Maze Runner pertenece a James Dashner
Serie de viñetas que son un reto/intercambio con Koushiro Yamato.
Día 2: Fugaz.
Minho&Newt~
Día 2
Fugaz
—¡Shank! —Newt le dio un empujón—, ¡ya cállate!
—¿Qué? —el chico arqueó una ceja luciendo inocente—, sí eso me gusta…
—¿Eh?
Minho y Newt cruzaron miradas y desde ese momento todo había sido extraño.
Había una palpable incomodidad entre ellos que se prolongó durante la cena en la que comieron en silencio, en el desayuno en el que apenas y se miraron e incluso permaneció hasta el momento en el que volvieron a encontrarse a las puertas del Laberinto para empezar un nuevo día. Sin embargo, iban a salir y el rubio se obligó a respirar hondo consciente de que abandonaban la seguridad del Glade.
Como cada día, el asiático estiró el brazo y esperó que Newt chocará su puño con el propio; luego, éste esbozó una sonrisa y el rubio frunció el ceño consciente de que el otro era culpable de todo.
Minho había sido quien…
Por eso Newt dio el primer paso fuera del Glade. Corrió evitando quedarse ahí plantando con el rostro rojo, aunque unos segundos después tuvo a Minho a su lado marcando el ritmo con el que recorrerían los pasillos; ya conocían buena parte del camino y en esa ocasión el plan era avanzar un poco más en la zona, internándose en lo que parecía ser una nueva sección de pasillos. Pero aunque debía de concentrarse en memorizar la ruta aquello era algo que hacía en forma inconsciente y que, para bien o para mal, le dejaba con tiempo para pensar en lo demás.
Newt llevaba horas rumiándolo, de hecho no había dormido bien, y no era hasta ahora cuando pasada la sorpresa tenía algo para responder.
"No sabes besar", con una sonrisa de superioridad Minho había dicho aquello.
Y hasta un inseguro "Pues, ¡tú tampoco!" hubiera sido una respuesta oportuna para no verse ni sentirse tan superado por un beso robado.
Pero aunque comenzaba a sentirse seguro y envalentonado, otra vez se quedó atrás cuando el chico apoyó una mano sobre su hombro y le atrapó contra el muro del Laberinto; aplastaba la mochila con su espalda pero fue consciente de ello tan sólo durante un segundo pues pronto se encontró respirando pesadamente y sintiendo ese hormigueo en el cuerpo al anticipar lo que ocurriría. Minho había apoyado un brazo en el muro y mientras se inclinaba hacia él, la mano de éste se encontraba subiendo tosca y rasposa por su brazo.
—No importa —Minho habló demasiado cerca de sus labios, como si repentinamente hubiera leído la mente del rubio y estuviera decidido a retomar la charla del día anterior—, yo te enseño.
Newt ni siquiera habló…
Jadeó ahogadamente pues los labios de Minho estaban sobre los suyos, y ese beso ya no era fugaz como el del día anterior. Era un beso real, de los que hacían temblar las rodillas y también suspirar.
