Aquí la actualización, que la disfruten.

Se aceptan comentarios y críticas constructivas, más no insultos.

Aclaraciones:

Narración.

Diálogo —

Pensamientos —

Advertencias:

OoC en los personajes.

OC's.

Situaciones sexuales implícitas-explícitas, lenguaje inapropiado.

Personajes: Neji | Sakura.

Género: Romance.

Clasificación: T | M.


Chapter 3.


Estaban ahí de pie desde hacía ya más de 20min y ni señas de Ino y Shikamaru, no comprendían que era lo que tanto hacían que no se apresuraban, los estaban retrasando. Suspiró, miró a su derecha donde la impoluta e imponente figura de Neji se visualizaba, éste parecía muy paciente mientras ella estaba a punto de perder su paciencia.

¿Pero qué se cree esa cerda? ¿Qué la esperaremos todo el día? — masculló malhumorada la pelirosa, el castaño la miró de reojo y se le hizo graciosa.

Sakura tenía la cualidad de perder rápidamente la paciencia por cualquier cosa, y esta vez no era la excepción. Enseguida la pelirosa soltó una exclamación al ver llegar a Ino junto a un muy aburrido Shikamaru, los reclamos no se hicieron esperar por parte de la Haruno y la Yamanaka no se quedó atrás, se enfrascaron en una pelea sin sentido por el retraso.

Nara únicamente atinó a soltar un suspiro, mientras que Neji no dijo nada y se quedó quieto mirándolas. Realmente si Sakura era así en ese momento, no quería imaginarse cómo sería en lo restante del embarazo.

Pero realmente, dos figuras captaron su atención, caminaban a paso parsimonioso y distraído, por lo menos una de ellas…

¿Huh? ¿Siguen aquí? — habló repentinamente una voz tranquila y serena, las dos chicas pararon de discutir y miraron a las figuras que se hicieron presentes —. Creí que se habían ido temprano esta mañana.

¡Kakashi-sensei! — exclamaron ambas féminas, éste les saludo levantando una mano y sonriendo bajo su máscara.

Nos hubiéramos ido hace horas, si Ino no se hubiera detenido a despedirse de medio hospital. — articuló la voz aburrida de Shikamaru.

Su rubia compañera le envió una mirada matadora, eso no auguraba nada bueno para el Nara. Sería un viaje por de más problemático y fastidioso.

Buenos días, Miyabi-san. — saludó respetuosamente la pelirosa con una leve reverencia — ¿Vino a dejar a Kakashi-sensei? — preguntó al ver a su maestro con una mochila bastante grande para él, mucho más que la habitual.

La mujer emitió una risa y negó con la cabeza.

No. Partimos hacia Konoha, Sakura. — expresó amablemente, solo entonces notó la otra bolsa que su maestro llevaba y la pelirosa frunció el ceño.

Kakashi-sensei, ¿dejará que Miyabi-san camine hasta allá en su estado? — reclamó, el castaño la miró, eso mismo le había dicho él cuando sugirió irse en otro medio en lugar de saltar árboles pero no quiso hacerle caso.

No es que yo la deje, Sakura. — contestó el peligris —. Es que no quiere otro medio.

La mujer lo miró y frunció tenuemente el ceño demostrando incomodidad.

Estoy embarazada no inválida, Kakashi. — le regañó —. Además, fui ninja, no me supone mayor problema.

El peliplata suspiró, miró al cielo y luego a Sakura.

Ves a lo que me refiero. — la pelirosa soltó una risa, realmente se le hacía gracioso ver a su sensei acatando las reglas de una mujer, aunque claro; ésta no era cualquier mujer.

Sakura… — se le acercó Ino con cara de circunstancia — ¿Es lo que yo creo que es? — la pelirosa asintió.

Ella es mi esposa, Ino. — le sacó la duda el peliplata al verla acercarse y susurrar a su alumna. Y como pasó con Neji, Shikamaru parecía no verse muy afectado, y era algo extraño, aunque siendo él seguramente ya había llegado a esa conclusión —. Bueno, creo que es mejor que partamos o se nos hará más tarde. — dijo tomando la mano de su esposa y marcando el camino para que los demás los siguieran.

Ninguno dijo nada, solo sabían que era una de las situaciones más raras en su vida.

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Se detuvieron a descansar, o más bien, Kakashi y Miyabi lo hicieron, les dijeron que se adelantaran; que no se retrasaran por ellos ya que era evidente que el camino sería más largo. Sin embargo, no lo hicieron, no solo por solidaridad, sino porque de haber una posibilidad de ataque Hatake no podría librarlos a ambos o en el peor de los casos llevaría a un desenlace fatal.

No había mucho riesgo de emboscada, pero también estaba Sakura, se le veía agotada y un poco mareada. Era obvio que ella estaba en el mismo estado que la esposa de Kakashi, a lo mejor con mayor riesgo por ser los primeros meses… Y Neji propuso no separarse, claramente bajo una atenta y minuciosa mirada de Shikamaru. Si sus cálculos eran correctos, a esa altura él ya sabía lo que pasaba entre la pelirosa y él.

Nunca creí que Sakura y tú tuvieran una relación. — articuló repentinamente Nara, no le hizo falta saberlo, dejó que sintiera su chakra al acercarse.

¿Por qué no? — contestó él castaño, que miraba a la pelirosa sentado desde la base de un árbol, bastante alejado.

Ésta platicaba con Ino y Miyabi muy amenamente.

Créeme, que de todos los shinobis que contemplé como posible pareja de Sakura… Tú fuiste el único en el que no pensé. — continuó Nara — ¡Demonios! Si hasta a Naruto contemplé, estaba a la par con Sasuke… — murmuró el castaño con un dedo en la barbilla.

El castaño lo miró un poco ofendido, ¿Por qué Naruto y Sasuke entraban en la lista y él no? No era menos, que no tuviera afinidad con la chica no significaba que las casualidades no se dieran.

Un momento, ¿él hablando de casualidades? ¿Quién lo diría?

Las casualidades existen.

Tú no crees en casualidades. — respondió el castaño que lo miró de aquella forma que reza: No digas mentiras porque yo te las descubro.

Neji suspiró, realmente hablaba con un hombre con el mismo IQ que él, ¿para qué mentir? No valía la pena, solo sería una conversación inútil y contradictoria.

Podría decirte lo mismo con la Yamanaka. — comentó, Shikamaru asintió.

Sí, pero por lo menos nosotros tenemos justificación, somos compañeros. — expresó —. La de ustedes no tiene mucha. — ni como contradecirlo, tenía toda la razón.

Regresó la mirada hacia donde ahora se encontraba la pelirosa colocando más leños a la fogata, Ino preparaba las cosas para cocinar y Miyabi se había retirado un momento siendo llamada por un atento Hatake. Neji se quedó observando detenidamente al peligris, a pesar de que lucía sumamente tranquilo, muy debajo de toda esa serenidad había un deje de preocupación que se colaba de vez en cuando en su mirada.

Lo notó cuando salieron de la aldea de la Arena, y lo seguía notando, es como si tuviera miedo de algo. Y entonces se preguntó, ¿la paternidad en realidad te cambia? ¿Él llegaría a ese extremo, a comportarse así con Sakura?

No es lo que tú piensas. — habló Shikamaru, éste lo miró y esperó a que continuara —. Bueno, no en su totalidad.

¿A qué te refieres?

No tiene miedo de que algo pase, sino de que algo le pase a ella. — dijo finalmente mirando en la misma dirección que veía Neji hacía tan solo unos instantes.

El castaño lo observó sin comprender realmente lo que Nara quería decir, éste suspiró cansado.

Ya perdieron un bebé, no creo que quiera perder otro. — soltó, eso sorprendió inevitablemente al castaño.

No los miró de inmediato, pero ahora comprendía el porqué de la sobreprotección del peliplata para con su esposa.

Por su parte, Shikamaru siempre fue muy prudente, en ese momento fue todo lo contrario pero sabía que Neji no se lo diría a nadie. Era algo que solamente él, Kakashi y la quinta sabían.

¿Cómo olvidarlo? Él estuvo presente, la cuarta guerra dejó muchas secuelas, muchos vacíos. Muchas vidas se perdieron, y una de ellas fue el hijo no nato del Ninja Copia. Aun le costaba olvidar la mirada de Kakashi, jamás lo vio tan desesperado ni tan desconsolado como aquella vez… Su tristeza sobrepasaba al hecho de darse cuenta que su mejor amigo se convirtió en su peor enemigo, y que su propio odio lo había consumido.

Nara se retiró dejando a Neji pensativo, realmente ahora comprendía el porqué de la situación y se preguntó, ¿Qué sucedería si a Sakura le pasara lo mismo?

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De ahí el recorrido fue tranquilo, no pararon aun cuando Sakura e Ino lo sugirieron, más Miyabi se negó y dijo que se sentía bien; aparte solo hacía falta poco para llegar. Escasos kilómetros, llegaron al anochecer, Sakura, Neji, Ino y Shikamaru se retiraron a la oficina de la Hokage para dar su informe mientras que Kakashi y Miyabi se retiraban a la casa del peligris.

Aunque claro, no faltó que todo aquel que se les cruzó lo miraran como si se tratara de un marciano. Tenían que admitir, que era demasiado raro…

Dar el informe les tomó cuando menos 40min, por fortuna la Hokage no les pidió más explicaciones y se sintió satisfecha de los resultados. Hubieron bajas, pero no considerables y supo que enviar a su alumna fue la mejor decisión, esta vez no se equivocó. Por otro lado, Neji se sintió aliviado cuando terminaron, pudo ver la fatiga de la Haruno al salir de la oficina, no obstante, la pelirosa se retiró para hablar un momento con Ino.

Estaba seguro de que lo que le pediría encarecidamente a la rubia que mantuviera su boca cerrada, que no dijera a nadie lo de su embarazo. Una petición tonta, ya que todos conocían a Ino Yamanaka, no se quedaba callada.

Pasados unos minutos, Sakura volvió, su semblante era de un cansancio total y se veía un poco pálida.

¿Te sientes bien? — preguntó en cuanto vio marcharse a la rubia y el castaño.

Sí, solo estoy cansada. — contestó agotada, realmente se sentía muy cansada — ¿Me acompañarás a mi casa? — indagó al verlo tomar el mismo rumbo, éste solamente asintió.

Se hizo el silencio entre ellos, solo podían escuchar el ruido de las ramas, el viento y las pisadas. Era pasada la medianoche y todos los locales estaban cerrados, solo se veía a uno que otro shinobi haciendo guardia.

La pelirosa se sentía extraña, no en el mal sentido pero extraña al fin y al cabo. Comenzaba a pensar que no se acostumbraría, tener a Neji cerca le generaba un raro cosquilleo en el cuerpo, estar a solas le ponía nerviosa y torpe. Aun recordaba el par de veces que falló preparando el medicamento para ese virus, tuvo que comprar dos veces las cosas para poder prepararlo bien. No sin antes sacar al Hyūga del lugar con cualquier pretexto.

Neji… — llamó suavemente la pelirosa logrando captar la atención del castaño — ¿Qué es lo que pasará? — por fin hizo la pregunta que la había estado matando desde hacía unos días.

¿A qué te refieres?

A nosotros, ¿a esto? ¿Qué es? — preguntó con cierta desesperación.

No quería sonar tremendamente desesperada, pero era una pregunta que venía marcándosele en la mente desde hacía rato, y debía admitir que tenía mucho más que curiosidad por la respuesta que Neji le pudiera dar.

No lo sé. — respondió él con sinceridad —. Lo sabremos sobre la marcha. — de alguna extraña forma, ella se sintió desilusionada y en sus ojos jade se manifestó, el Hyūga decidió ignorarlo por su propio bien mental y sentimental.

Las culpas a esta hora no era algo con lo que quisiera cargar, aun le faltaba planear la forma para informarlo a su tío y lo que se vendría después no sería lo más fácil del mundo, de hecho; auguraba todo lo malo que podría pasar atendiendo el carácter de Sakura. No sería fácil, pero tampoco imposible.

La pelirosa no dijo nada más, se dedicó a guardar silencio y ver el camino. Si atendía a la franqueza, no encontraba razón aparte de la obligación que él disfrazó con responsabilidad por ese bebé que ahora se estaba gestando.

Y si llegaba a una conclusión, eso sería lo más retorcido que le pasaría en su vida, lo peor es que no sabía aun lo que le faltaba…

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Llevó la mano a su vientre, esbozó una mueca de incomodidad y en sus ojos se visualizó un poco de dolor. Respiró hondamente y acarició su vientre, hizo un poco de presión y se sentó, miró el suelo; cerró los ojos y se concentró en su respiración.

Sintió un pequeño dolor en la zona lumbar, uno que empezó con una molestia y luego se volvió agudo. Era un pequeño tirón, pero le dolía y el movimiento no lo mejoraba.

¿Estás bien? — esa voz viril y tranquila, ahora estaba cubierta por una fina capa de preocupación y angustia.

Abrió sus párpados y lo miró, ahí estaba esa expresión de desazón en su rostro, y sus acongojados ojos, profundos como un pozo. No midió el momento en el que se acercó a ella y se colocó en cuclillas, llevó sus masculinas manos hacia su abultado vientre y pudo sentir el movimiento frenético dentro de este.

No. — le detuvo en cuanto hizo el ademán de destapar su ojo izquierdo, éste la miró y ella negó con la cabeza brindándole una dulce e incómoda sonrisa —. Ya sabes cómo son las cosas, Kakashi. — claro que lo sabía.

Él ya sabía que el embarazo sería mucho más que difícil, ya les habían quitado las esperanzas de tener hijos… Después de aquel incidente, ya no tuvieron más esperanzas. Y ahora…, se produjo un milagro, sin embargo, no era al cien por ciento una maravilla. No, desgraciadamente tenía sus riesgos y uno podría ser fatal…

Debiste hacerme caso. — reclamó molesto, o por lo menos lo intentó, ella ya sabía que no podía enojarse.

Soltó una pequeña risa que a él no le pareció nada divertida. Miyabi le acarició dulcemente las hebras plateadas, y luego su rostro amorosamente. Éste la miró con devoción y soltó un diminuto suspiro, su mujer tenía muy buenos métodos para disipar su enojo o su angustia.

Hubiese sido lo mismo, el viaje hubiera sido cansado y estaríamos en la misma situación. — respondió la mujer con suavidad —. Tsunade ya nos había advertido, no es algo que podamos evitar.

Lo sé… — musitó dándole sutiles caricias a su abultado vientre, el bebé se movía fuertemente en su interior y Miyabi hizo un mueca adolorida —. Ven, un baño con agua caliente les ayudará. — dijo ayudándola a ponerse de pie, su mujer soltó una pequeña risita enternecida y se dejó llevar por él.

Ambos necesitaban relajarse, por lo menos un poco para lo que les faltaba, que sería muy, muy, difícil. Extremadamente difícil…

Hasta la próxima.


Notas:

Bueno, he aquí otro capítulo, un poco corto pero espero que haya sido de su agrado. En fin, el motivo de esta pequeña nota es para dar los agradecimientos correspondientes a todos/as los/as que leen esta y mis otras historias, muchísimas gracias. No hay mejor recompensa que la de ustedes al comentar una historia, entonces nos damos cuenta de que nuestro esfuerzo vale la pena.

Y muy aparte de eso, les recuerdo que como puedo actualizar pronto puedo tardarme mucho, soy una escritora desgraciadamente inconstante debido a mi carrera, así que agradecería la comprensión. Sé que es molesto esperar por una actualización, en mi adolescencia me sucedió y me desesperaba, pero a diferencia de otras escritoras, puede que tarde más no dejaré tirado mi trabajo. Así que les pido paciencia y espero que sepan esperar, sin más me retiro y nos veremos hasta la próxima semana si me es posible.

Cuídense. Saludos.