Confiar no era una cualidad de la cual Dean Smith pudiera disponer y saber que no sería traicionado, al contrario él siempre esperaba la traición de la esquina más oscura de las personas, de ese sujeto hábil y con la cabeza fría que tenía un arma en su manos en alguna misión de vida o muerte, pero ahora, en su vida actual, se da cuenta de que a pesar de su forma de ser y de su continuo rechazo contra el ser humano en general (exceptuando a Sam), no tiene a nadie mas a quien recurrir en un momento de desesperación como ese. La luz del día se hizo presente sin encontrar más que un par de historias en ese condenado cuaderno, pero nada tan real como una indicación gráfica de qué demonios hacer para recuperar a su novio.
Jo simplemente tenía el semblante ensombrecido por así decir... completamente abatido, se sentía en el aire que la rodeaba cómo ella, en su fuero interno, había fracasado en la misión primaria de su vida... mantener a Samuel fuera de todo ese infierno.
Dean tuvo que ir a trabajar solo, en el impala. Reportó a Sam como enfermo y se metió de lleno en oficina. Faltar no era una opción, desaparecer tampoco lo era, allí metido en su computador lo menos que hizo fue archivar,logro contactarse con Ruby por la computadora en una linea segura según Sam alguna vez le había comentado en el bar y entre tragos como hacer dicha infiltración, pero logro enfocar la voz del castaño en su cabeza lo suficiente como para lograr escribirle a la morena por un canal seguro.
Por supuesto que mintió cuando tuvo que explicar a la mujer que él y Sam estaban saliendo, que habían tenido una noche demasiado animada y que el castaño no pudo levantarse ese día... todo ello en un código muy taimado que la superior de Sam logró entender, ella estaba asombrada claro, se tardaba bastante en responder sus mails pero logro mencionar que necesitaba unos días de sus vacaciones ahora mismo; él no tenía vacaciones desde hace años y según sabia Sam tampoco.
Ruby se lo negó, era un momento poco favorable para hacer esos trueques de horarios y favores por el incidente con la pandilla de Gordon. Dean golpeo la mesa y se mesó la barbilla, necesitaba tiempo, necesitaba el modo de hacerse con unos cuantos días para enfocarse en hallar a Sam en ese mundo alterno que corría debajo del suyo en la oscuridad entre las sabandijas más viles...
Agobiado se echo para a tras en la silla por no obtener lo que necesitaba sin decir el porque realmente, volvió al teclado y en clave como le estaba hablando anteriormente le comunico que hablarían después, por lo que la mujer esperaría un nuevo mensaje de el, borro el canal seguro que había armado y salio de la oficina a media mañana, fuera de su horario habitual de almuerzo porque no le quedaba otra que encontrar a alguien que le respaldara y que Ruby le dijera que si a su pedido.
Tenía en el pensamiento lo que había leído mientras subía en el ascensor, la puerta, Jo sin creerse que su tío tuviera un doble que era cazador, que había otro Sam detrás de esa puerta que revisaron y en la que no hallaron nada mas que pedazos de piedra a su paso, de los demonios, de la madre de Jo pero principalmente que había otros mundos cruzando esa puerta de piedra que se caía a trozos.
Dean Smith no confía en nadie, menos en extraños o sujetos que ha visto una sola vez en su vida, pero esa persona era la única que no le molestó tener en su mesa, frente a él y Sam, incluso habló con él sin tapujos que ellos eran pareja, no sabe si fue por la situación, pero necesita a alguien que le cubra las espaldas, necesita a alguien cuya palabra le valga algo, aunque sólo sea un poco.
Caminó por los cubículos y todos eran muy informales a pesar del traje ,trabajaban desordenadamente y haciendo bastante ruido en ese piso, siguió curso esquivando gente y niños recién ingresados metidos de papeles hasta las orejas para dar con un cubículo silencioso, donde entre mapas de zonas desérticas, mansiones y ciudades albanesas, Misha Collins su novato-novato trazaba notas y colocaba papelitos amarillos con anotaciones en azul, Dean le miro un momento cuestionándose fieramente si hacer aquello o no, miro al hombre de espaldas, el cabello negro lo tenía desordenado y no parecía tan delgado o débil debajo del traje gris claro, pero eso no era lo que le interesaba.
Se descruzó de brazos y entró al cubículo, pero el agente ni se percató de ello ni de cuando se sentó en una de las sillas frente al pequeño escritorio.
- Misha.- espetó secamente y el moreno saltó en su sitio solo para darse la vuelta un minuto entero después con el rostro pálido del susto que se llevó.
- ¿Dean? ¿Qué… qué haces aquí?- el tono tambaleante lo hizo mirarle fijo sopesando que ese hombre ante el primer problema dé el brazo a torcer y le traicione.
- Necesito un favor.,. No me gusta pedirlo y recién te conozco pero desgraciadamente eres mi mejor opción.- su tono es tal cual lo escuchó aquella vez, firme, sin duda y Misha solo pudo dar pequeños pasos hasta su silla y sentarse lentamente en ella.
- Ok... y que podría ser eso...-
- No podemos hablar aquí... solo diré que haré unos arreglos y necesito que me cubras, ven a esta dirección al salir del trabajo, estaré esperándote después de las ocho en esta dirección...- no le toma demasiado a Dean tomar el marcador azul y uno de los post-it de la mano de Misha para anotar la información.
- ¿Arreglos?- Misha mira el papel que le entrega el agente y cómo se marcha acto seguido sin mirar atrás o titubear.
El novato mira la letra cursiva perfilada y quizás demasiado hermosa para un agente tan recio, intentando comprender como es que apareció ese hombre de la nada detrás de él. Ni siquiera escucho cuando se sentó, pero la caligrafía lo atrapa sin poder llegar a decirle a Smith que él no sale en ese horario de la base. No tiene mas opción, lentamente y con la cabeza baja llega a la oficina de Ash Thomberton su jefe de división, el hombre más extraño e inusual de éste lado del hemisferio pero con una inteligencia remarcable, él le respetaba incluso mas que la mayoría de su compañeros porque su aspecto desgastado ojeroso y peinado estrafalario no eran motivo para mirarle a menos.
Lo que más le sorprendió era la energía que mostraba a su paso el agente Smith, eso le encandilaba, era como si el propio Misha fuera una luciérnaga comparada con un reflector de tres toneladas, pero eso no venía al caso, le planteó a su jefe que le cambiara el turno vespertino al diurno para salir temprano ese día y los que seguían, solo por si las moscas, el hombre, para su sorpresa miró su pc en silencio haciéndole sudar la gota gorda ,expectante y con un sencillo "hecho" le entrego un papel con sus horario y se giró para adentrarse nuevamente en una maqueta de la colmena, desmontando secciones armando nuevas y simplemente afilando la seguridad de la mismas él solo.
Prefirió no interrumpir, objetar o preguntar el por qué simplemente le había concedido aquello, cuando solo tenía dos semanas de estar allí, pero era mejor no decir nada, volver a su oficina y terminar en lo que estaba trabajando para poder salir de allí a horario, solo que Thomberton lo detuvo en el pasillo y con las manos en sus hombros le dijo lo que no se esperaba.
- Estoy contigo cien por ciento Misha, si alguien mas vuelve a meterse contigo puedes contar conmigo, no seré el músculo que puede detener algo como lo que paso en el baño.- Ash solo palmeo sus hombros mientras él se quedaba helado poco a poco entrando en un pánico que su rostro nunca mostraba.-... Nadie de mi equipo será acosado solo por un gusto particular, hombre, como me hubiera gustado ver como Smith le ponía los morros de colores.. ja ja si habré visto en acción a ese agente...- se seca las lágrimas con una risotada de por medio y Misha nota como todo el mundo está mirándole, espiando esa situación desde las puertas de su cubículos.-... en fin, ¡me encanta tu trabajo! Sé que sólo tienes unas semanas aquí pero el "escape del hombre gris" en ese esquema desértico fue genial hombre, nunca se me hubiera ocurrido ¡Oh! Y como acorralaste a ese agente en la zona de pruebas para obligarlo a salir por la ventila y salvarle la vida en las practicas ¡fue genial! Oh, por cierto, me has inspirado para un nuevo sistema de seguridad, quiero comentarlo contigo otro día...- una palmada de despedida y ve como el cabello largo y lacio salta por los hombros de su jefe al alejarse.
Todo el mundo vuelve a su puestos cuando el emprende el regreso a su oficina, su espalda está rígida, como sus brazos al costado de su cuerpo, esta perplejo por esa conversación, el corazón se le sale por ser la comidilla de todo el piso, por ser observado en medio de esa unilateral conversación que no se esperaba para nada.
Mas tarde entre un dolor de cabeza espantoso y su auto Volkswagen rojo que no quería arrancarle, con el papel en la mano y los dedos aferrados al volante llega a una granja, apartada de todo, el pasto verde y la casa eran de cuento, ver a Dean poniendo focos en el porche con la camiseta de algodón blanco remarcando su figura y arremangada sobre los hombros y esos vaqueros gastados que parecen tener mucho tiempo de vida era casi erótico, si no fuera por la expresión de cabreo y las ojeras del hombre que parecía no haber dormido, el estaría babeando el volante en una de sus fantasías imposibles.
Se acomodó la corbata respiro hondo y cuando Dean volteó a mirar al vehículo que se acercaba a la puerta de la casa, él detuvo el auto, bajó y se dirigió al rubio que le ponía las piernas de mantequilla, tratando de parecer una persona debajo de su traje y no alguien que moría de miedo con la opinión general del mundo.
- ¡Hey!- saludó efusivamente el rubio cuando una mujer de cabellera dorada apareció de la nada detrás de él y limpiándose las manos de grasa de auto, que también manchaba su rostro, su expresión era más dura incluso que la de Dean.
- Ah… hola...- contestó sin poder mirar el recelo en los ojos castaños de la chica.
- Pasa, tenemos que hablar de algo.- la sola mención con esa compañía lo hizo temblar, tenía demasiado tiempo de no entrar a una casa desconocida con otro hombre o con una mujer en ella, dudó y Dean noto la desconfianza por lo que lo tomó bruscamente del brazo.
- ¡Espera! Que… ¿qué es lo que quieres hablar no podemos hablarlo afuera?- pregunta evasivamente pero Dean no tenía tiempo para ello y nota como se resiste a dar un paso más.
- ¿Pero qué demonios te pasa?- espetó sin cuidado metiéndolo a la casa y cerrando la puerta detrás de ellos, el pelinegro le miro con el miedo pintado en los ojos azules pero al voltear aquella mujer, que entró previamente, le echó un vaso de agua en la cara.-¿¡Pero qué haces Jo!?- preguntó el rubio mientras él se sacudía la sorpresa del agua fría en el rostro.
- Cerciorándome que no sea un demonio...- Misha se froto los ojos quitando el líquido de sus pestañas cuando la agresiva muchacha le cortó por sorpresa y le hizo pegarse a la pared y agarrarse la mano herida asustado.- está bien, está limpio.- dijo ella sin más, retirándose de su lado mientras la mano le sangraba.
- ¿Estás loca?- Jo mira de mal modo a Dean metiendo el cuchillo de plata en la funda al costado de su cadera sin disculparse con el invitado.
- No me digas loca, no lo estoy...- protesta casi ofendida, alejándose de ellos y metiéndose de cabeza en los libros que se habían amontonado en la sala rodeando el sofá.
- Misha...-
- ¡Suéltame no me toques!, ¡yo me voy!- dijo sosteniéndose la mano empapado y asustado, sacando algo del poco valor que tenía escondido para salir de allí.
- Espera necesito tu ayuda.- después de apartarlo con un atrevimiento que no sabe de dónde salió, se voltea en medio del porche y lo encara.
- ¿Y así lo pides? ¡Ya tengo suficiente con mi vida de mierda para que te hagas el misterioso y una niña de metro y medio me empape y me corte sin siquiera presentarse!- sus manos están girando y expresándose como Dean jamás lo había visto mientras que marcha trás de él.
- ¡Sam está en problemas! ¡Necesito que me cubras!- le grita y Misha se detiene en seco, se vuelve para mirarle lentamente mientras que esas palabras entran su cabeza.
- ¿Sam? ¿Tu Sammy?-
- Si, alguien se lo llevo pero no puedo dejar mi puesto en archivos para ir por él, ni siquiera sé cómo, solo sé que necesito a dos personas que me cubran, pero no confió en nadie más que pueda tomar mi lugar en la agencia.- su voz es calmada pero apremiante, Dean había caminado hasta él y con su cuerpo le tapa la luz de la casa en esa noche estrellada.
- ¿Se lo llevaron? ¿Quién? ¿Por qué?- su rostro completamente preocupado hizo suspirar a Dean aliviado, pudo sentir en su cuerpo que podía confiar en él.
- En realidad creerás que es una locura, algo muy... inverosímil pero lo que voy a contarte es un secreto y no puedes decirle a nadie de esto...- Dean hizo un ademan con el cuerpo invitándolo a entrar, el solo puso un pie delante de otro siguiéndole, esperando escuchar el porqué, los parámetros de esa historia que obligo al rubio a llevarle allí.
- ¿Es por alguna misión encubierta? ¿Algún secreto de estado?- Dean negó y la expresión fruncida del hombre de ojos azules buscando las posibilidades de las pocas palabras que había escuchado.
Dean lo condujo de nuevo a la casa con su mano en su cuello, la casa a lo lejos tenía todas las luces prendidas, las horas pasaron mientras el agente se explicaba, en un principio Misha no creyó una palabra, su mundo se abrió en miles de pedazos como si e cascaron en el que vivía lleno de miedo e indecisión no significara nada, ni todos los años sufriendo por su condición parecían tener importancia, trato de negarlo, de no creerle... pero lo libros frente a sus ojos, todos y cada uno hablando de una criatura diferente descripta a la perfección no lo dejaban eludir aquello.
Le tomo más de unas horas procesar todo aquello, deambulando por la casa, preparando café, sumergido en alguna lectura como un zombi. Podía ver en el rostro de Dean la desesperación y el deseo de encontrar a su compañero, no comprendía como Sam había desaparecido aún pero mirando el cuaderno de cuero, el único objeto que era diferente de las pilas de libros raros, comprendió simplemente como estratega que es desde un punto que no era el de cazador o agente especial, "el relato es de un hombre viejo y los sucesos de la noche anterior..." murmuró seguro de que algo había accionado la puerta, algo sobrenatural había hecho desaparecer a Sam sin pretenderlo, Dean y Jo le miraron sorprendidos cuando elaboraba en voz alta su teoría.
Si Sam se había topado con algún demonio esa noche como su abuelo con aquel lobo, el hombre de ojos azules se aclaró la voz para ser mas consistente con su teoría que eso era lo había sido la llave para que la puerta se abriera y si así había sido Sam no estaba en ese mundo con ellos.
Las miradas de Dean y Johanna se abrieron más y se miraron entre sí estupefactos, la chica reacciona tomándose de los cabellos, maldiciéndose por estúpida, aquello era lo más lógico saltando de su asiento y caminado enérgicamente en círculos con renovada energía.
- Ok, Ok, si eso es correcto solo necesitamos algo sobrenatural y abriremos la puerta.- se dijo a sí misma tomando sus armas de la mesa de la cocina armándose hasta los dientes solo para atravesarla y traer a Sam de vuelta.
- ¿Tienes algo sobre natural? ¿Aquí?- pegunto asustado el agente novato siguiéndolos a la cocina, Dean miró a la chica detenidamente, comprobando cómo su hombro aun sangraba un poco a través de las vendas. El agente estiró un dedo y hundió la falange en la herida sin previo aviso y luego en su costado deliberadamente, la chica cayó de rodillas con un grito sujetándose al caer de la mesa como pudo, Misha no entendía lo que estaba pasando.
- ¡Pero qué demonios haces! ¡Ahhgg!- espetó entre dientes la pequeña rubia tratando de aguantar el punzante dolor e incorporarse...
- Estás herida, así no podrás enfrentarte a lo que haya del otro lado...- le miro con dureza ignorando el dolor de la chica y las palabras de Misha.
- Oigan...- levantó la mano el novato, apenas tratando de llamar la atención.
- ¡No irás, yo iré! Estas herida y eres inútil si algo trata de detenerte.- Dean tomó el arma de entre los dedos de la muchacha casi arrancándosela porque la niña no quería soltarla aún sin poder levantarse del dolor que sentía en el cuerpo.
- ¡Tú no sobrevivirás un segundo! ¡Nos sabes a lo que te enfrentas!- le grito con medio pulmón estrujado de dolor.
- ¡PUEDEN CERRAR EL PICO DE UNA VEZ Y ESCUCHARME?- ambos miraron a Misha con los ojos bien abiertos, sorprendidos por el grito que pego no era propio de su imagen o personalidad.- Gracias... si lo que me contaron es verídico, ninguno podrá ir a ningún lado, esto o esto...- tomo la daga plateada y el cuchillo infernal en sus manos dejándolos sobre la mesa.- No servirán. La puerta no reacciona a ésto según me contaron cuando estuvieron junto a ella, pero sí cuando Sam estaba allí, por lo tanto alguna criatura debe empujarlos por la puerta en mi opinión.- Dean y Jo se miraron cuando la chica se puso de nuevo sobre su pies.
- Que significa eso...- pregunto la chica sujetándose las costillas.
- Significa que saldremos de caza.- la voz de Dean sonó oscura y ni siquiera el vacío de la habitación se animó a hacer un eco de ella, Jo le miro sorprendida pero detenidamente y asintió, solo Misha tembló y palideció ante la idea.
Del otro lado de la puerta las cosas se ponían incomodas para los Winchester, aunque Wesson no era tan diferente de Sam (bueno es un decir, el chico de otra dimensión era algo más delicado e inseguro) el lugar donde terminó durmiendo, por más que a él no le molestaba dormir junto a otro hombre, no le hizo mucha gracia al menor de los Winchester. La respuesta de su hermano fue sencilla "duermes contigo mismo desde hace treinta años, ¡deja de chillar!".
Fue una semana completa en que convivieron, encontraron los libros y los estudiaron pero además de anécdotas y cosas muy personales de su tío Bobby no había nada, solo el detalles de cómo le crió, sus orgullos y como deseaba que Wesson fuera su hijo biológico, era lo que los detuvo de seguir leyendo. Wesson lloro mucho mientras leían aquello incluso Sam no titubeo en abrazarlo o prestarle un hombro cuando el dolor de su perdida aún estaba fresco, llorando cada recuerdo porque extrañaba a ese hombre, el que le dio un hogar sin pensarlo, él y Dean sentían muy similar por su propio Bobby por lo que dejaron los diarios de lado tratando de investigar otro modo de devolverlo a su mundo.
Pero no fue tan malo como creyeron los Winchester, además Wesson era hábil con la computadora y les enseñó muchas cosas que les serían útiles en el futuro. También se pasaron horas investigando tipos de puertas transportadoras, para sorpresa de la copia y del propio Sam, en ese mundo había demasiadas referencia sobrenaturales al respecto, pero por otro lado tenían el mismo gusto en comida, en ropa, música y sobretodo en mujeres... lo cual incluía mirar mal a todas las camareras voluptuosas que miraban al mayor como un pedazo de carne, al que manosean sin recato y el cual disfrutaba con ello a lo grande.
Sam se dio cuenta de que esos eran celos de Wesson por "los" y "las" que rondaban a su hermano puesto que el chico le hablaba de eso constantemente en privado y de lo cual no entendía mucho el porqué, él no se había percatado hasta ese momento de todo eso o de que no sólo las mujeres volteaban a ver a su hermano, ni que le coqueteaban sin pensarlo, también había hombres que lo miraban lascivamente y sin mosquearse de que los dos castaños los pescaran infraganti, era escuchar sus insinuaciones y sin mover un musculo facial se alejaba de esas situaciones empujando a Dean con ellos dos, por lo que su nuevo descubrimiento lo llevaba a vigilar a todo el que se le acercara y compartía esto con Wesson sin darse cuenta en cierta medida, sólo porque temía que Dean se contagiara de algo asqueroso o terminal y el veía como Wesson sufría porque extrañaba a "su" propio Dean.
El pecoso decía poco y nada de que ambos estuvieran a su lado todo el tiempo, caminando por la calle uno a cada lado, su hermanito ya llamaba la tensión de la gente con su altura y sus espaldas kilométricas pero con dos todo el maldito planeta volteaba a verlos, vestidos similar exceptuando las chaquetas y las camisas ambas de su hermano originalmente, solo Sam tenía el tatuaje en el cuerpo y Dean sentía como se le erizada la piel cuando el otro se le acercaba demasiado porque le parecía como si Meg hubiera entrado a su cuerpo o lo hubiera copiado al sasquatch.
Por lo que lo obligó a tatuarse a la fuerza, Sam tuvo que intervenir y tratar de convencer a Wesson el cual se negó rotundamente cruzándose de brazos porque los tatuajes no entraban en su rango de posibilidades en esa vida, pero cuando le explicaron que los demonios que los perseguían continuamente podían poseerlo se opuso aún con mas ahincó, Dean exasperado y usando lo que sabía se aprovechó de Wesson y Sam no podía creer lo que oía con la boca abierta viendo como su hermano manipulaba a su copia con descaro.
Sin pensarlo Dean se uso a si mismo para influenciar en el alto agente, Sam no podía creer estar escuchando eso pero así fue y solo pudo quedarse boquiabierto.
- ¿Acaso quieres que me maten, me torturen me corten en pedacitos y me metan a una bolsa para armarme de nuevo y seguir torturándome? ¿Y Sam, dejarás que se quede solo? ¿Sabes lo que haría un demonio por ponerme las manos encima?- espetó sin un gramo de duda, casi cabreado, su hermano mirando a los ojos de su copia el cual empalideció al punto de que su piel tostada parecía verde con la idea y sus ojos rasgados abiertos de par en par, sentándose en la silla del local sin rechistar donde lo arrastraron para tatuarlo.
Wesson se agarró a su brazo escondiéndose de Dean el resto del día. Dean que caminaba triunfante mientras que del pobre tío del FBI se quejaba del dolor que sentía en su hombro por el tatuaje. Tampoco le habló, ni le miró en días. Dean empezaba a molestarle esta actitud y Sam se enojó con él por insensible, jugando con el pobre corazón del chico que estaba obviamente enamorado del Dean del otro lado.
Fastidiado Dean se fue de juerga por todos los sermones que su hermanito le dedico por culpa del otro gigante, literalmente de juerga de esas que no terminan, por lo que Sam y Wesson no le vieron volver esa noche... ni al día siguiente, al final Sam tuvo que salir a buscarlo con su gemelo porque el chico no hacia mas que mirar por la ventana, esperando que el impala aparezca por algún lado o que su hermano decida llamar a su celular.
