Maze Runner pertenece a James Dashner
Serie de viñetas de reto/intercambio con Koushiro Yamato.
Día 7: Sudor
Día 7
Sudor
Minho jaló el aire por la boca, jadeó, y se irguió con la opresión calando en su pecho; estaba empapado de sudor y sentía los músculos acalambrado no por haber corrido durante todo el día sino por la tensión que había reprimido al no poder despertar. Apretó los puños al darse cuenta de que su cuerpo temblaba y respiró hondo, tratando de calmarse; sus noches nunca había sido perturbadas con Grievers ni con miedos sobre perderse en el Laberinto o nunca salir de ese lugar, pero ahora…
Nunca llegaba a tiempo.
… soñaba con Newt, una y otra vez, y jamás le alcanzaba.
Con un bufido, el pelinegro se dejó caer sobre las mantas en las que dormía.
Odiaba las pesadillas, le hacían sentir débil y como un niño pequeño que quería encender una luz o pasarse a la cama de alguien que pudiera convencerle de que todo estaría bien en cuanto se durmiera y volviera a abrir los ojos por la mañana. Por eso se había alejado de los demás, para que nadie notara que despertaba a media noche y que le tomaba al menos una hora poder hundir el rostro en la almohada ya vencido por el cansancio.
Giró y, traicionado por su inconsciente, buscó a Newt.
—¿Estás despiert-…
"¡Klunk!"
Pateó las mantas enfadado consigo mismo, con Newt y con el mundo entero. Si hubiera notado algo a tiempo, si hubiera llegado antes, si hubiera actuado diferente cuando enfrentó a Newt… pero las palabras no se borraban, las heridas que causaban no desaparecían con el tiempo como lo haría un puñetazo o incluso una paliza entera.
Sin embargo, los silencios y las omisiones también herían.
Minho respiró hondo, infló el pecho y retuvo el aire hasta que sintió que la camisa húmeda se le pegaba a la piel por el sudor. Ya no podría dormir y el Glade nocturno, apenas iluminado por teas que parecían luciérnagas en la oscuridad, le resultó algo tétrico porque no podría huir de sus preocupaciones y aún tendría que esperar largas horas hasta que pudiera echar a correr por el Laberinto.
Pero cuando escuchó un ruido y aunque ilógicamente esperaba ver a Newt, quién aún no podía caminar, encontró a Alby saliendo desde Homestead; el de piel oscura debió verle, ya que avanzó directo hacia él.
El Runner saludó con un movimiento de cabeza y aunque había esperado despachar al Líder ni bien éste dijera la primera frase, ver que se sentaba sin abrir la boca provocó un chispazo de molestia en él y aunque trató de ignorarle terminó haciendo lo contrario.
—Se acabó eso de jugar a la casita feliz —murmuró sarcástico—, ¿cierto?
Alby lo sabía todo.
Lo había adivinado aún antes de que ellos mismo lo supieran, o al menos eso les había dado a entender aquella única vez que les atrapó en medio de un beso… y nunca habían vuelto a tocar el tema, hasta ahora; por eso, el que Alby guardara silencio fue algo que Minho odió porque necesitaba alguien con quien pelear, alguien a quien darle un buen par de puñetazos ya que a Newt nunca podría levantarle una mano.
—¿Ha hablado contigo? —preguntó. La curiosidad de Minho picaba porque era ahora éste quien estaba pasando tiempo con Newt.
—No —Alby sonó sincero.
—¿No?
Era eso, o el otro no quería contarle las cosas.
—¿Y vas a seguir tratándole como a un niño? —la frase hubiera resultado inocente, si su tono de voz no hubiera sido afilado.
Sí, estaba culpando a Alby de que Newt siguiera escondiéndose como lo hacía.
—Es mejor que hacerlo como si fuera un perro herido —respondió el otro sin tensarse ni cambiar el tono neutro de voz—, no lo crees así. ¿Minho?
El aludido torció los labios, no necesitaba sermones.
—A pesar de todo —Alby observó al Runner, sabiendo que no había necesidad de aclarar que era aquel "todo" que mencionaba—, sigue siendo Newt. Sugiero que tragues ese sabor amargo de una buena vez.
—¿Tú qué sabes shank?…
Alby palmó el hombro ajeno al levantarse.
—Cuando Nick murió —el de piel morena recordó aquello—, ¿quién debió de ocupar su lugar?
Newt, tenía que haber sido éste y no Alby.
No era un secreto…
—¿Y por qué él no lo hizo? —añadió.
Torciendo los labios Minho sintió un puño cerrándose en su estómago mientras Alby, dejando esa pregunta al aire, se marchaba y la abandonaba ahí con el revoltijo de emociones pues sabía que Newt había elegido y que se había quedado con él, siendo un Runner, a pesar de los peligros.
