Volviendo al ritmo de trabajo Sam no paraba de hablar y el de escuchar, solo se callaba cuando el respondía algo o le pedía encarecidamente algo de silencio, ese primer día fueron a un bar a festejar su regreso, el encarcelamiento de Gordon en una prisión especial de máxima seguridad y bajo mil cerrojos.
Todo marchaba bien, el impala también había sufrido daños en la inspección pero al menos podría meterle mano a la tapicería y todo el motor como había querido después de colocar bien el carburador, aquel primer fin de semana, las cervezas y la música llenaban el bar, Sam se sacó el sacó y aflojo la corbata señal de que ya estaba pasado de copas, pero ver esa gigantesca sonrisa le impidió decirle que aminorara el paso.
En esos momentos, con varias cervezas encima y perdiendo la inhibición de preguntar aquello que quería preguntar desde hace rato, pero no sabía que tan borracho estaba en realidad o en que nivel de alcohol tenía Sammy. La camarera pasó por su lado acariciando su brazo y el la miró con un lave sonrisa pero el vaso de Sam golpeo la mesa con violencia llamando su atención y haciendo huir a la camarera.
- Que pasa Sammy...- apoya sus codos en la mesa para tratar de escucharlo en el bullicio de la gente que les rodea.
- ¡Estoy harto de este bar! ¡Deberíamos irnos ya...!- dijo poniéndose su sacó nuevamente a cinco minutos de sacárselo enfadado como un niño y Dean le miró mas atentamente la ofuscación en el.
- ¡Eh! ¡Eh! ¿Que pasa? ¿Porque te enojaste así?...- le preguntó haciéndolo sentar a su lado para mirarle bien esa expresión de capricho que tenía en la cara.
- No estoy enojado, solo que me molesta... soberanamente, que cada camarera que se pasa por esta mesa te pone las manos encima como si fueras un gato.- protesta cruzándose de brazos con un puchero enorme en sus labios y Dean abre grande sus ojos alzando sus cejas ante semejante muestra de celos por su persona, sintiéndose extrañamente halagado.
- ¿Estas celoso?- lo suelta, no lo piensa porque ve que Sam esta borracho y él también tiene algo subida a la cabeza tanta cerveza.
- ¡Nooooo...! ¿Pero es realmente necesario que te soben cada vez que pasan? Y no es una, sino todas las que trabajan aquí, ¡Las ocho! Dean es, es, no me gusta ¡Ok!- protesta, deja de mirarle con furia, y es una furia que no había visto jamás en ese rostro aniñado.
- Sammy esos son celos...- lo dice suavemente sin poder creer en realidad todo lo que sus oídos captan.
- No... No lo son...- mira al otro lado evitando su mirada y se da cuenta de lo que hace un poco tarde.- Perdón, no es de mi incumbencia, la verdad... no se, si quieres salir con ellas no importa me voy a tomar un taxi ya tome demasiado...- dice levantándose de la silla y Dean se siente mareado, no esta seguro de lo que todo eso le hizo sentir o como reaccionar, solo que no puede evita seguirlo cuando lo ve desaparecer entre tanta gente.
Ese bar, que generalmente no esta tan lleno esta hasta el tope de gente, tal vez es porque es viernes, tal ves es porque es el día de San Patricio y todos están vestidos de verde, pero le cuesta un mundo alcanzar a Sam, solo cuando toma al alto del hombro de su sacó y este lo mira confundido con cara triste es que necesita sacarlo de allí ya mismo. No sale del bar por la puerta de enfrente porque la gente solo sigue entrando y pidiendo más alcohol, se dirige a la puerta de atrás cuando su agarre se pierde y voltea a ver donde se quedó Sammy.
Solo que el alto esta justo detrás de él y cuando la gente se interpone entre ellos empujando su cuerpos lejos como las olas del mar, el chico solo lo toma de la mano en un intentó de no alejarse demasiado, el ruido del lugar es cada vez mas alto y mas estridente, los murmullos continuo y la música se atenúan apenas cuando salen por la puerta trasera y están solos en el callejón a media luz, puede sentir que no era la música la que hacia temblar su cuerpo ahora, con el fresco aire pegándole en el rostro.
Tomados aun de la mano Dean mira a su alrededor sintiendo los dedos largos entrelazase con los suyos en un movimiento muy leve, le mira en el momento que Wesson apretó su mano en la suya, solo que se topa con el metro noventa y tantos azorado, con la cabeza gacha, mirando el piso y el único contacto que tiene con él es el de su mano entre sus dedos, traga con fuerza que lastima, porque lo que siente no lo había sentido antes, la vergüenza con la que Sam le atrae, poniendo cada nervio y percepción sobre el chico se siente muy bien, le encanta, puede que sea el exceso de alcohol pero solo puede acercarse a él y todo es como si fuera en cámara lenta.
Con las puntas de los zapatos de ambos tocándose, le aparta el cabello de la cara con su mano libre, observa que Sam tiene los ojos cerrados fuertemente y las mejillas completamente rojas, solo eso dispara un latido en su pecho, porque la verdad para ser un hombre tan grande como Sam, es condenadamente adorable, atractivo, sincero e inocente en cada cosa que hace, tan diferente a él que ha hecho cosas de las que jamás cree perdonarse pero solo puede apartarlas con la palabra "trabajo encubierto" y la frase "eso jamás paso, porque jamás estuve allí".
Pega su frente a la de él, mientras que espera que Sammy se calme, son unos cuanto minutos entre el fuerte sonido del interior del bar antes de notar que Sam le mira y abre sus ojos esperando ver los suyos, los cuales están completamente almendrados completamente tímidos de un marrón tan claro y cristalino que puede saber lo que pasa por su mente, la mirada mas dulce que jamás haya visto y el poseedor de ella empieza a hacer huecos muy grandes en sus muros como para no notarlo o ignorarlo.
- Quiero preguntar algo...- le dice esperando que no parte la mirada de él.
- ¿Qué?-le dice con esa inocencia de la cual se hará adicto si continua así.
- ¿Qué fue lo que soñaste conmigo? - Sam abre los ojos completamente y el rojo se apodera de toda su cara, Dean mira cada rincón de su piel notando como su rubor llega hasta sus orejas y su cuello y el más joven aparta la mirada mas que avergonzado, completamente azorado por ese sueño que tuvo.
- Yo, yo...- Sam no puede decirlo, sólo, no puede. Aquella noche se sentía tan seguro que creyó que podía decirlo sin tapujos pero ahora, ahora se sentía completamente nervioso e incapaz de decir lo que soñó aquella vez.
Va a levantar la mirada, decirle que lo siente pero que no era nada importante, solo que lo había extrañado mucho esas dos semanas que no se hablaron, cuando la sorpresiva cercanía le roba las palabra y Dean le roba un beso, es corto solo un roce, acariciando sus labios y le mira: le mira porque debe estar soñado otra vez con él. Parpadea mas cuando Dean le mira, le sonríe y lo abraza tan cálido que se da cuenta que esta perdido por ese hombre. Le devuelve el abrazo y entierra su rostro en su cuello oliendo la colonia y el humo del local del que salieron.
Poco después estaban en un taxi. Sam se había quedado del otro lado de la butaca y él no podía dejar de mirarle, el castaño estaba perdido en el caminó, mirando por la ventanilla, pensando quien sabe que cosas. Él, por otro lado, lo abrazó tanto y disfrutó tanto de ese cariño que se le hacía ajeno a su vida que al separarse y decirle que tomarían el taxi juntos, no notó que lo dejó de tocar, que sus manos se separaron y que Sam tomó distancia de él, hasta el momento en que llegaban a su departamento.
El silencio le incomodó, Sammy no le miraba, le hacía sentir como si hubiera hecho algo malo.
Quería decirle que todo estaba bien, que no estaba enojado o molesto o lo que fuese que estuviera pensando y qué lo tenía así, era tonto pero salieron del elevador y Sam estaba un paso detrás de él, con las manos en los bolsillo y lo puños apretados, lo cual se notaba demasiado en la fina tela de vestir del traje azul oscuro.
Abrió la puerta y el pequeño entró, él la cerró como de costumbre con llave y cerrojo, solo una manía, cuando vio a Sam recostarse pesadamente en el sillón y envolverse en la manta que desde hace ya cuatro meses reposa en el respaldar dándole calidez a su frio hogar.
Dean camina lentamente a su cuarto, quitándose el sacó y la corbata, lanzándolas a la silla frente a su cama cuando entra a su habitación. Tiene esta sensación estática en el cuerpo, esta sensación de no estar parado sobre el piso y la ropa, que es poca, le raspe desagradablemente.
Tal vez es solo su imaginación o la cantidad tonta de alcohol, es mas interno cuando percibe sus latidos como piedras cayendo dentro de un estanque, frunce el ceño tratando de comprender qué paso, qué hizo mal.
Desabrocha su cinturón se quita los zapatos, esa noche se parece a todas las anteriores, él en su cama... Sam durmiendo en el sofá, el silencio y la distancia donde debe estar, entre ellos, sin embargo el antiguo agente de operaciones encubiertas no se siente bien como solía estarlo, la molestia de Sam por su coqueteo con las camareras, los celos, no encajan en esa distancia automática, se quita la camisa y se pone el piyama en la oscuridad, de memoria...
Si supiera que decir o qué hacer. En toda su vida le han celado o demandado su completa atención. Se mete en la cama soltando un largo suspiro que cree ha resonado en todo el departamento pero aun esta tratando descifrar que pasó.
Aunque Dean, en realidad, no sabe lo que quiere o lo que quiere Sam, no esta seguro de lo que esta pasando ahora por la cabeza de ninguno de los dos, solo tiene esta duda en la cabeza, este sentimiento de que debería estar en otro sitio...
Pero todo el hilo de sus pensamientos se pierde cuando la manta marrón cacao se levanta como un globo y algo enorme se arrastra debajo de ella hasta él. El pecoso frunce el ceño y sus dedos están tocando la mágnum debajo de su almohada cuando el flequillo despeinado de Sam aparece por el borde de la manta y un brillito en los ojos rasgados a través del cabello castaño le roba el aliento.
- ¿Sammy que haces? ¿Por qué entras a la cama así?- murmura como si alguien mas pudiera escucharles y para Sam ya es buena señal que no le echara a patadas de allí.
- No sabía si estabas dormido...-
- No puedo estar dormido solo con medio segundo de haber llegado de la calle Sam.-
- Perdona, te molesta... ¿Puedo dormir aquí? La sala no deja de dar vueltas...-
- Si vas a vomitar, por favor hazlo en el baño...- con una mano sobre los ojos solo espera que no le adorne la cama con sus jugos estomacales.
- No, estoy bien...- Sam muestra una sonrisa que solo se podría distinguir como buena o afable y él no quiere mirarle mas porque es condenadamente adictiva.
- Ok, buenas noches...- Dean se da la vuelta, le da la espalda, ni el entiende por qué, pero aun así lo hace.
- ¿Puedo contarte algo?- Sam quiere hablarle ahora, mas que nunca porque tiene que dejar de esconder lo que siente pero no sabe como expresarlo y por raro que suene estar allí le da valor para hacerlo.
- Pensé que querías dormir...- protesta porque está implícito en el que el molesten las cosas de por si, por mas que se haya acostumbrado a su tono de voz.
- ¿Puedo...?- vuelve a preguntar con el codo en la almohada y mirando por sobre el hombro por si le ve dormirse antes de decir algo.
- ¿Te quedarás en silencio después?- pregunta, trata de calmarse, de pensar detenidamente lo que esta permitiendo.
- Si.-
- Ok, tienes dos minutos.-
- Hace tres semanas atrás estaba investigando que paso la primera noche que tomamos juntos...-
- ¿¡Que!?- Dean se da la vuelta sentándose en la cama.- ¿Dijimos que dejaríamos eso como estaba no?- le mira con poca paciencia y todo el cabreo posible.
- Si pero yo no puedo, osea, lo que quiero decir... me refiero a que no puedo no saber algo de mi propia vida y dejarlo ir...- replico y la expresión que Smith podía llegar a ver en la oscuridad le dejó pensando.
- Pero...-
- Lo único que descubrí es que bebimos demasiado, nada mas...- Dean se ve enfadado y vuelve a acostarse dándole la espalda.
- Ok buenas noches...- Sam se muerde el labio viéndolo acomodarse enfadado tirando de las mantas cubriéndose por completo.
- No terminé...- masculla pensando que no lo ha escuchado, tensando su cuerpo por que no quiere echarse para atrás.
- ¿¡Qué mas puede haber Sam?!- Dean se da la vuelta con la cabeza en la almohada y le mira con la poca luz que entra de la ventana, los ojos de Sam brillan de nuevo.
- Esa misma noche tuve un sueño...- y Dean deja de respirar un segundo porque eso si quiere saberlo y porque no sabe con qué se va a encontrar, pero Sam no dice mas y deja caer su cabeza en la otra almohada esperando una reacción suya.
- ...Qué soñaste...- dice intranquilo pero soltando un tono de voz apacible. Sam se acerca a su rostro se acurruca junto a su hombro y su cabello le cubre un poco los ojos.
- Soñé que caía desde el techo a tu cama, era mi sueño regular... solo que esa vez, el lugar y la persona con que soñaba no eran las mismas, habían cambiado y no podía reconocer el lugar, o a la persona que se desvestía frente a mi, todo se veía como en esos cortometrajes que te muestran las imágenes en pinceladas, pinceladas que se mueven mostrando movimiento y quién estaba frente a mi era otro hombre, la verdad no entendí porque... ni porque se desvestía o porque me desvestía a mi, su rostro no era visible y no influía en mi para nada...- se mordió los labios antes de continuar y la pregunta de Smith le callo de sorpresa.
- ¿Como que era un sueño regular?-
- Era... regular, porque era una fantasía que tenía cuando era adolescente y una chica del colegio la cual me ignoraba por completo hacia lo mismo que este hombre...- se rio tontamente mientras lo decía y eso lo relajo un poco, no así a Dean cuando la palabra fantasía pesó mas que el resto.
- Se desvestía y te desvestía... Aja, ¿Ese es todo tu sueño?- Dean ruega porque así fuera todo, por que la cercanía, el aliento caliente y alcoholizado de Sam en su rostro le elevaba la temperatura del cuerpo de mala manera.
- No... El parecía querer hacer que reaccionara, me tocaba, me acariciaba...- Sam se ríe porque no puede creer que lo esté relatando por lo que baja su boca y apoya su nariz en el hombro de Dean sin percatarse siquiera de la reacción que el otro tiene por ello.
- Sam...- Dean quiere decirle que se detenga allí o la cabeza a va a explotarle del todo, desconectando su poco y alcoholizado raciocinio cuando el chico solo sigue.
- ¿Y podrías creer que nada? Ni una reacción cero, pero cuando su rostro empezó a aparecer, y se me hacia mas familiar, me ponía mas y mas nervioso...- su voz cae unos tonos haciéndose mas tenue.- Y casi me da un paro cardíaco cundo te vi allí... - los ojitos de Sam se alzan hacia el expectante de su peor semblante ante lo que dice y Dean ya no sabe si esta procesando lo que dice.
- Continúa, entonces entré y te patee el culo por usar mi cama para eso ¿verdad?- lo dice para molestarlo, para que suelte lo que tenga que soltar porque está muy caliente ya como para que le diga que no paso mas de eso.
- ¡NO!- le dice indignado.- ¡Eras tú el que trataba de seducirme y solo reaccioné cuando supe que eras...!- Dean lo calla, lo calla bloqueando su boca con la suya sosteniéndolo rudamente del cuello haciéndolo rotar en la cama, devorando su boca porque ya no soporta mas.
- Qué mas...- suelta en un jadeo, dejando un leve espacio entre sus labios, notando la falta de equilibrio sobre la piel, siendo más que torpe al tratar de arrancarle la ropa con la que se ha metido a la cama, notando hasta los zapatos reglamentarios en ella.
- Dean...- exhala, con sus ojos cerrados tratando de recordad por donde iba.- Tu me lamiste, me probaste entero y de repente estaba atado a la cama.- traga sintiendo como los dedos le arrebatan la camisa y la corbata, siendo hábiles con el cinturón que suena debajo de las ropas de cama.
- ¿Te gustó? ¿A pesar de ser un tío mas grande que tu? Que fue lo que sentiste Sammy...- le besa la comisura del labio intentando frenar tanto arrebato de su parte y para dejarle hablar.
- Yo... era nuevo, no me lo esperaba, solo me retuviste allí, excitándome... pero...- dijo y Dean le miró mientras le bajaba los pantalones apenas rosando su ingle con su pulgar.
- Qué...- le miró y había algo en ese sueño que no le había gustado a Wesson y se moría por saber que.
- Tú no me querías besar, me esquivabas todo el tiempo... y pensé, sentí que solo querías divertirte y no me podía negar porque de verdad lo estaba disfrutando mucho...- Dean lo miro, lo miró de verdad y el si estaba muy excitado por lo dicho, y si se moría de ganas de pasar esos momentos con el pero él no quería simplemente diversión.
- Para eso están las camareras Sammy y yo no suelo acostarme con tipos por diversión... no estoy al cien por ciento seguro de esto, pero es verdad que eres lo único que ocupa mi mente desde hace un tiempo y me disgusta, lo hace porque no se manejar lo que me provocan tus sonrisas o todos esos sentimientos que solo expresas incluso por mi, me gusto que me defendieras como lo hiciste aunque no lo necesitara, me gusta que no te importe qué hice antes de conocerte porque sabes que no soy solo eso, me haces sentir bien, me haces sentir una persona normal dentro de todo y no creo que nadie pueda hacer eso, o simplemente hacer que me interese por otra persona como lo hago contigo, simplemente me llama, el saber si estas bien, si comes... demonios raya la idiotez la manera en que no puedo dejar de preguntarme que pasa por tu cabeza... o por qué no me hablas cuando solo sabes hacer eso...- Sam le mira abrirse con el, le mira alucinado y completamente conectado a él, pudiendo sentir cada palabra, identificándose con ese hombre, sintiendo el pecho lleno de un calor hermoso y no puede dejar de sonreír omnisciente, notando que esta sentado .
- Dean... ¿que tan borracho estas...?- Dean se sonríe y vuelve sorprende a Wesson por ello, dientes bancos parejos y destellantes, pero las arruguitas al costado de su ojos, mientras pega su frente a la de él y se le acerca divertido, lo dejan sin aliento.
- No presiones niño... pero bastante como para decir esto, la verdad.- el rubio le besa una mejilla y el calor de ese beso se expande por toda su piel como las ondas en el agua cuando la tocas.
- En mi sueño...- Sam lo abraza con fuerza atrayendo a su pecho contra el suyo y pegándolos, ambos suspirando por el calor que sienten sobre la piel.
- Ajá...- y Dean se deja caer sobre el, pasando sus brazo por debajo de la nuca de Samuel.
- Tu dijiste que te lo pidiera...- Dean abre los ojos apenas y le mira.
- ¿Pedirme qué?- roza su nariz con la respingada contraria de un lado al otro.
- Pedirte que me hicieras el amor, porque ese sueño solo era sexo y yo no podía dejar de pensar en que faltaba algo y tu empezaste a susurrar eso y me desperté... y me caí de la cama.- murmura ocultándose en su cuello, porque francamente es vergonzoso.
- Me encantaría Sammy...- le besa el cuello y un quejidito que sale de Sam ensancha su sonrisa.- No suelo hacerlo, pero me gustaría romper esa costumbre contigo...- besa su hombro inspirando el aroma del cuello blanco de esa camisa a medio sacar y desliza sus manos por debajo de la tela acariciando la piel retirando lo que le impide tocarlo, recorre sus costados hasta las caderas que seguían semi cubiertas.
- Dios...- Dean puede percibir, tan claramente como el agua, como Sam se pone nervioso, mas aun cuando le baja mas los pantalones, ya no es apresurado y quiere hacerle lo que le pide porque ahora sabe cuanto le importa: demasiado como para no complacerlo.
Se apodera de su boca cuando Sam estira el cuello dejando caer su cabeza en la almohada, reacción única cuando su semi erección es liberada de los pantalones de vestir grises y esta toca su vientre, solo allí deja de sujetarle tan fuerte que no le dejaba moverse prácticamente.
Sentirlo así, besarle sin tapujo es realmente intoxicante, el sabor de su boca es tan distinto a cualquiera que haya probado antes, el cuerpo firme y fuerte, el calor intenso de los dos, todo, todo es completamente diferente y embriagante, pero por sobre todo es la razón de que sabe lo importante que es para el otro, es eso lo que lo impulsa a mecerse sobre Samuel, al que el otro no pueda contener los jadeos y el solo pueda gruñir de la manera en que se retuerce contra el, pidiendo mas fricción.
