Bno... Nuevo capi! Muxas gracias a todos x sus reviews! Espero les guste este... Y disculpen de verdad la demora! Es que me había quedado en blanco... Este capi lo he exo en un día de inspiración, y, a decir verdad, es algo confuso... Espero lo comprendan! Ahora he decidido poner la perspectiva de las cosas desde ambas chicas. Disfrútenlo!


- ¿Y bien?- Preguntó una chica castaña, con las manos en la cintura.- ¿Se piensan quedar ahí parados todo el día¿No tenemos clases, o qué?- La muchacha llevaba el cabello suelto, y le caía hasta la cintura en suaves ondas. Se había permitido maquillar un poco su rostro, algo de polvos faciales, brillo labial y rimel, y había acortado visiblemente la falda de su túnica. Frente a ella, dos chicos la observaban boquiabiertos, bloqueados por la sorpresa.

- Hermione… ¿Qué te has hecho?- Preguntó por fin Harry, recuperando el habla.

- Yo… Bueno, unos cuantos arreglos. Nada importante.- Contestó.

- Te ves muy bien.- Admitió el chico, sonrojándose.

- Si, si… Gracias. ¿Ya podemos irnos?- Los apresuró la muchacha, tomando su mochila y adelantándose a ellos, dejándolos plantados en medio de la sala común.

- ¿Qué diablos le ocurre¿Está en sus días o qué?- Susurró Ron, molesto.

- Pues… Luce muy linda.- Repitió Harry. Ron lo miró fijamente.

- Me gusta más cuando se porta linda también.- Musitó, y salió de la habitación detrás de la castaña, dando un portazo.

- Parece que ambos despertaron algo molestos hoy.- Dijo para sí el ojiverde al verse solo.


- Mmmmm… ¿Ya nos vamos a clases?- Preguntó tímidamente Cho, mirando a su amiga que se maquillaba en el baño.

- ¿Estas loca¿Piensas ir así a clases?- Le preguntó Marrieta, mirándola con desaprobación.

- Yo… ¿Me veo mal?- Preguntó la oriental, extrañada. Sus rojos y carnosos labios resaltaban sobre la tersa piel pálida, el cabello lacio estaba más reluciente que nunca y los ojos oscuros, coronados por espesas pestañas, parecían tener cierto brillo.

- No te has maquillado.- Le recordó la morena. Cho se encogió de hombros.

- No lo creí necesario.- Susurró. Todas las chicas que se encontraban en el baño dejaron sus estuches de sombras sobre el lavabo y la miraron fijamente, sorprendidas.

- ¿No… No lo crees necesario?- Preguntó una chica pelirroja, anonadada.

- No… Creo.- Vaciló la chica. Todas guardaron con rapidez el maquillaje y lavaron su rostro, desesperadas. Cho las miró, sorprendida.

- Bueno, seguro que hoy no es un buen día para maquillarse¿No?- Sonrió una rubia, secando su rostro y saliendo del baño. Todas asintieron y salieron detrás de ella, despidiéndose de Cho.

- Soy poderosa.- Observó la chica, sonriente. Marrieta la miró, extrañada.

- ¿Porqué no quisiste maquillarte?- Preguntó, guardando también su maquillaje.

- Hoy no es día de maquillarse.- Repitió las palabras de la rubia, dándose la vuelta. Marrieta la siguió, apartando el cabello de su rostro y contoneando las caderas al andar.


- Empiezo con… ¿Pociones¡Qué pésimo horario!- susurró Hermione, sentándose a la mesa a desayunar.

- Creí que tu horario te gustaba.- Observó Ginny, untando una tostada con mermelada.

- ¿Disculpa¿Alguien pidió tu opinión?- Preguntó bruscamente la castaña, mirando con desprecio a la pelirroja. Esta arqueó las cejas.

- Alguien despertó de mal humor esta mañana.- Musitó, dándole una mordida a la tostada que había estado untando. Hermione hizo un gesto de fastidio.

- Una pésima noche… ¡Créeme!- Le dijo a la chica, molesta.

- Te comprendo… ¿Peleaste con Ron?- La chica la miró compasiva.

- ¿Ron¡Por favor! Ese chico no me interesa en lo más mínimo.- Sonrió la chica, divertida.

- ¡Hey! Que tampoco te pases. Por más estúpido que sea es mi hermano.- Le recordó la pelirroja, mirándola con mal talante. La castaña se encogió de hombros, indiferente.

- No deberías estar comiendo eso.- Reprendió a la Weasley, señalando su tostada.

- ¿No¿Y porqué?

- ¿Tienes idea de cuantas calorías tiene?- Preguntó la chica, escandalizada.

- Pues… Las necesarias para pasar una mañana alegre.- Bromeó la pelirroja, sonriente.- Por cierto¡Muy bueno tu cambio de imagen!- Le alabó, mirándola bien.

- ¿Cambio¡Ah, esto! No fue ningún cambio, sólo… Decidí arreglarme.- Contestó la chica, indiferente.

- ¿Para mi hermano?- Le preguntó en voz baja la Gryffindor.

- ¡Que fijación con tu hermano, dios mío!


- Estas comiendo mucho.- Observó una chica de cabello rizado sentada junto a Cho. Esta se encogió de hombros.

- Tengo hambre.- Sonrió. Entonces un chico rubio se sentó junto a ella, pasando un brazo por su cintura.

- ¿Pasándola bien, amor?- Le preguntó el chico, de fríos ojos grises. Cho se ruborizó.

- Yo… ¿Draco?

- Si. Decidí venir a visitarte. No lo olvides… Viernes a las 6:00.- Le recordó, y luego de dar un furtivo beso en su mejilla se alejó rápidamente como si nada hubiera pasado.

- ¡Es guapísimo!- Le codeó Marrieta, viendo embobada como el chico se alejaba.- Y pensar que tuviste que rogar tanto por esta cita y ahora el es el que te lo recuerda. ¡Debes haber despertado muy linda hoy!

- Así que esta es tu cita, Cho….- Susurró la oriental. Justo en ese momento su mirada se cruzó con unos ojos castaños que la observaban fijamente.

- Sal. Ahora.- Leyó en los labios de una chica castaña muy guapa, en la mesa de Gryffindor. Dio un respingo por cuarta vez en la mañana al darse cuenta de que era ella misma, o más bien su cuerpo anterior, el que le había dicho aquello. Se levantó rápidamente y se dirigió a la puerta, seguida de la Gryffindor.

- ¡Debemos remediar esto¡Ya! Mejor si antes del Viernes.- Le susurró la castaña en cuanto se alejaron del comedor.

- ¿No quieres faltar a tu cita con Draco?- Preguntó la oriental, maliciosa. Hermione la observó fijamente, sonrojada.

- ¡Eso no te importa! Tú hiciste algo para que esto pasara, y debes remediarlo.- Espetó la Gryffindor. Cho la observó, arqueando las cejas.

- Creo que fue un hechizo… Leí algo de eso no tiene mucho. Hay un antídoto, pero es una poción muy difícil de hacer y los materiales son complicados de conseguir.- Contestó la morena, mordiéndose el labio.

- Pues bien… Si no hay otro remedio, pásame esa lista. Conseguiré los materiales a como dé lugar. Todo para salir de este cuerpo…- Susurró la castaña, desesperada. Cho asintió con la cabeza.

- Te la daré esta misma noche.- Prometió. La castaña asintió, satisfecha y se alejó en dirección al comedor de nuevo.

- Y yo que comenzaba a disfrutar esto…- Susurró la oriental en cuanto la castaña se perdió de vista, suspirando nostálgicamente.