Dean y Jo se quedaron sin municiones rápidamente, aquella Colt no solo detenía el paso de los perseguidores sino que parecía eliminarlos de un solo golpe. Corrieron tanto como pudieron pero a mitad de camino tuvieron que enfrentar a algunos de esos seres con sólo un cuchillo en la mano. Jo tenía una especie de daga plateada con una piedra azul en la base. No fue fácil, eso hombres tenían una fuerza descomunal que no era concebible por su físico. No salieron ilesos, pero pudieron deshacerse de los trajeados restantes, incluido aquel maldito viejo decrepito y dueño de esa voz tan desagradable, con el cuchillo labrado que Jo le entrego y el cual enterró en su nuca cuando intentó aplastar el cráneo a la chica con su manos.
Unos segundos después pudieron recuperar el aliento, poco a poco. En el momento en que tomó la linterna con pesadez Dean notó un sendero por donde alguien había pasado, dejando un surco en los pastizales. La chica, con un fuerte golpe en la cabeza que le sangraba profusamente, limpió la daga en su camiseta y asintió en clara intención de seguir ese sendero.
Para cuando se toparon con una cerca alta de madera y sin pistas alguna de Sam, Smith estaba a dos segundos de llamar a la agencia por la desaparición de su compañero, pero como explicarle a los agentes que acudieran el regadero de cuerpos desangrándose y con olor a azufre que dejo por toda la granja. Era demasiada la desesperación y grito el nombre de Sam a todo pulmón esperanzado de tener una respuesta, pero no escuchó respuesta alguna, mientras, la rubia rondaba a su alrededor vigilando el perímetro como un perro de caza revisando cada piedra rama y huella que encuentre a su paso.
- ¡SAM! ¡SAMMY! ¡DÓNDE ESTAS! – gritó de nuevo a todo pulmón, estaba cansado, golpeado y no hacía más de dos horas que lo tenía sentado sobre su pierna cuidándole. Por qué no le prestó atención, por qué no le miro siquiera a pesar de que sabía lo confuso que estaba.
- ¡Dean!- la voz de Jo resonó en la oscuridad y volteó hacia ella, la chica con su linterna le hizo una seña de dónde estaba, corrió tropezándose con pedazos de piedras y pastos altos.
- ¿Qué pasa? ¿Lo encontraste?-
- No... Mira...- la chica alza el celular de Sam y un cuaderno en una tela.
- Es la corbata de Sam... Pero, está quemada...- miraba a Jo espantado y ella no sabía que responder.
- No lo sé, se suponía que esto no pasaría, mi silencio compraba su seguridad... esto no debió pasar... debería haberme ido cuando pude...- Dean la toma de los brazos y la sacude con fuerza pero ella no dice más.
- ¡¿Por qué no lo hiciste?! ¡¿Por qué te perseguían esas cosas?! ¿Qué es lo que quieren?!- el cuerpo le quemaba por la adrenalina que lo recorría a causa del miedo de no ver más a Sam, sacando del frío y profesional agente del FBI lo peor de sí mismo.
- Lo siento... pero esos cuadernos tienen mas secretos, secretos y una llave que me mantendrían con vida por unos cuantos años más - la mirada de Dean se abrió más soltando a la chica lentamente en la media oscuridad que le ofrecía la luna.
- ¿Estás aquí... para sobrevivir? ¿A que...?- la pregunta resonaba en su cabeza con los pedazos que había recopilado en las últimas dos horas.
- Estoy sola Dean, mi madre está muerta... por salvarme... – la pequeña retrocedió unos pasos quitándose un poco de la sangre seca de su rostro con la manga de su chaqueta. - ...la destriparon los hellhound frente a mis ojos mientras yo estaba pegada a una pared mirando todo sin poder hacer nada, el tío Bobby... no está y no confió en otro cazadores para encontrar un compañero que sea lo suficientemente leal, tengo veinticinco y quisiera saber que podré vivir un par de años más... pero en mi profesión es completamente incierto...- Jo se recargo en la arcada de piedra y le miró.- Ahora perdí a Sam... soy tan estúpida... ni siquiera debí haber vuelto aquí, pero es el único lugar donde podía sentirme segura y dormir realmente sin esperar que me degüellen al minuto siguiente...- Jo soltó el arma en el piso con ira y Dean contempló como la sangre seguía cayendo se su cabeza y de un corte profundo en su hombro, pero la chica no se quejó, sólo se ató el pelo en una cola de caballo fastidiada de todo y la miró a los ojos notando que estaba a punto de romperse a llorar.- ¿¡No vas a decir nada!?- dijo redirigiendo su frustración hacia él.
- Johanna, no lograremos nada así... si vamos a encontrar a Sam, si algo se lo llevó, si algo le pasó, tienes que decirme de que demonios estás hablando! ¿Qué es un hellhound?, ¿Esas personas con los ojos negros?, ¡¿Porque llamas a esto tu profesión?! - le grita rodeando la puerta tratando de dar con la mirada rota de la mujer frente a él.
- Soy una cazadora Dean, mi padre era un cazador, mi madre era una cazadora, es el negocio familiar, mi tío...- y se tragó la angustia mirándole con los ojos fieros.
- ¿Él era un cazador?- inquirió.
- No, él era un hombre de Letras, él nos instruía para matar demonios, bestias, hombres lobo, wendigos, fantasmas... recurríamos a el cuando no sabíamos que hacer, cómo salvar a los civiles, yo... nací para ser cazadora. Es mi destino morir con un arma en mi mano, tratando de salvar a tantos como pueda de la oscuridad... pero Sam, el entro a la familia de otro modo, él podía… tenía la posibilidad de no vivir esto, dejé la secundaria solo para que él siguiera con su vida y mi tío al comprender esto, dejó la caza, entregó los libros a los cazadores y les enseñó a procurarse la información por sí mismos.- el tono era cansado, Dean empezaba a comprender que lo que acababan de vivir no era cosa de una noche era algo con lo que ella convivía sin remedio.
- Jo... ellos... ¿Eran demonios?... ¿Se llevaron a Sam?- el miedo tomaba consistencia en su mente conforme no veía a Sam frente a él, temiendo lo peor.
- No lo sé... puede que este libro nos de alguna pista... está por amanecer Dean, regresemos a la casa, algo más debe haber en ese bunker para que podamos encontrar a Sammy...- agarra el libro con ambas manos apretándolo con fuerza, Smith solo pudo asentir, mirando esas ruinas una vez más, siguió a la rubia de vuelta a la caza.
Sam estaba confundido: ese era su pueblo pero se veía diferente, la gente que conocía se veía diferente además de mostrarse indiferentes con él, como si no le conocieran. Necesitaba un teléfono, necesitaba encontrar a Dean tan pronto como fuera posible, aún temblaba por el rostro de aquel anciano el cual se había deformado frente a sus ojos, por eso cuando apenas vio las oficinas del sheriff soltó el aliento aliviado. Cruzó las calles apresurado, el lugar lucía tal cual como cuando visitaba el establecimiento con su tío en su niñez y respiró aliviado al atravesar las puertas de vidrio y ver los escritorios llenos de papeles detrás de un mostrador marrón.
Se retiró el flequillo del rostro ordenándose la ropa lo mejor posible cuando vio a la sheriff Mills salir de una de las oficinas del fondo.
- ¡Sheriff Mills!- levantó la mano llamando su atención y sonriendo en grande, la mujer estaba igual que siempre.
- ¿Sam?- la mujer levanto la vista de su legajo y frunciendo ceño, claramente preocupada de verle allí, se disculpó con el oficial que tenía a su lado y camino hasta él.
- Hola.- saludo cuando la tuvo en frente y ella lo empujo a un lugar más retirado tomándolo del codo.
- Pero qué demonios haces aquí... ¿pasó algo? ¿Está Dean bien?- Sam no comprendía el tono tan bajo de la mujer ni por qué lo trataba de ese modo cuando siempre fue muy cariñosa con él.
- Ehmmm ¿Tú conoces a Dean?- y la mujer lo miró como si fuera un bicho raro.
- ¿Sam estas bien?- la sheriff examinó su rostro y lo volteó por un minuto para asegurarse de que estuviera completo
- Mire sheriff Mills, solo necesito comunicarme con Dean, llamar a la agencia y encontrar a mi prima ¿Puede ayudarme?- la oficial abrió mas sus ojos como si se le hubiera zafado un tornillo.
- ¿Agencia?- y él se exaspero tirando de su cabello hacia atrás.
- ¡El FBI! Mire solo necesito un teléfono. ¿Va a ayudarme o no?- soltó con algo de insolencia de la que después se arrepintió.
- Si claro, ven te daré un lugar más privado para que puedas llamar, dios, me preocupas Sam, mira las fachas que traes... ¡oh! ya se, deja que te de una camisa de algún oficial antes, ven por aquí.- Sam suspiro aliviado y confiado la siguió sin siquiera mirar por donde iban, hasta que la oficial le dio una camisa y un lugar donde cambiarse el cual ni siquiera miró.
- ¡¿Espere, que hace?!- dijo Sam al voltear y darse cuenta de que estaba en una jaula y de que la sheriff lo estaba encerrando en ella.
- Tranquilo Sam, llamaré a Dean, el vendrá por ti... no sé qué fue lo que paso o qué te hizo eso, así que solo... espera, te ayudaré.- Wesson metió sus dedos en el enrejado y la miro atónito irse dejándolo solo en ese lugar.
Tenía que calmarse, su respiración se había agitado con ese giro inesperado, tenía que respirar o le daría un ataque de asma, se sentó en una de las bancas y se cambió la camisa blanca lentamente por la de color arena. Empezó a rogar a dios que Dean viniese por él, estaba asustado, él no está preparado para este tipo de cosas sin sentido. Miró a su alrededor y quiso golpearse, él solito se había metido dentro de la celda como el estúpido ratón de biblioteca que era.
La llamada no se la esperaba, ni que al atenderla su amiga Mills no quisiera hablar con él y pidiera por Dean, al escucharle del otro lado, Sam miro el teléfono y se lo pasó a su hermano con medio puchero. Dean observó el proceso y frunció el ceño antes de tomar el celular, unos segundos después el tono de voz de su hermano capturó su atención y Dean soltó el teléfono sobre el asiento y dio una coleada estrepitosa en medio de la ruta.
-¡ DEAN! ¡Qué demonios!- la voz de Sam sonó agitada por el susto que se pegó en la maniobra de su hermano.
- Nos vamos a Dakota del sur.- la mirada de Dean daba miedo, enfocada como si fuera un tigre sobre el camino en ese medio día.
- Pero, ¿Qué pasa con el caso en Palo Alto? ¿Qué fue lo que te dijo Mills?.- replico sin entender nada, acomodando su cabello detrás de la oreja.
- Tú... en una celda.- dijo sin apartar los ojos del camino.
- ¿¡Que!?- Sam abrió los ojos tanto como pudo.- ¿Un shapeshifter?- pregunto pero Dean solo gruño acelerando y él se encogió sobre sí mismo.
Se tardaron un día y medio en llegar, no pararon en ningún momento, comiendo en el auto y orillándose al costado del camino solo para lo básico. Eran las once de la noche cuando descendieron del impala con sus trajes puestos y las identificaciones del FBI en sus bolsillos. Aparcaron el chevy frente a la comisaría y se identificaron en la recepción, pidiendo hablar con la oficial Mills, la cual al ver a Sam se notó desconfiada al estrecharle la mano.
- Ok... si tú eres Sam Winchester...- los hermanos se miraron entre si.- ¿Quién está en mí celda? - preguntó con la incertidumbre de llegar a tener algún bicho extraño en su establecimiento.
La sheriff,fingiendo no conocerlos, los llevó hasta donde tenía encerrado al doble del menor, esperando que ellos supieran que hacer. Pero para cuando la mujer abrió la puerta que daba a la celda, ella y Dean vieron al gemelo idéntico de su hermano que se le caían unos ganchillos de las manos y escapándose de su celda... el hombre de pelo largo miro a Dean como si le conociera, como si se alegrara de verlo y Dean se puso delante de la oficial Mills en un movimiento rápido empujándola donde Sam, esperando que esa cosa ataque, pero al segundo que trató de sacar su arma tenía al hombre sobre él.
- ¡Dean!- lo abrazó y hundió su rostro en su cuello, Dean tenía su arma en la mano y Sam miraba atónito aquello.
- Pero qué haces...- dijo apenas porque el pelilargo que lo abrazaba apenas le dejaba espacio para respirar y para pensar, porque su expresión no solo era igual sino que se sentía idéntico a como su hermano lo abrazaba.
- ¡Dios no sé cómo llegue aquí!, y ese tipo que salió de la nada asustándome de muerte y después este pueblo... gracias al cielo tú estás bien.- y Sam lo tomo del rostro y lo besó con necesidad de consuelo pero Dean reaccionó inmediatamente arrojándolo contra la pared, Sam lo miró sin entender lo que veía, pero Dean seguía maldiciendo y escupiendo, limpiándose la boca haciendo sonidos de repulsión, pero aquel hombre solo se paró derecho mirando a su hermano con dolor en el rostro.
- ¿Dean? ¿Qué pasa?- se podía ver que el cuerpo le temblaba angustiado, la oficial Mills estaba en blanco al igual que él, Sam y ella eran espectadores en un rincón del pasillo recuperándose de lo que acababan de ver, mientras Dean hacía arcadas y se limpiaba la boca con la manga de la gabardina.
- ¡Pero qué demonios!, ¡Vas a decirme quién demonios eres fenómeno y porque rayos hiciste eso!- exigió con el arma en alto apuntando a su cabeza, los ojos abiertos de aquel Sam estaban abiertos por completo cristalizados y apunto de largarse a llorar, sin siquiera apartar la vista de su hermano.
- Dean...- llamo el Winchester menor mas recuperado de la impresión, saliendo de detrás de la puerta con la oficial Mills y aquel Sam se miró a si mismo por primera vez perdiendo el color en su rostro por completo con los ojos completamente abiertos.
- Caballeros, será mejor que nos calmemos...- dijo la mujer con las manos en alto, en un intento de no perder ella la cabeza.
- ¡Al demonio con calmarnos!.- gritó Dean con el rostro rojo de ira.
- ¡Dean! Podrías calmarte, no averiguaremos nada así...- sugirió su hermanito y un segundo después un golpe se escuchó que los hizo voltear y aquel sujeto idéntico simplemente se había desmayado.
- ¡Oh genial! Yo no voy a cargarlo...- gruño su hermano mayor y el rodó los ojos, viéndose tendido en el piso, el menor examino al sujeto, su rostro, estaba algo sucio y las lágrimas aun caían de su ojos a pesar de que estuviera inconsciente.
- Sam... Tienes que llevártelo no tengo mas escusas para mantenerlo arrestado y menos luciendo, igual que tu...- dice mirando por el pasillo donde Dean sigue renegando y limpiándose la boca con asco, para ver si con todo ese alboroto alguien en la oficina los había pillado.
- No te preocupes nos encargaremos...- dijo Sam sacándose la gabardina oscura y colocándosela al otro... el.
Para cuando despertó estaba en una especie de motel, olía feo y el lugar tenía un aspecto lúgubre, sacudió la cabeza tratando de despejarla, miró a su alrededor notándose atado en un silla. Su corazón se aceleró acrecentando su miedo, los momentos vividos con Gordon lo azoraron, pero Dean apareció con un arma en las manos rozando su muslo en una clara intención de eliminarlo allí mismo, mirándole fiero casi con odio y juraría que el corazón se le rompió como un cristal con la mirada que le dedicaba, ya que como todo ese lugar, ese Dean era distinto, ese Dean no era su Dean... pero aun así dolía la fría y asesina mirada.
El hombre de ojos verdes lo rodeó como un tigre acechando una presa, con esa mirada fija que una vez pudo observar en la operación que dirigió desde el centro de mando, las lágrimas se le cayeron y ni siquiera pudo limpiárselas, el hombre rubio rodó los ojos y se sentó en la cama sin dirigirle la palabra y sin mirarle mientras su rostro se humedecía, Dean trataba de que la expresión de perro abandonado de su hermano no se cuele dentro por mas parecido que haya.
La puerta se escuchó detrás de él y su voz propia voz llegó a sus oídos, quiso mirar pero no pudo.
- Traje la comida, ¿Se despertó?- pregunto el hombre con su voz y él mismo se puso frente a su ojos.- ¿Está llorando? ¿Qué le hiciste?- soltó acusador.
- ¡Yo no le hice nada! él solito me vio y se puso como nena. Será que coma mi comida...- Sam lo miro mal con las manos en su cadera, pero volviendo a su clon le retiro la mordaza de la boca.
- ¿Dime quién eres, porque luces como yo?- preguntó el menor y se notaba que aquel hombre no sabía que responderle intentando buscar en su mente algo.- ¿Recuerdas como llegaste aquí?-
- Yo... yo... solo quiero ir a casa...- soltó como primer instinto, sintiendo las cuerdas apretadas sobre su muñecas y tobillos, el tono le dolió hasta a él mismo sintiendo compasión por él.
- ¡Ah no! No sueñes con eso, no vamos a soltarlo.- dijo Dean con la boca llena parándose frente a él con el dedo en alto acusando al otro que miró con asco la comida que traía en la boca.
- Dean es obvio que no tiene ni idea de nada...- replicó moviéndose en el lugar sin apartar la vista de su hermano.
- ¡Te está engañando!-
- Dean ya le hicimos las pruebas, es tan humano como nosotros..-
- Oigan...- llamo su atención y los hombres miraron a ese Sam un momento.
- ¿Qué quieres?- gruño el rubio.
- Yo... Ok, no llegaremos a ningún lugar así, hay que revisar lo básico...- Sam los miro y al ver que no tienen objeción continuó.- mi nombre es Samuel Wesson y Dean me dice Sammy por mas que no me guste y esté geográficamente comprobado que es un sobre nombre femenino, soy un agente del FBI... trabajo en una colmena subterránea, demonios no debería compartir esta información porque es clasificada, pero este no es mi mundo de todas maneras obviamente y trabajo en el departamento de archivos junto a Dean, que es mi compañero y...- pero Dean lo interrumpió agachándose a su nivel tragando su pedazo de hamburguesa y eso era tan familiar para Wesson que suspiró y lo escuchó.
- Wesson... ¿Samuel Wesson? ¿El FBI, en serio?- los ojos verdes mas lindos que había visto en su vida lo esculcaron con arrogancia y el asintió.
- Ok, espera ¿Porque te echaste sobre el?- el menor pregunto señalando a Dean.
- Bueno... mi compañero de archivos es mi novio también... su nombre es Dean, Dean Smith...- Sam lo miro espantado, miro a su hermano y este salió de la vista del clon para sentarse y comerse su hamburguesa.
- No..vio... Ok eso es incómodo.- murmuro Sam espantado, las piernas le temblaron un poco y se sentó...- Ehm... Ok , ¿Novio, enserio? ¡Es un cavernícola!.- se quejó señalando a su hermano con la mano en alto y Dean se sentó derecho mirándolo mal con la boca toda sucia de aderezo, consternado porque en realidad no concebía poder estar el con su hermano, pero pensándolo bien ese hombre no es el hermano de Dean, osea, dios se estaba enredando.
- ¡Eh!- se quejó con la boca llena nuevamente.
- Ok... te llamare Wesson, volvamos a donde ejem...si, ¿Dónde vives?.- pregunto tratando de sacarse el tema de la pareja de Wesson cuando su hermano se atraganto con la hamburguesa y corre al baño a esculpirla.
- ¿Esta bien el?- preguntó y toda la atención de Wesson se iba con su hermano mayor.
- ¡No preguntes!- grita Dean del baño, Wesson mira sin entender a Sam y Sam solo sonríe acostumbrado a la tozudez de su hermano.
- Dime, ¿Recuerdas dónde todo se tornó extraño?- dijo volviendo a la conversación anterior y Dean salía del baño gruñendo su sin sabor entre balbuceos.
- Si, yo vivo en una granja... solo que donde aparecí, era el deshuesadero de Singer, mi tío es Robert Singer sí, pero no lo entiendo, él no tenía un deshuesadero, ni su casa estaba quemada, dios me duele la cazaba...- Wesson suspira cansado y vuelve a mirar a los dos hombres que habían permanecido en silencio mirándolo aún mas extraño como si tuviese un cuerno en la cabeza o algo.
- Repite eso...- espeta Dean y Sam niega con la cabeza.
- ¿Bobby es tu... tío?- recalca el castaño.
- Si...- los ojos de cachorro eran notables y Sam no creía que su expresión fuera tan así.
- ¿Está vivo?- Dean pregunto con un nudo en su garganta afectado por esa información.
- No... el murió... hace un mes... - la mirada triste hizo que los hermanos se miraran reviviendo el dolor y con los labios apretados preguntaron de nuevo.
- Como murió.- al unísono.
- Un niño de dieciocho años le dio un tiro en la cabeza porque... bueno mi tío no tenía paciencia para los Idjit's como los llamaba, era terco y cascarrabias pero a ese chico no le gusto su actitud.- la voz se le entrecorto mientras hablaba y Dean salió de del cuarto al momento siguiente, Sam quiso detenerlo pero sabía que sería inútil.
- Wesson escucha, ¿Recuerdas algo más? ¿Algo que nos diga como llegaste aquí?- Sam miro a sus propios ojos interrogantes en aquel hombre y negó.
- A menos que haya algo mas en los diarios de mi tío... no tengo idea...- Sam se paró de la cama y con las manos en las rodillas le miro fijo.
- Qué diarios...- Wesson levanto la mirada a Sam y su rostro se ilumino, ya que había olvidado por completo a los cuadernos, recordaba haberse quitado la mochila con los diarios para subirse al bunker y salir del sótano.
