Capítulo 10: Halloween.

Una vez pasada la fiesta de cumpleaños de los propietarios de Wammy's House, los días fueron pasando sin novedades que destacar hasta llegado el verano. En el orfanato no había vacaciones como tal, pues al ser jóvenes de alto cociente intelectual que recibían clases especiales que abarcaban todo lo necesario para su futuro, seguían estudiando en los meses de verano. Sin embargo, durante ese tiempo se hacían varias excursiones al campo o a la playa para que los chicos pudieran disfrutar del buen tiempo.

En lo que se refiere a L, seguía como siempre. Sus relaciones con sus compañeros no mejoraban. Los muchachos seguían aislándolo, algunos por la gran admiración que le tenían y no atreverse a hablar con él; otros debido a la envidia que sentían hacia el chico por sus grandes capacidades y el gran cariño que Wammy le profesaba. Pues L poseía grandes conocimientos gracias a todos los libros que había leído y su gran capacidad para recordar cosas importantes, por lo que al poco de entrar en el orfanato ya destacaba y se había convertido en el alumno más sobresaliente. Parecía tener respuesta para cualquier cosa que le preguntaran, y eso, a sus compañeros, no acababa de agradarles. Como suelen decir, «los listos nunca caen bien». Por otro lado, todos le tenían un gran respeto, admiración y cariño a Quillsh Wammy, y ver que el inventor sentía un cariño especial hacia el joven muchacho también levantaba mucho recelo entre los niños. Por todo ello, y la notoria apatía que L sentía hacia los demás, el chico era marginado y blanco de numerosas burlas por parte de sus compañeros. Le llamaban sabelotodo, cerebrito, enciclopedia, listillo insoportable, «el favorito de Wammy» (de una manera de lo más despectiva) y demás apodos por el estilo. Además, el muchacho también tenía que oír comentarios y especulaciones sobre su vida como «dicen que está aquí porque mató a sus padres», «en realidad tiene familia pero no le querían», «Wammy sólo le quiere porque le da pena» y cosas parecidas. También criticaban su nombre, poco común, y su aspecto físico, y aunque aparentemente a L todo esto no le importaba, en el fondo de su corazón sentía un dolor inmenso. Porque L ya entonces era capaz de mantener sus emociones a raya, pero aun así había veces en las que simplemente necesitaba desahogarse, pues después de todo no dejaba de ser humano y un niño, y, abrazado a un cojín, lloraba en medio de la oscuridad, acostado en su cama.

Durante el verano, el chico aún estaba más susceptible, pues nunca le había gustado el calor y esas excursiones donde siempre acababa aislado y teniendo de compañeros a Roger y Quillsh sólo conseguían que los que le odiaban lo hicieran aún más. Aun así, L se juró a sí mismo que eso no le afectaría, así que simplemente optó por ignorar los insultos y burlas de sus compañeros y llegar a la conclusión de que no necesitaba a ningún amigo, pues solo estaría mucho mejor. El cariño nunca había sido ni será una ventaja.

De este modo el tiempo fue pasando y llegó octubre. En ese mes, los chicos siempre estaban entusiasmados debido a la llegada inminente de la celebración de la noche de brujas, también conocida como víspera de todos los santos o Halloween. Era otra ocasión en la que en Wammy's House se celebraba una fiesta, en este caso donde los niños se disfrazaban y se repartían montañas de dulces. Como de costumbre, los chicos más traviesos no desaprovechaban ni una ocasión para meterse con el pequeño L y éste tuvo que soportar comentarios haciendo alusión a su aspecto como los de «debería disfrazarse de rana, por lo feo que es» o «no necesita disfraz, ya parece un zombie». De nuevo, aquellos comentarios herían profundamente a L, sobre todo en aquellos momentos en los que estaba más sensible que de costumbre, pues el 31 de octubre para él no sólo era Halloween sino también su cumpleaños. Un cumpleaños que por primera vez celebraría sin sus padres.

Y así llegó tan esperado día. El comedor y la sala común estaban completamente decorados para la ocasión, con telarañas artificiales por el techo, arañas y murciélagos de imitación y miles de calabazas que habían sido talladas por cada uno de los niños aquella misma mañana. Cuando llegó el atardecer todos los niños se fueron a las habitaciones para ponerse sus disfraces y maquillarse. Había brujas y brujos, piratas, fantasmas, momias, zombies, demonios,… Se hicieron varios concursos en relación a las caracterizaciones, uno de preguntas con equipos formados por disfraces de los distintos temas (brujos por un lado, momias y zombies por otro, vampiros por otro,…) y otro para el mejor disfraz y actuación. L, que llevaba una capa y sombrero de brujo, no participó en ninguno de los dos concursos, al igual que varios de sus compañeros (al fin y al cabo, todo concurso necesita un público).

Una vez terminadas las actividades llegó la cena, que consistió en platos presentados con clara alusión a la temática del día y, al finalizar, junto al pastel de calabaza, se regalaron a los niños montones de golosinas. Después se hizo una pequeña fiesta con música. Fue entonces, mientras L estaba sentado, cuando Quillsh se acercó al pequeño para felicitarle.

—Feliz cumpleaños, L. Espero que lo estés pasando bien.

Por un momento L se quedó sorprendido y con los ojos acuosos mirando a la nada. Luego miró al adulto.

—Gracias...

—Tengo un regalo para ti, pero supongo que preferirás que te lo entregue en privado.

El chico asintió con la cabeza.

Cuando la fiesta terminó el señor Wammy llevó a L hasta su despacho, donde le tenía preparado su regalo de cumpleaños: una pequeña colección de varios libros y un cupcake con una vela del número nueve incrustada en él.


De nuevo otro capítulo que no es narrado por Watari. Si veis que queda muy raro que de repente sea un narrador omnisciente, por favor, decídmelo para cambiarlo UXD

Kandrak: Sí, es adorable x3

Hecatombe: Sí, esa escena es muy WTF XD. Me alegra que te pareciera tierno el detalle de L. Y asdadasadas... sí, yo también quiero una postal *-*

Feliz halloween a todos! Y feliz cumpleaños para L! *OO*)/