Maze Runner pertenece a James Dashner

Serie de viñetas de reto/intercambio con Koushiro Yamato.

Día 4: Keeper


Día 4

Keeper

—Ningún Glader atacará a otro…

Nick hizo una pausa, observando al grupo reunido a su alrededor.

—Y desde ahora nadie —enfatizó—, nadie tiene permiso para entrar en el Laberinto excepto los Runners.

Esa era la última regla, quizás la más importante de todas.

Ya no eran más un puñado de chicos abandonados a su suerte, ahora tenía un líder, reglas y cierta estabilidad que traía consigo la sensación de seguridad que les había estado haciendo falta desde que llegaron a ese Glade; no todo era perfecto, de hecho tenían infinidad de cosas por resolver, pero el tener tres comidas diarias, un lugar para dormir, ser útil día a día y el hecho de saberse parte de un grupo mejoraba el ánimo y alentaba la esperanza de encontrar respuestas.

De hallar una salida…

—Keepers —Nick se levantó dándole fin a la reunión—, nos vemos en una semana.

Hubo murmullos de entusiasmo y felicitación, varios chicos palmeando las espaldas de los elegidos como Keepers, y luego el grupo comenzó a desintegrarse. Poco a poco la habitación fue vaciándose hasta que sólo Minho y Newt quedaron en ella, el rubio se desparramó ligeramente en el asiento y observó desde ahí al mayor quién había pasado todo el rato recargado a un costado de la puerta.

Newt había decidido que el otro tendría que ser el primero en hablar y afortunadamente no había tenido que esperar demasiado tiempo para que eso ocurriera.

—Sólo hemos quedado cuatro —Minho sonó decepcionado.

—Pues shank —se cruzó de brazos—, la verdad, son más de los que esperaba…

El rubio sonrió, pasándose la mano por el cabello.

—Y ahora eres nuestro Keeper.

Minho resopló, rodando los ojos como si el título le diera igual y le pareciera hasta ridículo.

—Ya olvídalo —el rubio se levantó, encaminándose hacia el Keeper—, cuatro son mejor que dos y dos son mejor que uno… —porque si él continuaba con todo eso, era por un par de simples razones: uno, enloquecería si permanecía encerrado. Y dos, confiaba en el otro.

Newt estuvo a un segundo de cruzar la puerta cuando Minho le cerró el paso, extendiendo el brazo para bloquear la salida.

—Runner —le miró fijo, incluso algo amenazante—. Sabes que si te hubiera echado para atrás me hubieras obligado a patear tu klunk trasero hasta el Laberinto, ¿cierto?

—¿No me digas? —arqueó una ceja y tras la mirada con que le enfrentó, se agachó para pasar bajo el brazo girando apenas para volver verle y seguir hablando—, ¿y cómo hubieras hecho eso? —añadió dando pasos de espaldas al camino.

—Newt… —Minho había abandonado la estancia, seguía al otro.

"Gracias", tal vez eso quería decirle el Keeper.

Cuando Newt volvió a caminar emparejándose al lado de Minho, el asiático le dio un fuerte empujón que lo hizo al otro trastabillar ligeramente y arrugar el entrecejo. Nadie diría que el Keeper de los Runner era una persona con tacto pero, al mismo tiempo, nadie negaría que Minho era el mejor para ese puesto; el peso de recorrer el Laberinto, hasta encontrar una salida, requería un par de hombros fuertes que llevaran encima tanto la responsabilidad de lo que ocurriera como la esperanza de regresar a casa.

El Keeper de los Runners, jamás podría rendirse.