Capítulo 3: L Lawliet
Como iba diciendo, en 1984, en París, volví a encontrarme con los Lawliet en otra convención científica. Aunque esta vez el joven Arthur sólo iba de visita.
"—Quillsh —saludó el joven Lawliet con una gran sonrisa y levantando la mano como señal de saludo mientras se acercaba a mí—. Cuánto tiempo sin vernos. Como veo, sigues con tus cacharros. No sé de dónde sacas el tiempo con tanto niño en el orfanato, aunque seguro que te dan más de una idea, ¿me equivoco?
—En absoluto, Arthur. Más de una idea la saco de esos pequeños revoltosos. Además, ya sabes lo que dicen, nada puede competir con la imaginación de un niño...Tienen cada idea de bombero…
—Jajaja, ya me los imagino, Quillsh. ¿Cómo va todo por allí?
—Excelente. Todo sigue como siempre, con algún que otro inquilino nuevo.
—Es triste pensar que los chiquillos que llegan allí lo hacen por no tener a nadie más…
—Lo es, Arthur, lo es —dije con claro lamento.
—Pero bueno… —dijo el treintañero mostrándose más animado—. Allí estarán bien. Siempre tendrán al abuelo bonachón que los malcríe.
—Jajaja —«este muchacho siempre tan carismático», pensé.
—Estoy seguro de que te adoran.
—Sí, eso parece. A veces creo que dejo al pobre Roger como el malo que sólo sabe castigar.
—Jajaja, pobre hombre. Pero no creo que haya lugar en el mundo más feliz para ellos que Wammy's.
—Gracias, Arthur —le dije. Me enterneció que pensara eso—. ¿Y tú como estás, querido? ¿Qué tal la familia?
—Oh, estupendamente. Jenny anda por ahí con el chico, es todo un curioso. Creo que lleva la mochila llena de folletos publicitarios de los stands, jajaja —hizo una pausa—. Y brillante, Quillsh, es realmente brillante. Juraría que es capaz de hacer cosas que yo no supe hacer hasta entrados los veinte, jajaja.
—Es un jovencito muy capacitado, por lo que veo.
—Desde luego. De hecho, no creo poder ir nunca a visitarte al orfanato porque temo que quiera quedarse allí para siempre, jajaja.
—Jajaja, esperemos que eso no suceda nunca, Arthur —le dije sinceramente, pensando en las razones por las que mis chicos entran al orfanato. Lamentaría mucho que le sucediera algo tanto a él como a su familia….
—Sí, esperemos... —dijo haciendo una mueca—. Pero bueno, ¿quién viene por ahí? —exclamó unos segundos después mirando a su hijo, que se aproximaba de la mano de su esposa. Era un chiquillo pálido y delgado, el cual había heredado los grisáceos ojos de su padre y el alborotado y negro cabello de su madre.
—Aúpa... —dijo posteriormente cogiendo al pequeño en brazos—. Mira, L, éste es Quillsh Wammy, un viejo amigo.
Sin embargo el chiquillo no dijo nada, tan sólo se quedó observándome.
—Usted es inventor, ¿verdad? —preguntó el muchacho.
—Estás hecho todo un deductor —dije yo—. Llevas toda la razón, hijo, soy inventor.
—Viene a dar a conocer sus artilugios y buscar nuevos patrocinadores, para poder vender las máquinas que ya ha realizado y poder seguir creando otras nuevas… ¿cierto?
Miré a Arthur y él me devolvió una mirada diciendo «yo no se lo he dicho». Era sorprendente que a pesar de su corta edad (apenas unos cinco años) el chico pudiera deducir eso. Para un adulto sería simple, pero para un niño….
—Exactamente —le dije con una sonrisa.
—Espero que tenga usted suerte, señor...
—Gracias, pequeño.
Realmente me resultaba adorable cómo lo observaba todo, como si lo estuviera analizando. «Con esa capacidad deductiva sería un buen detective», pensé. Y entonces, cogí un puñado de caramelos publicitarios que tenía en el mostrador y se los di al pequeñín.
—Ten —le dije ofreciendo mi mano llena de las golosinas.
Él se quedó mirando con desconfianza unos segundos, de nuevo analizando mi mano y su contenido, hasta que cogió los dulces.
—Gracias —dijo sonrojándose.
Arthur entonces lo dejó de nuevo en el suelo, recomendándole que no se los comiera todos de golpe. «Es un glotón», me dijo. Luego él, su mujer y yo empezamos a charlar poniéndonos al día, mientras de reojo vigilábamos al pequeño muchacho, el cual observaba de cerca, con la vigilancia continua de mi ayudante, todos mis artilugios de muestra, e incluso cogía alguno de los panfletos informativos de alguno de ellos. Desde luego su padre tenía razón, era todo un curioso.
Cuando llegó la hora del cierre de la convención nos despedimos. Realmente me entristece decir que fue la última vez que los vi con vida…"
Madre mía, lo que me ha costado escribir este capítulo. Os juro que tenía un nudo en la garganta cada vez que escribía algo de los padres D: ¿Por qué tenían que morir? TAT No sé cómo voy a escribir el siguiente, omg UXD
En fin, a partir de ahora devolveré los reviews aquí porque si no no podré responder a los anónimos y eso Ue_e
Hecatombe: Me alegro de que te guste la descripción de Wammy's House (espero no haberme pasado con las instalaciones UXD)
Anónimo: Me alegro de que pienses que la forma de narrar como Watari se me da bien :') Y si, aunque en estos primeros capítulos L no tenga protagonismo (o ni siquiera aparezca UXD), acabará teniéndolo por completo òvó Muchas gracias por el review y el apoyo :'D
Al: Aww, gracias por dejar comentario aquí (/*OOO*)/
KandraK: Me alegro mogollón de que te guste *-* Y aasdasdsa...sii, lo de la mujer de Watari es bien triste ;3; Pero pensé que sería una bonita conexión entre ambos el haber perdido a la familia :')
Lena Snow: Me alegro de que pienses que hago bien de Watari y de que te guste como escribo *-* Muchísimas gracias! m(_ _)m
