Maze Runner pertenece a James Dashner
Serie de viñetas de reto/intercambio con Koushiro Yamato.
Día 6: Cuchillo
Día 6
Cuchillo
Esa tarde había estado a punto de no conseguirlo. Atravesó la entrada casi siendo aplastado por las puertas y ahora, aún con las manos y rodillas en el suelo, todavía jadeaba delante de un grupo de chicos que se habían reunido para asegurarse que se encontrara bien o lo que era igual… sin picaduras.
Tenía el estómago revuelto, quería gritar y arrojar a varios shanks al exterior para que se callaran y dejaran de pulular a su alrededor.
Y es que nunca una semana le había parecido tan espantosa como aquella, ni siquiera la primera que había pasado en ese lugar le resultó así de agobiante y por eso se había forzado hasta llegar a su límite; no quería pensar, se obligaba a salir al Laberinto ni bien las puertas se abrían y no regresaba hasta el último minuto antes de que éstas se cerraran; deseaba encontrar la manera de que el tiempo diera marcha atrás pero los días habían continuado su curso y hacían de la realidad algo inevitable de enfrentar.
Nunca iba a calmarse, se dio cuenta de que necesitaba respuestas que sólo el otro podría darle. Minho había evitado acercarse hasta que se sintiera tranquilo, hasta que pudiera hablar y ser paciente porque necesitaba comprender qué y cómo había ocurrido todo pero en el fondo sólo quería despertar y que alguien le dijera que había estado teniendo una pesadilla. Pero sabía que eso no iba a ocurrir, lo supo cuando finalmente se plantó en Homestead y encontró a Newt pálido, mucho más delgado de lo que le recordaba, sentado al borde de la cama.
Por primera vez le pareció que el chico era frágil, que podía quebrarse por dentro y se sintió culpable y responsable por no haberlo notado antes ni haber evitado aquello.
—¡Eres el maldito Keeper! —se reclamó a sí mismo—, ¿por qué no te diste cuenta? —vigilaba a todos los Runners pero había pasado por alto al más importante y cercano.
Se acercó a Newt, se inclinó y le sujetó por los brazos sin preámbulos y sin ningún beso de los que necesitaba darle; el rubio estaba vivo y eso contaba pero Minho fue de frente, con todo lo que sentía, estrellándose de lleno al explorar.
—¿¡Por qué lo hiciste!?
Newt no respondió y Minho tiró del chico, sacudiéndole.
—¿¡Por qué lo hiciste, Newt!? ¿¡Por qué!? —y fue elevando la voz mientras su rostro se tornaba rojo—. ¿¡En qué estabas pensando!? ¿¡Qué pretendías!?
El chico bajó la vista, claramente avergonzado.
—Lo siento —soltó en voz muy suave y apagada.
Y Minho sólo logró desesperarse.
—¡Eso no es suficiente! ¡No vas a mejorar con un "lo siento"! —le gritó dándole una mirada al vendaje que Clint, el Keeper de los Med-jacks, había colocado de la mejor forma posible—. ¿¡Por qué lo hiciste!? ¡Responde!
—¡Lo siento!
La cabeza de Newt cimbraba y escuchaba la voz del otro rebotando dentro de ella.
—¿¡POR QUÉ?! —exigió una explicación.
Minho sentía que al menos merecía esa respuesta.
—¡LO SIENTO!
Newt se sujetó al borde de la cama.
—No —apretó la mandíbula—, no fui yo…
El runner se irguió, confundido y aún más enfadado.
—¡KLUNK! ¿¡ESO QUE SIGNIFICA!? —el pelinegro sujetó a Newt por segunda vez y le hizo levantarse, aunque éste no fuera capaz de apoyarse en uno de sus pies—. ¡NO ME DES UN PRETEXTO TAN RÍDICULO COMO ESE! ¡NEWT! ¿QUIÉN… ¿QUIÉN ES EL QUE TIENE ESA HERIDA?, ¿QUIÉN ES EL QUE NO PODRÁ VOLVER A SALIR? ¿¡POR QUÉ LO HICISTE?!
—¡No era yo! —la voz le tembló, no sonaba muy convencido.
—¡SHANK! ¡NO ME MIENTAS! —y por sobre el enfado, sonó herido—. ¡No a mí! —lo sacudió con fuerza—, ¡jamás a mí!
"¿Por qué me dejas sólo?, ¿por qué te quedas atrás?, ¿por qué rompes las promesas?"
—Ya no puedes ser un Runner…
"Traidor."
Minho estaba siendo cruel, lo sabía, pero Newt había enterrado un cuchillo en su pecho y ahora él le estaba devolviendo el golpe para que sintiera lo mismo que él sentía, quería que entendiera y que se explicara pues, ¿¡qué klunk había pasado ahí cuando, al menos entre ellos, todo había parecido tan perfecto!?
—Lo siento…
Newt insistió y Minho resopló.
—¿Eso es lo mejor qué puedes decir?
El rubio guardó silencio otra vez y algo en la cabeza de Minho hizo "clic".
—En esa ocasión —habló suave, recordando la última vez que habían estado juntos y la manera en la que Newt había zanjado sus preguntas con un "te quiero"—, ya lo sabías…
Elevando la mirada al escuchar, el rubio lució realmente afectado como si Minho le hubiera soltado un bofetón en plena cara pese a que susurraba.
—¡YA LO SABÍAS! —exclamó entre el pánico y la incredulidad.
—¿¡DE QUÉ HABLAS!? —Newt negó tan insistente como pudo.
—¡LO SABÍAS!
El chico reclamó, sujetando a Newt como a un trapo al que quería romper en pedazos y en cierto modo lo estaba consiguiendo pues el rubio se desmoronaba.
—¡MINHO! –con voz grave, el recién llegado le reprendió—, ¡ya basta!
Alby les observaba a unos pasos de la entrada, probablemente los gritos le habían obligado a interrumpir y no tenía muy buena cara.
—¡NO TE METAS SLINTHEAD!
—Ya déjalo… —insistió el de piel oscura.
El Keeper tragó pesado y se fijó que tenía las manos duramente apretadas en los brazos de Newt y aunque el rubio escondía la mirada, lo soltó con brusquedad como si fuera contagioso aunque simplemente acababa de darse cuenta de sus propios gritos y de lo afectado que se sentía por todo eso.
No quería hacerle daño a Newt y no quería que eso fuera real, pero lo era…
Minho dio un paso atrás, salió de ahí tropezando con Alby.
