Capítulo 6.

A pesar de todas las peleas que tuvo que enfrentar Vegeta y de los duros entrenamientos, no importa cuántos enemigos haya tenido que enfrentar y más aún cuantos le faltaban por enfrentar nunca había sentido ese odio, no se comparaba con ningún sentimiento conocido por él, en todos los años como servidor de Frezzer no había llegado a tal extremo, y claro, como todo para nuestro príncipe tenía una explicación, además de la agresión a la que se había visto sometida Bulma quedaba subrayar que él no había podido hacer nada lo cual aumentaba la humillación y lo peor de todo era que tampoco lo iba a poder hacer, la impotencia mezcladas con el odio no es tan buen consejero, puesto a esto las acciones de Vegeta se hallaban muy limitadas, debería ser rápida y concisa. llevado por una extraña sensación que lo recorrió de pies a cabeza intento zafarse de la mano que lo aprisionaba, y fue en ese instante que recordó, sabía que intentarlo era imposible, si años atrás no podía siquiera medirse con la sayajin no se podía imaginar la fuerza de esta después de seguro haber recibido un entrenamiento mucho mejor que él, un dolor horrible recorrió su espalda cuando una rodilla asesto directamente a su columna, el príncipe resistiendo todo el dolor y llevado por su orgullo solo lanzo un leve gemido casi imperceptible, no quería darle la impresión de debilidad a su oponente y no solo por orgullo no sabía lo que sería del si la mujer llegase a descubrir lo que el tanto temía que fuera verdad pero que era cierto: la sayajin se volvió imparable.

-Traidor- le dijo la sayajin al oído con un notorio desprecio

Vegeta escucho pero no fue capaz de responder, la mujer no contenta con la respuesta del príncipe formo una pequeña bola de energía de un color que a primera vista era hermoso un turquesa que remataba su centro con un lila un poco brillante, el color índigo cegó al príncipe a pesar de encontrarse de espaldas a ella si tan solo con su brillo era capaz de causar esa reacción no se puede imaginar los destrozos que haría si la sayajin fuera capaz de lanzarlo.

La hermosa mujer jugo con la pequeña esfera que permanecía sobre la palma de su mano haciéndola rodar de un lugar a otro, el brillo no le afectaba al contrario se encargaba de alumbrar su rostro, pasados unos minutos de dolor para Vegeta y de diversión para la mujer está apunto con su dedo directamente hacia el lugar donde la inconsciente Bulma se encontraba, Vegeta noto la maniobra de la sayajin sin embargo eso no fue lo que le impresiono, la esfera ahora adquirió un tono amarillento no tan brillante que parecía envolver un centro verde muy opaco y que ahora ya no le hacía daño.

-No- dijo Vegeta en un vano intento de cambiar la trayectoria de la esfera, al tiempo que cerraba los ojos una lagrima resbalo por su mejilla, esperando el nefasto final.

-¿Estas llorando?, que patético, tuviste tu oportunidad, ahora no vengas con tus suplicas, por más que te cueste hacerlo, no lo tendré en cuenta, la decisión está tomada, pórtate optimista mira los pros vas a volver el mismo de antes.

Vegeta no respondió solo se dispuso a observar directamente al rostro de su amada Bulma, tal vez iba a ser la última oportunidad para obsérvalo. Vegeta no alcanzo a percibirlo pero la mujer esbozo una sonrisa, y le dio vuelta a Vegeta como si fuera un muñeco, mirándolo directamente a los ojos le dijo –No sé si quieres verlo- al tiempo que se reía carcajadas, al último momento la mujer desvió su mano y la esfera dio un repentino giro cuando ya le quedaba centímetros para alcanzar a la científica y esta vez su trayectoria se dirigió directamente a su creadora, Vegeta desesperado al no escuchar el estruendo que debía suponer el encuentro de la esfera con su mujer giro la cabeza y lo que miro no lo consoló mucho una esfera de un color turbio horrible a la vista se dirigía directamente hacia el a una velocidad exorbitante el no supo reaccionar pero al momento supo que él no era su objetivo o al menos no el final, faltando pocos segundo para que la esfera impacta contra la pareja la sayajin se dirigió hacia el suelo de una manera suave, la esfera paso rozando el cabello del sayajin quien sintió calor con un simple roce quien fuera a imaginar el poder que era capaz de emanar de algo tan pequeño. Los ojos de Vegeta casi se salen de sus orbitas al ver el destino que tendría la esfera que en realidad estaba dirigida a la habitación del pequeño Trunks, el príncipe desesperado lanzo una esfera de energía mucho más grande y a mayor velocidad que la ahora turbia esfera, la esfera más pequeña se detuvo y la grande la traspaso pero no sufrió mayor daño y continuo su recorrido, la hermosa sayajin volvió a reír y Vegeta se dio cuenta de su error al tiempo que la esfera estallaba en el marco de la ventana del pobre Trunks quien lanzo un chillido infernal sucedido del incomodo llanto que siempre lo acompañaba, Vegeta no supo porque pero sintió relajación al escuchar el llanto del niño, pero lo invadió un sentimiento de preocupación cuando sintió que el llanto se escuchaba cada vez más y más lejos, la esfera horrible seguía suspendida en el mismo lugar.

-Al fin ha llegado- dijo la sayajin en tono neutro

-De que hablas mujer, más vale que… - una fuerte bofetada interrumpió a Vegeta

Cuando abrió los ojos se sintió desconcertado al ver a Goku de pie junto a la sayajin, luego sintió alivio, luego preocupación ¿Qué estaría haciendo su entrañable amigo al lado de la sayajin, cuando lo lógico sería que este a su espalda luchando por defenderlo? Goku miro con comprensión a Vegeta y luego dirigió su mirada hacia algún punto lo mismo hicieron todos y Vegeta miro a Gohan levantando a Bulma y que también llevaba cargado a Trunks

-Ella no estaba en el trato- dijo la sayajin con notable enfado

-Es porque no hay trato- dijo Goku