Capítulo 18...

El mal humor es una de las características más fuertes de Dean Smith, pero este estado se ha visto incrementado hasta la cara de perro permanente por la ausencia de más de cuatro días de Sam. Días que se le fueron de entre los dedos rápidamente, ya que, a pesar de sus conocimientos de lucha, en la caza de seres sobrenaturales se trata más de instinto asesino y menos de tácticas de ataque, un instinto que en el pasado había tratado de mitigar en su ser, pero que ahora necesitó apremiantemente.

Sin embargo Jo no ha dejado de señalarle cada uno de sus errores, como si lo estuviera entrenando. Dean ha notado que no lo hace voluntariamente y también se dio cuenta de que así la han criado a ella, hay un patrón muy reconocible de la fuerza de ataque Seal. Pero después de los golpes, cortes profundos, sangrados copiosos, sentirse acorralado por el horror mismo, con peligro de muerte inmediato y matar a más de seis seres (aún tiene escalofríos de reconocer como vampiros, arácnidos sobre desarrollados, duendes come carroña y un wendigo escalofriante... que de echo existen), han capturado con vida a un Skinwalker, un descerebrado vagabundo que se hacía pasar por perro. Es ahora, con el objetivo cumplido, que vuelven a la granja.

Misha ha hecho hasta lo imposible para poder cubrir a Smith en el archivo. Verles volver esa noche en el auto de la chica, con lo que habían salido a buscar (y que no puede creer que de hecho lo lograran) es que su cuerpo se destensa un poco. Él le abre la puerta a Jo y esta lo mira con una fiereza y cara de pocos amigos que nunca le habían dedicado por tal gesto. La expresión de la menuda rubita detiene su respiraron por un segundo, pero ella le arrojó la bolsa con las armas al descender del coche, dándole un golpe en las costillas que le devuelve el oxígeno a sus pulmones. El aturdido agente reacciona por esos ojos castaños sin saber porque.

El rostro de Dean es casi de puro granito, mientras saca a arrastras al maniatado Skinwalker. Para Collins es solo un hombre viejo que al verle le gruñe y Dean tira de las cuerdas que lo mantienen en su sitio para arrastrarlo dentro de la casa.

Jo esta algo más lastimada, pero mejor de su hombro herido. Sin embargo Dean hace una llamada confirmando a una tal Rubí que ella y Misha le cubrirán en la agencia por los siguientes días. Los dos se miran y miran al agente que no dice más armando un nuevo bolso con armas. Johanna le enfrenta en una ferviente discusión, sin tapujos, sin importarle solo tener metro y medio y cincuenta kilos a su favor contra el agente. Es solo la mitad de cuerpo de lo que es Dean y el agente novato no deja de mirarla sorprendido por su coraje, viendo lo directa que es, la fuerza que desprende por cada poro a pesar de estar toda golpeada. Ella reniega con fuerza a su superior de que no irá solo al otro lado de la puerta dimensional, pero Dean, de repente, la derriba con un puñetazo en el rostro y el de ojos azules solo puede reaccionar a ponerse detrás de ella, evitando otro golpe al caer, dejándola desparramada en sus brazos. Misha, más que estupefacto, lo mira horrorizado por lo que cree un ataque sin sentido.

- ¡Dean!- le reprocha al ver en el interior de su boca semi abierta, la sangre en sus dientes.

- Que...- replica volteando levemente pero volviendo a meter las armas de la mesa en un bolso verde de tela.

- ¿Tenías que golpearla?- pregunta con su expresión azorada en él.

- Si; Si he aprendido algo de ella estos días... es que me seguiría al fin del mundo con tal de recuperar a su primo, Misha... lo haría sin importarle estar medio moribunda, desangrándose, con un brazo roto, ciega o sorda. Pero para terquedad estoy yo y eso es más que suficiente para esta misión.- le dice guardando el libro de Bobby en el mochila como también ropa para Sam y algo de dinero que espera que sea de utilidad en la otra dimensión.

- No podías haber... no sé...dormirla... ¿Usar un dardo o algo así? Le saldrá flor de marca ahora...- Misha mira el delicado rostro notando como se hincha la mandíbula en un globo, ahora que está más cerca y alzándola en brazos lentamente viendo que no es la única herida, ya que las cicatrices que desperdigadas en su rostro atormentado le hacían notar lo bella que era esa chica a pesar de su vida, haciéndola aún más hermosa.

- Porque la estas mirando así Misha... o tan de cerca, no me das la idea equivocada...- Dean le dice de reojo y el novato lo mira inmediatamente sorprendido con sus ojos azules abiertos sin entender demasiado eso, ladea su cabeza frunciendo el ceño intentando comprender, pero Dean solo exhala cansado.- Déjalo, no importa, me llevo al perro, tu cuídala y guíala a la base mañana ¿ok?- dice al salir de allí sin esperar respuesta, sabe que Misha a pesar de su cara de cansancio hará lo que le dice.

- Ok, Dean...- murmura más para si cuando se ve solo en la cocina con la chica en brazos, analizado lo que su compañero le dijo sin poder evitar volver al rostro de Joanna y tratar de ver el porqué de cada una de esas marcas difuminadas en su rostro.

Cruzar al otro lado de la realidad no resulta difícil para Dean Smith, como tampoco dejar amarrado al Skinwalker a un árbol con agua y comida hasta que el regrese. Cae de boca al piso cuando atraviesa la puerta, sus ojos verdes miran a su alrededor, espantados, es mediodía en las ruinas de esa casa cuando se levanta, entre el polvo ve huellas y una escalera metálica a un costado de la pared del sótano, parece recién colocada, se pone la mochila, el bolso con armas, las provisiones al hombro y sube por ella hasta que nota que está rodeado de chatarra, pilas y pilas de autos oxidados.

Grita el nombre de Sam tan alto como sus pulmones son capaces de dilatar para exhalar el aire, pero solo un eco extraño y vacío vuelve a él. Resopla fastidiado, sus pensamientos lo llevan a saber que, con lo inquieto que es su novio, seguramente no se quedó allí todos esos días para esperarle, es más si en ese lugar hay cosas tan extrañas como las que había tenido el infortunio de conocer por las malas los últimos días, lo más probable es que Sam hubiera buscado refugio entre la gente.

Con la mochila al hombro y el sol ardiente en la espalda caminó hasta la calle frente a esa chatarrera, reconociendo la ruta se dirigió al pueblo. Se preguntaba si debería ir a la estación del sheriff y buscar a la autoridad del lugar... si Sammy estaba desorientado y quisiera saber dónde estaba, o tal vez encontrarle a él, eso sería lo que haría; también... el mejor modo sería hacer una llamada a la agencia, pero si la agencia no existía en este mundo, debería ser precavido de que la gente fuera normal o se encontrase con más anomalías de las que ya de hecho esperaba.

Había pasado un mes y medio con la misión importante pisándole los pies a los Winchester cuando Sammy tuvo la oportunidad de conocer a Meg... un demonio real, un poco más extraño de lo normal pero aun así existente. Por infortunio, mientras que el demonio se deleitaba con la figura de ambos castaños y su mente sucia divagaba no se calló para nada, examinó a ambas gotas de agua de arriba abajo haciéndolos sentir muy incómodos. Lo que sí sorprendió a Wesson fue conocer en persona a Castiel, el cual es una copia aún más reservada y distante de lo que conoció de Misha Collins. Fue igualmente sorprendente que Sam y Dean conocieran el nombre real de Misha al mencionarlo... y que le conocieran como un actor de telenovela en otra dimensión paralela. Las realidades se retorcían bastante alrededor de ellos pensó, le dio una ligera idea de que había más mundos allí afuera de los que él esperaba, haciendo girar su cabeza en más de veinte teorías demasiado variadas.

Claro que Sammy no recuerda nada de la otra noche de borrachera, para fortuna de Dean claro, pero… Sam sí; y su hermano es experto en hacerse el estúpido cuando le conviene así hasta el punto profesional, incluso cree que lo hace por deporte, por lo que Dean solo le habla a Wesson y eso le hace poner de un humor de perros últimamente, porque él lo necesita hablar, saber o enterarse, sin la nube del alcohol frente a sus ojos, de lo que sucedió en el baño, de que lo que caviló no era la primera vez de Dean en besar a otro hombre o en su arrebato de callarle... cubriera su boca con la suya y de que él le devolviera el beso. Pero parece medio imposible fraguar solo esos hechos. Y ahora mismo todo le irrita de su hermano mayor, anulando su paciencia casi de inmediato al ver como los ojos verdes incluso lo esquivan.

Pero aprieta los dientes haciendo rechinar la mandíbula y un libro en la manos que acaba de retirar de la biblioteca local con unos planos de la casa de Bobby doblados y escondidos dentro, trata de enfocar, volver a lo importante y antes de marchar a la supuesta puerta con los días contados para el conjuro, con Kevin desparecido para saber cuál era la última misión que debe hacer para cerrar las puertas del infierno; deben devolver a Sammy a su mundo... solo que sin pista alguna, se percatan que solo les quedaba volver al pueblo de la sheriff Mills y examinar la puerta azul del sótano de Bobby.
Sam quiere examinar la puerta y determinar cómo funciona con lo poco que encontró en la red y las redundancias de las leyendas pero Dean quiere ver si

en los planos hay alguna figura invisible a la vista; aludía a un encantamiento ínter dimensional que aboca a la puerta como las otras con las que habían tenido contacto, como la del purgatorio y su realidad actoral, él no había pensado en eso porque ningún ser superior estaba involucrado en este caso pero es más factible eso que su idea de mirar la puerta y nombrar algunas palabras enoquianas.

Sammy si notó su enfado al menos y trató varias veces de remediarlo, pero él esta aun con esta piedra en mitad de la garganta al recordarle besar a su hermano y no sabe porque está siendo tan irracional, tan infantil al respecto en realidad, pero es que la imagen se le ha grabado en la cabeza y no puede dejar de reproducirla en su mente alimentando unos celos monstruosos que no sabía que podía llegar a sentir.

Pero hasta allí llegaban sus pensamientos. No es que quisiera profundizar mucho en el, pero si quería hacerlo en su hermano, eran pensamientos encontrados y confusos, los cuales trataba de sacudir a cada tanto de su mente. Con el ceño fruncido y los labios apretados anduvo por la calle principal del pueblo perdido en sus cavilaciones, buscando algún negocio para comprar algo de comer súper naturista antes de volver al motel, solo caminó una o dos cuadras cuando sintió las manos grandes de su hermano cerrarse sobre su chaqueta y jalarlo dentro del callejón.

- ¿Sam?- sonó la voz de su hermano demasiado seria como si algo los hubiera acorralado, miro sus ojos verdes las pecas en el puente de su nariz y frunció más el ceño.

- ¡Dean que demonios! - es lo que alcanzo a decir cuando la rotunda musculatura de su hermano; o mejor dicho todo el cuerpo duro de su hermano mayor se pegó al suyo aplastándolo contra la pared y su boca reclamo la suya repentinamente, desencajando cada pensamiento de su mente, haciéndolo perderse en el vacío, en una especie de caída libre, en un remolino de sensaciones que no tenía vuelta atrás.

La carnosa boca arrebatándole el aliento junto a sus manos colándose por debajo de su chaqueta... juntando con más ímpetu sus cuerpos, haciéndolo temblar detrás de ese contenedor de basura en una mediana sombra que daba el edificio en ese medio día, volviéndolo una masa liviana y blanda conforme el paso de su hermano por su paladar desbarataba su cuerpo y sus sensaciones, por la humedad que chasqueaba de boca a boca logrando que las rodillas le cedieran y solo lograba que Dean se hacía más grande sosteniéndolo.

Apenas si sus dedos tenían algo de agarre en la chaqueta de cuero marrón oscuro de la cual colgarse porque sus piernas ya no le respondían y solo podía pensar en esa lengua reclamarlo tan pasionalmente que estaba por perder sus latidos en el intento de seguirle el paso, solo que... algo lo arrebata de su lado y termina con el culo en el piso, desorientado, atinando a ver como Dean es arrojado al suelo... trata de tragar, de pensar, de poner una palabra delante de la otra, solo logrando levantar la vista y ver a su hermano con el gesto más furioso que puede presenciar, mirando a alguien más, sus ojos siguen la trayectoria de ese odio y al mirar a su igual lo cual lo hizo pestañear más de dos veces para centrar su mente.

- ¡Sam!, ¿Sam estas bien? - Preguntó su gemelo que llego corriendo casi agitado hasta el y el volteó a ver los ojos rasgados que no se habían percatado de quién tenía enfrente.

- Yo no... ¿Dean?- Sammy voltea a ver lo mismo que él y sus ojos se centran solo en el hombre que se levanta envalentonado frente al Winchester sin miedo alguno de su presencia, Samuel no cree haber visto tanta alegría en sus ojos, jamás de ese modo.

- Dean...- exhala Wesson débilmente parándose detrás del Winchester que no le retiraba la mirada agresiva y oscura de encima, de echo el otro Dean tampoco lo hacía.

- ¿Sammy?...- pregunto entre dientes mirando y analizando a su propia copia sin contemplaciones de llegar a un acuerdo, solo que Wesson se arrojó sobre el haciéndole perder el equilibrio y la concentración, retrocediendo unos pasos con el cuerpo del gigante trepado a sus hombros.

-¡DEAN! ¡Dean! ¡Dios no puedo creerlo! ¡¿Cómo llegaste aquí?! En realidad no me importa...- fue lo último que dijo antes de tomar su rostro entre sus manos y besarlo, aquel Dean se tomó su tiempo para procesarlo y al notar la marcada diferencia en el contacto con el otro, le hizo cerrar los ojos lentamente al reconocer a su novio, deslizando lentamente las manos por la cintura manteniéndolo pegado a él.

El Winchester mayor se miró a si mismo estrechando y alzando en peso a Wesson, frunció el ceño, y no sabía si mirar a otro lado o qué, para dejar de ver eso, pero sus ojos verdes aun estupefactos de que lo que atacaba a su hermano no era otra cosa que un clon de él y no un demonio o bicho succiona vidas.
Pero lo único que le hizo voltear es escuchar como su hermano se paraba y desaparecía en la entrada del callejón... casi huyendo de ese encuentro extraño, Dean no lo culpa... el quisiera dejar de presenciar aquello, aunque el preferiría poner una bala en boca de ese extraño que confundió a Sam con Sammy... bueno no es que haya alguna diferencia en realidad entre ellos o que le dio mucho coraje, pero Wesson está allí comiéndose a besos a su copia, por más incómodo que sea tiene que esperar a que se despeguen y averiguar cómo llego allí.