroku y echando una gotita de sangre en un frasco.
-¿Para qué es eso?- Pregunta Miroku, mirándose el dedo.
-Pues...- Sango sonríe de manera extraña- la verdad, es un experimento.
La muchacha saca de su túnica una pequeña flor blanca y le quita tres pétalos, luego los deposita en el frasco con la sangre. Murmura unas palabras ininteligibles, la sangre se torna transparente como agua y los pétalos se deshacen en la mezcla. Luego de cinco segundos, la mezcla se evapora, y la nube blanca que se forma se expande hasta cubrirlos por completo. Poco a poco, pequeños cristales negros, los Kuroi, caen al suelo y desaparecen.
-Eso fue increíble- murmura Miroku, sorprendido.
-Que bueno que resultó- exclama Sango, suspirando.
-Eres muy hábil, me sorprendes.
-Gracias- Sango le dedica una breve sonrisa y luego se voltea al escuchar como llega su mascota-. ¡Kirara!
La gran tigresa se transforma en la adorable gatita y salta a los brazos de su dueña, maullando tiernamente. Sango le acaricia la cabeza, mientras comienza a caminar.
-Espera- le pide Miroku, alcanzándolas-. Ya me dejas botado.
-No sea así, Miroku-sama- le dice Sango, con una sonrisa-. Jamás lo dejaría botado.
-Es sólo una broma- Miroku ríe, mientras se acerca a ella.
Comienzan a andar, Sango va sumida en una pequeña plática con Kirara, inaudible para Miroku. Él suspira, aburrido. No le gustaba cuando Sango le dedicaba más atención a su mascota que a él, pero no podía hacer nada, su misión era cuidarla, no ser su amigo. Cruza sus brazos por sobre su cabeza y camina con los ojos cerrados, pensando. En ese tiempo le había agarrado un cariño especial a Sango, pero sabía que eso no debería haber pasado. Mira de reojo a la muchacha, mientras intenta descubrir qué es lo que realmente siente su corazón.
-¿Miroku-sama, se siente bien?- Le pregunta Sango, deteniéndose repentinamente.
-De maravilla- responde Miroku-. ¿Por qué?
-Pues, no sé...- Sango lo mira, extrañada- lo vi tan pensativo, que creí que algo le había sucedido.
-No te preocupes- Miroku le sonríe-. ¡Ah! Casi lo olvido por completo. ¿Puedo pedirte un favor?
-Lo que quiera- la muchacha se queda observándolo, esperando.
-¿Podrías dejar de tratarme de usted?- Miroku le quita a Kirara de los brazos y la mira a los ojos- Me siento viejo cuando lo haces, y no creo serlo. Además, ya llevamos mucho tiempo viajando juntos, podrías llamarme sólo por mi nombre.
-Bueno, lo intentaré- le responde Sango, extrañada.
-Excelente- Miroku le regresa a Kirara-. Ahora, podemos continuar.
Siguen caminando, mientras el sol avanza en el cielo.
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-Sango ¿te encuentras bien?- Pregunta Miroku, mientras la tiende sobre una manta en el suelo.
-No…- murmura Sango, con dolor- Miroku, no creo poder cumplir con mi tarea…
-Sango, no te esfuerces en hablar…- Miroku alcanza un poco de agua y se la ofrece- Debes guardar energías para recuperarte.
-Es que no me recuperaré- Sango lo mira dulcemente.
-¿Cómo que no te recuperarás?- Miroku la observa, con miedo.
-Ya casi no tengo energías… Miroku, debes prometerme algo.
-Lo que quieras, pero no me dejes solo…
-Debo hacerlo, pero te juro que nos volveremos a encontrar en el futuro.
-Yo no quiero un futuro…- Miroku la mira a los ojos- … no quiero un futuro sin ti. No puedo vivir sin ti, Sango.
-Miroku, nuestras reencarnaciones encontrarán la manera de cumplir nuestra misión… por favor, confía en mí. Nos encontraremos en el futuro.
-Confió en ti, Sango, más que en mí mismo… ¿qué debo hacer?
-¿Recuerdas el pequeño lago que pasamos ayer?- Pregunta Sango con debilidad, Miroku asiente- Debes dejar mi cadáver ahí, para que así nadie pueda robarlo…
-Comprendo, pero…
-Miroku…- ella mueve los labios, formando unas palabras inaudibles, y luego cierra los ojos, mientras en su rostro se forma una sonrisa.
-Sango, no…- Miroku la remece suavemente, tratando de despertarla- Sango, despierta, no me dejes aún… ¡Sango!
El joven la abraza, mientras dolorosas lágrimas caen de sus ojos. La joven ha muerto en sus brazos. Luego de unos minutos de amargo llanto, Miroku toma el cuerpo de la muchacha y lo lleva hasta el pequeño lago que ella había mencionado; toma una balsa que estaba abandonada en la orilla y ata a Sango en ella. Luego deposita un dulce beso en su frente, despidiéndose, y la aleja de la orilla. Al llegar al medio del lago, el cuerpo comienza a brillar. Un remolino se forma bajo la balsa, llevándose el cuerpo de la muchacha. Miroku lo observa desaparecer, mientras el viento desprende hojas de los árboles cercanos. Era la despedida.
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Miroku abre los ojos bruscamente, regresando al presente. La ola de recuerdos que lo invadió le dejó todo más claro, pero no era posible que ella hubiese regresado…
Se encamina a la sala en dónde lo esperaba Mushin. Ingresa sin siquiera pedir permiso, sabía que el Anciano lo estaba esperando.
-¿Y bien?- Pregunta el Anciano, observándolo- ¿Te quedó todo más claro?
-Sí, ahora lo comprendo…- Miroku lo mira directamente a los ojos- Necesito saber si ella despertó, debo verla y…
-Primero debes ir al Himitsu…
Miroku asiente con la cabeza, mientras se coloca de pie y se marcha. El Himitsu, por fin volvería a ese extraño lugar. Sonríe, caminando decidido hacia la salida del templo. Ha llegado la hora de cumplir su tarea.
Ah, por fin lo terminé!! Aunque, les confieso algo, esperé a tener por lo menos 3 reviews para subir el chap, porque si no, no sé si alguien lo está leyendo... jeje. Buenu, espero que sigan esta historia, trabajaré duro para poder mantener los dos fic en los que estoy trabajando al día. Dejen sus reviews, ya lo saben, si no me desanimo!!
Mahiara Hiteru: Me alegra que te haya gustado la historia, y gracias por el ánimo. Tal como te lo prometí, subí este chap muy rápido, proqeu ya estaba listo. Espero que pronto tengamos noticias tuyas también, mira que espero la actualización de tus fics... mucha suerte y gracias por el apoyo, espero que este chap también sea de tu agrado, jeje. Saludos para ti, cuidate y suerte!!!
sngo-425: Pues, si eres de pocas palabras, yo también. Te confesaré algo, estaba tentada de empezar a leer tus fics pero no he tenido tiempo, ahora que ya estamos en vacaciones, te aseguro que los leeré y te dejaré mis comentarios, jeje. Espero que este chap te agrade tanto como el prólogo, y perdón por dejarte picada, pero era sólo un prólogo xD. Saludos y cuidate!!
Kagome Yumika: Me alegra mucho que te haya llamado la atención esta historia, y más que te haya gustado . Y como te gustó tanto, aquí te dejo el primer chap, espero que te guste tanto como el anterior n.nU. Lo de las reencarnaciones se irá aclarando después, aunque creo que la historia comenzarfá a enredarse un poco. Suerte y saludos!!
Y gracias a todos los que leyeron el prólogo y el primer chap. Estaré trabajando duro el verano, porque seguramente no podré escribir el próximo año por cuestiones de estudio. Espero que sigan leyendo mis historias y nos veremos pronto!!! Jane!
