Chapter 30

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Quemaba, desde el hueso hasta el ultimo bello de su cuerpo, se sentía como si una brasa ampollaba su piel lentamente, que el resto de su funciones básicas no colaboraran con lo que debía hacer tampoco ayudaba, la garganta estaba seca como si estuviera respirando finas hebras de fibra de vidrio, debía tomar el control y terminarlo rápidamente o moriría en el intento, por lo que no había tenido mas opción que encadenarlos a ambos; lo había pensado a penas salio del confesionario y vio a Sam fuera del recinto de la iglesia parado sobre unas cuerdas, principalmente porque los había observado lo suficiente para saber que se interpondrían en su camino, si fue difícil para Dean ver a su hermano casi llegar al final, con ella no debía ser muy diferente mas aun cuando Sam se mostraba mas reacio a todo eso.

Y la idea de mantener su promesa la impulsaba con fuerza, estaba a un paso de un cambio radical para el mundo entero, pero en lo único que podía pensar al mirar la socarrona y desencajada sonrisa del demonio frente a ella, en su traje de carne irlandesa, "es en el par de ojos azules que aceleraban su corazón por lograrlo rápidamente", Dean y Sam le gritaron, claro que los tendría a la vista, no seria tan tonta para dejarlos en algún rincón lejos donde pudieran ingeniárselas para escapar.

Se extrajo sangre, como lo contemplo antes, las jeringas eran de diversos tamaños aumentando los milímetros para acelerar el proceso cada veinte minutos pero ella no quiso esperar tanto tiempo entre cada inyección sobre el victimario, ni como ella se la sacaba a la fuerza la mayor parte del tiempo no encontrando las venas de lo débil que estaba, Sam trato de convencerla varias veces que el la podía ayudar que esto no tenia que ser así.

Pero tenia hecha su decisión, los Winchester luchaban por zafarse, el demonio parecía agonizar por la sobredosis de sangre pura y santificada, pero Jo solo le daba un golpe y parecía volver en si, llevaba seis dosis en una hora y la palidez cadavérica de la chica aceleraba la desesperación en Dean, lacerando sus muñecas por zafarse de los cables de electricidad y las dos finas cadenas que sujetaban mas sus antebrazos juntos.

Ella sonrío al ver como el demonio se puso a llorar, recordando no sabe que cosa con ese acento irlandés balbuceaba continuamente, pero al tenerlos allí todos bien sujetos se sentía como la protagonista del final, pudo ver como sus brazos quemaban... como la luz dorada debajo de su piel se abría paso pujando por salir, respiro con mas dificultad, trago algo de agua bendita en un intento por no desmayar, respiro agitada enormes bocanadas de aire recargada en la mesa situada frente al demonio.

Dean y Sam la llamaban gritando su nombre tan fuerte que el sonido hacia un pitido en su oídos, Dean atado con los brazos sobre su cabeza a uno de los postes que eran antes la columna de la iglesia tirana de la vieja madera sin que esta se moviera en absoluto, haciendo correr un hilo de sangre por el largo de su brazo, el observaba con impotencia desde la izquierda, sintió como la cazadora le miro por el rabillo de los ojos, ella sabia como retenerlos, sabia lo que podían hacer para desatarse individualmente, lo sabia porque ella pensaba como ellos, era una cazadora después de todo, demasiado tiempo sola para pensar con cuidado cada uno de su propios movimientos.

Pero se levanto lento, tomo la séptima jeringa con su sangre y un poco mas de doscientos mililitros de su sangre volteando hacia el demonio, sus ojos marones oscuros tan solidos como un grano de café suplicaban que no lo hiciera pero ella ladeo la cabeza, dando débiles pasos hasta el, con un leve gesto le dijo que lo liberaría luego de esto, pero el demonio sabia que ella mentía, claro que lo hacia aun insegura de que esto funcione...

Pasaron toda la noche en el auto, Sam y Dean casi podían escuchar la ansiedad de Misha cuando al fin llegaron a la carretera donde la ultima pista de una gasolinera que había visto a ambos cazadores pero no a la chica, les habían dicho que se marcharon rumbo oeste desde el cause de la 34 con la 287, el ángel miraba simplemente en silencio, fue el único que no bajo en ninguna parada, el único que no mostraba ansiedad o desesperación.

Pero les importaba poco, la noche caía cuando se acercaron al cruce de camino con la salida 664 a un pueblito, pero Castiel raciono poniendo su mano sobre el hombro de Dean cuando una turbación enorme estaba a solo metros de ellos, le pidió que acelerara en esa dirección y se metiera por un camino de tierra que daba a una arboleda, cuando apago el motor todos estaban bajando inmediatamente del auto.

Con las armas en la mano y manteniendo a Misha detrás de los agentes dieron con un galpón oculto en la oscuridad de la naturaleza, el hombre de ojos azules solo quería entrar, pero precavidos los ex agentes del FBI abrieron la puerta metálica para encontrar una tranquila y bien iluminada antesala con el proyecto de restauración de una iglesia, los dos fruncieron el ceño, se miraron entre si y avanzaron con cautela.

Notando los bolsos de topa de los hermanos a un lado, confirmando que estaban en el lugar correcto, solo que Misha no pudo soportarlo mas y se adentro a la única puerta que no había sido abierta con el grito imponente de Dean ordenándole que no lo hiciera; parecía un cementerio de partes de edificios, como si una bomba hubiera estallado dispersando estratégicamente los pedazos para su próximo mantenimiento, las luces relampagueantes en el techo se movían sin cesar y el sonido hueco de un huracán lo congelaron en el lugar.

Smith empujo a Misha a un costado para poder pasar, arma en mano seguido de Sam, miro atónito invadido por el miedo a sus espaldas buscando al ángel, solo que el Castiel ya no estaba, volvió a mirar el extraño lugar y Castiel estaba parado en la puerta de la estructura de madera, mucho mas adelante de los agentes, sus paso torpes lo llevaron entre las maderas nuevas y los viejos trozos de la iglesia, sin aliento, escuchan como un susurro en las ráfagas de viento que allí dentro corrían impedían que la vos de Sam llegara a su prima, todos deteniéndose en la misma entrada.

Solo cuando aparto a Smith de la entrada un poco, pudo ver como el mismo piso de la vieja iglesia no estaba, los bancos que allí estaban suspendidos en el aire como lo estaban también los Winchester, el infierno abierto de par en par dentro de ese cuadrado de madera sacramentada, la trampa para demonios seguía dibujada en el aire por la pintura roja debajo de un demonio que gritaba por redención, pidiendo a Dios perdón, rasgando su garganta pidiendo al cielo por cada pecado que cometió.

Pero lo que no dejaba de brillar en dorado era la chica con la muñecas abiertas, el liquido brillante como diamantes desprendiéndose de su venas, cayendo al vacío mas allá del inexistente piso, hacia la fosa negra llena de llamas, el viento girando entorno suyo como si proviniera de ella misma, Jhoanne hablando sola en sánscrito, repitiendo una y otra vez lo mismo, lejos de entender los agentes llevan su atención a los dos cazadores atados en diferentes puntas de la iglesia.

- ¡NO SE ACERQUEN!- grita Dean y Sam voltea a ver que los agentes están allí antes absorto de todo lo que pasaba frente a el.

- ¡Jhoanne!- grito Sam.

- Los sacaremos de ahí.- inquirió Smith sintiendo como eran los tres juntos arrastrados dentro de la iglesia por el viento, pero nuevamente los cazadores al unisono le respondieron.

- ¡No! ¡Podrían caer al infierno!- gritaron sintiendo como la fuerza que les sostenía se hacia mas delgada, esa sensación antes de una caída, agarrando con fuerza su ataduras.

- Pero... ¡Jhoanne! ¡Basta!- grito Sam y Dean lo retuvo para que no cruzara el umbral de la iglesia.

- ¿Jo?- apenas sonorizo, su garganta cerrada viendo solo a la mujer de cabello rubio que se arremolinaba sobre su cabeza, sus ojos solidificados en una piedra transparente.

La chica seguía con el cántico y entre los gritos del demonio con su manos llenas del espeso liquido traslucido y brillante se lo hizo tragar al demonio a la fuerza, alzando su voz hasta que solo la velocidad del viento arranco el techo del galpón de cuajo.

Todos miraron el cielo estrellado como se llenaba de nubes negras y negras sombras corrían a velocidad abismal hacia ella, Dean empujo a Sam lejos del pórtico añejo y tiro de la camisa de Misha cuando miles de ráfagas humeantes negras impactaron contra lo único que los sostenía allí suspendidos, destruyendo la trampa del diablo para entrar en el infierno, Misha grito su nombre a todo pulmón al caer al suelo donde Dean lo cubrió a el y su novio con su cuerpo, fue el ángel el único testigo fiel, el único que no cerro los ojos.

Jamas en su milenaria vida hubiera imaginado que un humano tuviera el coraje y la determinación para poder hacer algo así, encerrar a los demonios de por vida, lograr hacer llorar a un demonio a corazón abierto, redimir su oscura alma, el mismo podía escuchar al demonio rezar en su fuero interno, pidiendo, rogando, dejándose caer de rodillas ante su Dios, su padre, por la liberación de su alma inmortal.

Los Winchester cayeron al vacío , su ojos cerrados con fuerza sintiendo sus llamas intentando sujetar su pies y jalar los dentro del infierno, rogando porque la madera de la que pendían sus cuerpos terrenales y sus almas, no sean dragadas como los demonios de todo el mundo estaban siendo empujadas a la fuerza por la chica, por lo que se desprendía de sus venas, lentamente acabándose al ser tragado por el irlandés que lloraba en silencio, aceptando su destino.

El inmenso huracán no se movió de encima de la iglesia juntando a los demonios en la sima y llevándolos a la fuerza derecho al infierno, no había opción mas que permanecer quietos, aferrados a este plano a este mundo hasta que la tormenta pase, fueron los treinta minutos mas largos que jamas podrán experimentar, sera el silencio mas agrio que recordaran, seco, fue el golpe de silencio, como si nada hubiera pasado las estrellas sobre su cabeza brillaban como si no existiera nada mas en el firmamento, los agentes y Misha miraron a su alrededor, ni siquiera una nube de polvo estaba alborotada en el aire.

Se levantaron y corrieron hacia la iglesia, donde un agujero de madera y tierra había sido absorbido al cerrarse la puerta, los Winchester aun colgaban incrédulos de que solo eso hubiera quedado, no había rastros del demonio, ni de la silla, ni nada de lo que antes estuvo en medio de ese lugar, Misha azorado de no ver a la pequeña rubia caminando en la tierra hundida, grito a todo pulmón su nombre de la mujer de la que se había enamorado, aserrando su cuerdas, inhabilitando su vos en su propia agonía.

Pero un aleteo hizo alzar la mirada verde de ambos hombres idénticos y sobre su cabezas a solo dos metros de altura el ángel descendía pacíficamente, sosteniendo el cuerpo de Jhoanne en sus brazos mirándola con benevolencia, el momento eterno en que descendió se vio interrumpido cuando Misha se lanzo sobre la chica, inspeccionándola, intentando hacer que despierte.

La cazadora aun desmayada ni se enteraba de que el ojo azul le llamaba con los ojos llenos de lágrimas, su palidez grisácea lo turbo aun mas, respiraba levemente pero respiraba, apoyo su oído en su pecho escuchando su latido y entre lágrimas la estrecho como pudo, el ángel que la sostenía aun le miro con benevolencia, Sam se acerco a ella y acaricio su cabello con los ojos llenos de lágrimas y la congoja de verla a salvo.

Se escucho en el ambiente un silbido corto que reconocía como suyo, Smith volteo su mirada de la escena y Dean estaba mirándole, pidiendo muda mente que lo desatara, Smith respiro aun enojado por la manera en que se fueron con la chica pero se acerco para quitarle los cables de las muñecas, pero sin poder lograrlo saco un cuchillo de su cinturón y las corto.

Por parte iguales el silencio les acompaño al alejarse de ese lugar, Jo dormía en brazos de Misha dentro del impala, los Winchester viajaban detrás de ellos, el ángel en su asiento trasero miraba el sol aparecer en tenues lineas doradas de luz, igual que las que vio salir de las muñecas de la humana, aun en trance por el inmenso significado de esto.

Preguntándose en toda la repercusión que tendría en el cielo, en la humanidad, y en el mismo, pero fuera de esos pensamientos se dirigió a los hermanos que se sentían muy incómodos, teniendo a el allí en su mentes el recuerdo de un tal Adam les rondaba, mirándolos interrogantes como su Castiel suele hacerlo.

- La tierra esta limpia... el balance...- farfulla no sabiendo si le escuchan o no pero inmerso en una pregunta que no sabe como armar.

- Al diablo el balance.- gruño Dean, molesto con Castiel por mas de una razón.

- ¡Dean!.- llamo su atención su hermano por su manera de contestar al ángel que salvo a jo.

- ¡Que! Es cierto Sam, si el supiera si el supiera todo lo que nos paso, lo que el mismo hizo.-

- ¡Oye cállate!, el no es el mismo ángel...- Castiel les mira por el espejo retrovisor y tuerce la cabeza.

- ¿Hay otro Castiel en su mundo?- mas intrigado que antes.

- Hay un ángel que es parte de nuestra familia del otro lado, pero eso no quita que sea un indecible en muchas cosas, muchas equivocaciones... -y se callo cuando su hermano apretó su pierna con su mano disimuladamente viendo que le chico en el asiento trasero achicaba su ojos.

- Cas... lo que... si, el balance no sera el mismo...- Sam se aclara la garganta y mira al frente quitando la mano de la pierna de su hermano que no le quita los ojos de encima.

- La realidad es que por primera vez en toda nuestra vida, el abalance es justo... hemos dado mucho, tu otro yo, en nuestra realidad dio mucho y sacrifico mas por cambiar el balance de las cosas... nosotros perdimos, todo entregamos todo... al menos Jo esta viva... pudo haber caído al infierno...- el ángel lo interrumpió.

- No podía permitir que eso pasase... como dices, no seria justo...- Dean sonrío a media onza y respiro hondo sintiendo algo del Castiel que el conoce, en ese chico con la cara de su medio hermano.

- Cas... cuando lleguemos a la granja...- Castiel mira a Sam que había volteado a verle.

- Si... yo los empujare al otro lado...- afirmo sin necesidad de que la petición fuera hecha.

Asintió sonriendo un poco y se volvió al frente, mirando el impala desde un ángulo que se les grabara en su memoria, marchando hacia un hogar real, uno con raíces, uno que los cobijo como si fuera su verdadera casa. Al menos en esta realidad, al menos aquí las cosas serán diferentes, los dos hermano veían la cabellera de Sam arremolinada por el aire frío de la mañana en asiento delantero, apoyada en el hombro de Smith, el perfil de Misha mirando a Jo, era una dimensión donde ellos estaban juntos, eran mas que hermanos, había amor en esas vidas, había una esperanza que rasguñaba su interior.

Y en el trascurso de ese amanecer se preguntaron si podrían tener algo así, alguien a quien amar así, Sam se esforzaba por no mirar a su hermano, por no alterarse al distinguir que pensaba el de esa escena, suspiro derrotado porque el volvería y haría lo mismo que jo, incluso si tuviese que escaparse de Dean por unos días, pero algo le decía que debería empezar de nuevo, hacer las tres pruebas nuevamente, que su cuerpo había absorbido de algún modo todo eso que la chica expulso.

Dean miro como Sam se miraba las mano y como las cerraba con fuerza por el rabillo del ojo, volteo su mirada al frente para no ser notado, pensando en los cambio del universo en el mundo y en la tranquilidad que respiraba al haber logrado aquello, pero la espina que seguía clavándose en el, era la de que en otra realidad las reglas... los sucesos... no pasaban del mismo modo, por lo que Sam si podría morir si lo intentaba de nuevo, podría no salir todo tan bien como lo estaba ahora en ese lugar...

Era una despedida, habían pasado por demasiadas cosas ese tiempo, comprendiendo ese mundo, adaptándose como siempre lo hacían, pero ahora era raro despedirse de ellos mismos, solo Sam y Dean estaba allí, les tomo tres días y catorce horas mantenerse en el camino para regresar a tiempo, solo que ahora debían enfrentar su propios retos del otro lado, ahora entre mudas miradas, observando como ambos Sam's se abrazaban y se decían algo al oído es que ellos no escucharon, se contemplaban unos instantes, eran un espejo, con otros cimientos, con otros futuros por delante, pero el mismo espejo.

Castiel interrumpió el momento y los coloco delante de la puerta, con un saludo solemne y su mochilas al hombro cayeron al piso duro de concreto, el polvo de la intemperie envolviéndolos, tosieron un instante, el viaje es tan instantáneo como lo recordaban, volvían a estar solos como siempre.

Dean tomo su mochila y subió por la escalera que sigue a allí como si solo hubieran pasado minutos en ese mundo, ambos salieron de lo que fue el sótano de Bobby, cansados mental y físicamente, casi arrastrando los pies, pensando donde estaría el ángel, pero en el borde del camino junto a la patrulla local estaba su Castiel, en su vasija normal, gabardina, traje y ojos azules enfocados en ellos.

Mills salio de la patrulla y el ángel los miro un segundo intensamente, siempre callado analizando las cosas.

- Nos dan un aventon o nos montamos un campamento.- dijo Dean sonriendo y abraso a Mills.

- Dime solo por curiosidad, ¿Cuanto tiempo nos fuimos Cas?- pregunto Sam al ángel, captando la atención de su hermano y la oficial, que con mala cara espero su beso y Sam al notarlo se apresuro a dárselo en la mejilla que le señalaba con el dedo índice.

- Unos quince minutos... pero.. ustedes se ven diferentes...- inquirió mirándolos de arriba a bajo.

- Que dices, siguen igual de apuesto... espero que no hayan ido de caza sin mi.- la mujer sonrió y los chicos apenas si tuercen la boca en media sonrisa.

- No, solo cansados...- la mujer miro al ángel notando ahora si su poca energía y les hizo un ademán para invitarlos a subir a su auto.

- Les acompañare...- Dean detuvo a Castiel antes de que rodeara el auto.

- Cas... mejor no... no es por nada.. solo necesitamos algo de silencio y privacidad ahora mismo.- el ángel volvió a torcer su cabeza y asintió, esperando que le diga algo mas de lo que paso al otro lado.

- Lo comprendo, viví con ustedes mismo debe haber sido difícil...- sentencio al ver que Dean solo le miraba sin decir mas.- los veré en unos días.- y desapareció, Dean miro a su alrededor.

- Gracias amigo.- y subió al auto.

FIN