Aquí volvemos. He de decir que este capitulo me ha costado horrores escribirlo y no estoy muy segura de cómo ha quedado. Menos mal que mi compi de fic me ha ayudado ha salir de mis atascos mentales con sus espectaculares ideas. :* Este capi te lo dedico a ti Pauu! Y también a cierta loca de twitter que le encantan Castle y Arrow... ;)( sí Candela, date por aludida y tal)Pues lo dicho que os guste.

Capitulo 3

"- De acuerdo, solo una cita."

El escritor sonríe ante esas palabras. Kate le devuelve la sonrisa, intentando no derretirse ante la mirada que le dirije el escritor. Esos ojos azules la hacen sentir demasiadas cosas. Kate se da la vuelta y su mano se apoya firmemente sobre el picaporte. La manecilla baja sin ningún esfuerzo y la puerta se abre. La joven se dispone a salir pero la mano del escritor en su hombro la detiene. Kate comienza a temblar, pero no tiene miedo. Debería seguir, abrir la puerta y marcharse, pero no lo hace. Se da la vuelta, lentamente, y clava sus ojos verdes en el cuello de la camisa del escritor. Sabe que si le mira a los ojos jamás se irá de allí. La mano que sujetaba su hombro se posa en su barbilla con delicadeza.

-Cierra los ojos.

Beckett cierra los párpados con suavidad, obedeciendo, sin saber por qué, al escritor. De pronto siente los labios del escritor sobre los suyos. Es apenas una caricia, un leve roce. El corazón de Kate comienza a latir desbocado.

-Esto es para que no me olvides.

Cuando Beckett abre los ojos de nuevo, Castle ya no está. Una furia absurda comienza a quemarla por dentro. Ese hombre era un peligro. Sólo tenía interés en seducirla y llevarla a la cama. Sería una más entre todas sus conquistas. Cogió su bolso y se marchó a casa.

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Abre la puerta con cuidado. No quiere que David se despierte. Oye los potentes ronquidos que proceden del salón. Consigue llegar al cuarto que comparten ambos de puntillas y pone el pestillo. Más relajada se desviste y se mete en la cama. Una luz parpadeante en la mesilla llama su atención. Es su móvil. Lo coge y, al desbloquearlo, comprueba que tiene una cantidad exagerada de mensajes de su amiga Lanie. Lanie era la forense que trataba los cuerpos del departamento de homicidios de la 12. Kate y ella habían congeniado desde el principio. La forense le preguntaba repetidas veces en sus mensajes qué tal había ido la firma de libros. Kate teclea un mensaje rápido y se va a la cama.

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Kate apenas ha pegado ojo, ese roce, esa caricia tan breve... ¿cómo es posible que le provocara tantas cosas? Decide ir a correr, es lo mejor que puede hacer para no comerse la cabeza. Se pone unos pantalones de chándal y un top; David continua durmiendo, Kate le escribe una nota y en silencio sale del apartamento. La mañana se presenta soleada, los primeros rayos de sol iluminan el rostro de la inspectora. Ésta enciende su ipod, cuando llega al parque comienza a correr; se cruza con varias personas que disfrutan también del ejercicio. Entonces ocurre algo extraño, todas las canciones le recuerdan a él; no se puede quitar esos preciosos ojos azules de la cabeza. ¡Mierda! Piensa Beckett para sí misma, "Esto es para que no me olvides" Y tanto que no lo olvida, rápidamente cambia la carpeta para ver si despeja su mente pero nada.

En comisaría...

Como era de esperar para la inspectora, su amiga le acribilla a preguntas, una detrás de otra. El café es lo único que le ayuda de verdad a superar el duro trabajo.

- Lanie, por favor. ¿Quieres saber qué pasó? Vale pero no me interrumpas.- la forense asiente de mala gana, se sienta en frente de su amiga.- Para empezar, no ocurrió nada con Castle, me marché de allí.

- Lo que no entiendo es por qué fuiste a verle, si ya sabes cómo es con las mujeres.-Kate recuerda lo que Richard le dijo, "Yo no soy así" .Termina su taza de café.

- Fui a verle porque tenía que alejarme de David, bebió demasiado y se puso violento. No podía pensar con claridad así que decidí llamarle. ¿Por qué te molesta tanto Lanie?- Su amiga suspira, coge las manos de su amiga.

- Me preocupo por ti Kate, es lo que hacen las amigas. Yo sé cómo eres, jamás se te habría pasado por la cabeza ir a casa de un desconocido, aunque sea famoso. ¿de verdad que estás bien?

- Lanie, tranquila.- Kate hace una breve pausa.-además, no creo que vuelva a verlo.

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Es de noche y Kate por fin llega al apartamento que comparte con su novio. Había decidido cortar con David. Éste está viendo la tele.

-¿Qué tal el día?

Kate se queda de piedra. ¿Cómo es capaz de preguntarle algo tan normal como eso después del numerito de la noche anterior?

-Katie, ¿ estás bien? Parece que has visto un fantasma.

-David, no me puedo creer que pienses que todo es normal y sigue igual después de lo de anoche.

-Katie, lo siento mucho. Estaba agotado y enfadado. Ayer fue un mal día y el alcohol solo lo empeoró todo.

David se levanta del sofá mientras apaga la tele y camina hacia ella. La estrecha entre sus fuertes brazos mientras le da un tierno beso en la coronilla. Los remordimientos por haber ido a ver a Castle y las intenciones que tenía comienzan a quemar a la chica por dentro. Se siente culpable. Alza la cabeza y besa a David, como si ese beso pudiera sofocar el fuego de sus remordimientos.

El beso comienza siendo suave, Kate quiere convertirlo en una despecida amistosa, sin rencores, pero al poco tiempo David lo intensifica, devorando los labios de Kate con ansia mientras sus manos aprietan el culo de la chica contra su duro sexo. Kate no se siente cómoda. Intenta separarse suavemente pero las manos de David no la dejan. David comienza a levantarle la blusa y Kate se separa de él con brusquedad.

-¿Qué pasa?

-David yo...no quiero esto. No puedo después de lo de ayer. Simplemente necesito tiempo.

Kate no tiene intención de volver con él, pase el tiempo que pase, pero el brillo de locura de los ojos de David la intimida.

-Kate no...No me hagas esto por favor...Yo te quiero.

David hace un ademán de acercarse y Kate se aleja, chocándose con el armario que hay en el vestíbulo. David continúa acercándose, no le gustaba quedarse a medias. Agarra a Kate de la cintura y comienza a besarla el cuello con fiereza.

-David para por favor.

Pero el hombre no para. Tiene a Kate arrinconada contra la pared y sus fuertes brazos comienzan a abrir su blusa sin ningún cuidado. Varios botones se sueltan y ruedan por el suelo. Kate intenta agarrarle las manos para apartarlas pero no puede. Se le ocurre una idea. Se pega contra la pared todo lo que puede y suelta una patada certera en la entrepierna de David, que la suelta de inmediato, aullando de dolor.

La detective abre la puerta y se marcha a toda prisa de la casa. No para de correr hasta que consigue alejarse un par de manzanas del apartamento. Entonces se detiene para recuperar el aliento. Los pulmones le arden y apenas puede mantenerse en pie. Se sienta en un banco cercano hasta que comienza a respirar con normalidad. Entonces algo vibra en su bolsillo. Por suerte no había sacado el móvil ni se le había caido en su estampida. Observa que tiene varios mensajes pero no se detiene a ver de quién son. Rápidamente marca el número de Lanie y, tras unos minutos, el coche de la forense aparece por un lateral de la calle y recoge a la detective.

Pronto llegan a la casa de la forense. Kate valora mucho que su amiga no le haya preguntado nada. Le ha dejado su espacio y eso era algo increíblemente raro en su cotilla amiga. Lanie le presta una camiseta enorme con el escudo de la policía de Nueva York y unos leggins. Kate se los pone y ambas se tumban en la enorme cama de matrimonio. La inspectora comienza a hablar. Al principio le cuesta contar todo, pero poco a poco va confesando todos los detalles de su desastrosa relación con David. Lanie escucha atenta sin interrumpirla, le acerca un pañuelo cuando las lágrimas comienzan a surcar las mejillas de Kate al recordar los hechos de apenas unas horas antes. Cuando Beckett termina de hablar, Lanie la abraza con fuerza hasta que consigue controlar sus sollozos. Después ambas comienzan a hablar de otros temas hasta que el sueño se lo impide.

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A la mañana siguiente Kate se despierta cuando un rayo de sol se cuela por las cortinas y le alumbra directamente en la cara. Mira la hora perezosamente en el reloj de su padre, que olvidó quitarse la noche anterior, y se sobresalta al comprobar que ya llega una hora tarde a trabajar. Busca a Lanie por toda la casa pero lo único que encuentra es una nota:

"Te he dejado un par de cosas mias para que te pongas. Siéntete como en tu casa.

PD: yo te cubro en la comisaría;)

Lanie"

Kate se relaja un poco. Se ducha con rapidez, se pone la ropa que Lanie le había dejado y sale de camino a la comisaría.

-Inspectora Beckett, ¿qué tal está?

Kate se queda sin palabras. Qué historia se habría inventado Lanie para que la capitana Gates se interesara por ella.

-Esto...bien...ya bien. Gracias por preguntar Señor.

Con rapidez se sienta en su habitual silla. Teme que le haga más preguntas y no sepa responder. Coge el móvil y se da cuenta de que tiene muchos mensajes. Uno de su padre, varios de Lanie, uno del dentista y uno de (tendría que estar soñando) Richard Castle.

"Querida Kate, ¿hoy a las ocho?"

Beckett no podía salir de su asombro. Realmente quería quedar con ella. Las mariposas revolotean en su estómago y hace oidos sordos a su conciencia, que le dice a gritos que el mujeriego escritor únicamente quiere acostarse con ella.

"OK"

Y acto seguido le manda la dirección de la casa de Lanie para que pase a recogerla.

Y a partir de aquí pueden pasar demasiadas cosas. Por ejemplo, una cita romántica a la luz de las velas donde Castle y Beckett compartan un beso apasionado y se enamoren y sean felices y coman perdices... JAJAJAJAJAJA no. Mejor darle un poco de emoción a la historia no?