Aquí la actualización.

Se aceptan críticas, no insultos.

Por favor, sean creativos en sus comentarios.

Aclaraciones:

Narración.

— Diálogo —

Pensamientos —

Advertencias:

OoC en los personajes.

OC's.

Situaciones sexuales implícitas-explícitas.

Lenguaje inapropiado o soez.

Personajes: Neji | Sakura.

Género: Romance.

Clasificación: T | M.


Capítulo 4.


Si pensó que haberle pedido encarecidamente a Ino que se quedara callada bastaría para que lo hiciera, estaba total e irremediablemente equivocada.

Oh no, si es que su amiga era la chismosa de toda la aldea y ahora todo el mundo sabía de su estado. Y con decir todos, era TODOS, nadie se quedó fuera. Al principio todos preguntaban si era verdad, otros quien era el padre. Porque por lo menos agradecía que Ino fuera tan distraída y se centrara más en el chisme de su embarazo, que en ningún momento le preguntó quién era el padre de su retoño.

Pero claro que su estado era el chisme en segundo plano, el primero era el secreto matrimonio de Kakashi Hatake y su repentina paternidad. Ahí sí que las habladurías llegaron a las nubes.

El pobre de su sensei no había quedado fuera, ahora él y su esposa eran la noticia del año.

Aunque le llamaba la atención que desde el día que llegaron de la misión, no había visto a Neji por ningún lugar. A lo mejor se había arrepentido ya de asumir su responsabilidad como padre del bebé que esperaba. O tal vez tenía una misión que le estaba tardando, o su compañía no era agradable, o…

¿Miyabi-san? — musitó al ver a la mujer pasearse por el mercado con una pequeña canasta en las manos. Era obvio que andaba de compras, aunque le sorprendió un poco verla algo pálida — ¡Miyabi-san! — se apresuró a alcanzarla, la mujer la recibió con una amigable sonrisa.

Oh. Hola Sakura. — saludó grácilmente la de cabellos lavanda.

¿Cómo está? — preguntó respetuosamente.

Me adapto al ambiente de Konoha, es un poco diferente a Suna… — musitó con una risita y miró a su alrededor, muchos pares de ojos la miraban —. Y a las habladurías. — añadió.

La pelirosa se ruborizó, se sentía avergonzada por la lengua de Ino, su amiga era una chismosa de lo peor.

Lo lamento… — se disculpó la pelirosa por la imprudencia de su amiga de la infancia, sin embargo, la esposa de su sensei soltó una graciosa carcajada.

¿Tú por qué tendrías que disculparte, Sakura?

Bueno, Ino es mi amiga y…

Y eso nada tiene que ver, igual todos iban a enterarse. De una u otra forma, no es algo que pudieras parar. — se encogió de hombros la hermosa mujer.

Debía sentirse culpable, era obligatorio sentirse tremendamente avergonzada por la bocota de su mejor amiga. Si bien es cierto que la quiere mucho, no significaba que le dejara pasar semejante atropello. Sobre todo tomando en cuenta que no solo creó un buen chisme, le ha creado varios problemas a su sensei. Y eso era para avergonzarse.

Así que no teniendo otra alternativa, le sonrió a la hermosa mujer y se ofreció a hacerle compañía. Mientras paseaban por el mercado escogiendo hortalizas y otras cosas, comenzó a pensar en su estado y su situación con Neji.

Si bien es cierto que él no le dijo nada al respecto, muchas cosas quedaron en el aire. Todavía no comprendía para donde iban, ni qué era exactamente lo que pretendía. Su relación fue efímera, producto del alcohol y el ambiente de fiesta.

Ya no sabía si maldecir a Ino por haberla convencido de ir, o a ella misma por haberse dejado convencer. Al final, Ino no le puso un kunai en la garganta amenazándola, tomó la decisión cuando bien pudo negarse a los caprichos de su rubia amiga. Capricho que estaba demás decir que cumpliría aunque se negara en redondo, siempre terminaba cediendo a sus deseos.

Soltó un suspiro agotada, ya de antemano sabía que no debía culpar a nadie más de sus propias decisiones y problemas. La responsabilidad le rebotaba y embotaba los sentidos.

¿Qué más podía hacer?

Miyabi la miró interesada, desde hacía ya un rato que aquellas muecas tomaban presencia en el rostro delicado e inocente de la Haruno. No podía negar que se veía graciosa, pero aun, a pesar de eso, en su mirada un brillo de precipitada preocupación se abría paso entre su iris jade. Aunado a la angustia que también se notaba en sus facciones.

¿Sucede algo, Sakura?

La pregunta la tomó desprevenida, se giró hacia Miyabi, ésta la miraba atentamente y un pequeño rubor se abrió paso en sus mejillas.

¿Es que acaso era tan obvia?

Uhm…

Se quedó muda, ¿qué respondía?

La mujer inspiraba mucha confianza, pero… ¿realmente se la tenía? No dudaba de su discreción, pero aun así, el asunto es entre Neji y ella. No estaba bien involucrar a alguien más, la miró con las cejas fruncidas y la mirada dudosa.

Miyabi emitió una risa cantarina.

Si no quieres decírmelo, no lo hagas. — pareció que le leyó el pensamiento, lo que le agradeció con una sonrisa —. Pero cuando quieras hacerlo, cuentas conmigo.

El ofrecimiento fue amable, no malintencionado. La mujer le brindó una dulce sonrisa y continuaron con su recorrido.

Trató de estar mucho más animada, claro, eso hasta que sensei llegó un poco agitado y lucía presuroso. Aunque en el fondo, muy en el fondo, pudo ver un brillo de alivio en su ojo derecho al encontrar a su esposa con ella. Como si le hubiese quitado un peso de encima.

El comportamiento llamó su atención, desde antes, en la misión. Sin embargo, lo dejó pasar porque era lo correcto no especular en la vida del hombre que en tiempo pasado fue su sensei, y que aun en ese momento, seguía dándole lecciones de vida.

La mañana se le pasó volando, entre bromas y llamados de atención de Kakashi. Se despidió de ellos con una efusiva agitación de mano y los observó marchar. Su sensei cargando la bolsa de compras mientras Miyabi lo acompañaba sin tener que cargar ni una flor.

Una especie de envidia le nació de repente, y se dio cuenta de que Neji jamás sería así con ella…

Bajó la mirada y se dio la vuelta para caminar rumbo a su casa. Miraba sus pies con el único fin de no tropezar, se supone que siendo ninja no tendría ese problema. La cuestión estaba en que sus mareos la hacían torpe, le quitaban su sentido del equilibrio y tropezaba con todo lo que se le cruzaba. Aun así fuera una simple paja.

Bufó, descontenta por su creciente y recién descubierta torpeza.

Y hablando de torpeza…

Ni bien lo mencionó en su subconsciente cuando de repente se dio contra una suave y a la vez dura pared, más bien rebotó trastabillando unos cuantos pasos hacia atrás perdiendo el equilibrio. Cerró los ojos esperando el inminente golpe, pero solo sintió unos musculosos brazos halarla y terminó chocando de nuevo contra aquella pared flexible.

Una pared que olía a colonia y hierba. Un momento. ¿Colonia y hierba?

Frunció el ceño y se separó de inmediato. Tuvo que hacer obligatoriamente su cabeza hacia atrás para poder visualizar su rostro, se asombró e hizo todo lo posible por suprimir su sonrojo, pero simplemente se le hizo inviable.

Sakura.

Aquella voz seria y cortante, con la mirada fría y el rostro impasible como siempre. Sus ojos en ella, imposibilitándole separarse por completo. Era como si su mirada la mantuviera anclada al piso, rehuyó cobardemente a ella pudiendo así separarse de su cuerpo que le generaba nervios devastantes.

Hola, Sasuke.

Su voz salió en un susurró culpable. Pero, ¿Por qué se sentía culpable?

Hmp.

Como siempre aquel monosílabo característico. Regresó su mirada hacia él, pudo ver el escrutinio en su mirada negra y su para nada disimulada ojeada a su vientre. Era de esperarse que ya supiera la buena nueva, que todo mundo comentaba de su embarazo gracias a Ino. Aunque hasta ahora, nadie sabía quién es el padre de dicho bebé que se gestaba en su vientre.

He escuchado de tu embarazo, felicidades. — su voz aunque mantenía el tono de indiferencia habitual, percibió una nota de ironía y en sus ojos brillaba algo inexplicable.

Con el corazón latiéndole furiosamente dentro de su pecho, la garganta cerrada por los nervios, le miró fijamente y le sonrió amable.

Gracias, Sasuke. — murmuró satisfecha de no fallar en su voz positiva y regular.

El Uchiha sonrió de lado, en esa pose sensual tan común que dejaba babeando a la mayoría de féminas. En ella, extrañamente ya no funcionaba de la misma manera. Se sonrojaba en su inocencia, más no porque se estuviera muriendo por él.

Sasuke la miró de pies a cabeza, analizándola de forma reflexiva y desairada. Por un instante se sintió culpable y amedrentada por su mirada. Le parecía que estaba encontrándole cada defecto, cada imperfección de su persona. Interior y exterior.

Seguido, los ojos negros se enfocaron en los jade, un inevitable y raro escalofrío le recorrió el cuerpo. Como un presagio de que algo malo sucedería, o que lo que diría sería muy, muy malo.

En algún momento creí que tus palabras eran ciertas. — dijo finalmente, su voz no sonó suave, más bien áspera como una lija igual que su sonrisa y mirada —. Te amo, estaré esperándote. No importa lo que pasé. — citó recordando aquel momento.

Sakura cerró los ojos, herida por el reclamo pero más por su propia estupidez. Cuando los abrió de nuevo, los enfocó en él, tratando y luchando por no llorar, porque su iris no se cristalizara mostrando debilidad frente a alguien que rápidamente la hacía sentirse débil sin estar luchando en un campo de batalla.

Sasuke siempre tenía la habilidad de hacerla sentir tan poca cosa…

Veo que tus sentimientos duran tan poco como tus palabras.

Si hubo resentimiento en su tono de voz, ella no lo notó. Estaba demasiado metida en su propia tortura mental, recordando aquel día, aquellas palabras…

Lo observó, su rostro seguía impávido, su mirada indiferente y su pose tan mírame yo soy mejor que tú. Por alguna razón, a su lado, se sentía minúscula.

Sí, era cierto que en aquel entonces ella le dijo esas palabras. Pero no podía culparla. Era una niña entrando a su adolescencia cegada por el chico cool de la academia. Ese que con su frialdad y su indiferencia atraía miradas, con su pose y su atractivo robaba suspiros. Todas querían algo con él, a todas les gustaba Sasuke.

El único sobreviviente del Clan Uchiha. Atractivo, inteligente, tenaz y sobresaliente. Popular. Eso solamente era algo más agregado a la lista que lo hacía fascinante. Y como siempre lo había hecho, se unió a banda de niñas que estaban muriéndose por él, se creó una imagen mental de hombre perfecto.

Justificaba su falta de tacto, de sentimientos, de caridad espiritual y de amistad.

Lo disculpó hasta que vio su verdadero ser, sus intenciones. Perdió su alma y su corazón en el proceso de la venganza, no merecía más consideraciones, no merecía más su amor incondicional. No cuando trató de matarla, a ella y a Naruto. Por más de una ocasión.

¿A qué venían sus estúpidos reclamos ahora? ¿Con qué derecho se creía de cuestionarla, cuando antes la despreció?

Frunció el ceño mirando la punta de sus sandalias, elevó el rostro. Le observó fijamente, en sus ojos jade había molestia. Cosa que no pasó desapercibida para el Uchiha.

Tú eres el menos indicado para cuestionarme, Sasuke. — habló con voz resuelta, sorprendiéndolo —. Tú que nos abandonaste, nos dejaste a la deriva y no dudaste en ir en nuestra contra cuando tuviste la oportunidad. Si estás aquí no es porque te lo merezcas, si no porque el amor de Naruto es tan grande por nosotros que abogó por ti… Aun cuando no te lo merecías.

Sasuke estaba sorprendido, pero como buen Uchiha, era un experto en el arte de ocultar sus emociones. Y solamente la miró impasible, la kunoichi temblaba de rabia. Sentimiento que repentinamente se despertó en su interior, y ahora la sacudía cual ola se golpeaba contra un risco.

Nadie se lo pidió, lo hubiese logrado de todas maneras.

Su arrogancia no tenía límites, Sakura temblaba de ira, sus manos se cerraron en puños, dispuesta a estamparlos contra la cara de Sasuke.

¡Sakura-chan! — interrumpió Naruto.

La pelirosa podía adivinar que corría, ya que el grito se escuchaba agitado y un poco distorsionado. Se giró, dándose cuenta que efectivamente corría hacia ellos y no traía muy buena cara.

Lo más seguro es que ya se había enterado de la noticia que ahora circulaba toda la aldea aparte de la del matrimonio de su sensei.

¡Sakura-chan, necesito que me explique algo!

Llegó el envalentonado rubio, con tono enojado y entrecortado por la corrida que había dado. El rostro confuso y desconcertado. Ignorando olímpicamente al Uchiha.

¡¿Cómo es eso de que estás embarazada?! Podrías explicarme. — vociferó con los brazos al aire.

Sakura cerró los ojos, mataría a Ino. De eso estaba segura.

.

.

.

Naruto… — habló por quinta vez —. Naruto.

¡Es que no puede ser posible! ¡¿Cómo puede ser posible?!

Ya llevaba diez minutos en esa misma posición, ella tratando de hablar y explicarle pero él seguía sin prestarle atención. Ni siquiera la escuchaba. Eso sin contar que tuvo que hacer acopio de todo su autocontrol para sacarlo de en medio de la calle antes de que se pusiera en ese plan.

Aunque en todo el trayecto hasta su casa no fue mejor. Murmuraba y gritaba cosas, seguía con el mismo tema, o más bien, la misma pregunta.

Nuevamente, se lo agradecería a Ino. Y de una forma muy personal.

Un brillo psicópata se instaló en su mirada jade, solamente en ese momento Naruto dejó su monólogo para centrarse en ella. Extrañado la miró y se rascó la mejilla.

¿Sakura-chan, te pasa algo?

Sí, que pensaba en las una y mil formas que existían para tortura a su querida amiga de la infancia por andar de bocaza.

No me pasa nada, Naruto. — contesto borrando aquella sonrisa similar a la del Grinch y el brillo lunático. Pasó a su habitual mueca natural y miró al rubio serenamente — ¿Ya me dejarás hablar?

El rubio asintió más tranquilo, aunque claramente asustado por el cambio de personalidad de la pelirosa. A lo mejor eran las famosas hormonas del embarazo, aunque no creí que tuviera tanto tiempo, seguía viéndose igual que siempre. Seguro hasta era otra mentira inventada por la gente chismosa del pueblo.

Sí, Naruto. Si estoy embarazada.

Sakura se lo confirmó tajante, para sorpresa del rubio, su amiga a veces pareciera que le leía la mente. Asintió y esperó sentadito en el sillón como niño bueno. Expectante.

Pero ella no dijo nada, se quedó callada, como sopesando cual era su próximo paso y él no tenía paciencia. No era conocido por tenerla.

¿Quién es el padre? No me digas que Sasuke-teme. — preguntó urgido — ¡Oh, no, eso sería terrible!

El rubio llevó las manos a su cabeza haciendo un gesto dramático en su rostro, como angustiado, derrotado y horrorizado. Sakura cerró los ojos y contó hasta diez.

Solo Naruto podía sacarla de quicio en tan poco tiempo y con las acciones más estúpidas.

No, Naruto. El padre no es Sasuke.

Su voz se vio amortiguada por sus dientes, pues los tenía juntos y los rechinaba.

Naruto detuvo su mímica y la miró desconcertado.

¿Entonces?

El Uzumaki se enderezo y la miró, por primera vez lo vio serio. Aguardando por su respuesta. La hizo sentirse extraña, jamás lo había visto de esa manera tan… Normal.

Suspiró antes de contestar.

Todavía no puedo decírselos. — murmuró un poco cohibida.

Realmente era un tema que aun no hablaba con Neji y no podía adelantarse.

A lo mejor él no quería hacerlo público y mantenerlo oculto, por las reglas que había en su Clan.

¿Por qué no?

Naruto insistió.

Porque aun no lo he hablado con el padre de mi hijo, Naruto. No sé si quiere que se haga público o no.

Era un razonamiento lógico, pero también parte de su pensamiento. Aun no sabía si Neji quería hacerlo público.

Naruto se quedó pensativo mirándola, lo que le generó cierto nerviosismo y extrañeza. Su amigo raras veces se ponía en ese sentido y muy pocas se le veía reflexionando.

¿Por qué o habría de querer hacerlo público? — le preguntó de repente tomándola desprevenida, su mirada azul la cuestionaba ligeramente —. Si es un hombre correcto y de principios, hará lo que es preciso. No lo ocultará, Sakura-chan. Si no… — pausó un momento y luego sonrió de una forma un poco tétrica que le asustó un poco —. Puedes decírmelo y yo me encargaré de que haga lo correcto.

Por un momento sus ojos azules portaron un brillo siniestro, que se evaporó de forma fugaz como llegó. Luego esbozó una sonrisa zorruna y cerró los ojos con inocencia.

Entonces…, tendré un sobrino, eh.

Sakura supo que por lo menos con Naruto, estaría en paz de momento. Más no sería lo mismo con Ino…


Notas:

Desgraciadamente en este preciso momento no puedo responder comentarios, pero ya luego quitaré dudas generales. En el próximo capítulo, lamento la demora y espero les guste.

Mil gracias a todas, comentarios, favoritos y alertas. Nos veremos pronto.

Saludos y un abrazo.