Su rostro en la tierra fue lo único que lo alejó de perder la conciencia, el intenso dolor en su rostro y debajo de sus costillas. ¿Cómo algo tan pequeño puede golpear tan duro?, su menuda primita pegaba duro [como patada de mula]. El golpe lo dejó sin aire y terminó dando grandes bocanadas de polvo tras el motel, dónde se quedaban hasta dar con el siguiente paso a seguir. Los Winchester no estaban de acuerdo con que los acompañara, miraban juntos desde lejos, sentados en el capó de su auto robado, pero cuando Smith fue a ponerse frente a él, a decirle como pararse para soportar un ataque, Joanna lo detuvo e intervino en su entrenamiento.
Según la opinión de la chica, si él iba a ir con ellos cada noche debía saber a qué se enfrentaba como mínimo, y si alguien debía mostrárselo sería ella y nadie más. Sam no río con ese comentario, solo quiso desalentarla, pedirle que dejara que Smith le enseñara porque su novio estaba más calificado, pero no había terminado de decir nada cuando el primer puñetazo lo dobló sin aviso.
Para Jo este entrenamiento era una misión que no encomendaría ni al hombre al que había confiado la única familia que le quedaba. Ella iba a salir de la vida de Sammy, pero antes lo aleccionaría, el chico dejaría de ser el cibernauta friki sólo por su mano, dejaría los trajes atrás, las reglas gubernamentales, sería ella quien lo introduciría en lo único en su vida de lo que siempre lo mantuvo alejado. Tantos años sola para nada, pensó en el segundo golpe que lo tiró en el suelo, tanto tiempo lejos del único lugar que creía su hogar por mantenerlo a salvo.
Pero lo único que ahora parecía tener sentido para ella era que, si iba a morir, [y estaba segura de que lo haría por la puerta grande, podía verlo en los ojos de aquel Dean, aquel que fue testigo de ello en la carne de su hermanito menor] ella no perdería un segundo, le haría el amor a Misha todas las noches, bebería en grande y pasaría el resto del tiempo que le quedaba grabándose a sí misma en la mente de Samuel, por más que fuese a golpes.
Sam tosió copioso y Dean trataba de mantener los puños cerrados, conteniéndose de no reaccionar ante esto. Jo lo alentó a levantarse, la chica saltaba en sus tobillos con un puño contra el pecho y el otro desafiando a Sam, pero el chico no tenía el instinto de combate, eso es algo que solo llega con el camino andado, por ello le sorprendió que cuando apenas se levantaba, Jo le encestó una patada hacia atrás en pleno pecho y lo desplazo metro y medio hacia atrás, dejándolo noqueado.
- ¡Pero qué haces!- le gritó Dean y el Winchester mayor también reaccionó, instintivo al ver que la viva imagen de su hermano era golpeado así, parándose en su lugar, pero su Sam lo detuvo, Smith corrió al lado de Samuel escuchándolo toser para no abrir los ojos en la inconsciencia que le dio el golpe de la caída en la cabeza.
- Lo que debo... es mi familia, no te metas. - ella se sentía muy dueña del destino de Sam, y al mismo tiempo solo quería hacerle olvidar todo esto.
- ¡Es mi novio! ¡Tú ni siquiera compartes sangre con el!- simplemente le salió del alma, fue un golpe bajo, que detuvo a Jo en su marcha, él volvió al rostro de Sam buscando alguna expresión pero el chico estaba ido.
- Tal vez... pero será mía la victoria si él sabe sobrevivir. - dijo como último, la mirada azul de Misha se clavó en sus castaños ojos cuando ella levanto la mirada al toparse con su persona.
- ¿Tenías que ser tan dura...?- preguntándose donde se había metido con esa chica y qué tan pronto la perdería.
- Mi realidad es aún más dura Misha... - y reanudo sus pasos esquivándolo, montándose en su auto antes de desaparecer por la entrada del motel.
Los Winchester lo entendían, era extraño como podían entenderlo, la mano de Sam no se apartó del brazo de su hermano y se mantuvo allí hasta que el volvió a sentarse en la trompa del auto y juntos miraron como Smith y Misha cargaron a Samuel dentro de la habitación del motel.
- Los días se nos acaban Dean... cómo sabremos qué alma debe salvar Jo... Sam no está hecho para esto...- Sammy aprieta el libro entre su manos, añejo y rojo.
- Lo sé... no sé qué haremos, nos iremos cuando podamos... ya tenemos a un demonio que curar... sólo...- y miro a su hermano.- Tiene que ser Bobby...- y dio una palmada contundente contra su rodilla dando unos pasos en círculos con la vista intrigada de su hermano en él.
- De qué hablas...-
- Tu salvaste a Bobby ¿No es cierto? Allá en nuestra dimensión... qué tal si Jo lo hace en esta...-
- Pero ¿Y si no está en el infierno...? - y Dean menguo su alegría...
- Solo hay una manera de averiguarlo, ¿No es así?-
- Tienes razón...-
- Tenemos que apurarnos...-
- ¿A dónde vas? Los chicos están aquí.- señaló Sam cuando Dean se metió al auto.-
- No es a ellos a quien necesitamos Sam...- el motor arrancó y Sam le miró.- No va a gustarles la idea de que se tenga que internar en el infierno si es que tiene que hacerlo Sam...- fue lo único que dijo para que Sam caminara pesadamente al auto.
- Detesto cuando estás tan enfocado en algo que todo lo que dices tiene sentido.- bufo pero Dean chasqueo la lengua y arranco, yendo a buscar a Joanna.
- Lo sé...-
Samuel despertó media hora después, con una bolsa de hielo en el rostro y Dean acariciando su cabello. Su primer pensamiento fue para la chica que lo había dejado inconsciente, la había visto, sumergiéndose en una oscuridad más negra que la brea, más allá de dónde su conciencia podía abarcar, tenía que buscarla, no quiso escuchar la voz que intentaba devolverlo a la realidad, sólo cuando se vio atrapado en la puerta por dónde pretendía salir en su busca, con el rostro dolorido contra la madera las palabras de Dean llegaron a su cerebro.
- ¡Sam basta! ¡No vas a solucionar nada así!- espetó casi en un grito en su oído, pero el chico rompió a llorar asustado e impotente, todo era una pesadilla en su cabeza.
- Pero, pero...-
- Si quieres ayudarla será mejor... que empieces a sobreponerte a esto, adáptate Sam o vas a colapsar...- Dean habló firme, pero en un tono más bajo
Misha solo podía observarles, llorar en un silencio al que estaba más acostumbrado, pero con el mismo miedo abrasador que Sam expresaba abiertamente.
Que el Winchester la encontrara en el bar más cutre y escondido de la zona la sorprendió, incluso a aquel Sam le sorprendió que conociera ese lugar metido entre los arboles llorones, alejado de cualquier torre de luz cercana o de mantenimiento alguno. Con gesto cansado les ofreció un trago que el más joven rehusó porque sólo era medio día.
Ella y el rubio sonrieron de lado y se sentaron en la mesa con movimientos idénticos a pesar de la diferencia de tamaño, era gracioso en un punto y Sam se sentía descolocado con la chica que parecía un calco de Dean en ese aspecto, jodiéndole enteramente por el hecho fatal que les rodeaba a ambos y sin poder evitarlo.
Nada más contarle a ella la segunda prueba el silencio reinó en la mesa, no así a su alrededor, el mundo parecía seguir girando como si nada, el cantinero exigiendo su dinero, el ebrio tratando de demostrar el punto de que su alcohol no emborrachaba y la mesera entrada en años masticando chicle al lado del baño.
Pero ella asintió, aceptó a dejar a todos atrás, a Misha, a Smith, a Samuel, porque, por mucho que deseara morir en brazos de Misha y cerca de su primo, era obvio a sus ojos cansados y llenos de malas experiencias con los civiles, que eso no funcionaría si no lo acababa lo más pronto posible.
Además... sentía el veneno de la primera prueba arremolinarse y quemarla desde dentro por sus venas... el retrasar más todo eso era aún peor, así que tomando de un solo movimiento el whisky en su vaso se levantó, los dos hombres la miraron tomar su teléfono y preguntaron pero ella se limitó a chasquear su lengua, les guiño un ojo y salió de la taberna para despedirse.
El sonido repentino distrajo a Misha de la imagen en su ojos de Dean y Sam sujetándose, de Sam llorando sobre el pecho de su novio, del rubio renegando de la sensibilidad del más alto, de su manera de preocuparse y el allí solo, como siempre. Era el tono de Jo y su corazón se alegró con sólo reconocerlo.
Quería que volviera y se apresuró a la mesa para tomarlo y contestar, casi con una sonrisa entre el aliento que se le escapaba del cuerpo.
- Hola bebe...- es dulce La voz del otro lado.
- Jo...- y caminó hasta el baño rápidamente para encerrarse en él, buscando la intimidad que compartía con ella.
- ¿Estás solo?- preguntó, escuchando claramente como ponía la traba en la puerta, apresurado.
- Si, si, donde estas, ¿Estás muy lejos?- la ansiedad de Misha por saber su paradero, era algo nuevo para ella, lo hacía todo más difícil y también le partía el alma buscar las palabras para hacer lo que debía, en especial porque no esperaba encariñarse así, de ese modo que le ponía una soga de amargura alrededor del cuello.
- No tanto, respira un poco o te desmayarás...- se río socarrona, metiendo la mano en el bolsillo trasero del pantalón, casi sintiendo palpitaciones al escuchar la voz de ese agente blandengue en su oído.
- Jo... no debiste golpear así a Sam...-
- ¿Se despertó?-
- Si está llorando... mucho.-
- No le di tan fuerte...- se quejó como si no lo hubiera hecho adrede y Misha sonrió y miró el techo pensando que ella siempre tendrá esa actitud despreocupada.
- Sí, lo hiciste, deberías ver su cara, pero no llora por eso, tiene miedo a que desaparezcas.- Misha se rio como rasgo de nerviosismo, porque era su mismo miedo, frotándose el rostro, intentando sacarse esa sensación de él, pero su sonrisa se fue cuando Jo no dijo nada más del otro lado, ninguna broma, ninguna réplica. - ¿Jo?- llama pero el silencio se extiende un poco más, y el miedo invadió su estómago haciéndole doler intensamente.
- Sobre eso.- su voz distante, su tono cortante solo confirmaba los sueños premonitorios de Sam, agravándose en su cabeza.
- Sobre qué... Jo, dime que ya vuelves... que dormirás conmigo esta noche, como las anteriores... ¿Jo?- las lágrimas surgieron sin más en él, como la congoja que se cerraba en su garganta duramente.
- No sabes cuánto quiero eso Misha... ¡Demonios! ¿Quién puede ser tan cruel como para ponerte en mi camino en estos momentos...? - el agente se levantó del inodoro donde se había sentado, caminando en círculos con la desesperación que esas palabras le provocaban.
- ¡Que estás diciéndome!-
- Me voy... con los Winchester... terminaré esto sola.- la chica aprieta los dientes mientras lo dice, puede escuchar a Misha llorar y gritar del otro lado, negándose a separarse de ella.
- NO, NO, NO, NO, NO, NOO...!- es la retahíla que sale de su boca, la única palabra que su mente puede expresar y que al otro lado la cazadora escucha apretando los ojos y los labios, medio ahogado en llanto suplicó - Por favor... Jo no, podemos hacer esto juntos, no importa lo que sea...- replicó luego de minutos interminables de solo ser escuchado del otro lado del teléfono.- No me dejes. - pidió destrozado y Jo termino por contestarle.
- No quiero dejarte, demonios, me metí en tu vida, ¿Crees que no sé lo que te hice, lo que cambié?... yo, lo siento, en lo único que he podido pensar todo este tiempo es en ti, terminaré esto y volveré lo prometo...- la chica intentaba concentrarse en ello, en cumplir sus palabras en no pensar lo difícil que podía ser respetar sus promesas.
- Eso no lo sabes... ellos no lo saben, podrías no... Volver.- los golpes en la puerta del baño empezaron a sonar más fuerte cuando le escucharon del otro lado llorar su angustia por alejarlo de ella.
- Lo sé... pero esta en mi querer hacerlo, puede que termine muy lastimada Misha puede que no vuelva, pero lo único que me impulsa a terminarlo... son tus ojos azules mirándome... volveré Misha, lo prometo, no habrá latido que no sea impulsado por ello.- y colgó, no podía decir más, no podía escucharle sufrir más, demonios el ...ella lo empujo a tener esta especie de relación y ahora estaba dejándolo.
Sentir la mano de Sam en su hombro la hizo voltear de repente, su rostro estaba empapado y él parecía haber escuchado todo sin querer. Era la viva imagen de su primo y se abrazó a él. Sam Winchester la apretó contra su pecho en el único consuelo que podía darle. Dean ni siquiera les miraba por la ventana, solo hacia girar el líquido en su copa, odiaba eso, odiaba tener que sacrificar todo por lo que merecía la pena vivir sobre la tierra para salvarla de la peste demoníaca, si era sincero consigo mismo también había mucho de egoísta en esa decisión, por eso impidió que Sam terminara el ritual.
Sam era lo único que le quedaba, el último ser vivo al que él amaba con locura, y se resistía a perderlo por cualquier motivo, contra cualquier pronóstico, y ahora experimentaría el dolor de perderle en Jo, porque sabía lo que hacía, porque sabía que solo se preparaba para una caída más grande, más punzante e irremediable.
Fue extraño dar con la muerte en aquella forma, Jo miraba a esa mujer como si fuera el demonio mismo, la noticia de que Bobby no estaba en el agujero les alivio, Pero la mención por de que el alma inocente atrapada en el infierno injustamente envalentonó a la muchacha que cogió del cuello a la parca de profundos ojos verdes. Terrence (que así se llamaba la parca en este mundo).
Solo que esta no se inmutó para nada, Dean tocó el hombro de Jo y la apartó un poco, necesitaban a Terrence para que abriera la brecha después de todo, ella accedió a llevarla apenas guardaron silencio, los llevo caminado por el interior de la ciudad de Dallas sin demasiadas palabras, algo cansada en realidad, los angostos callejones como laberintos interminables e inmundos les guiaron hasta una puerta con una mano pintada en ella, la pared y la puerta del mismo color terroso [sucio] con solo una huella de la que parecía ser grasa quemada la marcaba.
La chica miró a Jo y a Sam como si intentara distinguir quien debia marchar con ella, pero Dean se puso en medio de ambas notando la mirada que les dedicaba.
- Si no vas a decir nada me parece bien pero arreglemos el precio del boleto de ida y de vuelta.- ella sonrío y le miró de arriba abajo.
- Dean, seamos sinceros, nos conocemos desde hace mucho, soy la misma Tessa de tu mundo, me sorprende que estés en este mundo paralelo; pero se lo que quieres y sé a dónde va ella, la traeré de vuelta en un par de horas.
Tessa se acercó a la puerta y se dejó caer a un costado apoyando su espalda en la pared.
- ¿Por qué no lo dijiste antes?.- Dean no estaba sorprendido solo mas desconfiado aun.
- Nadie preguntó, ahora sabes por qué siempre estamos ocupados, trabajamos en todos los planos y dimensiones que existen, mientras mas rápido terminemos esto mejor.- espetó.
- ¿No vas a querer nada a cambio de esto?- preguntó desconfiado pero la chica solo rodó su ojos cansada.
- Tengo mucho que hacer... y no hay nada que una parca de mi nivel quiera de ti, ¿Jhoanne vienes?- abrió la puerta con solo acariciarla.
- Si.- Sam la detuvo poniéndole un cuchillo en una mano cuando sus ojos chocaron y el revolver en la otra, pero contuvo el aire mientras ella se alejaba de su toque.
- Estaremos esperando aquí.- dijo el cazador más joven al verla cerrar la puerta detrás de ellas.
No admitirían nunca que la incertidumbre les carcomía, Dean tomó una caja de manzanas y puso encima un diario que estaba tirado por allí, sentándose, cruzando los dedos de sus manos pensando que lo mismo fue con su hermano, que lo mismo pasara a Jo. Sam le miró y miró más allá de las paredes asquerosas, repasando en su mente lo que vio del otro lado, lo que le comentó a Jhoanne de la puerta infernal en el purgatorio, qué buscar y cómo llegar, además de cómo hacer para encontrar a Ellen y sacarla de allí.
Repasa cada palabra y demonios él quiere ir con ella, caminando en círculos nerviosos pasan los siguientes minutos, solo que no hay otra salida solo ella puede hacer esto, pero si el no mal recuerda el obtuvo ayuda, de su hermano de Benny...
Y eso lo pone mas nervioso mas apresurado en su pensamientos cuando se vio rodeado de demonios por todo lados de todas clases y todos hambrientos.
Remember...
Si hubiera una palabra que englobara su vida por completo, desde el inicio, esa sería "esclavitud". Recordarse donde estaba hace once o seis años atrás, siempre siguiendo órdenes... su casa, en el colegio, en la universidad y luego en el FBI, no tener quien le de pautas o reglas o siquiera un horario para levantarse le hace sentirse desordenado, un vago en realidad.
No había dormido hasta el medio día... jamás, no por voluntad propia.
Sam está a su lado ahora. Su sola presencia ya había cambiado demasiado sus gustos, sus rutinas, sus placeres, sus necesidad de olerle el cabello y apretarlo contra él, incluso el huir de lo que fue siempre su vida, en realidad, la de un esclavo enfurruñado con su propio destino, al que decían a quién matar, qué comer, dónde poner su polla... y eso último no lo supo hasta hace poco, con la declaración de Misha.
Él era un objeto y ese fue el límite para él, la gota que colmó el vaso, cuando quisieron reemplazar a Sam con otro agente.
Era como enfrentarse a un mundo nuevo con un nuevo Sam en él. El chico que se ha adentrado en lo desconocido, en el mundo sobrenatural en el que siempre ha vivido su prima. Sam tenía un ojo amoratado por los golpes de la pequeña arpía, pero aún tenía ganas de besarlo, aunque se contuviera porque el muchacho sólo podía pensar en su prima, en la gravedad de lo que esa rubia de mirada asesina estaba dispuesta a llevar a cabo.
Dean quería a ese chico que conoció, entre herido y curioso incansable, el que sólo pensaba en ellos dos y no le preocupaba en absoluto el mundo a su alrededor, así que suspira quitándose una legaña del ojo, aún sigue cansado a pesar de la hora; Misha estuvo llorando toda la noche y no le dejo dormir bien.
Pero lo comprende, Jo cambio al agente novato al igual que su Sam lo hizo con él y ella se marchó. Comprende que lo hizo por su propia seguridad, por la de su primo y también por la de Misha. Los dejó allí y se marchó con los Winchester. Tienen dos días sin saber noticias. Afuera llovía y hacía sol al mismo tiempo, Dean miró por la ventana mientras ponía la cafetera y revisaba la heladera en busca de algo con lo que acompañar el café.
Los postres que preparó Misha aún estaban ahí, pero ni siquiera pensó en tocarlos porque su amigo no los hizo para ellos, sino para Jo, y aunque chocan más que congenian (quizás porque ambos eran tan parecidos en su forma de ser y de demostrar afecto) la admira demasiado por su capacidad de lucha y de sacrificio.
Eran demasiado parecidos Dean siempre creyó que antes de los cuarenta reventaría y se daría un tiro en la cabeza, pero Sam cambió eso, Sam cambió todo en su vida, la lluvia vuelve a capturar su atención con un trueno que impacta en el estacionamiento, en la lámpara que alumbraba la mitad del mismo y que enciende apenas el cielo.
Se preguntó que estará atravesando la cazadora en este momento, cómo es que terminarían las otras dos pruebas junto a los Winchester, a veces creía poder mirar a través de los ojos de Dean, como si el equilibrio faltase en ellos y se esmerara por recuperarlo, por recuperar quien era antes... pero se daba cuenta que, al igual que él mismo, sí Sam no estuviera con él, todo eso no tendría sentido.
Aunque él se moriría de angustia todo el tiempo si el amor tan profundo que sentía fuese por su hermano, Dean sacudió los hombros y luego dio gracias a dios por que Sam no fuera su hermano ni nada consanguíneo.
Demasiado lejos de allí se imaginaba una situación de rescate, un ser inocente, pero sacudió su cabeza al rectificar la palabra "ser" por "alma", preguntándose cómo es que se rescata un alma inocente del infierno, como tomas o sujetas un alma que de por si es luz.
Se rascó la cabeza cuando sintió los brazos de alguien más alto que al abrazarle y recostar su cabeza en su hombro izquierdo, la mata de pelo castaño le dejó relajarse un poco, pero no suspiró ni se dejó llevar por el calor, aún estaba latente el dolor que sintió cuando Sam renunció al FBI, sin saber que él no podía seguirle; sabía que no era culpa de Sam y que si él hubiera podido hubiera renunciado en ese momento, o completamente al revés, si Sam hubiera sabido tal vez nada de eso estaría ocurriendo ahora.
- Sé lo que estabas pensando.- murmuró el muchacho notando su reserva.
- ¿Ah sí? ilumíname genio.- su voz aun estaba turbia su garganta seca.
- Perdóname, estoy decidido y yo soy un imbécil.- confiesa sin filtro.
- Creo que aun estas dormido Sam.- Dean puso el café caliente en una taza y dio vuelta el pan que puso al fuego para tostar.
- No, no lo estoy... ¿Dean? - Sam se separó de él y se apoyó contra la mesada para mirarlo.
- ¿Estás seguro?- Dean seguía mirando por la ventana imaginando situaciones para poder cerrar el infierno ignorando al más joven a propósito
Sam lo notó, dejando que el silencio corriera unos minutos para evitar una respuesta más exaltada de lo que ambos deseaban. Pero sabía lo distanciados que estaban, Sam no podía impedir que su prima terminara con todo este asunto del infierno a su modo y no tenía más opciones que esperar con ansias el resultado, lo que sí podía era revertir la situación con su novio.
Porque desde que renunció a la agencia, Dean tenía este nuevo muro, más fino y de vidrio transparente, haciéndole saber que le dolió, que se sintió traicionado, por lo que dejó su deseo de refutar atrás, se reclinó sobre su hombro apoyando su mentón en él, acercándose a su cuerpo, estrechándolo como hacia instantes atrás.
Dean no se inmutó hasta que respiró sobre la línea de su corto cabello, dejando de repente el café en la mesa cuando Sam presionó su cadera contra su trasero. Le vio torcer el cuello para ver cuáles eran sus intenciones pero él permaneció allí, cerró los ojos ante la sensación de sacarle el aire a Dean, que jadeó cuando él meció su sexo contra sus glúteos.
- ¿Sam, que haces?...- exhaló débilmente conteniendo el aire para no asentar lo que le provocaba ese movimiento continuo.
- Deseándote, queriéndote, buscando que me prestes atención.- murmuro en su oído, tan bajo y profundo que Dean se empalmo en ese segundo, con un pinchazo sobre la punta de su miembro.
- ¿Crees que no te presto atención?- preguntó sin darse cuenta de que se ponía de puntillas para sentir más cerca la dura carne sobre sus pantalones piyama.
- Creo que necesito volver a ser yo, y creo que ser más activo en nuestra relación es lo que necesito.- Sam lamió y dejó mordidas en todo su cuello, derritiéndolo, borrando de su mente cualquier otro pensamiento que no fuera solo para Sam.
- Vaya... - soltó el aire de repente por la sensación dura en la ingle del castaño.- ...táctica para lograrlo.- Sam presionaba y él no podía estar derritiéndose por ello, tenían días sin tocarse de esa manera y la presión en su espalda solo revolucionaba sus hormonas.
- Creo que una vez me dijiste que esto era en ambos sentidos...- la mesada se le encajo en el muslo cuando Sam tomo su altura como fuerte para sobre pasar a Dean, mordiendo la punta de su oreja.
- Sam... Vas a despertar a Misha.- y estaba mordiéndose los labios para no soltar los improperios que le gustaría.
- Eres tú el que gime Dean, pero me parece que deberíamos llevar esto al baño donde no nos escuche.- Dean frunció el ceño enojándose, la desfachatez del chico sonsacando su mal humor.
Solo que las manos grandes se deslizaban de su cadera recorriendo sus costados hasta sus pectorales y en una leve presión lo sujetó con fuerza de los hombros, manteniendo al mínimo la distancia entre ellos se separó de la mesada, Dean solo alcanzó a apagar el fuego de las tostadas ya carbonizadas en un manoteo a ciegas.
Caminando torpe y lentamente junto a él, pie izquierdo con el pie izquierdo del sasquatch pegado a su cuello, en silencio, su condenado novio le besó detrás de la oreja y su nariz se recreó en la forma de su oreja. Pasando a los pies de la cama donde Misha estaba envuelto en las mantas del motel, Sam tuvo la genial idea de tomar su miembro y apretarlo en su mano para averiguar qué tan excitado estaba, sacándole un gemido que apagó con su mano derecha en el apuro de acallarse a si mismo.
Su nuca descansaba en el hombro del moreno, él no era tan sumiso, lo admitía, pero quería confirmar sus sentimientos con Sam de este modo desde hacía un tiempo, saber que le deseaba así o si le gustaría ser tomado, como también que le satisficieran de ese modo, atendiendo sus deseos antes de el hacerlo, que Sam se esforzara por darle placer sin que el sintiera que le amenazaba de algún modo.
El recuerda que antes de Sam nunca podía estar tranquilo en su unidad, trabajando para quien fuese, ni en los entrenamientos, ni en las misiones, jamás dormía a pesar de que tenía días esperando a su objetivo, ni en los aviones, ni en los móviles cruzando el desierto en las noches, cerró los ojos al escuchar como la puerta se cerró detrás de ellos.
Sam tiro de él quedando sentado sobre los muslos, comprendiendo que se sentó en el servicio al mantener su ojos cerrados, el pecho del castaño aun pegado a su espalda, su remera fue subida rápidamente por su torso hasta darle salida por su cabeza, su novio retiró su piyama hasta el muslo y volvió a sentarlo sobre él, sintiendo el calor directo del sexo ajeno piel contra piel, robándole más el aliento.
- Sabías estuve pensando...- y Dean mira hacia atrás con dejadez, pero encuentra a Sam recreando su vista en su trasero.
- ¿Justo ahora? ¿No podías hacerlo después? - se queja porque esto era un poco más de lo que esperaba pero lo disfruta demasiado como para que el chico se ponga verborragico.
- En realidad no, porque cuando empezamos a estar juntos y yo me moría por estar contigo, pensé en los roles que ocuparíamos serian marcados, solo que cuando aclaraste que te gustaría esto, que yo también te buscase, dándome un poder que no sabía que tenía...- Sam frotó su dedo índice en el apretado musculo, untándolo con algo que encontró de camino al baño pero de lo cual no era consciente de lo que es.
- Demonios Sam, ¿En serio vas a soltar la lengua justo ahora? ¿Cuándo me muero porque me folles?- le dijo dejando caer su cabeza hacia delante, con ambas manos apoyadas en las rodillas de su novio, sus piernas abiertas sobre los muslos, sin poder evitar curvar la espalda desde la base para dar lugar y mejor visión a esas caricias y miradas que lo estaban sacando de sí.
- En realidad si.- se relamió al sentir como se aflojaba y pasó su otra mano por el arco de esa columna, viendo la ancha espalda con devoción, cada musculo hinchado y marcado empezando a mecerse sobre su dedo.- Me encantaría poseerte en mejores circunstancias o en tu propia cama, con tu rostro pegado a la almohada, tal cual me lo hiciste la primera vez, ¡Dios como disfrute eso...!- se inclinó sobre los hombros y mordió la piel haciendo que Dean pegue un respingo aún más agitado.
- Condenado renacuajo, porque me recuerdas esas cosas justo ahora.- se quejó sonoro y Sam le cubrió la boca una vez más. Mordiéndole la nuca con más fuerza mientras hundía un dedo en él, el cuerpo fibroso contrayéndose en espasmos con problemas para distinguir entre el placer y el escozor que alguna vez sintió.
La voz de Dean resonaba contra su palma, su boca abierta contra la misma impregnándola de su aliento caliente entre las rápidas exhalaciones, el dedo entrando y saliendo de él con más fluidez debido a la viscosidad, Sam tentando a su alrededor otro dedo más, deslizando su mano por su cuello, no dejándole moverse de improvisto sobre la mano que le abrió lentamente.
El sentimiento que se amontonaba en el pecho de Dean era liberador, al modo en como su piel se puso roja con el paso de los minutos, en el devastador balanceo, era lo que pensó sería... entregarse no solo al corresponder sus sentimientos, a pesar de lo vergonzoso de su postura y el ardor en todo su ser.
Ahora entendía cuanto confiaba en él, ahora sabía que no se separaría de el jamás, la exploración nubló su mente dejándolo con los ojos entre abiertos, el segundo dedo entró y él no lo percibió pero si notó como se abrió dentro de él haciéndole temblar, llegó a pensar que él no había sido así de cuidadoso con Sam, o así de caliente al tenerle por primera vez.
Sintió el sudor deslizarse por su espina y la lengua de Sammy lamiéndola devuelta a su lugar, estirando el calor y sus jadeos aún más por toda su piel, imposibilitando el poder callarse, la urgencia de ser llenado se volvió más y más imperiosa, soltando el aire como una carga innecesaria, buscando la mano de Sam por su cuerpo para decirle que ya estaba, que lo necesitaba dentro.
Pero era jodida mente caliente sentir su miembro duro a un costado, apoyado en su glúteo derecho a un lado de la mano de Sam, no alcanzó a decir nada cuando el frío se sintió al rededor y dentro de su canal, va a protestar, necesita hacerlo, va a decirle que vuelva a meterlos pero una mano se aferra a su cadera aunque le empuje algo más hacia adelante.
El cimbronazo de sensación ardiente contra ese lugar fue lo que le hizo tirar la cabeza hacia atrás en un jadeo, la punta resbaló dentro de él lentamente, quemando cada centímetro de piel al terminar de estirarse con el miembro del castaño que al fin se había callado y empezaba a follárselo tortuosamente.
Su pasado quedó borrado de la faz de la tierra con esa polla hundida hasta el fondo en su cuerpo, no podía respirar y eso lo notó unas milésimas después de que Sam le dijo algo sucio en el oído, completamente acoplado a su cuerpo; era extraño pero no podía unir las letras ni los sonidos pero sabía que él hizo vibrar su polla mientras lo decía, incluso en su interior percibió lo ancha y caliente que era pero le sorprendió lo profundo que llegaba en él, hasta donde su sentidos eran conscientes de lo que experimentaba.
Sam se deslizaba en él lentamente y Dean aun no conseguía poder meter el aire en sus pulmones cuando Sam se clavó en el rápidamente luego de salir y solo dejó la cabeza de su polla en él, era un envión certero que le hizo ver luces de colores, tornando las paredes que le rodean lo único en el mundo que sobrevivió a su placer.
Supurando líquido caliente que se deslizaba de su propio miembro, haciéndolo sentir húmedo y lujurioso por sobre lo que ya sintió, casi pervirtiendo su mente cuando el cálido líquido se desliza por su escroto a los muslos de su amante, sorprendiéndose de que Sam le sujetara el saco y amasara sus testículos suavemente presionándolo de vez en cuando.
El mismo empezó a colaborar con los envites de Sammy dentro de el, ya desesperado, acelerando la vorágine en todo su cuerpo, con las puntas del pie firmemente apoyadas en el piso frío ayudando a la penetración continua, sus dedos marcándose en las rodillas del más alto, la traspiración corriendo por toda su piel, hasta que la voz de Sam se escuchó pegada a su oído.
- Dios eres increíble...- le besó la mejilla buscado su boca y él se recargó en el pecho del otro.- Jamás pensé que follarte seria así de increíble. Dime, háblame, ¿Se sintió así cuando fue al revés?, fue así de intenso cuando me follas contra alguna superficie...- y quería mandarlo al demonio, pero apenas boquea por aire cuando Sam se apodera de su boca y su lengua le invade de igual modo.
Las palpitaciones, la tensión y el zumbido de sensaciones explotó dentro de el cuándo Sam sujetó con fuerza su pene, masturbándolo con ansias, ordeñándole dolorosamente, pegando con fuerza dentro de él, volcándose precipitadamente en su vientre, manchando su pecho y cuello con la fuerza en que eyaculó, la mano morena aun exprimiéndole y el aun respondiendo en as disparos que anulan su sinapsis en miles de piezas que se caen, embadurnándose con las rezagadas gotas de esperma por todos lados.
- Wow... tan abundante... ahora era que me doy cuenta de que tenemos mucho tiempo sin hacerlo como corresponde...- Sam aun en su interior le hizo experimentar lo que era tener el culo lleno, cuando algo de su propio semen se escurre del estrecho canal hasta sus glúteos y cayó al piso.
- Tu... estas en tantos problemas Sam...- exhala, lo dijo recargándose en el cuerpo de su pareja, exhausto, respirando apenas consciente de ello.
- ¿Y yo por qué? ¿No te gustó Dean? ¿Podías sentir esto?- y Dean pegó un respingo en la sensible piel que rodeaba aun el tronco de Sam, ese dedo esparciendo la caliente esencia en todo su culo como si lo marcara de su propiedad con ese gesto.
- No... te hagas el tonto.- y Dean sintió que Sam no perdía su tamaño ni su firmeza como que también le mantiene el culo abierto y que empezó a besarle el cuello.- Ni se te ocurra una segunda vuelta.- espetó apenas abriendo los ojos.
- ¿Porque no? - preguntó en un tono nada aniñado y de hecho mucho más animal, y él podía imaginar cómo lo pondría en cuatro patas en el suelo para follárselo de nuevo.
- Porque Misha se despertó... y salió corriendo del cuarto por eso...- Sam le miró a los ojos y lentamente salió de el sin dejar de mirar el verde de esos ojos, Dean reflexionó en que no había nada mas sexy que eso, pero demasiado cansado para pensar que más allá de eso sus sentidos agudos le advirtieron del la huida de Misha los cuales no le dejaron en paz ni en un momento así.
- Uhm... crees que..- preguntó pero sin moverse.
- Si... y tu iras a buscarlo, yo me daré una ducha y me meteré de nuevo en la cama...- dijo tratando de incorporarse pero las piernas aun le temblaban y volvió a caer sentado en su regazo.
- Espera un poco, deja que el cuerpo se recupere.- Sam le abrazó y le acarició el pecho mientras Dean miraba cómo se pegaba a él como la imagen de un gatito, uno que se lo follo inauditamente, pero en si, un gatito de esos aun pequeños.
- Ok, solo un instante más...- Dean metió su nariz en su cabello y le olió unos segundos antes de responder devuelta su abrazo.
