Capítulo 7: El comienzo de una leyenda
Después de conseguir que el chico se desahogara y que comiera algo, le hablé de su situación familiar y del orfanato.
—No tienes por qué decidirlo ahora, L —le dije al ver su cara asustada—. Por el momento podrás quedarte en mi casa y cuando estés seguro sólo has de avisarme —él asintió.
Esa misma tarde pude llevármelo a mi apartamento. Una vez entramos, el muchacho por sí solo ya dedujo que aquél no era mi hogar habitual y que de hecho visitaba aquel lugar el mínimo tiempo. Se disculpó por las posibles molestias y yo le respondí con un «no es ninguna molestia, el orfanato se mantendrá cuidado por un viejo amigo, y esta casa necesita un poco de vida». Luego le enseñé el que sería su cuarto provisional, aquél que de ser usado sería el cuarto de invitados, y allí dejé una pequeña maleta que una compañera del agente Stoner había preparado con algo de ropa cogida de la habitación original del chico. Después le enseñé el resto de la casa.
Llegada ya la noche preparé nuestra cena y le hablé, con todo el tacto posible, sobre la casa y todos los objetos que allí quedaron. El pequeño me recalcó que no le importaba que se deshicieran de todo pues no quería recuperar absolutamente nada, ya que lo único que importaba se había ido y no volvería jamás. Mentiría si dijera que esas palabras no llegaron a lo más hondo de mi corazón. Además también le comuniqué que el entierro de sus padres sería al día siguiente, aclarándole que no tenía por qué acudir si no se sentía con fuerzas.
Cuando llegó la hora de acostarse lo acerqué a su habitación y traté de ponerle el pijama; sin embargo, él se apartó impidiéndome desvestirle. Comprendí lo difícil que le resultaría siendo que seguramente su madre fuera quien lo hiciera siempre, así que simplemente dejé que lo hiciera solo mientras yo le vaciaba la maleta y colocaba sus cosas. Habían metido todo lo básico: ropa, algo de calzado, un pequeño neceser y un conejito de peluche. En lo que yo seguía colocando ropa en el armario, L terminó de ponerse el pijama. Después le di el neceser para que pudiera cepillarse los dientes cuando fuera al baño, para más adelante acostarse. Lo arropé ofreciéndole el pequeño peluche y aconsejándole dormir, pues necesitaba descansar, y a continuación fui a mi habitación para hacer lo mismo.
Ya habían pasado un par de horas cuando sentí cómo el pequeño niño se metía en mi cama. Le abracé, notando así cómo su cuerpo temblaba, y permanecí en vela hasta que se durmió. A la mañana siguiente, acudimos al ya mencionado entierro. Era un frío día lluvioso y las campanas resonaban con gran sosiego.
...
Tras ese lamentable día, el tiempo fue pasando junto al pequeño Lawliet, lo que me permitió conocer muchas de sus habilidades y con muchas de ellas sorprenderme. Como ya había mencionado anteriormente, a pesar de tener tan sólo ocho años, dominaba a la perfección varios idiomas, poseía una gran memoria gracias a la cual era dueño de grandes conocimientos, y no había juego mental que se le resistiera. También observé cómo tenía por costumbre morderse la uñas y andar descalzo por la casa, así como su gran afición por los dulces. Pero sin duda lo más sorprendente seguía siendo sus grandes habilidades deductivas, que le llevaron una tarde de lo más invernal a resolver un caso de terrorismo que podría haber provocado, sin lugar a dudas, la Tercera Guerra Mundial.
El agente Stoner nos había citado en su despacho para hablar sobre el caso de los asesinos de los Lawliet. Mientras esperábamos a que el susodicho nos atendiera, el joven L había estado observando y escuchando a un par de policías hablar sobre el caso Rusia-Estados Unidos, que ya había sido también nombrado en el noticiario televisivo y en la prensa. No voy a profundizar en el tema, puesto que tan sólo con buscarlo en internet podrás encontrar noticias respecto al tema; sin embargo, para hacer un pequeño resumen, diré que Rusia y Estados Unidos estaban metidos en un gran altercado debido a varias amenazas e incluso ataques de los primeros hacia los segundos por motivos, como es costumbre, de dinero y poder. Antes de que me diera cuenta, el muchacho se había levantado y se había acercado a los agentes que charlaban. Yo también me acerqué, pudiendo oír cómo le decían al pequeño que ésos no eran asuntos para alguien de su edad. Como es normal, a L no le gustó que pusieran en entredicho sus capacidades sólo por ser un niño…
"—Anoche salió a beber con sus amigos y regresó tarde a casa. Se nota por la cara cansada y el olor a alcohol oculto tras el café de esta mañana. Un café negro con azúcar. Tiene una gota en el cuello de la chaqueta y restos de azúcar esparcidos en ella. Una chaqueta, por cierto, que ha llevado a la tintorería hace relativamente poco. Además ha estado fuera del país, puesto que presenta un moreno imposible de conseguir aquí en esta época del año y de muñecas arriba está blanco, lo que quiere decir que no se quitó la ropa para ponerse moreno. Ha estado fuera y trabajando. En cuanto a usted —dijo mirando al otro hombre—.Tampoco ha dormido mucho, aunque en su caso se deba al bebé. Tiene un perro pequeño y acaba de llegar al edificio después de ausentarse para ir al médico. Es evidente que se ha sacado sangre por la movilidad de su brazo y la notoria cura que lleva puesta en la articulación. Además de la pegatina que lleva en la chaqueta, sólo se la dan a los donantes. Y ha llegado a la oficina con el desayuno, un café para llevar que se ha enfriado por el camino y un par de magdalenas. ¿Por qué? Ha tenido que ir al médico en ayunas. Y ahora están aquí hablando del altercado entre Rusia y Estados Unidos claramente perpetrados por Viktor Dzundza y no son capaces de responder a una simple pregunta".
Supongo que no hace falta decir lo asombrados que nos encontrábamos tanto yo como el dúo de agentes al oír tan perfectas deducciones, pues había acertado en absolutamente todo, inclusive en lo relacionado a Viktor Dzundza, un conocido capo de la mafia rusa. Fue precisamente esto lo que más llamó la atención, pues nadie sabía nada acerca de la implicación de Dzundza en el famoso caso; L había sido el primero en señalar tal sospecha. El cuerpo de policía se revolucionó y el inspector se puso en contacto con la mismísima OIPC para informar sobre el mafioso ruso. Unos días después, los agentes nos anunciaron la detención de una posible guerra mundial gracias a L.
Y ahí tenemos el primer caso de L xD. Pido por favor que si veis algo que no cuadre con los datos que sabemos oficialmente me informéis para poder corregirlo, hay detalles que seguramente no recuerdo y puedo pasar por alto Ue.e
Al: Exacto, se necesitan mutuamente y Watari siempre estará ahí para L :'D Son demasiado amor ambos *-*
KandraK: Sii, dan ganas de abrazarlo y achucharlo sin parar :'3
