Espero sea de su agrado, daré lo de siempre.

Se aceptan críticas constructivas, más no insultos.

Y por favor, sean creativos en los comentarios.

Aclaraciones:

Narración.

— Diálogo —

Pensamientos —

Advertencias:

OoC en los personajes.

OC's.

Situaciones sexuales implícitas-explícitas.

Lenguaje inapropiado o soez.

Género: Romance.

Clasificación: T | M.


Capítulo 5.

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‹‹ La única verdad es la realidad. ››


Dos semanas pasaron desde su encuentro con Sasuke, Sakura tenía náuseas y vómitos matutinos. Los mareos aumentaron y sufrió uno que otro desvanecimiento en el hospital. Lo que acarreó críticas y suposiciones de todo tipo, desde el agotamiento y el embarazo. Su falta de consciencia y su exigencia en su campo.

La Haruno ignoró de forma deliberada cada cuestionamiento, sobre todo si tenían que ver con el padre de su hijo. Del cual por cierto, por fuentes clandestinas se enteró que había una lista. En la que figuraban muchos nombres… Entre ellos, Naruto, Sasuke, Gaara, Kiba y Shikamaru. Esos solo eran algunos de los que ella llegó a contar. Su sensei quedó descartado por obvias razones. ¡Hasta Gai-sensei estaba en esa lista!

Aunque el verdadero nombre del padre de su bebé no se vislumbró por ningún lugar. Era de suponerse que no pensarían en él, ya que su acercamiento entre ambos era escaso, por no decir nulo. Solo cuando se requería y por el tiempo solicitado. Pero fuera de condiciones de trabajo, a ninguno se les veía juntos. Lógico.

Ella aun se preguntaba cómo es que terminaron en semejante situación. Seguía sin encontrar una explicación. Ahora, llevaba ya dos semanas enteras sin toparse con el sujeto en cuestión. ¿Será que ya se habría arrepentido de sus palabras, qué ya no querría responsabilizarse? No lo culpaba. Ciertamente estaba en todo su derecho de negarse. Al final fue un error de copas.

Frunció el ceño, luego soltó un suspiro y continúo con su tarea de revisar expedientes en su consultorio. Realmente, si atendía a el sinceridad consigo misma, no esperaba que él recordara lo que había pasado aquella noche entre ellos. De hecho, ella misma no comprendía en su totalidad como es que llegaron a tal situación que terminara de la manera en la que acabaron. Y por la que estaban metidos en semejante responsabilidad.

No podía negar que fue una buena noche, aunque no tenía con qué comparar. Podía asegurar que nadie más le daría más goce que el Hyūga, tenía una forma especial de entrega que era difícil de comparar. Lo que le generaba cierta intriga, ya que no estaba tan alcoholizado como ella, lo que le llevaba a preguntarse si así era con todas las mujeres con las que compartía cama.

De alguna inexplicable y bizarra forma, un sentimiento de desasosiego mezclado con irritación le nació en el pecho. No le agradaba tener que pensar en esa posibilidad. Lo que era completamente contradictorio, ya que ella y Neji solamente tenían un lazo. Su hijo.

Soltó otro suspiro. Pensar en Neji era simplemente complicado. Él era tan complicado como Kakashi-sensei y sus malas excusas para sus retrasos. No quería seguir torciéndose más el cerebro buscando explicaciones al comportamiento del Hyūga, no lo conocía lo suficiente como para comenzar a buscarle explicación a sus actos. Aunque su cerebro lo hiciera desesperadamente, porque su corazón se angustiaba de pensar que posiblemente aquellas intenciones que mencionó hace unas semanas, hubiesen sido nada más porque se sentía sumamente responsable por lo que sucedió aquella noche.

Suspiró, debía continuar revisando los documentos o no terminaría nunca…

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A Neji Hyūga se le conocía por ser un genio, por su mentalidad, porque su IQ podía ser comparado y casi igualado con el táctico del descendiente del Clan Nara, Shikamaru. Si bien es cierto, ambos poseen casi el mismo coeficiente intelectual. Cada uno desarrollado en un área específica.

Sin embargo, en ese preciso momento su inteligencia no le ayudaba en lo absoluto. Nunca se había sentido estúpido, no obstante, ahora se sentía peor que un estúpido. Algo muy similar a Naruto… Y eso ya era decir mucho.

Pocas situaciones lo habían hecho sentirse confundido. En la que se encontraba en ese momento, podía contarla como una. Comprendía perfectamente en el lío en el que se había metido cuando se llevó a Sakura Haruno a la cama. No obstante, cuando ella accedió aun en su embriaguez, pensó que tenía un rayo de lucidez o una neurona funcional que la orillaba a seguirlo. Creyó que era experimentada en el campo.

Tremenda sorpresa la que se llevó cuando supo que era casta. Y puede decir que se impresionó, que una chica a su edad siguiera siendo virgen. Ni siquiera su compañera de equipo lo era, algo que él podía constatar y de lo que se arrepentía todos los días… Le creó una extraña e insana obsesión por él que no lo dejaba en paz. No se imaginaba lo que sucedería ahora, que se supiera de su paternidad.

No se imaginaba como se pondría Tenten, sería un gran problema. Mucho más de lo que creyó que sería con su tío, quien se tomó muy tranquilamente la noticia. Le dejó decidir entre lo que quería hacer, lo que le parecía correcto para hacer con respecto a la situación. Sin imposiciones, ni obligaciones. Lo que a él le pareciera mejor.

El problema constaba, en que no sabía lo que le parecía mejor. Solo lo que le parecía correcto. Sin embargo, conocía a Sakura y sobre todo, se conocía a sí mismo. No quería un matrimonio por compromiso. Y no iba a imponérselo a ella, aunque se le figurara lo más correcto.

Se debatía entre lo que era adecuado y lo que era justo. Porque sabía que en su familia, ninguno hijo fue ilegítimo. Ningún descendiente del Bouke nació fuera del matrimonio. Y aunque su tío Hiashi le hubiese dado libre albedrío, su sentido del deber chocaba con su sentido común, con su lógica y sentimientos propios.

Eso, sin contar que también tomaba la consideración de los pensamientos y deseos de la Haruno. Porque si bien era cierto que sería la madre del próximo heredero del Bouke, también sabía que ella no quería un matrimonio por obligación. Lo supo por boca de su prima, en una de sus incontables charlas con su hermana menor y de las que él era partícipe, solo por coincidir en el mismo espacio.

No obstante, ahondando más en su interior… Debía admitir, que Sakura sería una buena esposa. Era fuerte, sobresaliente, no en el sentido de genialidad como él estaba catalogado. Se lo había ganado a pulso, con esfuerzo y dedicación, con esmero de superarse y no dejarse vencer, de no quedarse atrás. Admiraba su fortaleza y determinación. Era una kunoichi con mucho talento.

Además, era humana. Tanto que se veía mal para otro shinobis su sentimentalismo. Algo que se perdió entre ellos con el pasar del tiempo, era un requerimiento para ser un ninja de élite, para ser excelente en su trabajo. Para no tener remordimientos de consciencia, para no tener piedad. Pero Sakura rompió el molde, porque en el fondo, su sensibilidad no le permitía ser despiadada.

Lo que para otros era un defecto, para él era una cualidad, una tierna y dulce cualidad. Tenía que admitir, que Sakura Haruno le atraía de una manera muy particular. No era su cuerpo delgado y estilizado, ni su exótica cabellera o sus hermosos ojos jade, que parecían dos piedras oscilantes cuando las veías.

No, para él era mucho más que eso. Y haberse tropezado con ella en aquella fiesta, que se pasaran de copas y terminar en aquella situación, no debió ser otra cosa más que una jugada del destino.

— Ni-Nii-san… — llamó la suave y endeble voz de Hinata.

Neji finalmente abrió los ojos, dejando de fingir su meditación y observó a su prima, que se encontraba en la puerta de la sala de meditación. La heredera del Souke tenía las mejillas enrojecidas y la mirada gacha, mientras jugaba nerviosamente con sus dedos. Un gesto común de ansiedad en ella.

— ¿Qué sucede, Hinata? — preguntó, con toda la calma que era capaz de emular.

La chica finalmente elevó la mirada, enrojeciendo aun más. Tenía que aceptar, que su primo mayor se convirtió en hombre, en uno muy atractivo que lograba engendrarle un nerviosismo que sentía comúnmente frente a los hombres máximamente atractivos físicamente. Lo que le sucedía con la mayoría de la población masculina, bueno, no con todos. Solo con los guapos…

— Uhm… Tenten-san te está esperando en la sala, ¿quie-quieres atenderla o te disculpo con e-ella? — interrogó, dudosa contemplando a su primo.

Éste se mantenía estoico, tan sereno como siempre.

— No, Hinata, no es necesario, yo la atiendo. — respondió él.

Enseguida se puso de pie, con ese aire democrático y aristocrático muy digno de su padre. Y que al parecer, su primo había heredado muy bien. Cuando se paró frente a ella, esperó a que saliera de la sala de meditación. Lo que hizo de inmediato, escuchó como cerró la puerta corrediza y a continuación se encaminaron hacia la casa principal de la rama secundaria.

En cuanto llegó, se encontró con que su compañera de equipo estaba cómodamente sentada en uno de los amplios sillones de la sala. Le llamó la atención que vestía como una civil. Una falda corta de mezclilla y una camiseta a tiras, con bastante escote. Aunque debía admitir que marcaba bastante bien su cintura y destacaba sus piernas torneadas, que brillaban ante su piel canela.

— Neji.

La voz le salió en un suspiro a la chica, se levantó del sillón con una sonrisa adornándole el rostro y los ojos brillantes como el cristal al sol.

— Gracias por avisarme, Hinata. — le agradeció a su prima, a quien le dio una breve mirada. Ésta comprendió que debía retirarse.

— De nada, nii-san. — reverenció, respetuosamente la peli-azul y enseguida se retiró.

— Hola, Tenten. — saludó, cordialmente mientras caminaba hacia ella.

La chica sonrió más ampliamente al verle, más no se acercó a ella, la evadió olímpicamente sin rozarle siquiera y se sentó en el sillón lateral. Tenten se sentó de nuevo, y lo observó detenidamente, como solía hacerlo siempre. Le gusta contemplar su rostro impoluto, su expresión de serenidad y seriedad al mismo tiempo, sus ojos perlados que no podía descifrar por completo. Su postura recta, sus brazos marcarse en aquel movimiento de inclinación hacia el frente y su actitud distinguida. Como todo shinobi proveniente de una rama de un Clan.

Educado fina y elegantemente.

— ¿Qué te trae por aquí, Tenten? — la voz de su compañero, (y el hombre de sus sueños), la distrajo de su acostumbrado acto de evaluación.

— Ahm… Bueno… — articuló, nerviosamente, sonrojándose al tener la mirada de él fija en ella —… No te he visto últimamente y bueno… Creí que podíamos salir a dar un paseo, por ahí… — le sonrió, finalmente observándolo.

Aunque Neji detectó en su mirada y su sonrisa, un brillo picaresco y lujurioso. Él ya sabía lo que eso significaba, y ahora comenzaba a arrepentirse por haber hecho eso aquella vez. Aun no comprendía muy bien las razones que le llevó a tener sexo con su compañera de equipo, cuando ésta ya le había hecho bastante evidentes sus sentimientos hacia él. Craso error.

Respiró, superficialmente.

— Tenten, ya hemos hablado de esto. — comentó, serio.

— Sí, lo sé, pero no entiendo porque no quieres intentarlo, Neji. — manifestó de nuevo la chica —. Ninguno tenemos compromisos, ¿por qué no intentarlo? Podría ser algo bueno.

Ninguno tenemos compromisos…

Él si los tenía, y uno nacería dentro de 7 meses aproximadamente. Cerró momentáneamente los ojos e hizo una negativa con la cabeza.

— Ya hemos hablado de esto, Tenten…

— No, Neji, podemos intentarlo. — insistió, desesperadamente.

Su rostro y sus ojos chocolate lucían afligidos. Una vez más, el Hyūga se dio cuenta que haber cedido al deseo y las palabras falsas de su compañera no fue más que un terrible error.

— Yo sé qué…

— Tengo novia, Tenten. — cortó, rápidamente. La chica se cayó de inmediato, la sonrisa se le borró al instante y lo miró fijamente.

— ¿Qué dijiste? — cuestionó, a media voz y con incredulidad.

Neji se mantuvo firme, estoico e imperturbable.

— Tengo novia. — reafirmó —. Y estamos esperando un hijo. — confesó, finalmente y con una seguridad aplastante.

Para Tenten, esa declaración fue como un yunque caído desde las alturas sobre su cuerpo, aplastando y triturando cada hueso de su cuerpo. Y si quedaba alguno sano, se hacía polvo con el dolor interno por las demás heridas provocadas. Lo observó, con ojos desorbitados y centelleantes en lágrimas, con el rostro incrédulo y afligido.

Su corazón se llenó de un mayúsculo dolor, como un senbon encajándose en el órgano de forma constante e insistente, sin tregua para el respiro. El aire se le atoró en la garganta.

— Debes estar bromeando… — murmuró, contemplándolo.

Él negó firmemente, Neji Hyūga no bromeaba. Ella lo sabía, en su mente lo sabía. Pero su corazón se negaba aceptarlo. Creía fervientemente que era una mala broma, una de muy mal gusto.

Esperaba que en cualquier momento él se riera y le dijera que era un chiste, que solo quería hacerla sufrir antes de confesarle sus sentimientos. Porque ella estaba segura que él sentía algo por ella, algo grande, algo fuerte…

— Yo no bromeo, Tenten.

Su tono severo la despertó, parpadeó, dos lágrimas furtivas rodaron por sus mejillas. Para Neji, eso era lo peor que le podía pasar. Si bien estaba siendo sincero con ella, no le provocaba un absoluto gusto por el sufrimiento que su compañera pasaba en esos momentos.

Le quería, era cierto, pero tenía que ser totalmente claro y finiquitar ese asunto. Ya habían hablado de eso por mucho tiempo, desde que tomó la errónea de tener sexo con ella. Fue un error que no repetiría jamás, y así lo hizo durante ese tiempo. Evadiendo cada salida, cada momento a solas y no dándole pie para que tuviera esperanzas. Sin embargo, Tenten no entendía, que él no sentía nada por ella. Por lo menos no de la forma en la que ella deseaba ser correspondida.

La vio tomar aire exageradamente, como si sus pulmones le exigieran mucho más de lo normal. Su labio inferior temblaba como si tuviera un tic nervioso, pero eran las ganas que se aguantaba de soltarse a llorar.

— ¿Qui-Quién es? ¿Es ninja, una kunoichi de la aldea?

Sus preguntas sonaban urgentes e impacientes. Neji no sabía si era correcto responder a esa pregunta, la conocía lo suficiente como para reservarse el nombre.

— Eso es personal, Tenten. Ya lo sabrás a su debido tiempo. — contestó, evadiendo completamente la respuesta que su compañera quería.

La chica desvió ligeramente la mirada del rostro del Hyūga, para plantarla en su pecho, cubierto por aquella pulcra camisa blanca. Su iris lucía bastante perdido en algún punto de su prenda, como si estuviera pensando, cavilando algo.

Y no estaba para nada perdido, Tenten comenzaba a hacer recuento de las kunoichis conocidas, con las que tuvo algún roce o misión. Y eran muchas, pero con muy pocas mantuvo una relación más estrecha que la de una simple misión. Pocas conocidas como para entablar una relación, y de esas solo podía contar a sus amigas, Ino, Temari, Hinata y…

— Sakura… — musitó, con los ojos engrandecidos enfocados en seguida en él.

El castaño supo que ella había dado en el punto exacto.

— Sí. — respondió.

Sin miedo, con seguridad que le generó más dolor… Pero por encima de ese dolor, comenzaba a crecer otra cosa…

… La rabia…

Lentamente, Neji observó como el ceño de su compañera se comenzaba a fruncir, sus ojos adquirían un brillo rabioso y su rostro se volvía totalmente irritable.

— Esa maldita…

Ni siquiera terminó de decirlo cuando se levantó del lugar donde estaba sentada, salió de ahí hecha una ráfaga alertándolo.

Y Neji Hyūga supo, que acababa de cometer una imprudencia.


Notas:

Bueno, ya voy casi para dos meses sin actualizar esta historia, mil disculpas, pero me surgieron más ideas para Madre a la fuerza que para esta y Un heredero para el Clan. Pero ya está en línea, cortita pero espero les guste y haya valido la pena la espera.

Bueno, MarianitaUchiha, pues chocó con el emo vengador y está celoso, eso es obvio. Lo bueno es que la peli-rosa lo puso en su lugar, eso fue bueno ¿no? Naruto se está comportando bien con Sakura, ya era hora de que pusiera en un buen punto con ella. Ino es peor que el chismógrafo, ya le tocará a ella (?) Jajaja, bien, espero que el capítulo haya sido de tu gusto.

Crimela, traté de hacerlo tierno y ligero, me alegra saber que te agradó y bueno, ahora si apareció Neji, a lo mejor no de la forma que queríamos pero teníamos que ver lo que pensaba en el fondo el Hyuga, espero que te haya gustado. Cuídate mucho.

Agradezco a quienes leen, los que me agregan a favorites y follows, a los que dejan el apropiado comentario tomando unos minutos de su tiempo, mil gracias. Espero que la actualización haya sido de su gusto, nos veremos en una próxima.

Cuídense mucho.

Un abrazo y un beso.