Son las tres de la mañana cuando llega a casa, y solo tiene cuatro horas para dormir e ir al trabajo, solo se deja caer en la cama con su traje puesto, mira la ventana de su departamento en un décimo piso, preguntándose si su madre viviese habría lamentado mas su muerte como lo hace Sam, si habría llorado el desconsuelo de la muerte de su padre con tanto énfasis como Sam lo manifestaba.

Pero el no podía saber eso, así que se rindió dejándose caer en el cansancio y el sueño.

A la mañana siguiente el camino era una mierda, llovía a mares como si el estado de animo del agente Wesson se hubiese propagado al clima, eso lo único que hacia era hacerle pensar mas y mas en ese chico y eso lo ponía de mal humor, llego a la oficina se sentó en su escritorio y miro el de su compañero vació, según el contrato del FBI tenias cuatro días de duelo por familiar directo, se puso a trabajar pensando que mañana el volvería y volverían a su como silencio de trabajo.

A su pesar no fue tan así, Wesson si había vuelto al día siguiente pero lo saludo a penas con fuerza, se veía mas pálido de lo que lo había visto antes, trabajaron como siempre solo que los informes que el tomaba del escritorio de su compañero eran la mitad de lo normal, no había sonrisas dedicadas a el para agradarle, no había es ambiente liviano y agradable en el aire, pero lo dejo estar, seguro aun estaba en duelo, sufriendo su perdida y esas cosas de las cual a el no le van ni le vienen.

Pero los días pasaron el trabajo se violo mas y mas pesado, pero lo que le preocupo es que no comía en la hora del almuerzo o después de ella o en su viaje por la tarde a la cafetería, solo lo saludaba al irse con un adiós sin vida y nada mas, su aspecto se volvía mas y mas deprimente, cada vez mas delgado devolviéndolo al estado de preocupación por el, Ok que es su compañero, Ok que se supone deberían tener un vinculo una confianza algo que fomente su relación pero el había dejado en claro que el no quería nada de eso desde el principio y Sam había parecido entenderlo sin dejar de ser el mismo chico alegre.

Pero la perdida de su tío lo había convertido en una sombra, por eso dos semanas después de que volviera a trabajar se apareció en su puerta, solo que esta vez Wesson si le abrió la puerta principal de su casa y se le quedo mirando como si tuviera un cuerno y una baba verde le resbalara de las orejas.

- Vas a darme una mano o te quedaras ahí toda la noche...- protesto en su particular tono de vos grave y Sam abrió el mosquitero para dejarle paso y tomar una de las cuatro bolsas de papel que tenían entre los brazos.

- Dean.. ah.. ¿Que haces aquí... que es todo esto...?- pregunto.

- Comida y cerveza que mas va a ser...- el hombre aun tenia su traje puesto y la corbata hasta arriba, cuando los dos dejaron las bolsas en la mesa de la cocina el hombre de cabello corto se la aflojo algo desesperado tirándola luego en una de las sillas.

- Si pero...- Sam miro como se sacaba la corbata, cayendo en cuentas de que estaba igual de como lo dejo en el trabajo unas horas después...- ¿Porque?- pregunto sin entender en realidad a que se debía su visita.

Dean lo miro con cara de pocos amigos, otra vez, camino hasta su refrigerador lo rabio y volteo a verle con la misma cara, el miro lo que le mostraba pero bueno, el no había tenido ganas de hacer ninguna compra en realidad, solo que el refrigerador estaba pelado, solo había media cerveza de lata, una banana de color negro y marchita, y un par de cascas de huevo, no pregunten porque solo estaban allí.

- Ok... no he tenido tiempo de ir al supermercado, convengamos que nuestro horario no es muy... conveniente...- Dean no cerro el electrodoméstico y empezó a meter cosas algo fastidiado.

- Eres un mentiroso...- murmuro para si pero perfectamente audible para cualquiera que le prestara entera atención.

- ¿Disculpa?- se sintió ofendido y lo hizo notar.

- Eres un mentiroso.- afirmo en vos alta y miradole a los ojos.

- No lo soy...- se defendió estaba empezando a querer que Dean se vaya de su casa y si tenia que ser a la fuerza el lo haría.

- Si lo eres, hay dos pueblos pequeños camino a tu casa, los dos con un supermercado sobre el camino, ni siquiera hay que desviarse solo entrar al estacionamiento y comprar... pero tu no quieres comer, esa es la razón de que no compres víveres.- le refuta con todas las letras y las comas, Sam trato de decir que no era así pero la mirada verde intensa se lo prohibía.

- Si como...- murmuro.

- ¿A si? ¿Por eso pareces un esqueleto? Solo mírate la cara estas famélico...- Dean abrió un paquete con dos filetes tamaño industrial y los puso sobre una tabla de madera.

- Que haces...- pregunto al ver a Dean buscar algo dentro del horno.

- Busco donde cocinar esto...- dijo mirando una sarten pero era demasiado pequeña para cocinar ambos filetes.

- Hay una plancha aquí arriba...- Sam abrió el gabinete y tomo la plancha entregándosela a Dean que había encendido el fuego.

- Gracias...- el se sentó en la mesa mirando que había traído su compañero, se toco el rostro notándose demacrado en quijada frotando la piel suelta allí e hizo una mueca de preocupación, pero el simplemente había perdido el apetito y lo único que consumía era una cerveza al día.

Tomo la fruta de la mesa y algunos vegetales que eran los básicos nada mas, solo una lechuga dos tomates y muchas cebollas, si el hubiera ido a comprar tendría, endivias, zanahorias incluso brocoli en esas bolsas, al guardar todo solo puso la mesa, Dean cocinaba y esa cómoda sensación de compania silenciosa que tenían en la oficina se sintió en su cocina, agradable como la recordaba sacandole una leve sonrisa.

Comieron en silencio y Dean se marco dos horas después, luego de mirar juntos un partido en la televisión, volver al día siguiente a la oficina fue diferente, tenia ganas de hablar aunque sabia que Dean no tendría muchos ánimos, aun así cuando Dean llego a la oficina recibió un mensaje de texto de Sam preguntándole como quería su café.

Dean sonrió, pensando que había descartado su numero, escribió "negro" y se sentó en su escritorio a trabajar, ese día en particular Sam hablo hasta por los codos, el color en su cara era diferente incluso el brillo en su rasgados ojos había vuelto.

Y una semana después Dean al fin accedió a tomar una cerveza en un bar cercano, Sam estaba feliz porque podía sentir como Dean lo dejaba participar de su vida no dejando a la suya desaparecer del todo.

- ¿Entonces... no era tu tio, tio?- la expresión de Dean le hacia reír.

- No, osea si lo era pero el me adopto...- le dijo Sam empinando su trago, el chico se había pedido un daiquiri clásico y Dean lo miro mal cuando lo hizo.

- No lo entiendo...-

- Que no entiendes-

- Estuviste muy mal por ese hombre, nunca había visto a un tío de tu tamaño llorar así o sufrir tanto una muerte...- Sam le miro dando un sorbo a su trago disfrutándolo en su boca pero frunció algo el ceño por la manía de Dean con su estatura.

- Lo quería mucho Dean... mi vida... no empezó bien... el prácticamente me salvo...- le pidio en la distancia otra copa a la camarera y Dean se terminaba su cerveza.

- Ok, la vida de nadie es perfecta, ¿Porque dices que te salvo eh?- Sam lo observo y pudo ver entre la actitud de su compañero lo reacio que era a su relación con su tio.

- Fue así... mi madre no me quiso y cuando tuvo oportunidad me dejo con mi padre cuanto tenia dos o tres años, mi padre era un empleado de mi tío, era un borracho y digamos que no se dedicaba a mi en absoluto, a mis siete años conocí a Bobby, mi tío descubrió que su empleado de cinco años tenia un hijo... Bobby lo denuncio por negligencia y el huyo dejándome en el motel donde vivíamos...- le dijo agradeciéndole a la camarera por su nuevo daiquiri y la nueva cerveza de Dean.

- Que... - Dean se quedo boquiabierto.- ¿Como terminaste viviendo con Bobby?...- la mirada verde en él le hacia expender la sonrisa

- Servicios sociales dijeron que tardarían tres días en ir a a buscarme y re ubicarme en una casa de acogida, Bobby no pudo dejarme ahí, me vio muy flaco, con la ropa muy pequeña ademas de desconfiado pero con solo de tres días de llevarme a su casa y cuidarme deicidio quedarse conmigo...- le dijo feliz, tenia muy buenos recuerdos de su niñez gracias al viejo cascarrabias y no lamentaba para nada ser abandonado por quien no le quería.

- ¿Así nada mas?-

- Así nada mas... el me contó que cuando los de servicios sociales no quisieron darle mi custodia los coció a tiros con una escopeta llena de sal... - Sam se ríe, pequeñas lagrimas de alegría por haberse cruzado con ese hombre brotaban de el y Dean lo volvió a mirar.

- Vaya... ya sabia que me caía bien pero eso... era un buen tipo no?- le afirmo en realidad, pensando que habría sido genial conocerle.

- Aja... lo era...- Sam baja su cabeza y mira su copa detenidamente mientras mese la cereza dentro.

- Que...- el silencio repentino lo hace enfocar su poca atención al hombre de cabellos castaños, notando recién allí que ha tomado un poco de mas.

- ¿Eh? No nada... solo lo extraño sabes... el era seco, tosco, reacio a mostrar su emociones todo lo contrario a mi, yo no puedo no mostrarlas...- sabiéndose que incluso los abrazos eran contados pero únicos en todas aquellas oportunidades.

- Si, pareces una puta fuente.- se rió de el y Sam no lo podía creer, sintiendo por igual el efecto del alcohol.

- ¡Eh!- le dio una palmada en el hombro y Dean no dejo de reírse.

- Que, es cierto...- le aclaro abriendo su ojos en grande dando otro trago generoso a su bebida.

- De todos modos el siempre me hizo sentir querido, nunca me menos precio y cuando supo de mi coeficiente no me presiono para hacer mas, aprender mas, o simplemente llegar a ser mas, el me dejo ser, me dejo terminar la escuela secundaria tranquilamente y luego aplique en la universidad para el FBI y entre en el primer examen, cuando se lo conté me revolvió el cabello y me sirvió una limonada, no sentamos en el porque y me hizo prometer que por mas trabajo que tuviese o por mas tarde que fuera le llamara todas las semanas... nunca olvidare esa tarde.- le relato,le hacia bien contarle esto a alguien a quien de verdad le importara.

- Yo nunca fui tan cercano con mi padre... lo que dices parece una historia de esas rosas con moñitos... la verdad te la envidio mucho...- dijo Dean tomándose mas de media botella de cerveza de un solo trago.

- ¿Tus padres viven?- pregunto al verle tomar tan aprisa su bebida.

- Nop..- soltó simplemente al golpear el culo de la botella vacía en la mesa.- Mama murió cuando tenia cuatro año, mi padre era un ex marin en medio de Texas, nada del otro mundo, murió hace dos años pero el y yo prácticamente no teníamos relación, desde que tengo recuerdo el me dejaba dinero en la mesa de la cocina con una nota de quehaceres y yo los hacia, el me dejaba la comida para el día mientras trabajaba y ya... eso fue toda mi vida hasta los dieciocho que me fui, nunca le llame ni el me llamo... no eramos del tipo sensible o cariñoso... lo único que hicimos juntos fue remendar ese Mustang, solo fueron tres meses... solo eso tuve con el...- alzo su mano y pudio otra.

- Eso es feo...- le dice apenado.

- Bueno... cada cual tiene lo suyo ¿No?- se recargo en la mesa mirándole ya que su historia no era muy pintoresca tampoco.

- Si ,creo que si...- Sam ya llevaba cinco daiquiris al hilo y Dean tenia mas de ocho botellas que la camarera sonriente no dejaba de suministrar.

Esa noche llegaron al departamento de Dean que quedaba mas cerca del bar, discutieron todo el camino que Dean no debería conducir y menos su auto, se rieron a carcajada suelta mientras subían al ascensor a trompicones y caminaron apenas por el pasillo hasta la puerta del apartamento, incluso Sam se rio de el diciendo que como ya había traído a la nena a la puerta de su casa se iba a la suya pero Dean lo miro con toda l amala leche tirando de el y lo metió dentro de la casa, alegando que no estaba en condiciones.

Se sentaron en el sofá cinco minutos algo mareados mirando el departamento que ni el mismo dueño recordaba bien y Sam trato de irse una vez mas, Dean lo agarro y casi se cae dentro del baño al empujarle dentro del departamento nuevamente riéndose.

En la mañana ambos estaban envueltos en las mantas de su cama, con la ropa fuera de lugar, durmiendo cada uno en un extremo de la cama, la resaca despertó a Dean primero, el se levanto sin percatarse de la presencia de su compañero, arrastro su pies hasta meterse al baño, se bajo medio frasco de aspirinas y se quito el traje poniéndose su piyama, hoy era su fin de semana libre como el de Sam, fue a acostarse de nuevo en la cama con la resaca golpeando desde dentro de su cráneo cuando vio a Samuel Wesson dormido en su cama, con la corbata hacia atrás, su camisa abierta y con su saco puesto, con sus ojos abiertos de par en par miro los pies que sobresalían de la cama sin entender que hacia allí y el chico tenia una media apenas puesta sobre los dedos del pie y el otro zapato puesto.

Parpadeo y se froto los ojos, cuando demonios llego ese crió a su casa o a su cama, se acerco para reclamarle violentamente pero el cabello largo le tapaba los ojos y se lo retiro para verlo, le llamo un par de veces y este se quejo entre sueños frotándose los ojos con el reverso de la palma y dándose media vuelta en la cama.

Bufo pero sabia que no se despertaría, fue al baño tomo cuatro analgésicos y un vaso de agua, le pateo la cama y este automáticamente quedo sentado agarrándose luego la cabeza arrugando toda su expresión por el dolor, le obligo a tomar el medicamento y toda el agua, pero el gigante solo se dejo caer con toda su topa puesta sobre el colchón sin llevarle el apunte a sus protestas de que se vaya al sillon.

La verdad quería dormir, por eso tiro de su saco, de la corbata, de la camisa y de los pantalones con los zapatos incluidos dejándolo cómodo para seguir durmiendo y lo cubrió con la sabana.

El se recostó del otro lado, por suerte contaba con una cama doble ancho y no tenían que compartir el mismo espacio.

Cuando Sam se despertó tenia la cara pegada a la nuca de Dean, estaba abrazado a su espalda, desnudo o que es lo mismo solo con su ropa interior y eso lo dejo helado, ¿En que momento se desnudo? ¿Como es que estaba con Dean y donde estaba el? Miro intrigado la habitación, era elegante en tonos marones oscuros grises y cremas, los muebles eran modernos y algo fríos pero la vista de la ciudad era impresionante.

Camino por el departamento tratando de apartar la nube en su cabeza, viendo una lampara tirada en el piso completamente rota y junto a la puerta las llaves del impala y las de Dean, recuerda su conversación, cuando la camarera se quiso llevar a Dean al baño y este la rechazo, recuerda haber preguntado porque y la respuesta tan simple que lo dejo encantado, solo que no recuerda exactamente cuales fueron solo la sensación que le dejo.

Volvió a la habitación y miro la escena y le dolía algo la cabeza, tomo un vaso de agua, tenia el fin de semana libre el primero en unos meces de trabajo debido a la nueva administración, se metió en la cama preocupado, ocupando el lugar vació y se dio la vuelta mirando la pared, tenia esta duda de que si había pasado algo entre ellos pero el no podía decir que si o que no y cerro los ojos durmiendo nuevamente.

Cuando Dean lo despertó tenia un café con leche frente a su ojos, lo tomo sin siquiera levantarse y Dean salio del cuarto, miro el contenido, le dio un sorbo y sintió como el cuerpo le volvía a la vida, se sentó en la cama un segundo, le dio otro trago y escucho a Dean llamarlo.

- Ponte decente y ven a desayunar, hice tostadas pero no se con que te gustan...- soltó y se escucho como se vertía liquido en una taza.

- Ok...- el aun tenia dudas, dejo la taza en la mesa de luz, se puso los pantalones la camisa y tomo la taza.

No pensó en abrocharlos pero en realidad tenia bastante hambre como para prenderse un boton, al pasar pro la sala bebiendo de su taza, en el equipo de video vio la hora, eran las tres de la tarde y frunció el ceño, hacia años y años que no se levantaba tan tarde, con algo de inseguridad se metió en la cocina, miro a Dean que llevaba unos jeans super viejos y super gastados, con una simple camiseta azul, jamas le había visto así de informal, sin su traje, y no sabia que tenia el cuerpo tan tallado, los jeans parecían pegarse a su cuerpo de manera indecente y la camiseta le quedaba chica, dejo la taza y se abrocho los pantalones porque la verdad de repente sintió demasiado pudor.

- Sírvete...-

- Eh... ¿Dean?...-

- No lo se Ok... solo déjalo y no hablemos de ello...-

- ¿Eh? ¿Hablar de que?-

- De como demonios llegamos aquí o como es que te deje dormir en mi cama, de eso, solo come y calla ¿ok?-

- Ok...- la verdad no tenia ni idea de como o que había pasado y prefirió hacerle caso.