Aquí la actualización, que la disfruten.
Se aceptan comentarios y críticas constructivas, más no insultos.
Aclaraciones:
Narración.
— Diálogo —
— Pensamientos —
Advertencias:
OoC en los personajes.
OC's.
Situaciones sexuales implícitas-explícitas, lenguaje inapropiado.
Personajes: Neji | Sakura.
Género: Romance.
Clasificación: T | M.
Chapter 2.
— ¿Y bien Haruno? — la voz de Neji le taladró la cabeza.
Abrió y cerró la boca varias veces sin articular una sola oración, mucho menos una palabra. No sabía qué hacer, ni qué decir y mucho menos como sentirse… Eso no se lo esperaba, no estaba en sus planes.
Retorció las manos nerviosa apuñando las sábanas, y desvió la mirada avergonzada ante los ojos perlas que la penetraban mientras esperaban una explicación.
— Yo…, creí que no lo recordabas… —musitó suavemente con un rubor en la mejillas, se le veía inocente. Pero el Hyūga se mantenía estoico.
— ¿En realidad creías que olvidaría algo como eso? — inquirió elevando una ceja castaña —. No estaba tan borracho, Haruno. — contestó —. Siempre que estoy con mujeres me cercioro de que no sea precisamente en una borrachera y que no pueda recordar lo que hago, sin contar que aun así tengo una buena memoria. — apuntó, la pelirosa se sonrojó aun más.
— Yo… — oh sí, la kunoichi se había quedado sin palabras. Sin contar que era de lo más extraño, viniendo de alguien con el carácter tan fuerte como el de Tsunade.
— ¿Qué iba a pasar Haruno? ¿Me dirías de tu embarazo o simplemente ibas a abortar? — Sakura elevó rápidamente la cabeza y frunció el ceño molesta.
— ¡Claro que no! ¡Yo no le haría eso jamás a un bebé inocente, mucho menos si es mío! — vociferó mirándolo con fiereza, el castaño se sintió satisfecho y emitió una tenue sonrisa que desconcertó a la pelirosa.
— Entonces no pensabas decírmelo.
— ¡No! ¡Ni siquiera lo sabía! — profirió exaltada, sin embargo, la ceja elevada y la expresión del castaño le decían que no le creía en lo más mínimo.
— Eres ninja médico, ¿Cómo no ibas a saberlo?
— ¡He estado ocupada! Además…, tengo períodos irregulares, no creí que por una vez algo así fuera a pasar… — soltó atropellada y avergonzada, con un sonrojo mayor al anterior y evadiendo la mirada perlada de Neji.
Se sentía extraña revelándole detalles tan íntimos, pero que más íntimo que haber visto su cuerpo desnudo mientras tenían relaciones sexuales.
El Hyūga alzó nuevamente su ceja izquierda, Sakura suspiró apretó la sábana en su regazo y se quedó mirándola.
— Está bien. Sí. La idea se me metió a la cabeza desde que… — se cortó un poco —…, que eso pasó. Pero creí que solo estaba siendo paranoica cuando comencé a sentir los síntomas. — añadió entrecortada y nerviosa, respiraba acelerada, se sentía avergonzada y estúpida.
El castaño se tragó un suspiro, Sakura podía llegar a ser tan exasperante como inocente, realmente fue como él lo predijo desde un principio.
— Además…, creí que no recordabas nada. — susurró tenue la pelirosa.
— ¿En realidad crees que una borrachera es suficiente para olvidar algo como eso? — preguntó en tono quedo él, ella hizo un gesto con sus hombros —. En mi caso no. — contestó —. Y estaba pasado de copas, no borracho. — aclaró.
La Haruno frunció el ceño molesta.
— ¿Y entonces por qué no me dijiste nada? — reclamó.
— Si te hubieras quedado habríamos hablado.
La pelirosa calló, cierto, ella no se quedó a la mañana siguiente. De hecho, desde el momento en el que se dio cuenta de lo que había hecho salió disparada de la casa de Ino, rogándoles a todos los seres divinos que nadie notara su salida.
Afortunadamente así era, todos estaban demasiado ocupados durmiendo o vomitando como para percatarse de su presencia, y algunos tuvo que sortearlos porque estaban tirados en el piso durmiendo su siesta.
— Supuse que no querrías hablar, que solo era algo de una sola noche. — se encogió de hombros la pelirosa.
— Pues no fue así.
— Además, ¿te has puesto a pensar de que existe la posibilidad de que éste bebé no sea tuyo? — alegó, Neji le brindó una mirada intensa.
— ¿No lo es? — preguntó estoicamente, su expresión le hizo temblar y se quedó callada sin saber que decir. La pregunta que formuló fue solo algo que se le había venido a la mente para desligarlo de la responsabilidad y crearle la duda, pero trataba con Neji Hyūga; un genio alabado y consumado —. Según Yamanaka tienes cinco semanas de gestación, y a menos que sea malo en matemáticas; es el mismo tiempo que llevamos sin vernos desde esa susodicha fiesta.
En efecto, era Neji, a él no se le escapaba un solo detalle y no dejaba nada en el aire.
— ¿Llevabas la cuenta? — indagó la Haruno con una ceja alzada.
Él se encogió de hombros.
— Supuse que nos veríamos envueltos en esta situación en el momento en el que me di cuenta de…, de que eras virgen. — dudó un poco, pero al final hizo hincapié en la razón.
La pelirosa enrojeció hasta la punta del cabello, desvió el rostro y la mirada; el Hyūga sonrió ante el gesto lleno de vergüenza de la chica.
— No tienes que recordármelo… — murmuró la chica.
Se formó un tenue silencio sin saber cómo continuar, Neji ya había tocado el tema pero aun falta lo más importante, ¿Qué harían?
Sakura se sintió nerviosa, percibía la mirada cargada del ojiperla sobre ella, sujetó con fuerza las sábanas y comenzó a juguetear.
— ¿Ino lo sabe? — intentó abordar nuevamente el tema, finalmente miró al castaño y éste le hizo una leve negación —. Entonces no veo la razón por la cual complicar las cosas, no debes sentirte obligado a nada. Fue un error, una noche de copas. — Neji frunció el ceño en desacuerdo.
— Yo no evado mis responsabilidades, Haruno. — contestó fríamente, la pelirosa dio un respingo pero no amainó.
— Esta no tienes porqué tomarla, solo fue un error y no voy a obligarte a que contraigas un compromiso conmigo porque estoy embarazada de ti. — alegó tercamente, tan digna aprendiz de la Hokage.
— ¿Te has dado cuenta de que si mi tío se entera, tendré que hacerlo de todas maneras? — contraatacó él.
La kunoichi no lo pensó, pero de tan solo imaginarlo le daba un escalofrío.
— No tiene porque enterarse. — siguió obstinada, Neji arrugó la nariz y se llevó dos dedos al puente de su nariz. Realmente Sakura podía ser exasperante cuando se lo proponía, y su terquedad no tenía igual.
— ¿Y qué pasará cuando nazca y se parezca a mí? O peor aún, ¿Si tiene el Byakugan? ¿Qué harás? — llegaron a un punto en el que la kunoichi no pudo refutar, y se preguntó, ¿Qué pasaría si realmente heredaba los ojos de los Hyūga?
— ¡Demonios Neji! ¡Me haces difícil desligarte de esto! — profirió exasperada finalmente la pelirosa, se le veía molesta y a la vez culpable.
El castaño suspiró, se alejó de su apoyo y se acercó a la cama de ella con pasos lentos. Solo entonces la pelirosa pudo notar que él se quitó el chaleco de Jounin, solo se dejó la camisa azul oscura y el pantalón del mismo color; su largo cabello amarrado en una coleta y su flequillo caía con cierta gracia al frente por sus hombros, mientras que en su frente la banda con el símbolo de Konoha tapando aquel sello que tanto le dañaba.
— De haber querido hacerlo, hubiese ignorado esto y no estaría aquí, ¿no crees? — argumentó — ¿No crees que si quisiera evadir mi responsabilidad en esto, no tendría la necesidad de reclamarte y dejaría que lo hicieras sola? — Sakura lo miró sorprendida y luego culpable, para terminar en tristeza.
— No quiero que te sientas obligado a estar conmigo porque estoy embarazada. — se sinceró la pelirosa —. No es algo que desee, cuando tú puedes estar con alguien a quien realmente quieras. — finalizó con voz apagada, a Neji le provocó un cosquilleo desagradable.
Se figuró que lo decía por el Uchiha, a quien él suponía ella todavía amaba.
— ¿Lo dices por el Uchiha? — la pregunta le salió sin pensarlo y a ella le llegó como ráfaga, levantó la cabeza y lo miró asombrada.
Sin embargo, su mirada aguda la hizo desviar la propia dando a entender algo que no era.
— Porque si es por él, no creo que le agrade mucho la idea de tener que cargar con el hijo de otro. — eso dolió, y le hizo recordar el porqué se arrepentía de esa noche.
Sin proponérselo, sus ojos jade se llenaron de lágrimas y Neji recordó con quien estaba tratando; pero sobre todo que estaba embarazada. Se dejó llevar por esa pequeña molestia y habló de algo que realmente no le incumbe, pero que necesitaba saber de alguna sinuosa manera para satisfacer su curiosidad.
Sin embargo, terminó lastimando a la Haruno, la que ahora era portadora del próximo heredero del Bouke.
— Eso lo sé. — respondió quedamente la pelirosa, antes de que él pudiera articular palabra —. Y no me interesa Sasuke, realmente es una de las personas que me tiene sin cuidado. — expresó amargamente.
Tenía que ser sincera consigo misma, hacía mucho que Sasuke dejó de importarle. Se perdió así mismo en esa venganza, en la oscuridad, aun a pesar de que Naruto y ella quisieron rescatarlo del asesino despiadado en el que se convirtió. Sin embargo, como pago a esa buena acción, solo obtuvieron más de un intento de asesinato.
Que hubiera concretado de no haber sido por Kakashi y Naruto, sin contar de los otros que intervinieron en incontables veces cuando intentó matar a su mejor amigo para obtener el Mangekyo Sharingan; todo para sus avariciosos fines. No, Sasuke ya no merecía su preocupación, esa vez le dejó muy claro que le importaba muy poco su vida y su presencia.
¿Por qué amar a alguien que no te ama? ¿Por qué venerar a alguien que no te ve? Pero sobre todo, ¿Por qué esperar algo de alguien que solo puede ofrecerte oscuridad y dolor?
Visto de cualquier forma no tenía mucho sentido, al contrario, solo se vería como la misma adolescente enamoradiza de hace algunos años. Esa que babeaba el camino por donde pisaba, que lo seguía a todas partes y esperaba su reconocimiento. Dejó de verse a sí misma, dejó de ver lo importante por preocuparse por él.
— Sasuke dejó de importarme hace mucho, ya no vivo ni respiro por él. Me demostró que él no puede querer a nadie. — habló nuevamente la pelirosa con la mirada clavada en la sábana y cabizbaja —. No amaré a alguien que es incapaz de amarme, Sasuke sigue siendo el mismo solo que con propósitos diferentes. — de alguna manera le dolía recordar en lo que lo que su antiguo compañero de equipo, y la persona que en algún momento llegó a considerar amigo se había convertido —. Es por eso que hago hincapié en esto, no debes sentirte responsable… Solo fue…, un error de copas…
¿Un error de copas? Esa palabra se comenzaba a hacer repetitiva para Neji, y de paso empezaba a generarle molestia.
— Error o no, es mi responsabilidad y no voy a evadirla, Haruno. — recalcó él, Sakura suspiró.
En algún momento deseó que le dijera que era más que una responsabilidad, que hiciera referencia al bebé o a ella. Pero, ¿Qué podía esperar de algo que era producto de una incipiente borrachera?
Ella no fue dada al sake, a lo mejor por eso fue que le embriagó rápidamente con apenas tres copas. Inhaló hondamente agotada de pensar y alegar contra un hombre que sabía de antemano no iba a ceder, así que le tocaría hacerlo a ella. Tampoco podía relegarlo de su derecho de padre ahora que lo sabía, su conocimiento a lo mejor estaba errado y podía llegar a arrepentirse pero decidió contestar.
— Está bien, como quieras. — agregó de malhumor.
Imperceptiblemente Neji sonrió, realmente esa mujer era obstinada y convencerla no era fácil; pero por lo menos ya había dado un paso. El siguiente seguro sería de lo más complicado, por no decir que imposible.
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Caminaban por las calles de la aldea de la Arena, despacio y en silencio. Un mutismo selectivo incómodo, sinceramente la plática del día anterior no aligeró el ambiente, sino todo lo contrario; lo cargó más de ser posible. Eso sin contar que escasamente pudo mantener a Ino al margen, no le había contestado a todo el armamento de preguntas acerca de su embarazo, pero sobre todo, en qué momento perdió la virginidad y no se dio cuenta. Más que todo estaba resentida porque no se lo contó y ahora se guardaba el nombre del padre, no quería que nadie lo supiera; y mucho menos Ino que tenía el título de la chismosa del año.
No podía guardar un secreto, de hecho, se preguntaba si en algún momento su amiga llegó a saber el significado de esa palabra… Suspiró extenuada, evadir a Ino era como evadir un maldito pelotón; más difícil de lo que realmente parecía.
Aunque agradecía tener que ir por algunas hierbas que hacían falta y no tenía en el invernadero, escaseaban por el sinfín de experimentos que se habían estado haciendo y ahora con suerte las encontraría en el mercado de la villa, le sorprendía que aun Suna teniendo uno de los invernaderos más grandes de las cinco naciones y alabado por la diversidad de plantas medicinales más escasas y comunes, les hicieran falta algunas que podían encontrarse hasta en un simple mercado.
Revisaba entre mercancía y mercancía, hierbas y otras cosas. El ambiente era cálido, agradable y hasta familiar, la gente era amable y generosa, sonriente. Esbozó una pequeña sonrisa al oler un clavel blanco, su olor era tan agradable que lograba sacarle una sonrisa de la nada. Era una de sus flores favoritas.
Observó de reojo la figura de su improvisado acompañante, aunque de improvisado no tenía nada. Al final le mandaron a cuidarla, sin embargo, no dejaba de parecerle un poco penoso que anduviera de un lado a otro detrás suyo. Eso que le pidió que no la acompañara porque podía tardar, claro, una excusa barata para aplacar su nerviosismo y las dichosas mariposas que revoloteaban en su estómago al sentir su cercanía.
Excusa inútil, no logró nada con eso. Hasta pareció que su ofrecimiento lo hizo a propósito, bufó hosca, vaya mañana tan irritable.
Neji la miró con una imperceptible sonrisa, sabía lo que pensaba, su lenguaje corporal hablaba por ella. Parecía molesta y enfadada, no era como que se desviviera por ocultarlo.
No obstante, observó como algo captaba su atención repentinamente.
— ¿Kakashi-sensei? — articuló suavemente con el ceño fruncido.
Sus ojos verdes se clavaron en la alta y fornida figura de un peligris con la típica vestimenta ninja, y el protector de su aldea cubriéndole el ojo izquierdo. Llevaba absolutamente todo, excepto su chaleco de Jounin; lo que le pareció raro ya que en una misión no es como que lo anduvieran dejando tirado por ahí.
¿Qué hacía su sensei ahí? No recordaba que Tsunade-sama le hubiese mencionado que existía la posibilidad de encontrárselo en Suna; no obstante, algo más llamó su atención… Y era la hermosa mujer que lo acompañaba, quien parecía sonreír dulcemente y en sus ojos violáceos tenía un singular brillo. Sin duda era una mujer muy bella, esbelta, delicada y elegante a simple vista.
Pero hubo algo más que le llamó la atención, y fue precisamente un abultado vientre de por lo menos cuatro meses y medio. Abrió su boca con escepticismo y luego con incredulidad.
No, eso no podía ser posible, ¿o sí?
— ¿Será que Kakashi-sensei…? No, no es posible ¿o sí?
Tenía que ser, no se apartaba de la mujer de largos y sedosos cabellos lavanda claro. Y ésta parecía muy agradada con su compañía, eso sin contar que él lucía bastante relajado y hablaba amenamente mientras se mantenía muy cerca de ella.
Neji al ver la cara de la pelirosa comprendió algo, sobre todo cuando la vio encaminarse hacia su sensei con determinación. Eso le auguraba problemas.
— ¡Kakashi-sensei! — profirió una iracunda pelirosa saliéndole al paso al distraído Jounin.
— ¿Huh? Hola, Sakura. — saludó el peligris con el ojito arqueado y levantándole la mano derecha, la pelirosa sintió una terrible molestia nacerle en el estómago.
— ¿Se puede saber porque no me dijo que estaría aquí? Tsunade-sama no me dijo nada. — reclamó airada, a lo mejor de haber sido él se hubiera ahorrado todo lo que sucedió con el Hyūga.
Sobre todo porque las cosas eran inconclusas aun, no sabía que pasaría cuando llegaran a la aldea y su embarazo comenzara a notarse. El peliplata la miró y luego a su acompañante, ésta sonreía un tanto divertida por la situación.
— Bueno, es un poco complicado… — emitió el peligris —…, y de haberlo sabido me habría escondido bien… — musitó muy bajo, solo su acompañante lo escuchó y ésta lanzó una suave risa.
— Discúlpalo, Sakura. Es obvio que no esperó encontrarte aquí. — habló por primera vez la mujer que acompañaba a su sensei, la pelirosa abrió los ojos sorprendida por la familiaridad con que le llamaba. Pero muy en el fondo, su voz suave y armoniosa se asimilaba como al canto de una sirena, y emitía una calidez y ternura que solo una mujer en estado de gravidez podía emitir —. Mi nombre es Miyabi. — se presentó con una sencilla reverencia hacia los ninjas de Konoha.
— ¿C-Cómo sabe mi nombre? — indagó la pelirosa un poco pasmada.
Escuchó a su sensei emitir una ronca y baja risa.
— Tal parece que no podré mantenerlo oculto más tiempo. — dijo Hatake mirando a Miyabi.
— No es como que pudieras hacerlo, al final se sabría en cuanto llegáramos. — contradijo la mujer con marcado sosiego devolviéndole una mirada dulce, su sensei rió de nuevo lo que la descolocó por completo.
¿Desde cuándo Kakashi Hatake, el Ninja Copia reía tan seguido? Pero más que eso, era su aura, pasiva y…, tierna la desconcertaba aun más.
— Sakura. — llamó la atención de la distraída pelirosa —. Miyabi es mi esposa. — dijo finalmente, esto los tomó por sorpresa a ambos.
Neji se mantuvo al margen, sin embargo, aunque notó ciertos comportamientos del peliplata hacia la mujer que lo acompañaba se negó en redondo a creer lo que su cerebro le dictaba. Más no se equivocó, ahí estaba la confirmación de sus hipótesis, un poco descabelladas tomando en cuenta que se hablaba de Kakashi Hatake, el Ninja Copia, uno de los solteros más codiciados de las cinco naciones. Y supuestamente un mujeriego incansable.
¿Ahora casado? Era realmente difícil de creer, pero no imposible.
— Es por eso que sabe de ti, ¿Sakura? — preguntó con un tono preocupado el peligris al ver la palidez en el rostro de su alumna.
— Creo que no se siente bien. — añadió Miyabi al ver a la chica que parecía nublarse por momentos.
Y no estaban alejados, solo que era el terrible mareo que la estaba atacando en ese momento. Aunado a las repentinas náuseas que sintió esa mañana pero decidió ignorar olímpicamente, ahora se daba cuenta que no debía hacerlo. Ya que pronto su vista comenzó a tornarse borrosa y lo último que escuchó fue tres voces que la llamaban preocupados.
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Pesadez, mucha pesadez y sueño, es lo único que sintió en cuanto se despertó de su pequeña siesta producto de su inconsciencia involuntaria. Abrió sus ojos jade y se encontró con un encielado para nada familiar, de hecho se le hacía de lo más desconocido.
— Oh, qué bueno que despiertas. — profirió una armoniosa voz que le costó reconocer, giró la cabeza hacia el costado derecho y se encontró con Miyabi que le ofrecía un vaso con jugo de naranja —. Te ayudará con el mareo y la náusea. — explicó con una agradable sonrisa.
— Gracias. — musitó tomando el vaso y dándole un sorbo.
— ¿Cuánto tiempo tienes? — preguntó la amable mujer, Sakura dio un respingo y la miró incrédula. ¿Cómo se dio cuenta tan rápido? La esposa de su sensei emitió una leve risa y se dispuso a hablar de nuevo —. Yo también estoy embarazada, Sakura. Se reconocer esos síntomas.
Oh, sí, lo olvidaba. Inevitablemente dirigió su mirada a su abultado vientre, aun no podía creer lo que su sensei había confesado, le parecía increíble que estuviera casado y ahora a punto de ser padre. Era algo irreal.
— Ahm…, cinco semanas. — respondió la pelirosa avergonzada y con un ligero rubor en las mejillas.
Miyabi sonreía amablemente, parecía una persona dulce, tierna y encantadora.
— No tienes nada de qué avergonzarte, Neji parece un buen hombre, seguro responderá por ti y tu bebé. — la Haruno elevó rápidamente la mirada con asombro, la mujer de largos cabellos lavanda era una mujer muy perspicaz.
— ¿C-Cómo…?
— En mi trabajo aprendí a leer las expresiones, y Neji lucía muy preocupado por ti aunque tratara de ocultarlo. — contestó la mujer, esa respuesta le hizo sentirse sorprendida y extraña al mismo tiempo.
¿Neji preocupado por ella y el bebé? Realmente era para sorprenderse.
Un silencio se formó, no era incómodo, más bien una invitación para descansar un momento y pensar en lo que realmente quería preguntar…
— ¿Dónde se conocieron…, usted y…, Kakashi-sensei? — indagó tímidamente.
Miyabi amplió su sonrisa.
— Nos encontramos por casualidad en una misión rango S. — contestó, se tocó la barbilla recordando —. Nos encontramos por casualidad, cuando regresábamos de nuestras respectivas misiones… — pausó un momento, luego la miró y la pelirosa pudo ver un hermoso brillo instalado en sus ojos violáceos —. Nos emboscaron, tuvimos que hacer una improvisada pareja para poder librarnos de todos esos shinobis… Nos costó un poco, ya que en ese momento había rivalidades entre naciones pero de no haberlo hecho, no habríamos salido vivos. — contó escuetamente.
La Haruno la miró y le sonrió levemente, se imaginaba a su sensei en esa situación, debió haber sido más que difícil; más bien una situación complicada. Sobre todo tomando en cuenta como era su sensei, pero también tenía una ventaja. Solía acoplarse a las situaciones con gran facilidad, posiblemente al principio fue complicado pero ya después todo fluyó como el agua.
— Pero… — dudó, pero la mirada y la sonrisa de Miyabi la invitaban a continuar — ¿Cómo es que…, bueno…, se enamoraron? — continúo cohibida.
A lo mejor se metía en algo en lo que no debía, pero la curiosidad es la patrona de los seres humanos, más allá del amor, la curiosidad es algo implacable en el ser humano. Tan innegable como el hecho de respirar para vivir.
— Podría decirse que una serie de encuentros desafortunados a los que estábamos destinados a tener en los caminos de cada misión. — respondió una serena y despreocupada voz desde el marco de la puerta, su sensei se recargaba en esta manteniendo su peso y tenía los brazos cruzados por encima de su pecho.
Un súbito rubor cubrió las mejillas de la pelirosa y lo miró avergonzada, no obstante, éste miraba a la mujer que la acompañaba y pudo notar la dulzura de su mirada. Algo sorprendentemente extraño, tomando en cuenta lo despreocupado, tranquilo y a veces indiferente actitud de su sensei ante la vida y las demás personas.
— Me alegra que ya hayas despertado, Sakura. — le sonrió por debajo de la máscara a la pelirosa, ésta mantuvo su rubor y le devolvió el gesto turbada —. Neji está esperándote en la sala.
La Haruno asintió, solamente entonces se percató del impecable orden y aseo que había en el lugar. Realmente era impresionante…
— Jaja, Kakashi es fanático del orden y el aseo. — respondió a la pregunta muda de la chica, quien únicamente soltó una risita.
El peliplata ya se había retirado, y ellos también debían hacerlo para poder terminar lo que salieron a hacer en un principio. O el brote de ese virus nunca se iría.
Hasta el próximo capítulo.
Hago este pequeño apartado para dar las gracias a todos/as, aquellos/as que leen esta y mis otras historias discrepantemente de esta pareja en particular; a los seguidores de otras parejas de este anime y de otros fandoms. No puedo contestar a todos los reviews desgraciadamente, mi tiempo es corto y apenas tengo tiempo de escribir, por eso lo hago cuando tengo la inspiración y avanzo. Soy una escritora inconstante, así que no se sorprendan de que ahora actualice seguido y luego no lo haga tan pronto, pero si hay algo que puedo decirles es que mis historias no las dejo inconclusas, tardo pero termino.
Pero eso sí, no dejo mi trabajo a medias. Hago la aclaración para que luego no piensen que dejo mis historias, no, no es así. Les doy encarecidas las gracias, nunca pensé que esta historia se hiciera bastante popular, menos que tuviera tantas respuestas con un solo capítulo, así que mil gracias en serio. Para los escritores por deporte, por muy hobby que sea sus comentarios son una pequeña alegría por nuestro trabajo y esfuerzo puesto en cada historia que hacemos.
Espero que este capítulo haya sido de su agrado, y nos veremos en el siguiente. Hasta pronto, cuídense mucho.
