Samuel ha estado actuando raro desde que hablaron con Gordon, Dios, detesta a ese tipo, cree firmemente que los psicópatas entran a la agencia para ser psicópatas aprobados por el sistema, para matar y ser metidos en situaciones suicidas adrede por mero gusto. El solo quería hacer la diferencia, esa siempre fue su meta, ser el frente de batalla contra el crimen organizando y detener a psicópatas fuera del reglamento, claro.
Pero Gordon es un caso especial, a él le gusta saber que tiene poder sobre otras personas sobre toda situación, por un tiempo dejó que fuera así con el, dirigiéndolo en las misiones, acatando sus ordenes y obteniendo el único halago sincero que podría salir de la boca de ese hombre, incluso podía sentir lo enfermo que estaba cuando lo llamaba "el soldado perfecto" o cuando esa referencia se volvió mas personal... Empezó a palmearle el hombro cuando la misión salía bien y le felicitaba como si fuera un perro diciéndole buen soldado y en peor de los casos "mi soldadito perfecto", allí mismo se dio cuenta de ello, algo tarde, ya que solo le faltaba tirarle una croqueta de menta y lino como los que entrenan perros de búsqueda en la división quinta.
Pero ver la reacción de Sammy ante Gordon en la cafetería... como sin un contuviese un insulto demasiado fuerte le cerro la boca con dos palabras, mas la manera en como como lo defendió sin él pedirlo, le alegro, para él eso solo significaba que era preciada su amistad con el. Él siempre ha valorado a las personas con fuerte convicción de amistad y respeto, aquellas personas que no son adeptas a socializar pero que en medio de una situación jamás te dejan atrás o se lavan las manos cuando llega la oportunidad, simplemente leales.
Se sintió orgulloso, como si fuera algo que no podrían arrebatarle, algo que podría durar una vida entera sin perderse en medio del trajín diario, cree también que nunca había cenado tantas veces con la misma persona en... en realidad nunca ha cenado mas de dos veces con la misma persona sin sexo de por medio. Por lo que los últimos tres meses han sido un gozo para el, las salidas al bar o despertar a Sam cuando se queda durmiendo en su sofá y desayunan juntos pasando la resaca a la par, también le gusta.
Pero desde el día anterior algo no va bien, Sam está algo callado y le mira de manera retraída, casi apenada, en ráfagas que solo él podría notar, además si el chico fuera mas expresivo tendría cartelitos de lo que le pasa en la frente como post-it, o una flecha luminiscente señalándole a él como el foco de sus nervios, porque sabe a la perfección que el tema que lo tiene nervioso es su presencia.
Se nota mas aun cuando se levanta de su silla y va por los expedientes a ingresar al escritorio del pelilargo, lo nota en como deja de respirar por momentos y suelta el aire muy pero muy lentamente. Solo espera que no fuera sobre lo de aquella noche que él no recuerda, debería decirle que fue él el que le desvistió pero sabe que le preguntara por qué y la verdad no tiene una respuesta factible, algo creíble sin rallar en lo extraño, porque él aun se pregunta porque lo hizo, por qué se contuvo de patearle el culo al profanar su cama...
Prefiere solo estar atento, por si la cosa empeora y tenga que aclarar algo antes de que se embarre mas, entonces, solo entonces, indagará. Se relaja con ese pensamiento al volver a su escritorio, aun tiene cuatro horas por delante para ir a la cafetería.
Sam hace acopio de su fuerza de voluntad para dejar las cosas atrás, en especial la sensación de ese sueño que le costó llegar tarde porque no lo podía apartar de su mente y no podía bajarse la erección ni con agua helada. En sus horas libres y sin Dean alrededor empezó a mirar series de televisión, a aprender a hornear las galletas que venden en la cafetería de la planta 15 solo para mantener su mente ocupada, pero aun así se le queman o saben a rayos porque se distrae, porque el productor de tales pensamientos, sigue caminando como si nada a su alrededor y llamándole Sammy cariñosamente en cada tono que usa para pronunciar su nombre. Hace de todo con tal de no pensar mas en ese sueño la mayor parte del tiempo fallando y le toma alrededor de cinco días hacer eso, cena con Dean sin tensarse, esa ultima noche la incomodidad parece diluirse y se despide de el en el pórtico de la casa con una gran sonrisa.
Suspira al entrar, sintiendo que al fin puede controlarse y no estar completamente acartonado con la presencia del agente o su voz diciéndole Sammy por todo.
Para acabar de empeorarlo todo, al día siguiente, llega al trabajo y Gordon está allí, esperándole, este lo saluda cordial, gran sonrisa, mano en el aire la otra en el bolsillo, como si le conociera de siempre, pero él le ignora caminando directamente hasta las instalaciones superfluas de la colmena. Walker habla y habla mas que nada de trabajo, de algo llamada S.h.i.l.d., pero él no quiere saber poniéndose más nervioso, el guarda secretos no los divulga y es cuando Gordon le amenaza, deteniendo su paso con una mirada vacía y demasiado elocuente.
Lo que le dice y con la seriedad en que lo dice lo deja perplejo, le roba el aliento, repite sus palabras amenazándolo, diciéndole que si llega a saber que él dijo algo de lo que le contó, lo hundirá hasta el cuello en mierda, sabe de lo que habla, está tan seguro de ello como si lo hubiera hecho mas de una vez. Él no le responde ni le mira mas, se mete en el ascensor lo mas rápido que puede, solo que Gordon le sigue y él no quiere verle ni escucharle, toma su auriculares y se los coloca a todo volumen para no saber mas de él.
Pero ese sujeto esta empeñado en decirle todos y cada uno de los secretos de su unidad, cosa completamente prohibida, ninguna sección debe saber lo que hace alguna otra sección o unidad de la agencia. Sam sabe que es lo que hacen cuando lo ingresan a la computadora sin nombres, sin códigos o identificación visual, solo, cuando sale del elevador y Gordon se marcha con el mismo, respira hondo y agitado por las barbaridades que dijo que hizo con Dean.
Mira la puerta de entrada con todo su intrincado sistema de seguridad delimitando la entrada de cualquier otro agente ajeno a esa planta, mira su reloj, se saca los audífonos apagando la música, se toma un momento para estar presentable y entrar al archivo.
Es cuando Dean le da un café sin mirarle y él no puede quitar sus ojos de su perfil revisando las donas, se lo queda mirando por unos incómodos cinco minutos antes de dejar su portafolios y beber del café que su amigo le tiende, pero Dean se da cuenta de ello.
- ¿Sammy… estas bien?- Dean le mira preocupado, es muy probable que lo que dijo Gordon si haya pasado, entrenaron a Dean en técnicas secretas, le enseñaron a ser la sombra que vendrá por ti si eres un peligro para la nación, sin rastro, sin marca alguna que indique quien o que fue, pero nada de eso le preocupa cuando escucha la preocupación en sus palabras y en su rostro.
- Si... solo, no tuve buena noche...- deja su café en la punta del escritorio y se sienta despejado su zona de trabajo para desayunar más cómodo.
- Te dije que ese helado doble de chocolate, con caramelo y chispas de chocolate mas todas esas almendras no te harían bien...- le pasa una galleta de avena y al morderla sonríe porque son de vainilla, le encanta la vainilla y Dean lo ha notado.
- Si pero me gusta el helado...- rezonga recuperando un poco la sonrisa perdida hace unos momentos.
- Y a mi pero no me arruino el estomago y la noche solo por ello...- Dean se sienta con una galleta en la boca dispuesto a empezar a trabajar.
- Que puedo decir, soy débil...- solo junta su hombros y a Dean le molesta eso y con un un puño cerrado en la mesa le responde.
- ¡No lo eres! eres cabezota que es diferente...- Sammy se sonríe muy grande y aliviado sin querer evitarlo, esta seguro allí en el piso 51 con Dean a su lado, lo demás no importa, al diablo con Gordon no es el fin del mundo...
- ¿Porque me sonríes así?- Dean apoya su codo en el escritorio y le mira con los ojos achicados tratando de entrever entre líneas.
- ¿Así como?-
- Como si fuera el helado de chocolate de anoche...- la cara sería solo le hace reír más.
- ¿Estaba sonriendo mientras me comía el helado?- y bebe de su café sin siquiera perder un centímetro de sonrisa en su expresión y aparta papeles de su mesa ordenándolos con la otra mano.
- Si como un maniático, justo como ahora...- lo mira mal, porque no puede descifrar el porqué de ese gesto y es muy temprano para descubrir alguna manía geek del chico.
- Dean..-
- Que...-
- Solo estoy feliz...- y eso descoloca por completo al agente, preguntándose si es feliz por estar enterrado de papeles o por estar enterrado en papeles con él justo a su lado.
No pregunta el porqué, solo le mira unos segundos antes de beber más de su café y seguir trabajando tratando de ignorar la felicidad del otro por razones incomprensibles para él. Pasa horas metiendo números, fechas, nombres e informes, pensando entre todo el tipeo, cual era el motivo de dicha felicidad tratando de entenderlo, dificultándole el poder concentrarse como se debe en lo que hace a lo cual solo le suma el tener que revisar dos veces lo que escribe.
Al salir de trabajar están discutiendo a que bar ir cuando ven al impala con las cuatro llantas rebanadas con saña, el corazón de Sam se detiene y mira atónito el estado del auto, Dean solo corre al mismo y putea a los cuatro vientos que le cortaron las piernas a su bebe, revoleando el portafolios contra su camioneta que desde hace un mes estaciona junto al auto de Sam.
Sammy se pasa la mano por el cabello lentamente tirando de el hacia atrás mientras mira el daño, Dean le mira y sopesa lo que esta sintiendo Sam en ese momento, sabe que el auto es importante para él mas por ser un regalo de su tío cuando entró al FBI, incluso lo es para el mismo y no es su auto... se le acerca y le da una palmada en la espalda llamando su atención.
- Ven te llevo a casa... la noche de tragos se suspende.- le dice tratan de aminorar las cosas.
Pero Sam no dice nada, no se queja, no especula sobre lo sucedido, simplemente no dice nada y eso no es normal en el, solo se sube a su camioneta y pone la radio para mantener las distancias.
Dean lo mira extrañado por le rabillo del ojo, puede ver claramente que esta pensando en cómo averiguar que fue lo que paso, pero un cambio en la postura del hombre en el asiento del copiloto lo desconcierta un poco, Sam esta enfocado en la guantera, la mira como si fuera la razón de todos su males y tuviera que descifrar como abrirla.
Es cuando golpea el volante del coche porque Sam sabe quien fue, el o la que hizo eso y no planea decírselo, eso lo enfurece. Sam le mira con esa cara de perrito regañado hundiéndose en el asiento de cuero cuando siente el golpe en el volante, pero tampoco dice nada, odia eso, odia que cuando mas le tiene que decir las cosas... cuando mas debería confiar en él y decirle lo que esta pasando, él se calla, no dice por qué o que es lo que lo aqueja, siempre se tiene que enterar siguiéndole a algún lado, indagando mas de la cuenta por mas que él no quiere ser entrometido.
Pero lo deja estar, se muerde el interior de su mejilla con furia, le molesta de sobremanera que se guarde cosas y él no es el mas indicado para sacar eso a relucir ahora, piensa mientras respira hondo caminó a la granja que tal vez mañana cuando Sam se tranquilice y analice bien las cosas le diga que es lo que cruza por su cabeza o por qué su impala terminó de ese modo.
Las desgracias parecen seguirlo, una tras otra le suceden a Sam y Dean aun no sabe que sucede porque Wesson no habré su boca, lo confrontó dos veces esa semana y en ninguna oportunidad pudo sacarle por si o por no que es lo que esta pasando, lo del impala fue una advertencia eso es claro por donde se lo mire, pero quedarse sin gasolina en medio de la nada y tener que ir a buscarlo no lo es, que el dinero de su cuenta bancaria desaparezca misteriosamente y el hacker de hackers no pueda encontrarla por ningún lado tampoco es coincidencia, que le lleguen por correo pedazos de animales tampoco y Dean esta hasta la coronilla de ello, por lo cual ha dejado de hablarle.
Solo cruzan palabras extremamente necesarias y de trabajo, tiene dos semanas de no ir a su casa a cenar o de ir al bar, cada noche que llega a su casa y esta todo en silencio y sin luz, rompe algo por pura impotencia, porque Sam se le ve a la legua que algo le aqueja, le pone esos ojos culpables y baja la cabeza sin decir nada y lo esta volviendo loco.
Al día siguiente el castaño aparece todo golpeado, con un ojo morado, la boca rota, la ceja cortada y ya no lo soporta mas y se va de la oficina embalado pisando tan fuerte en su enojo que sus pasos hacia gran alboroto por los pasillos, fue hasta donde la tal Ruby trabaja, en el piso 15, abre la puerta de su oficina de una patada asustándola y le habla tranquilamente mientras ella no saca sus ojos marrones de el sorprendidos, discuten por alrededor de una hora hasta que ella se cansa de que no la escuche se mete al computador centrar y busca de los que esta hablando Smith, rastreando con un identificador facial al agente Wesson esas dos semanas.
Ella refuerza sus palabras que de no tiene interés en ese tipo de acoso, que lo que podía querer de Wesson ya lo tenía y estaba en el puesto que deseaba, Dean miró, no demostró escucharla ni aceptar su palabra solo miraba las pantallas y las imágenes de las cámaras que corrían veloces buscando al agente en cuestión y se acercó mas a ella cuando al hallar a su amigo, vio a Gordon destrozar las ruedas del impala con un cuchillo militar de 25 centímetros con el filo aserrado.
Ruby levanta el tubo del teléfono rápidamente al ver las siguientes escenas, a Gordon persiguiendo a Sam como si charlaran y lo nervioso que se ponía el alto mientras este le seguía -es tan fácil leer sus expresiones-, también rastreó a Gordon y como le roba la gasolina o como lo arrastra con otro grupo de hombres a una camioneta y lo golpea la noche anterior, tiene que notificar de este comportamiento al jefe de seguridad pero Dean le corta la comunicación, sin apartar su mano del aparato y sin mirarle a la cara.
La mujer retira su cabellera lacia de su rostro colocándola detrás el oído, mientras le mira con detenimiento, es claro como el agua que ese hombre se preocupa por Wesson. Ella sabe que son compañeros hace dos años pero solo se relacionan hace tres meses y semanas, ella no es tonta, fue ella misma la que dejó pasar el hackeo de la central solo para cambiar las instalaciones de lo archivos.
Pero cuando Dean se marcha diciendo que eso lo arregla él, el corazón le late deprisa con esa frase, era mucha la culpa que le aquejo esos dos años, su salud decayó estrepitosamente por ello, pues su dolencia era psicológica. Ella no podía ser tan dañina solo por un puesto, como le enseñaron que se movía el mundo en esa agencia, por eso cuando supo que Sam tenía un amigo en su lugar de trabajo, investigo a Smith hasta el cansancio, ahora solo se relaja en su asiento y llama por teléfono a mantenimiento para que le arreglen la puerta que Dean a sacado de su lugar en medio de su cabreo.
Se pregunta como hará para manejar esto... y espera que fuera dentro de la agencia donde las cámaras lo ven todo.
Sam tiene mucho dolor en el rostro y las costillas, suspira agobiado cuando ve a Dean marcharse furioso con él, pero no hay nada que pueda hacer. Gordon convenció a su unidad de que él estaba hackeando sus archivos para exponerlos y extorsionarlos, por lo cual lo han estado visitado continuamente en la granja, pero anoche lo sorprendieron todos juntos cuando lo metieron a la camioneta y lo golpearon los cinco, Gordon solo miraba mientras le decía que será mejor que no hable porque la próxima no será tan benevolente.
Lo tiene acorralado, le dio tanta información sobre su unidad y lo amenazó con que le haría la vida imposible si decía algo y luego le dio una muestra de lo que podía hacer. Esta asustado, él es un cibernauta, no tomó el entrenamiento de soldado especializado, solo una o dos clases de defensa personal las cuales no salieron muy bien, nada del otro mundo.
Se refresca el rostro con un paño frio y algo de hielo de la pequeña nevera de la oficina, se mira en la pantalla tratando de bajar la hinchazón, si le dice algo a Dean, le romperán las manos. Otro hombre de la unidad de Gordon le dijo entre goles que mataría a su amigo Smith si hablaba, todos y cada uno de esa unidad lo amenazaron de diversas maneras. No entiende como personas tan torcidas trabajan allí, se supone que hacen perfiles psicológicos cada dos meses, pero como no pasar por alto a gente así, si les enseñan como engañar hasta a sus propias madres o controlar cada impulso en plena tortura.
Se siente atrapado, Dean vuelve y se sienta en su mesa poniéndose a teclear, su rostro esta tan reacio como el primer día que le conoció y eso le duele mas que lo golpes que le palpitan en el cuerpo, el día pasa tan lento que no parece acabar nunca y al salir Dean lo hace por la entrada norte, solo se va por su vieja ruta dejándolo solo a la hora de salir.
Él sabe que está solo, su tío murió, sus padres no le quisieron y ahora el único amigo que tiene pende de un hilo que el no hizo. Se siente solo y perdido, Gordon lo envolvió con una telaraña y lentamente con todo su veneno lo esta mancillando por todos los flancos. Con los nudillos lastimados trata de meter la llave en la cerradura del impala pero esta no ingresa, mira mas de cerca y alguien metió pegamento en la hendidura, suspira cansado, el continuo acoso le doblega de a poco, se recarga con los brazos cruzados sobre el techo del impala, la verdad quiere ponerse a llorar, pero la voz divertida del otro hombre lo hace voltear repetidamente.
- Oh... ¿Que pasa Sammy? ¿Vas a llorar?- Gordon se le acerca mientras se agarra el estomago con un mano riéndose de él.
- ¿Porque estas haciendo esto?... no lo entiendo...- le replica, tiene la garganta cerrada y preferiría poder molerlo a golpes, pero sabe que si le toca o le dice algo agresivo los tendrá a todos en su casa de nuevo.
- Por qué crees...- esta a solo un paso de él mirándole con cara de loco.
- No lo se, porque estas loco...- Sam se muerde la lengua tal ve no debió decir eso...
- ¡EH! Niño, cuidado... ya sabes de lo que soy capaz, además no me gustas, no eres como yo, no eres como Dean, y no me gusta que tengas amistad con el... me enferma verlo salir de tu casa contento, me enferma verles reírse en ese bar de cuarta como gente normal...- Sam frunce el ceño, entendiendo eso como una venganza por celos.
- ¿Estas celoso?- su replica es incrédula y le parece tan estúpida que todo lo pasado parece una mala broma.
- ¡No son celos!- grita hundiendo su dedo en su hombro donde tiene un corte que Gordon hizo, mientras Sam se retuerce un poco.- Él es el soldado perfecto, pero se rebeló y tuve que hundirlo... pero eso no quita que me necesita, él es un asesino a sangre fría y no tu osito de peluche... así que entérate... el pronto volverá a mi unidad y estará bajo mis ordenes o quemaré tu granjita y después te quemare vivo a ti...- lo dice como si fuera un cuento de hadas, su pronunciación jocosa y divertida le hiela la sangre, la violencia y la manera en que se ve a través de su ojos negros como disfruta con todo eso, le corta la respiración.
Es cuando el sonido de una escopeta suena y él se agacha al escuchar otro disparo, no puede evitar el estar con sus manos sobre los oídos con los ojos cerrados, las armas y las computadoras no se mezclan, no con el de por medio al menos, escucha los pasos sobre la grava acercarse y voltea a ver quien fue...
Respira a toda velocidad cuando ve a Gordon en el piso quejándose cuando gira los primeros centímetros, rota mas, mira mas allá y ve las piernas arqueadas de Dean, cargando la escopeta recortada entre sus manos, su rostro no tiene expresión alguna ni sus ojos color alguno, solo es una sombra oscura mientras mira al hombre tendido en el piso, apunta y esta por presionar el gatillo cuando el grita su nombre.
- ¡Dean detente no lo mates!-
- No voy a matarlo...- le dice sin mas, calmado, descolocándolo, pero luego lo mira como siempre lo hace, sin esa mascara de piedra que se pone con otras personas y sus ojos vuelven a ser verdes y brillantes, solo que vuelve a disparar.- ...Es roca de sal, no lo matará pero duele como el demonio...- Sam mira la pierna y el pecho de Gordon cubierto por manchas de sangre que crecen en la tela.
- Pensé... que te habías ido.- murmuró bajito y poco a poco se incorpora apoyándose en el auto negro.- Esto no esta bien Dean, él podría...- intenta decirle lo que pasara si lo hiere mas, pero Dean levanta su mano y lo interrumpe.
- El será arrestado Sammy, reveló asuntos internos de S.H.I.E.L. y confesó mas de cincuenta asesinatos fuera del reglamento y por mano propia junto a toda su unidad, estos ya fueron dados de baja, dos de ellos se dieron a la fuga y una unidad de marines los están siguiendo... - Wesson esta anonadado. Boquea tratando de decir lo que su estado le permite pensar.
- Cómo, me refiero...- y Sam nota como agentes se acercan a ellos y toman a Gordon que en un quejido agudo es arrastrado dentro de la central.
- ¿Cómo lo supe? En realidad me sospechaba algo, cuando estas muy callado algo "siempre" anda mal, pensé que era Ruby... sabes, pensé que seguía metiéndose contigo, pero cuando ella me mostró tus últimos movimientos por la agencia y Gordon siguiéndote por todos lados, destrozando a bebe, pues supe bien lo que tenía que hacer...- Dean se acercó a él y a Sam le temblaban las piernas.
- Lo siento... no sabía que hacer...- la congoja se apoderaba de él y sus ojos se hacían mas y mas acuosos.
- Sammy, la próxima vez y esperó que no la haya, tienes que decirme lo que pasa... solo pídeme ayuda, tu no te entrenaste para estas cosas, yo si... y aunque suene cursi y no quiera decirlo en voz alta...- mira a su alrededor verificando que no haya mas agentes.- Yo puedo cuidarte ¿ok? Tienes que confiar en mi... la agencia no es un parque donde puedes despreocuparte y ya. - Sam mira sus inmensos ojos verdes y no pude evitar sentirse un estúpido
Sam dio un paso hacia su compañero muy lento, que Dean observo desconfiado y lo abrazó con toda su fuerza de repente largándose a llorar sin poder evitarlo, el cuerpo le temblaba y en el oído de Dean murmuraba que había estado tan aterrado, que había tenido mucho miedo a lo que le pudieran hacer, Dean apretó los dientes percatándose del significado genuino del silencio de Wesson y con el brazo libre, con el que no sostenía la escopeta a un costado, lo sostuvo un raro mientras se desahogaba.
Dean no lo llevo a su casa esa noche, lo llevo a su departamento, el auto como la granja serian inspeccionadas junto a todas las grabaciones para recaudar evidencias, y tener los fundamentos necesarios para acusar a toda la unidad y a Gordon. Dean lo cuido hasta que se durmió en su cama, sentado a los pies de la misma en la oscuridad, le vio dormir mientras pensaba en lo que el chico había pasado por miedo a perderle, a perder su casa, sintiendo el hostigamiento continuo de ese bastardo, dos semanas en las que no hablaron, Dean por terco y Sammy por temor.
Se metió en baño cansado refregándose con fuerza el rostro, se dio una ducha muy larga tratando de relajarse y se fue a dormir, se metió en la cama del lado libre que generalmente usa siempre y trato de cerrar los ojos, pero la voz de Sam lo hizo voltear en la cama y mirarle.
- Dean...-
- Sammy pensé que ya te habías dormido...-
- Tengo el sueño ligero...-
- Pues duérmete, ha sido un día largo.- Dean se volteo dándole la espalda y tirándole tierra encima al hecho de que estaban en al misma cama.
- ¿Eres un asesino? - preguntó y Dean abrió los ojos con el tono pequeño en que dijo eso, el hombre a menos de medio metro.- Sabes, eso no me importa, todo lo que dijo Gordon...- siguió murmurando y Dean podía escuchar como acomodaba la almohada debajo de su cabeza colando las manos por debajo de la misma.
- Lo tendrás que declarar mañana ahora duérmete...- sentenció, no quería escuchar lo que el opinaba de ello.
- Tu escuchaste... fuera me refiero...- solo que Sammy no quería callarse y dejar la conversación para después.
- Sam, me entrenaron así ¿Ok? Tengo habilidad para separar mi persona del trabajo, fuera cual fuese en trabajo. Y no, no soy tu oso de peluche así que duérmete...- ya estaba empezando a enojarse y cerro los ojos con fuerza obligándose a dormir.
- Dean...- le llamó de nuevo.
- ¡QUE!- le gritó ya exasperado.
- Tuve un sueño...-
- Que bonito, ahora haz el favor de dormirte ¿Quieres? Antes de que te haga dormir a la fuerza...- ya estaba gruñendo y al mas joven le hacia gracia.
- Ok, solo quería decirte que estuviste en él...- Dean se quedo un segundo tan quieto que los músculos de su cuerpo se quejaron, sintió como Sam se daba la vuelta en la cama alejándose y se tapaba para dormirse, parpadeó luego de poder recuperar su movilidad y se le clavó en la mente esas palabras, ¿Que clase de sueño fue ese y que hacia él allí?.
El no pudo dormir en toda la noche después de semejante información o la escasez de ella, en la mañana a primera hora asuntos internos golpeaba a su puerta y se llevaban a Wesson sin desayunar lo cual le molesto mucho pero Sam saludó con una sonrisa a su mano en alto a uno de ellos un tal Chad Lindbergh. Desde ese momento no vio a Sam por mas de dos semanas donde lo tuvieron declarando y bajo custodia federal, yendo a juicios mantenerlo bajo protección todo el tiempo, su casa era impenetrable, llena de agentes y supo que por allí no estaba, el impala estaba en el granero y mas de cuatro hombres lo esculcaban de trompa a cola, lo peor es que él se sentía violado solo por ver eso de lejos.
Cuando por fin vio a Sam en el trabajo se sorprendió, el gigante se lanzo sobre él, estrujándolo con toda esa energía que desprendía y diciéndole lo mucho que lo había extrañado apenas él se volteo para ver quien era el que ingresaba en las oficinas. Terminó con el culo apoyado en su escritorio y con el gigante que no le soltaba el cuello por nada el mundo, casi estrangulándolo, se le cruza por la cabeza lo último que Sam le dijo esa noche y se siente algo incómodo apartarlo de él para mirarle con reproche por tanta muestra de cariño.
Solo que Wesson lo mira sonriente sin importarle en lo más mínimo su cabreo, contándole todo lo que hizo esas semanas sin parar o respirar: que su casa es un desastre, que no tiene ningunas de sus laptops y que tendrá que compra otras, que solo le devolvieron algunas películas que le gustaban y las fotos que tenía con Bobby.
Que le destrozaron muebles, paredes y que tendría que comprar todo nuevo, el solo acoto que eso era procedimiento normal para ver si ocultaba algo en la casa pero Sam estaba mas limpio que el trigo. Lo cual le extrañó de repente que no supieran el cambio de formato de su piso y como lo trasformo en un una sola oficina y no en dos.
