Bien!! Aquí vuelvo con una actualización!! Traté de hacerlo lo más rápido que pude, pero el trabajo no me deja avanzar mucho... espero que sea de su agrado, sino... un review!! Las críticas son buenas y así todos mejoramos!!

IMPORTANTE: Los personajes no son míos...

SIMBOLOGÍA:

-…blabla…- son los diálogos.

//…blabla…// son los flash back o racconto (más de esto último, creo), y están narrados en tercera persona.

"…blabla…" son los pensamientos.

--------------------O-------------------- cambio de escena.

Buenu, ahora los dejo con el chap!!
Summary: Ella guarda el secreto que mantiene al mundo a salvo. Él es el encargado de protegerla a cualquier precio. Una historia fantástica no tiene cabida en este mundo, pero aún así existe… SxM, UA.

La Llave

Capítulo II
Confianza

Los árboles atrapan los rayos del sol, aunque algunos logran filtrarse e iluminar el bosque. Hojas secas cubren casi completamente el suelo, y pequeños arbustos marcan un camino pedregoso, formado por los años. Una suave brisa mueve las ramas, brindando una agradable melodía. Era un lugar bastante tranquilo, alejado de la sociedad y de todo el movimiento de los seres humanos.

Un joven monje camina por el sendero, lentamente y con los ojos cerrados, dejándose llevar por el ambiente y la naturaleza, guiado sólo por sus instintos. De repente, una enorme felina salta de entremedio de los árboles, abalanzándose sobre el monje. Éste último levanta su báculo, creando una barrera de protección. La felina cae hacia atrás, se levanta y lo observa por unos segundos, analizándolo. El monje ni siquiera se mueve, esperando la aprobación de ella.

Luego de un momento, la bestia se transforma en una pequeña gata y maúlla, lamiéndose la pata.

-Kirara, no lo vuelvas a hacer- el monje se agacha y acaricia a la gatita-. Me asustaste, pude haberte hecho daño.

Kirara maúlla, luego frota su cabeza contra las piernas del joven y comienza a caminar. El monje la sigue, sin apresurarse y disfrutando del paisaje. Hacia mucho tiempo que no salía del templo, y realmente quería respirar aire puro como ese, sin contaminación humana. Porque el ambiente no sólo se contamina con desechos y productos tóxicos, sino también con emociones, tanto negativas como positivas. Y el ambiente en sociedad está impregnado con emociones negativas, rencor, envidia, celos, rabia, dolor... muy pocas veces se pueden sentir emociones positivas, pero las hay: alegría, amor, esperanza...

El monje se detiene. El aire ya no es puro, ha sentido una emoción. Y esa emoción le entrega paz y tranquilidad... es...

-¿Kirara?

La voz suave y dulce de una muchacha irrumpe bruscamente en los pensamientos del monje, pero sin alarmarlo. Kirara responde al llamado, corriendo en la dirección de donde provenía la voz. Miroku la sigue lentamente, procurando no asustar a la muchacha.

-Kirara, siempre te vas. A veces me asustas, porque no sé dónde estás y...

La muchacha se detiene al percatarse de la presencia del monje. Lo observa fijamente con sus ojos marrones, mientras retrocede. El joven intenta hacerle un gesto para detenerla, pero ella sale corriendo rápidamente.

-Y así se va...- murmura el monje, caminando lentamente por el sendero.

Los pasos de la muchacha se pierden a lo lejos, mientras él sigue su camino. A los pocos segundos, siente como alguien se acerca, y sonríe al reconocer la esencia.

-Te estaba esperando.

Un hombre maduro se acerca a él, tranquilamente. Le sonríe con amabilidad, mientras le tiende un pequeño colgante con un símbolo grabado en metal.

-Antes de acompañarme, debes colocarte éste amuleto, Miroku.

Miroku obedece, amarrándose el amuleto al cuello. Luego sigue los pasos del hombre que lo acaba de recibir, encaminándose por el sendero hasta una pequeña cabaña ubicada a unos metros de un lago. Miroku divisa a lo lejos a la muchacha que vio en el camino y siente nuevamente tranquilidad. El sujeto lo hace entrar en la cabaña y cierra la puerta tras de sí, quedando solos los dos dentro.

-Señor- murmura Miroku, observando cómo el hombre se sienta frente a él.

-Miroku, toma asiento y escucha con atención- aclara el hombre, siempre con una atenta sonrisa.

Miroku obedece, atento a cada movimiento y palabra del hombre.

-¿Ya samash ni ikka no toni? (N.A.: idioma inventado por mí, como todo lo demás. Significa "¿Has despertado de tu largo sueño?")- pregunta el hombre, pasándose la mano por la barbilla.

-Yoi, akun na des min tyou nasr (N.A.: Esto quiere decir "No estaría aquí si aún durmiera")- responde Miroku, sonriendo.

-Perfecto...- Yoi mira fijamente a Miroku a los ojos, analizando cuánto ha logrado recuperar de su vida pasada. Transcurridos unos segundos, cierra los ojos y comienza a hablar- Has despertado por completo, es algo que no me esperaba. El poder que invirtió Sango en nuestra reencarnación es asombrosamente fuerte y maravilloso. Y hoy estás aquí por su deseo. Al igual que hace cientos de años, debo encomendarte una misión... pero no es la misma, por el momento, que antes...

-¿No?- Miroku lo observa, dudando- ¿Y qué es?

-Hoy recibirás la misión de guiar a la joven Sango- aclara Yoi, con una sonrisa.

-¿Guiar...?

-Si. Miroku, Sango aún no despierta, y tú eres el único capaz de traerla de vuelta. Ella quiso que las cosas fueran así, ahora nosotros debemos cumplir con nuestra parte. Deberás llevarla contigo hasta el Himitsu, en donde encontrarán las condiciones necesarias para que ella vuelva.

-Así que tendré que esperar para poder verla nuevamente...- Miroku agacha la mirada, desanimado.

-Tienes que conocer a la muchacha que recibirá en su cuerpo la esencia de Sango. Ella debe confiar en ti y sólo así será capaz de encontrar las fuerzas necesarias para traer de vuelta a Sango...

-Comprendo.

Yoi le hace un gesto para que lo siga y salen de la cabaña, encaminándose hacia el lago. Los rayos del sol reflejan destellos en la superficie cristalina de este, la suave brisa forma pequeñas ondas, mientras la muchacha descansa en la orilla, acariciando la cabeza de Kirara. Viste una túnica larga y de color rosa pálido, y un cinto lila en la cintura, pero no lleva el báculo con ella. Su cabello castaño está tomado en una trenza con un listón lila. Yoi se acerca primero, le habla algo y ella asiente, aunque se nota un poco confundida. Luego se pone de pie y acompaña al hombre hasta donde está Miroku.

-Miroku, ella es Sango, la muchacha de la que te hable anteriormente- dice Yoi, mientras Miroku le sonríe a la muchacha-. Sango, él es Miroku Mamoru, tu guía y acompañante.

-Un gusto, Mamoru-sama- saluda Sango, con una inclinación de la cabeza.

-Ah... el gusto es mío, Sango-san- responde Miroku.

-Bien, Sango, es hora de que vayas a prepárate para comenzar tu viaje- ordena Yoi en un tono suave.

Sango pide permiso y se marcha en dirección a la cabaña, con Kirara siguiéndole.

-De nuevo lo mismo...- murmura Miroku, desganado- vuelve a llamarme Mamoru-sama... detesto que me trate así.

-Pero sólo será hasta que ella logre despertar... luego te llamará por tu nombre.

-Es cierto- Miroku observa el cielo, y luego agrega, feliz-. Esto es muy distinto a como lo había imaginado cientos de años atrás.

-Nunca hubiese podido creer en todo lo que ha inventado la humanidad en estos años- Yoi observa alrededor y una sonrisa amarga cruza su cara-. Todos los seres vivos tienen derecho a poder habitar un mundo puro, sin embargo el hombre sólo lo ha llenado de sentimientos y emociones negativas... la naturaleza ha tenido que irse adecuando a una vida poco tranquila, mientras que nosotros no podemos hacer nada para cambiarlo... todo porque no pudimos detener este mal antes.

Miroku asiente lentamente.

-El ōgi osore es un mal indescifrable e impredecible, nunca imaginé que pudiera crear tanto estrago- murmura el ojiazul, pensativo-. Espero poder cumplir con mi misión y salvar el mundo antes de que se destruya a sí mismo.

-Lo lograrás, Miroku- Yoi le palmotea la espalda, con tranquilidad-. Por algo te han elegido.

El sol aún brilla con fuerza en el cielo azul, mientras la brisa continúa danzando entre las ramas y las hojas, silbando sin cesar. La tarea acaba de comenzar, y nadie comprende lo que está a punto de suceder.

--------------------O--------------------

La habitación está sumida en la oscuridad. Ni siquiera un débil rayo de luz se filtraba por alguna grieta, algún orificio, nada. La total penumbra que invadía el lugar proporcionaba una extraña sensación de miedo y pérdida.

Una mujer de rojos ojos y fría mirada esperaba en el umbral de la puerta, impaciente. De pronto, una voz rompe el incómodo silencio, con una frialdad e indiferencia despreciables. Aún sin conocer al dueño de aquella voz, cualquiera lo hubiese odiado sin motivos, hubiese rehusado estar cerca de él o, tan simplemente, tratarlo.

-Kagura ¿me traes buenas noticias o sólo más problemas?

La mujer dirigió su mirada hacia una esquina de la habitación y, con desagrado, comenzó a hablar.

-Señor, ella aún no despierta pero ha comenzado un flujo de energía bastante inusual y potente a su alrededor... me parece que el monje sí despertó y que pronto tendremos más noticias sobre el avance de la hechicera...

-¿"Me parece"?- Inquiere el sujeto, poniéndose de pie y avanzando hacia ella.

-S-Señor Náraku, le aseguro que estoy haciendo todo lo posible por averiguar si es verdad ése rumor...- la mujer comienza a retroceder lentamente, con miedo y cierta desesperación reflejándosele en la cara.

-Eso espero, Kagura- Náraku se detiene frente a ella y sonríe malévolamente-. No quiero más sorpresas como las de hace cientos de años...

-S-Sí, señor.

Náraku hace un gesto con su mano derecha, y Kagura se retira. Él se sienta en el centro de la habitación y hace aparecer una pequeña bola, con una consistencia entre lo líquido y lo gaseoso, de color violeta oscuro con matices más oscuros, casi negros. La observa fijamente unos segundos y luego sonríe, descifrando el mensaje que le entregaba esa pequeña bola.

-Vaya, pequeño ōgi osore, así que no estamos tan alejados de cumplir nuestros sueños... ese maldito monje y esa intrometida hechicera se arrepentirán de haber reencarnado...

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-¡Ya estoy lista!- Exclama Sango, llegando junto a Miroku y Yoi y sonriendo con energía. Un bolso, que se nota bastante abultado y lleno, le cruza el pecho

-¿Tienes todo lo necesario?- Pregunta Yoi, observando a la muchacha.

-Sí- la muchacha abre el bolso y comienza a nombrar las cosas que tiene dentro-. Un cambio de ropa, el amuleto de protección, misamash (N.A.: Despertar), las pócimas, los antídotos, venenos, cristales protectores, y eso sería todo... ¿me falta algo, señor?

-No, con eso tendrán para el viaje- responde Yoi, luego los observa con seriedad y prosigue-. Ahora, deben partir en este mismo instante. Si no se apresuran, las consecuencias pueden ser fatales.

Miroku y Sango asienten con la cabeza, luego se despiden y comienzan a andar por el camino por el que Miroku había llegado hasta ése lugar. Ninguno de los dos habla durante el trayecto. Miroku va adelante y Sango lo sigue, sin preguntar nada. Después de todo, él era su guía y, por lo tanto, debía confiar ciegamente en él.

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"... tres días más tarde..."

El sol apenas comienza a asomarse por las montañas, anunciando la llegada del nuevo día. El ambiente se siente pesado y una presencia maligna ronda el lugar, buscando a sus 'presas' con decisión y mucha atención. El bosque sirve como refugio a la pareja que escapa del ser maligno, intentando ocultarse entre los árboles y arbustos para no ser vistos. Mientras van escapando, se separan para ocultarse mejor y distraer al mismo tiempo al monstruo que los persigue.

Kirara salta de pronto desde el bosque y cae sobre la criatura, atacándola con fuerza y rabia. Ambas bestias comienzan a pelear, desgarrándose la piel y haciéndose daño con sus garras y colmillos.

Sango está oculta tras un grueso árbol, pensando en qué hacer para destruir al demonio, recordando todo el entrenamiento que ha recibido y buscando en el una respuesta. De repente, una mano le tapa la boca. Ella se sobresalta, y rápidamente reacciona, atacando con magia a quien la ha sorprendido, dejándolo indefenso en el suelo.

-¡Sango-san!- Exclama Miroku, levantando las manos frente suyo para detener el siguiente ataque.- ¡Detente, sólo soy yo, Miroku!

-¿Mamoru-sama...?- Sango lo observa unos segundos, y luego baja las manos, suspirando- Me asustó, pensé que era otro demonio...

-Lo siento- Se disculpa Miroku-. Creo que ya sé cómo destruir a éste demonio.

-¿Sí?- Sango lo mira extrañada y con curiosidad.

-Sí- Miroku se saca el amuleto que le había entregado Yoi del cuello y se lo muestra a Sango-. Con esto y algunas cosas más podremos hacerlo.

-¿Cómo?- Pregunta Sango, sin comprender a lo que se refiere Miroku.

-Pues ¿tienes contigo la piedra Trea y el cristal Soyire?

-Eh...- Sango lo observa, más extrañada que antes- Sí los traigo, pero ambos son de protección, no de destrucción... no comprendo cómo podrán acabar con el demonio...

-Bueno, escucha con atención, esto es algo que te será de mucha utilidad en el futuro- Miroku saca de entremedio de sus ropas un pequeño bolsito de género, le pide a Sango que extienda sus manos y deposita el contenido del bolsito en ellas-. Estas hierbas se llaman Tralei y son mágicas. Junto con el amuleto son capaces de Transformar algunos cristales y piedras, cambiando sus propiedades. Sólo debes pronunciar las palabras adecuadas y concentrarte lo suficiente para lograrlo.

-¿Y por qué no lo ha hace y ya?- Sango lo mira, impaciente- Podría habérmelo explicado después, creo que ahora no tenemos tiempo.

-Lo sé- Miroku suspira-. Pero esto sólo lo puede hacer una Hechicera. Yo soy un monje, no tengo el conocimiento, la energía y la magia necesarios para lograrlo. Así que tú debes hacerlo.

-Pero yo no sé...

-Tranquila- Miroku sonríe tranquilamente-. Yo te lo enseñaré, por algo soy tu guía.

Sango asiente tímidamente, observando con atención a Miroku. Él le pide la piedra y el cristal, ella se los da, luego Miroku deja en manos de la muchacha el amuleto y las hierbas y le pide que repita con él las siguientes palabras "Tralei no inau ikas ther" (N.A.: Quiere decir "Tralei dame tu sabia fortaleza", Sango obedece y repite las palabras, entregándose completamente y sintiendo como la energía y la magia fluyen desde su pecho hasta sus manos, bañando en luz los objetos que en ellas reposaban, y formando una esfera de luminosidad.

Acto seguido, el monje deposita la piedra y el cristal en la esfera de luz y le murmura suavemente al oído "Pide con toda tu alma y corazón protección para la tranquilidad de este lugar...". La hechicera cierra sus ojos y pide como le ha dicho su guía. De pronto, un haz de luz sale disparado desde sus manos, recorre el tramo que los separa del demonio que los persigue y lo atraviesa por el pecho. Sango siente como esa gran energía limpia y purifica el lugar, desvaneciendo la presencia del demonio.

Después, el haz de luz regresa a ella y entra en su pecho, mientras ella siente como se limpia la esencia maligna en su interior. En su mente es capaz de ver todo el daño que ha provocado el demonio y sentir como esa energía maligna era purificada en su interior. La muchacha siente náuseas y cae desmayada, sin poder soportar tener en su interior una esencia tan contaminada...

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-No te preocupes, hijo, ella se pondrá bien...

-Aún no logro comprender qué fue lo que pasó, yo sólo le pedí que hiciera ése hechizo porque sabía que sólo así nos libraríamos de ese demonio...

-Miroku, lo que pasa es que la esencia pura de Sango no está acostumbrada a estar en contacto con la contaminación de las energías malignas... el impacto que le produjo este hechizo fue demasiado, desequilibró toda su armonía interna e irrumpió en su paz, llenándola de remordimientos y culpas.

-Eso quiere decir que todo es mi culpa...

-No. Al contrario, eso era lo que debías hacer. Sango necesita estar en contacto con este tipo de esencias para así poder desarrollar una de sus habilidades innatas, la purificación. Si no entraba en contacto con una energía maligna antes de llegar al Himitsu, no podría cumplir su misión...

Miroku recuerda la plática mientras observa a Sango dormir placidamente. Hacía dos días que habían llegado al Himitsu, pero ella aún no logra despertar. Él acaricia suavemente la frente de la muchacha, rezando en silencio para que ella despierte pronto. Aunque comprende que lo que ha hecho es lo mejor, se sigue sintiendo culpable de ver a Sango en esas condiciones. Aún le cuesta comprender cómo la muchacha confió en él. Podría incluso haber sido otro demonio intentando engañarla, utilizarla, matarla antes de que pudiera despertar por completo...

-Mi... ¿Miroku-sama?

La voz de Sango lo saca de sus pensamientos. La observa unos segundos, intentando descubrir si no fue su imaginación.

-¿Sango-san?

-Yo... usted... ¿Qué pasó?- Pregunta Sango, abriendo los ojos para observarlo.

-Te desmayaste al recibir la energía maligna en tu cuerpo- murmura Miroku, agachando la mirada-. Si no te hubiese atendido a tiempo, hubieses podido morir al no ser capaz de equilibrar nuevamente tu esencia... no medí las consecuencias que traería el hechizo que te pedí que hicieras...

-Miroku-sama- Sango le sonríe tranquilamente- no se preocupe por eso. Yo confió en usted y sé que jamás me haría hacer algo que me pusiera en peligro... A pesar de que lo conozco hace muy poco, creo que son sólo unos días desde que nos encontramos por primera vez... pero algo en mi interior me dice que usted es el único que jamás me traicionaría, el único en quien realmente puedo confiar... y por eso, a pesar de que tal vez fue demasiado para mí, yo sabía que usted lograría salvarme y traerme hasta un lugar seguro.

Miroku sonríe al escuchar las palabras de la muchacha, y por fin comprende que su primera misión está cada vez más cerca de finalizar. Sango ya confía en él. Observa por un par de segundos más a la muchacha y luego decide ponerla al tanto de las cosas que habían pasado. Afuera, el sol se apoderaba del cielo, iluminando el sector con sus rayos y protegiéndolo de la oscuridad. Era hora de comenzar la última etapa de la misión, la que finalizaría cuando ella lograra despertar.


O.K.!! Por fin actualizo... sé que me tarde más de la cuenta, pero entré a trabajar y pos, el tiempo no me alcanzó... Pero bue, aquí está por fin!! Me está costando un poco trabajar en dos fics, pero voy a seguir esforzándome!! Espero que sigan leyendo esta historia, aunque me demore en actualizarla...

sngo-425: Buenu, ya había leído tus fics, jeje, y no están malos... de hecho, me gustaron . Buenu, gracias por el apoyo y aquí tienes la actualización, ojala te guste... ya sabes, cualquier cosa, me dejas un review n.n. Saludos y mucha suerte!

SMIK: Lamento que la espera haya sido un poco larga... pero aquí está la actualización, espero que te guste como los demás chaps. Y gracias por el apoyo, así dan muchas más ganas de trabajar! Nos leemos a la próxima, saludos!!

Mahiara Hiteru: Bueno, ya subiste algunos chaps de tus fics, así que aquí te dejo con una actualización del mío... espero te guste también. Y ya verás como las cosas se complican mucho más a partir de ahora, creo que mi cabeza va a terminar estallando por eso xD. Saludos y cuídate!!

Ferpechi-14: Bem, me gusto mucho tu review, las críticas son constructivas, hehe. Trate de poner más narración en este chap, aunque no sé si me resultó... buenu, supongo que luego me dirás si lo hice bien . Espero que te vaya bien, muchos saludos y gracias por el apoyo!!

Y ya saben los demás, si quieren que continúe pronto, los reviews son el motor de mis manos sobre el teclado!! Espero que les haya gustado, y dejen reviews!! Nos leeremos pronto!!

Ja ne!!