Capítulo 26

0800 Horas este, colmena secretea del FBI, Kansas.

No importaba si era o no el día más adecuado para el operativo de Collins. Dudar ahora era un lujo que no podían darse. El movimiento debía ser silencioso, sutil, rápido y certero y cualquier vacilación podría ponerla al descubierto. Pero ahora todos estaban listos, enfundados en su disfraces, con el plan memorizado y latente en sus cabezas, poniendo las placas a la vista en los cinturones a pesar del nerviosismo que les provocaba esa locura, preparados en sus puestos a medio segundo de entrar en la colmena, a punto de bajar de los vehículos.

El plan era sencillo para el novato, una de sus locas ideas para escapar si eso del FBI era demasiado para él. Plantar fantasmas podría parecer difícil pues el sistema que cubría cada centímetro de la colmena contemplaba todos los tipos de ataques virtuales posibles, pero por suerte contaba con dos pares de hombres idénticos hasta en las huellas digitales que pondrían los parámetros de programación de cabeza.

El detalle principal de la colmena, según el pensamiento de Collins, eran sus múltiples entradas, sus múltiples accesos a todos los pisos y lo más difícil de ella... era salir. Los agentes en toda la edificación estaban clasificados, catalogados y registrados en el sistema de reconocimiento de rostro, pupila y dígito en un sistema de seguridad intrincado que él debía estudiarse de memoria para poder ingresar en el puesto que el dieron. Esa era su mejor ventaja...

Entrada sur.

Con su zapato lustrado, marrón y de talla cuarenta y cinco, Sam Wesson ingresaba a la colmena. Su mirada era más enérgica ese día, debía recuperar a Dean sí o sí, está decidido a esto, liberarlo de lo que hasta ese momento no había entendido: que el rubio tenía el sello de "propiedad del estado" en toda su pecosa piel. Su identificación aún funcionaba y suspiró mientras que el primer latido sobresaltado se esfumaba de su cuerpo. Apenas tragó saliva entre dientes cuando pasó el primer control, aliviado de que no hubieran cancelado sus permisos al no esperar nadie que encontrara el camino de vuelta a la colmena.

El corazón latía a mil por hora al saber que el menor de los Winchester estaba en la entrada noroeste haciendo lo mismo que él en ese preciso momento, con trajes idénticos, mismo peinado, misma corbata, se supone que Sam iría directo con Rubi a pedirle que lo re ingresen. Wesson hubiera querido ser él quien hiciera eso, pero al parecer el Winchester tenía bastante más sangre fría para poner nerviosa a la mujer.

Tomó aire, siempre entre labios semi cerrados, para tranquilizarse y disimular. Subió al ascensor 49 K y descendió. Tenía que cruzar del sector sur al norte, tomar un café por diez minutos y pedir un muffin para llevar de la pastelería donde solía comer con Dean. Mantuvo un aspecto sereno mientras en su cabeza repetía formulas binarias para controlar cualquier nerviosismo en su rostro, tenía que admitir que todo esto era su culpa, su aceleración, su introspectiva, no miró a su alrededor para medir consecuencias, pero sabía y entendía que hubiera sido imposible ausentarse quién sabe cuánto tiempo para emprender un viaje sin vuelta atrás con su prima, sin que medio edificio del FBI se enterase.

Ellos necesitan desprenderse del FBI por razones más grandes que simples y menos secretos...

Camino de la oficina de Chuck para montarle una escena por haberle apartado también de Misha, Dean Smith repasaba el plan del analista: Golpear a su jefe y salir hecho una fiera para encontrarse con su doble en el pasillo noroeste, entrar en un ascensor y el Winchester en otro. El plan carecía de lógica, ¿Qué utilidad podía tener que su clon fuera a los archivos como si estuviera trabajando normalmente y que al mismo tiempo las cámaras también le mostrasen en otro lugar?

Ese era el plan, solo que no sabía aún como Misha iba a hacer que parezca muerto o cómo es que lo iba a sacar de allí. El tímido analista lo único que le pidió fue esperar al apagón, pero eso era más que imposible aún, si no había luz no habría ascensores y él estaba en el piso treinta yendo a las oficinas de Chuck. En su mente solo quería ver a Sam, tocarle, darle varios coscorrones por estúpido y llenarlo de besos de tal modo que su labios ardieran, solo puede pensar en que su meta es estrecharlo contra si... cursi, lo sabe, pero es lo único que lo impulsaba a continuar este plan estúpido, a salir por una puerta llena de humo para ser libre con el peli largo.

Rubi levantó la mirada rápidamente ante el alboroto de afuera, pegando un bote en su silla cuando uno de sus hombres golpeó contar su puerta con la espalda antes de que el cristal esmerilado se abra. Sus ojos cafés se abren completamente sorprendidos al ver a Sam pasar por encima del agente que se quedó sin aire torpemente casi saltando en un pie para hacerlo y entrar a su oficina agitado, casi temeroso, traspirando miedo, porque literalmente eso es imposible.

- ¿Sam?-

- Rubi... tenemos que hablar.- el chico empujó con su pie al agente caído y cerró la puerta.

- Es imposible, nosotros...- y el falso Sam Wesson la interrumpió cuando se levantaba de su asiento.

- ...borraron una imagen de mi mente... si lo sé, pero algo hicieron mal, al llegar a mi casa desorientado tuve este ataque... y todo volvió a mí, me pregunte por horas cómo o porque, pero solo me quedaba volver y… - el hacía ademanes en el aire grandes y amplios, la mujer le miro de refilón y se dio cuenta de que estaba siendo muy directo.

- ¿Sam...? - repitió en un tono desconfiado y él se recargó en la mesa desarmándose en una postura desesperada y suspiro dejando caer su cabeza.

- Quiero anular mi renuncia… quiero seguir en el archivo, yo... no sabía que…- Sam se muestra afligido pero se aclara la voz al notarla irse sola, y trata de mostrarse firme como si le costara y respira.- No puedo dejar a Dean, no sé si tú sabes... solo, yo, Rubi... Dean es... todo para mi… yo, después de mi tío, yo no...- la mujer le mira más sumergida en el asunto con esas palabras entrecortadas, casi creyendo que era Wesson quien estaba frente a ella.

- Samuel no sé qué paso o cómo... tendremos que revisar esto con cuidado pero no puedes ver a Dean hasta entonces, escucha si alguien más se entera... querrán hacerte una lobotomía...- los ojos de Sam se abren llenos de una película cristalina cubriendo sus ojos castaños dejando ver a su superior el terror que le da eso y se deja caer en el sillón individual frente al escritorio azorado.

- Yo... yo no quiero eso, solo quiero volver junto a Dean, me equivoqué fui impulsivo... en serio, por favor Rubi tiene que ayudarme...- Rubi le miró y rodeó el escritorio al escucharle suplicar.

- Sam si me dices como programaste el Commodor Sistema Satelital, prometo ayudarte en lo que sea para que las cosas vuelvan a ser lo que eran...- el tono de la jefa de sección era dulce pero Sam frunció el ceño al sentir la piel de su espalda erizarse pues para el cazador ella seguía siendo un demonio.

- ¿De qué hablas...? el único sistema de satélite que programé fue el Phoenixthor...- Sammy le había hablado de lo más personal que tenía con su supervisora y por qué quería meterse en sus pantalones cuando el proyecto satelital había sido puesto en marcha y era un completo éxito, por lo que notó que la mujer estaba tratando de comprobar si realmente era él.

- Eso es cierto... solo chequeaba Sam, tu sabes, rutina, pero... ¿Tanto así quieres volver con Dean, Sam?- pregunta inclinando la cabeza y su cabello oscuro se desenvolvía de la torzada en la que estaba.

- Sí... por favor Rubi... jamás quise dejarlo.- los ojos rasgados e inocentes seguían siendo los mismos para ella y suspiro.

- Ok, espera aquí...- la mujer apretó su hombro con su pequeña mano y salió de su oficina, Sam mantuvo la mirada al frente, todo iba según lo planeado, levantó del sillón y puso una cajita negra junto a la lámpara de escritorio, Misha le dijo que ponga su pulgar en ella cuando la hubiera colocado y así lo hizo, sintiendo una leve descarga cuando procedió.

Misha le explico brevemente que la señal que trasmitía esa pequeña cosa bloqueaba la cámara de esa oficina, él se dirigió al panel lateral rápidamente y se metió en la pared, donde apenas cabía, apretando su cuerpo contra los cables detrás del panel, tratando de colocarlo nuevamente en su sitio con él dentro y salir de la habitación sin usar la puerta.

Según las instrucciones del estratega, debía avanzar hacia la izquierda unos veinte metros lentamente para que nadie le escuche, llegar a la caja del ascensor y quedarse ahí hasta que sean las mil cuarenta y cinco horas, osea, en idioma humano, hasta las diez y cuarenta y cinco.

Dean Smith podía descubrir el miedo en el reflejo de los ojos de su jefe, que sangraba por la boca derribado sobre su propio escritorio. Su furia no hacía más que confirmar los informes sobre su identidad desequilibrada. Si no le consideraran un elemento valioso no dudaba en que el hombre aterrado que no se atrevía ni a respirar ahora se encargaría personalmente de ordenar su eliminación.

Su discusión duro más de lo que pensó, su desesperación por ser o haberse convertido en un arma desequilibrada y valiosa a la que si era necesario había que entretener a costa de la dignidad de otro agente, lo sacaba de sí. Caminó con el paso apretado y furioso al ascensor 32 B, tenía cuatro minutos de retraso sobre el plan que Misha le hizo memorizar. Bajó en el piso del archivo y vio a Dean caminando hasta él, el muy desgraciado le guiñó un ojo y le puso trompita mientras seguía su camino, él quería golpearle pero apretó los puños conteniéndose, ya tendría tiempo para ello.

Hasta allí todo según lo planeado. Entró al ascensor y presionó el botón del piso 75 aunque no era allí a donde se dirigía, espero dos... tres...cuatro minutos y las luces se fueron en el ascensor, las luces de emergencia por sistema reiniciado iluminaban en azul el lugar. Dean maldijo entre dientes cuando la oscuridad irrumpió de repente cambiando el panorama y parando el elevador en el piso 25 o a mitad de él, pero el sonido de la trampilla sobre su cabeza lo hizo mirar hacia arriba y cuando vio a Sam allí, sonrió ampliamente.

- ¡Sammy!- dijo feliz cuando el pelilargo tendió su mano para que lo tomase, Sam no pudo responder en el momento, porque el peso de Dean tirando hacia abajo y el hacia arriba para subirlo presiono sus costillas contra el borde de la trampilla dejándolo sin aire.

Cuando Dean pudo poner su rodilla fuera del ascensor Sam lo paro en seco, evitando que lo estampara contra el techo del ascensor para besarlo, completamente sonrojado, declinó apresurado casi con su voz en un fino hilo que no él no era su Sam, sino un Winchester.

Pero no había tiempo para más, Sam tiro una bolsa de unos ciento diez kilogramos con carne sin hueso en ella, Dean le ayudo pero no entendía el porqué, solo lo comprendió cuando Sam lo empujó y sacó una navaja tirando de su cinturón. ambos se miraron un segundo.

Dean presionó su mano contra su propia boca al saber que era lo que pretendía y Sam hizo una incisión sobre el hueso de la cadera del agente, hundiéndose en la carne buscando algo metálico. La sangre corrió por la dorada piel y él tuvo que meter el cuchillo más hondo para sacar la capsula de metal que identificaba y rastreaba al agente, cuando al fin la tuvo la tiró al interior del ascensor, escuchando como el agente jadeaba sobre su hombro inspirando con fuerza.

Sammy Wesson caminaba por los pasillos con un muffin en la mano, casi inocente y la verdad se sentía estúpido. Eligió uno de chocolate y caminó por todo el piso 32 y luego subió al 15 por el ascensor, su meta era dar la mayor cantidad de tomas a la computadora central, pero cuando se topó con Misha y éste le sonrió sintió algo de alivio entrar a su cuerpo. Ambos caminaron hasta las escaleras de ese piso, esquivando a Rubi por solo unos segundos en que ella corre a la central de vigilancia por el llamado de Stevens a quien dejó a cargo mientras firmaba papeles en su oficina.

La mujer llegó hasta el balcón donde todos sus agentes estaban en la computadora intentando entender que ocurría. Las grabaciones de Sam entrando a la colmena en dos localizaciones distintas le hizo agarrar la cabeza, pero lo que más le turbó es que Sam estaba tomándose un café en la pantalla de la derecha a la misma hora que hablaba con ella en la oficina, lo cual era... imposible.

- ¡Agente Rubi! Tenemos otra anomalía en el sector noroeste...- las pantallas se multiplican y ahora estaba viendo a dos agentes Smith... las pantallas parpadearon cuando en la oficina de Chuck el agente golpeó a sus superior y el otro estaba metiendo datos en la computadora, pero el caos explotó en el sistema cuando ambos agentes se cruzaron en un pasillo y se miraron a la cara antes de seguir su camino como si nada pasara, las consolas comenzaron a perder energía.

- ¡Que está pasando...!- gritó por información cuando a su vista los tableros parecían luces de navidad que se apagaban y se prendían sin sentido.

- ¡El sistema se reinicia, jefa...! Considera un error el ver a dos pares de individuos idénticos en diferentes lugares al mismo tiempo...- explica la mujer de color más lejos del panel principal.

- Cuándo volverá a estar activo...-

- diez segundos, jefa...-

- lo quiero en dos...- Rubi salió de su oficina corriendo con dos agentes detrás de ella, las luces empezaron a parpadear y la oscuridad golpeó su sentidos pero no detuvo su paso, al segundo siguiente las luces celestes se encendieron en todos lados sellando todos los pisos de la colmena.

- ¿sigue dentro? - preguntó apresurada a los dos hombres que dejo apostados en la puerta de su oficina.

- Si, no ha salido...- pero cuando ella abrió la puerta poniendo un pie dentro no había nadie allí, ni un alma que se apiadara de su confusión.

Misha y Sam corrieron escaleras arriba, la baja forma física de ambos los retrasó uno o dos minutos debajo del tiempo programado, Misha solo detuvo sus saltos entre escalones para presionar su reloj según lo acordado y seguir con su recorrido escaleras arriba.

Jo, por su parte, ya tenía las cargas de explosivos colocadas bajo el ascensor 25. El reloj le indicó que Misha ya tenía a su primo. Atornilló la ventilación por dónde se coló al hueco del ascensor para colocar el C4. Castiel mira intrigado su traje arrugado con la identificación falsa, y el bolso negro con el resto de los explosivos, como si no comprendiera lo que está haciendo. La joven cazadora se sintió molesta.

Pero caminó con el ángel escaleras arriba hasta llegar al piso diez donde se supone que desaparecerá con el ángel. Las luces se encendieron y todo quedó listo...

La carga detonó en el momento en que el ascensor reanudó la marcha, haciendo temblar toda la colmena. El caos y las luces rojas en todos los pasillos desencadenaron una estampida humana de trabajadores. Dean y Sam estaban a segundos de salir por la puerta principal con los monos azules de mantenimiento. Misha y Sammy pasaron por la zona de carga donde tomaron prestados overoles de la sección de mantenimiento informático, de color verde musgo, su tapadera. Joanna y Castiel están listos para salir tomando la forma de Rubi.

La segunda carga explotó en el ascensor que solían usar justo en el lobi para descender a los archivos, el mismo ascensor donde la carne y el receptor de Dean estallaron, el otro lado de la colmena siguió la misma suerte, todo el edificio parecía irse a bajo cuando la multitud apretó el paso saliendo desesperados de allí, pisándose unos a otros, casi matándose por no respirar el humo espeso de los explosivos plásticos.

Los agentes a su alrededor fliparon en colores al ver a tres Rubís fuera de la colmena, tratando de dirigir al mismo tiempo los operativos de rescate, y que las tres, se desmayaron al verse, o que los equipos de mantenimiento tomaron a dos de las mujeres y se las llevaron sin decir dónde o quienes eran debajo de las máscaras de gas que tenían puestas.

El camino nunca se sintió tan libre para Dean Smith, conducir toda la noche lejos de lo que conoció, mirar como las luces se apoderan del paisaje neutro de la carretera, que la música metal del Winchester es lo mejor que ha escuchado en años... años en que aun vivía con su padre, años en los que obedeció ordenes, que fue seguido, monitoreado y rastreado incluso hasta el baño.

Smith respiraba el aire frío con la ventanilla completamente abierta. Miró por el espejo retrovisor y vio a Dean en un Mustang verde oscuro que robaron el día anterior (para no pelearse más por quien manejaba o no el Impala) con Sam dormido sobre la ventanilla de copiloto, Jo estaba más atrás con su auto destartalado, Misha mirando un mapa y el ángel en el asiento trasero.

Su mente se despejó de los pensamientos de todo lo anterior: de su vida antes de Sammy, y de la caravana detrás de él, de la que le dio libertad. Sammy se acurrucó más fuerte contra él, con frio y sueño en su rostro, pero él no podía dejar de sentir el viento en su rostro, en su entorno, disfrutando completamente de su nueva y genuina libertad.

Sabía a dónde se dirigía y sabía que tenía poco tiempo antes de volver para despedir a su clones, para poner el tiempo/espacio en correcto orden, pero él en ese momento lo único que quería era sentir la mano de Sam sujeta desde hace días y respirar el aire frío cada vez más lejos de su eterno cautiverio.

Pasaron por cuatro hoteles espantosos en su camino, los hermanos le miraban como si estuviera loco pero él lo estaba disfrutando, en especial por no tener que reportar su posición o que su celular no le recuerde que tiene que ir a la base, libre desde hacía ya 75 horas seguidas, haciendo inevitable que sonriera por todo, estaba en el paraíso.

Sam y Dean intentaban concentrarse en enseñarles cada cosa que sabían sobre la caza de monstruos, si las armas o los cartuchos especiales no le causaba dificultades, la variedad de seres sobrenaturales y cómo matarlos lo dejo boquiabierto, no podía entender como seres así podía pasar por debajo de los ojos de todo el mundo y no ser notados, Jo incluso se sorprendió al oír de la cura para vampiros y otras cosas como que hay más ángeles dele que ahora le rodea, como muchos más problemas de los que podría afrontar.

Lo primero fue encontrar un arma que le serviría contra todo, la colt. Al escuchar la historia completa el grupo entero vaciló, se asombró y no lo creyeron hasta que lo vieron. Obtenerla no fue difícil, hacerla funcionar era otra cosa, ya que Bobby había arreglado la suya con ayuda de una demonio, Jo no concebía la alianza con demonios por otros propósitos y ellos tuvieron que ocultar callaron más de una verdad.

Pero el tema principal era deshacerse de todos los demonios del mundo de un solo golpe lo cual tenía riesgos, significaba un sacrificio muy grande, la noche cayó sobre ellos no muy lejos de un cruce de caminos, en un bar medio muerto, conversando entre tragos secos y escasos, las tres fases y los hechizos que debían recitarse.

Joanna impaciente reclamó cortante teniendo a Misha a su lado que dejaran de dar vueltas y empezaran a hablar, solo Castiel miro hacia ellos en el momento que la rubia golpeo la mesa frustrada. La verdad era que ni Dean ni Sam Winchester querían decirlo pero no había otro remedio, el bañarse en sangre de hellhound lo dejó todo en un silencio muerto, el rescatar un alma inocente del infierno logró que Smith frunciera su ceño y retirara el brazo de sobre los hombros de Sammy para recargarse en la mesa y preguntar si eso era en serio, pero la tercera sin duda era un aberración para el ángel detrás de ellos que posaba su liviana figura junto a la ventana.

Los Winchester callaron mientras la realidad se acentuaba dentro de sus compañeros, en la mesa redonda contemplando la idea concreta de cerrar las puertas del infierno.

- En tu mundo...- la voz titubeante de Sammy dirigió la atención completa del grupo sobre el.- ¿quién está haciendo las pruebas...?- y había tanta preocupación en la mirada del castaño que todos observaron detenidamente la respuesta de los hermanos.

- Yo...- Dean miró a su hermano que respondió al instante sin bajar la mirada, sin apartarla de su igual.

- ¿Y has tenido éxito?- parecía que algo muy pesado se fraguaba en la mente del programador que no dejaba ir a Sam.

- Aún estoy en el proceso de curar a un demonio...- replicó y Dean miró a oro lado.

- ¿A qué vas con estas preguntas Sam?- cortó Smith al sentarse contra el respaldo de la silla junto a su novio.

- Hay algo que no nos están diciendo, ¿Hay consecuencias para aquel que haga las pruebas? ¿Qué pasara con el que las haga?- y era impotencia, temiendo desde lo más profundo la respuesta pero ignorando por completo a su novio.

- Solo Joanna puede realizarlas... ella es como yo en mi mundo... de hecho parece ser una combinación de nosotros dos.- Jo no se trastornó por la explicación del Winchester, sólo meditó con la mirada de Misha clavada en ella angustiado por los detalles.

-¡No estas respondiendo a mis preguntas Sam!- espetó Wesson con el nerviosismo apoderándose de su cuerpo.

- En realidad no lo sé, tuve que parar antes de completarlas porque me debilitó demasiado, en realidad mi hermano me detuvo... había gran posibilidad de que muriera...pero es solo el rumor de un demonio y un ángel y no se puede confiar en ellos...- Sam miro por el rabillo a su hermano.

- Es un precio alto lo sabemos – explicó el cazador de más edad.

- No voy a perder a mi prima.- les devolvió en un grito.

- No depende de ti Sam...- corto neutral la cazadora mirando por la ventana.

- ¡Joanna!- reclamó.

- Tú no sabes lo que es vivir esta vida... temiendo en cada sombra, temiendo que se cuelen en tu habitación para arrancar cualquier cosa que te de vida, durmiendo sobre seis o siete protecciones, sal en la ventanas, jeroglíficos en el piso y techo , tatuajes en tu cuerpo... solo para que algún parásito o demonio no se cuele en tu cuerpo, mente; en cada célula de tu cuerpo y haga cosas que jamás te perdonarías...- fue tan clara en su letanía como suave, pero dura al mismo tiempo, y estaba más que dispuesta a hacer las pruebas, podía verlo en su semblante...

- No quiero perderte...- es todo lo que se escuchó y lo único que hizo a Jo mirara a su primo.

- Sabes bien que no tienes tanta suerte Sammy...- sonriéndole canalla terminó de beber su burbon.

- Inclusive si esto... es posible o no, ¿cómo encontraremos perros infernales...? - Misha titubeo con los codos en la mesa enterrado en su manos.

- Aquí mismo, en el cruce de camino... atraparemos al demonio que cierra tratos aquí y podremos encontrar algún perro sarnoso.- el Winchester mayor no estaba contento pero sabía que el deber era primero, como Jo lo sabía, no deseaba ver morir a la pequeña una vez más pero si al menos pudiera hacerle las cosas más fáciles, lo haría.

Pasado un minuto de media noche, Sam Winchester metió la pequeña caja de metal en la tierra, dijo unas palabras y se mostró ansioso porque el demonio apareciera, un hombre entrado en edad con un traje gris le sonrió y mostró sus ojos rojos lo justo para que retrocediera un poco, pero frunció el ceño un segundo después cuando los hoyuelos del hombre alto frente a él se mostraron en una sonrisa satisfecha.

Todos se acercaron para observar al demonio sobre sus rodillas que se sentía animal de zoológico, tres de ellos intentando asumir que lo que estaba frente a ellos no era solo un hombre viejo de larga barba desprolija sino un demonio. Mostrándose cínico, intentó no mostrar su miedo pero no le tomó mucho a Sam hacerlo sudar y sacarle información sobre el próximo reclamo de almas de un contrato a punto de finalizar, con el cuchillo que Rubi, su Rubi, una vez le dio,.

Dos días después en un hotel de mala muerte, quien hundió el cuchillo con desespero en perro infernal fue Joanna en el segundo que quedo debajo del animal, bañándola en la negra sangre que apestaba a putrefacción, Sam empujo el imperceptible cuerpo de la bestia cuando este callo muerto sobre la chica casi aplastandola, ambos Dean observaron la escena en sus últimos momentos al llegar al hangar de un helipuerto floreciente de un pueblito sin nombre, el conjuro es realizado allí mismo, sin demora por miedo a que no sea el mismo en esa dimensión.

Solo que ella sintió debajo de la carne cómo las brasas se encendían en cada vena, ardiendo y quemando sus huesos, tal cual Sam lo sintió una vez, percibiendo el olor a muerte que emanaba de ella misma, el olor azufre y hierro que jamás le contó a su hermano pero sabía que ella lo percibía también,uno de los síntomas que sabia que hacían del hechizo un karma.

Sammy no podía estarse quieto en el motel esperando a todos, Misha sufriendo lo mismo que él solo cocinaba, cocinaba en cantidades espantosas pero que por alguna razón los Winchester y el agente Smith apreciaban demasiado al no dejar siquiera las sobras. Esa noche era diferente y solo preparaba postres, a pesar de que le temblaban las manos porque sabía que era lo que harían los cazadores y el agente.

Verlos cruzar la puerta los dejo estáticos mirando como Jo sonrió cansada a los ojos azules, empapada en algo negro y apestoso, Misha dando pasos lentos hasta abrazarla. Los hermanos solo revisaron la estufa y su novio le acaricio el rostro, parecía que las palabras sobraban, no habían podido salvar al estúpido que firmó el contrato pero al menos consiguieron su primer objetivo.

Después de la cena y el postre de Misha es que Smith tiene que tomar a Sammy y arrebatarlo de la mesa para llevárselo a su propio cuarto lejos de los oídos y ojos de los hermanos Winchester por pedido de los mismos porque le urge estar a su lado y a solas, mas que nada para sacar esa expresión consternada y esa necesidad de mostrarse inconforme con todo.

- Vas a decir algo o seguirás con esta actitud Sam...- el castaño se froto el rostro antes de dejarse caer en la cama doble dura y llena de polvo.

- Que quieras que diga Dean... esto es más duro de lo que podría haberme imaginado.- Dean tiro de la zapatilla de su novio y rodó los ojos, procediendo a sacar la otra.

- En realidad hablaba de cómo me abandonaste en la base y nunca dijiste nada mas.- solo ahí Sam reacciono y se sentó rápidamente en la cama para mirarlo con los ojos muy abiertos.

- Pensé... osea, sabes que lo siento ¿no? Estaba muy nervioso no lo note, no supe lo que hacía hasta después de que paso... Dean...- y la sonrisa de su novio lo vuelve a dejar mudo.

- Sam... Concéntrate un segundo ok? El que te arrastrara al granero apenas llegamos a tu casa y te hiciera el amor no significa que lo dejara pasar, o que ya no me importaba, fueron las veinticuatro horas más desesperante de mi vida, y vas a tener que esforzarte porque te perdone...- los pantalones de Sam estaban abiertos para ese entonces, y Sam hubiera deseado que con solo eso y los labios de Dean sobre los suyos el pudiera desconectar su cabeza de la imagen de su prima con entrañas de animal sobre ella y se apartó de él un segundo para respirar.

-Perdona... yo.- Sam tomo su cabeza entre sus manos y Dean le miro, pasando su mano por su nuca para que le mirara.

-Sam no creas que no entiendo lo que pasa por esa cabeza obsesiva tuya, pero también quiero que entiendas que tu elegiste esto, seguir el camino de tu prima, vivir conmigo en el anonimato del estado y sobre todo aceptarla vida que llevábamos con el condimento extra de los demonios, lobos, vampiros y seres de lo que tendré que memorizarme su debilidades...- Sammy lo escucha mientras sus frente están unidas y Dean está entre sus piernas, solo abrazándolo mientras le habla tenuemente.

- lo sé... pero, como puedo hacerlo... si solo me quedo aquí mientras ustedes cuatro toman al toro por los cuernos, cómo entender que hay cosas allá a fuera si solo he vito personas con rostros espantosos, es como si quisieran hacerme tragar que el hada de los dientes no es tan amistosa o que existe y solo aceptar su palabra...- replica con la angustia en la garganta.

- Tienes razón, pero tú sabes bien que no sabes pelear... no sabes nada de armas y no sabes reaccionar ante el peligro Sam.- esta vez se separó de el para mirarlo, severo y racional.

- Jamás lo haré si no me enseñas...- y los ojos rasgados no titubearon, no hubo desesperación, ni preocupación por sí mismo y eso le saco todas las ganas de hacerlo suyo, rodando a un lado dejando su brazo recargado en su frente.

-Ook, mañana por la mañana empezaremos un entrenamiento.- Sam se dejó caer en el colchón, mirando el mismo techo que Dean.

- Perdóname...- replico.

- Por qué habría de perdonarte, lo que dices en entendible...-

- Te lo pido porque eres tú siempre el que me comprende a mí, desde el inicio, y yo no hago más que quererte y me parce insuficiente...- Dean le mira y Sam se abrasa a su brazo con fuerza sintiendo que hay una gran distancia entre ellos.

- No es insuficiente Sammy... Solo vuelve a ser tú mismo, con eso me basta, porque este niño indeciso y angustiado no es el hombre del que me enamore.- Dean le besa, es corto y aún lejano por lo que su cuerpo se abalanza sobre él, poniendo todo su peso sobre el rubio que apenas muestra un mueca de sonrisa.

- Es cierto, no me he sentido mucho como yo mismo ultima mente.-