después de esas palabras un silencio muerto los envolvió mientras entraban a la cocina a paso lentos y calculados, Sam podía observar como Dean miraba de manera distinta a su prima y como la misma estaba tensa esperando algún ataque o forma de retenerla a la fuerza dejando las distancia entre ellos, el no era un experto en defensa y ataque como Dean pero si le habían enseñado a detectar el comportamiento y a interpretar las posturas de la gente.
Jo se limpiaba el rostro y se desinfectaba los nudillos en el lavamanos mientras que el se ocupada de Dean, su novio no apartaba a mirada de la pequeña rubio mientras el sentado en su pierna izquierda le curaba el rostro, intentaba poner las cosas en su lugar intentaba entender a Johanne o la especie de cruzada que vivía por culpa de su madre y el test psicológico prototipo que le hicieron estudiar en la academia era el que mejor encajaba su prima.
Sin lugar de residencia fijo, viajando por todo el país siendo invisible incluso para las personas mas cercanas a ellas como Bobby y el, por un objetivo fantasioso que la llevaba a estar armada hasta los dientes. Tenia muchos deseos de acurrucarse sobre Dean ahí mismo y olvidarse de lo que había visto en ese baúl, de que la menuda chica había derribado a su novio de metro ochenta y perfectos noventa y tres kilos, pero no podía y viro su cabeza para preguntar cuando la chica ya tenia su mirada en el.
- Sam, no puedo perder mas tiempo, solo dame los cuadernos...- suspiro y solo en ese momento con la mano de Dean apretando repentinamente en su baja espalda alzo la mirada y se puso firme.
- Dime para que los necesitas.- pregunto sintiendo el calor de la manos de Dean estabilizando su mente y la fuerza que le infundía para tener las respuestas pertinentes.
- ¿¡Demonios es que no puedes dejarlo?!, lo único por lo que no se te dijo nada de esto es por tu propio bien, Sam. Mi tío...- Jo se muerde la lengua porque estaba apunto de delatar a su fallecido tío, estaba apunto de decirlo todo porque no tenia con quien mas hablarlo, por eso se mordió la lengua y por eso miro enfadada la puerta de la cocina.
- ¿Mi tío?- Sam se levanto y cruzo media cocina para llamar la atención de saber que demonios tiene el que ver con todo esto, mientras que Dean especulaba en silencio.- Johanne Harvelle, dime que demonios es todo esto y que tiene que ver tu madre, mi tío y ese baúl con los libros que tanto quieres.- la chica se cruzo de brazos y el estaba a punto de sacudirla por la desesperación que lo inundaba.
- Sam calmate.- la vos recia sonó detrás de el y su mano lo hizo retroceder unos paso cuando se dio cuenta de que casi estaba sobre Jo, pero la chica seguía sin decir nada mirando a otro lado firme en su determinación de mantener la boca cerrada y Dean podía entender eso, el guardar un secreto tan fuertemente incluso si te destroza pro dentro como lo veía en la cara de la chica.
- Solo dinos una cosa Jo.- la muchacha lo miro con sus ojos fieros y de pestañas largas curvadas sin inmutarse un milímetro reconociendo esa fuerza como la de un soldado dispuesto a cumplir su misión.- ¿Que hay en esos cuadernos?- Sam caminaba en círculos lidiando con la idea de vivir dentro de una mentira, de vivir sin saber que fue la vida que su tío le dio o porque en realidad haciéndolo dudar de como fue su vida entera.
- No puedo.- respondió en un tono monocorde.
- Que puede ser tan importante como para no decir la verdad, que es tan imprescindible mennte importante como para ocultarlo de este modo Jo.- Dean la miraba y trataba de ver a la chica sonrisueña y malcriada que le hacia enfadar hace solo un día atrás, pero la chica que tenia enfrente era un soldado, un ser firme y preparado para no dar el brazo a torcer en ningún caso.
- ¡Basta! No voy a seguir escuchando esto Dean, o me dan los cuadernos o me voy de todos modos, Sam... Sam?- Jo miro detrás de Dean que le ocupaba toda la visión y al costearlo se percato de que Sam no estaba en al cocina.
- ¿Sam?- pegunto Dean mirando a su alrededor porque ni siqiera escucho moverse de detrás de el.
- ¿Donde esta!?- pregunta enfadada a Dean.
- No tengo idea, SAM!- grito Dean llamando a la sala y de allí escaleras arriba con Jo corriendo detrás de el en su búsqueda, la puerta de su cuarto estaba cerrada y al tratar de abrirla estaba cerrada.- ¡Sam abre!- dijo Dean empujando la puerta.
- ¿Dean tiene los cuadernos allí?- Dean la miro y miro la puerta.
- No lo se.- dijo empujando con mas fuerza la perilla.
- Demonios hazte a aun lado.- Jo empujo a Dean y empezó a darle de patadas a la puerta con la mirada incrédula sobre la chica.
Pero mientras ellos trataban de tirar la puerta abajo trabajando ya en equipo para encontrar a Sam, el se había escabullido por la ventana y mientras los tenia distraídos con un cuarto vació, los nervios de punta le erizan la piel por no saber que es lo que se le oculto todo este tiempo, por lo que ahora esta sacando todo de las cajas que tiene de su tío en el desván del granero, apresurado por encontrar los cuadernos de su tío.
Pero cuando encuentra el primero y esta apunto de deshacer el nudo con cordones que lo cierra cuando en la solapa nota el numero seis grabado en negro casi desvanecido, la cabeza hace un rápido giro y antes de abrirlo sigue buscando y se da cuanta de que los siguientes cuadernos que haya están en orden numérico, se tarde unos diez minutos en desempaquetar todo solo para encontrar el numero uno dentro de una vieja campera de jean.
Cuando tienen los ocho cuadernos lo roma y corre al final del desván donde una enorme pila de heno lo cubriría mientras leía le primer libro, dejo caer frente a el los cuadernos de cuero y se arrodillo frente ellos desesperado, tomo el primero y lo abrió para ver al letra de su tío en el y empezar a leer palabra pro palabra.
" 28 de febrero de mil noveciento ochenta.
Empiezo este diario para contar como cambio todo al llegar aquí, jamas en mis locos años creí llegar a descubrir algo así y en ese momento no lo supe pero encontrar aquella puerta similar a una arcada de piedra escondida en la propiedad que acababa de adquirir cambiaría las cosas en mi vida para siempre, al principio era solo los restos de alguna casa que había sido construida en piedra por alguna razón solo cimientos pero de la cual habían quedado aquella vieja arcada con el símbolo infinito en la cumbre.
Para mi solo fue un hallazgo mas solo compre el terreno ese año para alejarme de mi querido Kanzas debido a que mi mujer había muerto de cáncer de médula y dios como la extrañaba, la candidez en su vos, su mirada tierna y esa manara de cuidarme en todos los aspectos, pero cuando decidí hacer mi casa lejos de esa arcada, pedazo a pedazo solo para tratar de mantenerme en pie y seguir adelante, ni le dolor que sentí pudo haberme preparado para ello.
Todo trascurrió un par de noches después de que encontré a un caballo de mi caballeriza desparramado de adentro apara fuera justo enfrente de la arcada, el pobre animal seguía vivo para cuando lo encontré y tuve que pegarle un tiro para sacarlo de su dolor, y a pesar de que mis caballerizas estaban en perfecto estado y la cuadra donde ese caballo se suponía debía estar esa noche no había rastro de su huellas siquiera saliendo del establo o llegando a la arcada.
Me pregunte como era eso posible, no había explicación lógica alguna ni rastro de algún animal que lo hubiera hecho pero sin embargo el caballo estaba destrozado, huesos rotos sangre pro doquier y yo no lo escuche gritar en ningún momento, simplemente no era posible.
Lo deje pasar, no llame a la policía ni al sheriff por que no tenia argumento alguno para ello, el pueblo Sioux Falls al sur de Dakota era un pueblo en vías de crecimiento, la gente parecía escasa pero muchos niños corrían por las calles despreocupados del mundo, por lo que llevarle a la nueva sheriff Mills algo así me pareció innecesario.
Yo deseaba tener hijos con Karen pero dios quiso que eso jamas pasara y yo no me veía amando a otra mujer y rehaciendo mi vida después de ella, con el corazón aun en la mano me dedique a mis caballos, mi negocio no era muy prospero pero era el que había formado con mi mujer, peor al ser ella la experta rápidamente tuve que ir vendiendo a los animales que no aparecían desmembrados frente a la puerta de piedra.
Con un año y medio de vivir alli y sin animales que criar o vender me entretuve arreglando un viejo impala destruido que mi vecino Simons vendía mientras pensaba que negocio montar con lo que la venta de equinos me había dejado, solo que ahora metido dentro de este auto que no parecen mas que un montón de fierros.
Pero una noche un aullido de lobo demasiado estrepitoso me despertó, decidí tomar mi escopeta y ver si ese era la razón de los mutilamientos, pero fui tan ingenuo que fui tras el pensando en un cuadrúpedo con mucha hambre, que equivocado estaba..."
- ¿Como? No entiendo nada... jamas vi esa puerta, no hay nada al final de la propiedad...- Sam murmuro mientras seguía oculto y a lo lejos escuchaba a jo y Dean llamarle, se apresuro a seguir leyendo antes de que lo encontraran.
"Con cada paso que di esa noche en la oscuridad sin miedo y siendo completamente un imbécil me pare frente a la arcada pero no había nada ahí, solo la puerta de piedra y el olor pútrido de la carne a mi alrededor, el hedor fue repentino, apunte a mi alrededor pero solo la oscuridad me acompañaba y estaba segura de que nada mas estaba allí, pero me equivoque.
Con una altura que sobrepasaba mi cabeza me paralice al ver a un ser semi lobo semi humano, erguirse imponente frente a mi su cuerpo parecía humano pero las patas gigantescas con su cabeza de lobo y sus oreja puntiagudas y derechas, trate de disparar, trate de darle pero rompió de un zarpazo mi escopeta y perdí la lampara en algún sitio, mi espalda dio contra la puerta de piedra, pero la puerta se abrió y se cerro conmigo del otro lado.
Estaba pálido del susto intentando ubicarme aun con la adrenalina del peligro en mi torrente sanguino, pero solo cuando me levante y mire a mi alrededor... ya no estaba en mi granja estaba en un sótano en la casa de alguien mas, fue entonces cuando escuche mi vos espetar enojada desde arriba de las escaleras y fue cuando un hombre empezó a bajar las escaleras con la escopeta en la mano y una gorra en la cabeza, solo cuando prendido la luz en medio de la oscuridad y vi su rostro es que creí perder por completo mi cordura."
Sam leía incrédulo, era una historia de ficción era solo e relato en primera persona de algo que su tio se invento, solo eso, nada mas, es solo allí cuando Sam vuelve a preguntarse que hay en esa pagina para que jo quiera esos cuadernos y se obliga a prender de nuevo el celular y seguir leyendo.
" Aquel hombre no estaba asustado o incrédulo de lo que veía y solo repetía una y otra vez, que quien era yo y que quería, no como había llegado ahí o como es que era identifico a el, por lo que repetía una y otra vez mi nombre, Robert Steve Singer, solo hasta que accedí a sentarme en una silla muy extraña y ser atado con sogas, incluso el ser cortado con un cuchillo o ser bañado en agua bendita no ayudo a tranquilizarlo, pasaron horas hasta que le convencí de mirar a la puerta que estaba al fondo de su sótano y de que el era Robert Singer, solo entonces cuando la encontró y le repitió por enésima vez lo que lo me hizo cruzar la puerta.
Solo en ese momento cuando la puerta azul en la pared de piedra de su sótano estuvo frente a sus ojos, me pidió que le describiera a la criatura.
Robert Singer tenia mas en común conmigo de lo que yo pudiera imaginar, Robert Singer atravesó la puerta conmigo esa madrugada, me cargo al hombro una escopeta y balas de plata, ahora el que no creía una palabra de lo que decía era yo, el me decía que lo que ataco a mis caballos era un hombre lobo y que si no tenia para ganado para comer empresaria con la gente del pueblo, el atravesar la puerta azul a la de piedra del oro lado.
Casamos juntos a esa bestia por tres días, la rastreamos has y una cueva cerca del cementerio, casi morí ese día, casi pierdo mi brazo derecho en un ataque de la bestia, pero Bobby me salvo, el desgraciado era mas duro de lo que jamas creo llegar a ser, cuando todo termino me pregunto si era la primera vez y le respondí que fue mi primera vez en todo, encontrar otro mundo detrás de una puerta, encontrarme con un ser así o conmigo mismo y el hombre rio, pensé que no lo vería mas, que esto quedaría en el pasado cuando la puerta se cerro con mi reflejo al otro lado y yo de este, cuando volví a mi casa y no pude dormir por días.
Pero no fue así...
A un mes de mi extraordinario encuentro conmigo mismo y de empezar un negocio de compra y venta de automóviles me halle en la necesidad de su consejo, cosas extrañas pasaban en los periódicos, cosas extrañas pasaban en el pueblo y tuve que abrir la puerta nuevamente.
Luego de que me diera algunas indicaciones en su sala de estar de como buscar las pistas correctas o como identificar a la criatura en cuestión por los sucesos que detectaba en mi pueblo, me dijo como cazarlos, como debía mantener el perfil bajo ,como debía de formarme una reputación de borracho y solitario solo para mantener a la gente a distancia pero me negué y el rio mas fuerte, después de eso me entrego un par de libros que jamas en mi vida olvidare.
Y en mi primera cacería solo, nada salio bien, pero sobreviví a pesar de que tres familias sufrieron mi falta de experiencia, tenia a dos vampiros en mi ciudad que encontrar, los cuales habían estado exterminando familias enteras noche tras noche como bocadillos, lamentablemente la noche en que los decapite no pude salvar a los padres de un pequeño de cinco años, los cuales murieron completamente secos a causa de los vampiros.
El pobre niño no tenia porque pasar por eso, pero sus padres no eran ejemplares a decir verdad; la sheriff jamas supo porque el niño se escondió detrás de mi cuando entre a la comisaria para saber a que se debía el alboroto (como si no supiera porque) y la oficial Mills me confeso que los Callahan habían muerto y que no lamentaba su muerte en absoluto, ya que tenían varios cargos por maltrato al pequeño pero si le apenaba que el pequeño se quedara solo por su cuenta, no pude evitar ofrecerme para cuidarlo hasta que servicios sociales viniera por el.
Aun no se porque lo hice pero supongo que era porque el pequeño aun estaba aferrado a mi pierna, su nombre era Samuel pero al pronunciarlo el niño solo temblaba de miedo y apretaba mi pierna como si fuera un escudo u algo y empece a llamarlo solo Sam, Bobby me dijo que era mala idea tener niños en la casa, mas si de repente mi instinto de cazador se alertaba y debía salir a algún lugar del país, pero yo no era de viajar y menos demasiado lejos.
Tiempo después mi amigo al otro lado de la puerta me pidió guardarle algunos ejemplares solo por si acaso algo le pasaba, no creí que fuera problema y mi curiosidad me llevo a leerlos todos, simplemente no podía dejar de leer o proteger mi casa con las indicaciones de algunas de ellas y desarrolle varios modos para hacer las protecciones imperceptibles al ojo inexperto, para cuando servicio sociales vino por Sam, amenazarlos con mi escopeta no fue un movimiento sensato pero ellos me sorprendieron de improvisto tres días después de traerlo a mi casa, ellos me investigaron y me dieron la tenencia del niño unos días después, jamas pensé en hacerme padre de nadie pero las sonrisas del pequeño Sam me habían robado el corazón y mi deseo de protegerlo habían crecido demasiado.
Poco después me entere de que Bobby hacia de niñera de dos niños y el que rio fui yo, eran los hijos de un cazador conocido suyo, pero cuando los conocí me quede perplejo, ya que el mas pequeño era idéntico a mi Sam... "
En el momento que leyó esa linea sobre sus padres la sangre se le heló, no podía ser cierto y solo una cosa lo sacaría de la duda, tomo los cuadernos y los puso dentro de una mochila de cuero viejo que estaba desparramada en el piso junto con el resto de las pertenencia de su tío, ni Dean ni jo revisaron el granero y los dos peleaban en el frente de la casa por lo que pudo correr hasta el final de la propiedad surcando los pastos altos en medio de la oscuridad, tenia que desmentir ese diario tenia que saber si es así que murieron sus padres y no lo que le dijo su tío, porque eso no era posible porque no había nada en la oscuridad que pudiera dañarlo en realidad.
