Hola a todos de nuevo! Este es el segundo capítulo de esta historia :)

Espero no se aburra pero necesitaba un poco mas de introducción, al ser un fic bastante largo la acción vendrá después.

Disclaimer: Todo es J.K. yo solo juego con los personajes.


2

La cama se movía de manera muy peculiar, subía y bajaba con suavidad, aunque estaba seguro de no seguir soñando. Abrió los ojos de golpe, cerrándolos inmediatamente al ser lastimado por la luz del sol que se colaba por la ventana, haciendo resaltar a una figura femenina que ahora salía por el balcón, desapareciendo.

Miró su reloj de mesa, que indicaban las 6:45, se le estaba haciendo tarde para ir al trabajo. Resignado se levantó y fue directo a la ducha, permitiendo que el agua fría lo despertara por completo. Ya bañado se detuvo frente al espejo y como de costumbre, se observó detenidamente. Parecía que nunca iba a recuperar el peso que perdió hace ya 4 años, lo único que pudo lograr fue que sus músculos se saltaran más, pero su cara seguía siendo afilada y sumamente delgada. Tomó su varita y encogió todo lo que había crecido su cabello en una semana, cosa mínima, pero era una obsesión mantenerlo de esa manera, largo pero permitiéndole peinarlo bien. Se miró a los ojos y de paso toco sus ojeras con su varita para atenuarlas.

Se arregló rápidamente con su ropa de siempre, traje negro, camisa blanca, zapatos negros, todo impecable, como su madre lo había acostumbrado. Entró a la chimenea de su habitación y gritó "Ministerio de Magia" al momento que arrojaba los polvos flu.

Entró al vestíbulo del ministerio, que como de costumbre era llenado por magos y brujas, todos con prisa, hablando demasiado alto y algunos chocando con otros torpemente, en pocas palabras, un caos. Se encaminó hacia el elevador y fue interceptado por un mago de edad avanzada, que cargaba una planta que Draco jamás había visto, de hecho, cabía la posibilidad que ni siquiera fuera una planta, parecían tentáculos verde brillante que se movían asquerosamente lento. Después de una serie de preguntas de orientación en el ministerio, Draco dejo al viejo mago en el elevador sin respuestas y llegó a su oficina.

Más bien, era como un cubículo, con un escritorio lleno de correspondencia y carpetas y plumas perfectamente ordenadas. Era toda una ironía que Draco Malfoy acabara trabajando para el Departamento de Accidentes y Catástrofes mágicas, y como no, en el Comité de Disculpas hacia los muggles. Porque ser un mortífago reconocido no dejaba nada bueno en estos tiempos. Su equipo de trabajo eran magos ya mayores de personalidad pasiva, demasiado lentos y tranquilos para su gusto. Se tomaban un gran tiempo para todo, para caminar, para hablar, incluso para pensar. Si, su vida era miserable indudablemente.

La puerta se abrió de golpe, cosa extraña ya que su equipo hacia todo con extremo cuidado. Al levantar la vista encontró a una bruja y un mago con túnicas azules especiales para agentes del departamento de aurores incluyendo investigadores. Nada bueno podía salir de eso.

- Señor Malfoy.- Le habló el mago, con una voz aguda que le molestó al instante. – Mi nombre es Kevin Wells y ella es mi compañera Stephanie Roberts.- Draco no pudo evitar hacer una mueca de disgusto pensando "No pueden tener nombres más muggles". - Tenemos algunas preguntas que hacerle acerca del fallecimiento del Sr. Marcus Nott.-

Draco inmediatamente se puso serio, moviendo su vista de Stephanie a Kevin, observándolos, la bruja parecía bastante nerviosa, sacando su libreta con manos temblorosas mientras el mago parecía cansado y con ganas de salir corriendo lo antes posible. Kevin se veía extremadamente aburrido. Draco, como buen Malfoy que era, se limitó a levantar sus cejas y cruzarse de brazos, esperando que siguieran, sin ofrecerles asiento o al menos un saludo.

- Tengo entendido que usted conoce a la familia Nott desde hace años.- Draco asintió.- Bien ¿ Sabe usted, de alguna persona que quisiera altercar a dicha familia?- Draco frunció el ceño y negó con la cabeza.

- ¿Conoce usted a alguna persona que haya expresado sus intenciones de alguna manera de atacar a Marcus Nott?- le dijo Stephanie hablando por primera vez.

- La familia Nott no tiene enemigos, si a eso se refiere.- Le contestó seriamente.

- En ese caso, podría decirme ¿Dónde estaba el Sr. Theodore Nott al momento de su homicidio?- Preguntó Kevin.

- ¿Acaso tengo cara de elfo doméstico? No soy su sirviente, no tengo por qué saber dónde estaba.- Contestó Draco alzando la voz.

- Lo siento Sr Malfoy, nosotros solo seguimos el protocolo.- Le dijo Stephanie con las mejillas encendidas y la vista fija en su libreta. - ¿Tuvo usted contacto con el Sr. Theodore Nott entre las 8 y 11 de la noche?-

- No.- Dijo con irritación. - ¿Por qué me preguntan sobre Theodore? ¿Qué no están investigando la muerte de Marcus Nott?- les dijo con desprecio.

- Así es Sr Malfoy.- Respondió el agente Wells con la poca paciencia que le quedaba.- Theodore Nott es el principal sospechoso del caso.-

- ¿Qué?- Exclamó Draco sin poder ocultar su sorpresa. - ¿Por qué habría de matar a su padre?-

- El joven Nott heredó aproximadamente 25 millones de galeones entre propiedades, objetos valiosos y bóvedas de Gringrots llenas de oro. Todo gracias a la muerte de su padre.- le dijo altaneramente.

Draco no tuvo palabras para contestar a eso. Era completamente absurdo. Theodore amaba a su padre… al menos eso creía.

- Muchas gracias por su tiempo Sr. Malfoy.- Le dijo Stephanie mirándolo aun sonrojada con una tímida sonrisa en los labios.- Disculpe las molestias.- "Ridícula" pensó Draco al ver el pestañeo de la joven y escuchar el tono dulcificado de su voz.

- Talvez le guste saber que su amigo esta en arresto domiciliario hasta que se encuentren evidencias suficientes.- le hizo saber el agentes Wells por último.

La pareja de agentes dieron media vuelta y se fueron, dejando a Draco con su equipo de trabajo que lo miraban con completo descaro. "Raro" pensó Draco "Ni siquiera los escuche llegar". Tomó su varita del escritorio y salió casi corriendo hacia el elevador, esquivando al señor de la planta rara evitando hacer contacto visual, para llegar al tercer piso. Caminaba rápidamente, hasta toparse con una puerta alta y angosta negra. Sin molestarse en tocar, abrió violenta y dramáticamente la puerta de la oficina de Daphne, haciendo que Granger pegara un grito del susto dedicándole una mirada de desprecio a Draco.

- Al parecer Wells y Roberts pasaron a tu … ¿oficina?- Le dijo Daphne sin poder evitar la broma.

Daphne se llevó un dedo a los labios alegando el silencio del rubio al ver que estaba a punto de estallar en reclamos, y solo con una disimulada mirada hacia Granger le hizo comprender que no era seguro hablar y pidió que lo siguiera. Se encerraron en un cuarto pequeño donde el aire olía a papel en descomposición, había varios anaqueles con carpetas llenas de papeles y máquinas de escribir antiguas que hacían que el espacio se encogiera. Draco conjuró un hechizo de silencio antes de empezar a hablar.

- ¿Pero qué demonios creen que hacen?- Explotó.- ¿Cómo pueden dejar a Theo encerrado en una casa maldita?-

- Su casa no está maldita.- le contesto Daphne con cara de aburrimiento.

- ¡Claro que lo está! ¡Su madre murió ahí, sus abuelos y ahora su padre!-

- ¿Puedes dejar de gritar? Vas hacer que me de migraña.- decía Daphne mientras se masajeaba las sienes.- Tu y yo sabemos que Theo jamás haría eso. Pero ellos no lo conocen y al ser el único heredero de todo… serian tontos al no sospechar.-

- Pues basta con que comprueben su varita, te aseguro que entre los últimos hechizos no esta un avada…-

- Él no murió por un avada.- Lo interrumpió Daphne mirando los ojos grises perplejos de Draco.- Tu mismo lo dijiste, no había ni una gota de sangre en su cuerpo.- Continuó con voz baja, como con miedo de que las paredes escucharan.- El cuerpo estaba completamente seco, la alfombra también.-

- Entonces… ¿Cómo? ¿Un vampiro?-

- ¡No seas tonto!- Le gritó exasperada.- A veces me sorprendes.- Dijo bajito para sí misma.- Esto fue un homicidio con causa, no simples coincidencias. Algo hizo para provocarlo, no sé, pero no es un asesinato normal, he visto bastantes casos para darme cuenta de eso. No había rastro de magia, tenía un corte grande en el cuello de donde se desangro, y solo eso.-

- ¿Cómo sabes todo eso?-

- Theo me lo dijo.- Contestó como si fuera obvio.- Él fue quien encontró el cuerpo.

Salieron del cuarto dando un portazo, haciendo que Granger, del susto tirara su tintero encima de los papeles que tenía enfrente. "Maldito idiota" escuchó el rubio a lo lejos, pero estaba tan absorto en sus pensamientos que no se molestó en contestar.

No regresó a su "oficina" hasta más tarde, pues sabía que así los demás habrían terminado con la mayoría del papeleo que tanto le fastidiaba. Encontró la habitación vacía y con alivio fue a su escritorio donde se desplomó en su silla. En su escritorio había unos sobres grandes de correspondencia sin abrir, pero lo que llamo su atención era lo que había debajo de ellos. El profeta del día de hoy. En él se podía ver una nota pequeña acerca del fallecimiento de Marcus Nott, "claro, como no pertenece a la orden del Fénix no merece más de un párrafo" pensó Draco al ver las líneas escritas.

" La desgracia se ha situado sobre la finca Nott en Lancashire una vez más. El fallecimiento de Marcus Nott ha sacudido a la sociedad mágica de Inglaterra por la naturaleza del mismo. Según agentes del ministerio de Magia se trata de un homicidio clase B, donde el culpable aun no es identificado, pero investigaciones han sido abiertas y se espera que en corto tiempo se descubra al asesino, que pagara con todo el peso de la ley. Descanse en paz Marcus Nott"

Reportando para "El Profeta"

Pansy Parkinson.


Draco llegó a su casa pasadas las 8 de la noche, cuando las estrellas ya iluminaban el cielo. La mansión estaba desierta, como él, la mansión no había podido recuperar su elegancia natural desde la guerra, ahora solo era un conjunto de paredes blancas y pisos de mármol sin vida. El eco siguió sus pasos hasta llegar a la biblioteca, donde Narcissa Malfoy estaba leyendo unos documentos con esos pequeños lentes de lectura que la hacían ver de su verdadera edad. Levantó la vista justo cuando su hijo abrió la puerta.

- Hola Draco, querido ¿Cómo te fue en el trabajo?- le dijo. La familia Malfoy no podía ser más convencional, si se ignora el hecho de que el patriarca de dicha familia estaba recluso en una celda de máxima seguridad en Azkaban y la ruina social que eso conllevaba.

- Mal, como siempre.- le contestó sinceramente sentándose frente al escritorio.

- Seguro nada que una taza de té no arregle.- le dijo sonriéndole dulcemente invocando una taza de porcelana que se llenó mágicamente de un té aromático.

- Se está investigando la muerte de Marcus Nott. Me interrogaron por la mañana.-

- Ha sido una tragedia. Te recomiendo no abras la boca, Draco.- le dijo cambiando el tono de su voz por uno más frio y calculador.

- ¡Pero es que son imbéciles! Theo jamás mataría a su padre ¡Por Merlín!

- No hay nada que puedas hacer. Solo harás que Theo se meta más en problemas. El ministerio sería estúpido si no lo investigara a él, tienen que cerciorarse que el heredero de la fortuna no sea el autor del asesinato.-

- Hablas como si creyeras que Theo lo hizo.- dijo frunciendo el ceño

- No, no lo creo. Pero el ministerio no conoce a Theodore Nott tanto como nosotros.-

- Eso dijo Daphne.- comento enfurruñado cruzándose de brazos.

- ¿Greengrass?- Preguntó dejando la taza de té, interesada por el rumbo que tomaba la conversación.- Es una inteligente chica. Por cierto, no he visto a Astoria últimamente.-

Draco permaneció sentado, intentando parecer con calma con todas sus fuerzas. Pero calma era lo último que sentía cuando escuchaba el nombre de Astoria y no le causaba emoción precisamente. Odiaba hablar de su vida sentimental con su madre, para eso existían los hermanos, aunque la idea tampoco le hacía ilusión. Gracias a Merlín era hijo único.

- ¿Ah no?. Dijo tratando de sonar despreocupado.- La invitare a tomar el té mañana por la tarde, así se ponen al corriente.-

- Esplendido. Es mucho mejor que encontrarla saltando de tu balcón en la mañana, desapareciendo en el aire. Es muy hábil la pequeña Astoria.- Le dijo observándolo detenidamente.

Draco recargo la cabeza en sus manos con actitud cansada. A su madre nada se le escapaba. Sin decir una palabra más, se levantó del sofá y se encamino a su habitación, dejando a su madre mirándole la espalda mientras sonreía, para después seguir revisando los papeles que tenía en el escritorio.

Su dormitorio tenía un gran ventanal cubierto de cortinas blancas y gaseosas, que daba a la fuente de piedra en forma de dragón del patio trasero, la cual lo aterrorizaba de pequeño. Todo estaba perfectamente ordenado, los libros en su estante ordenados por alfabeto, su ropa perfectamente doblada y colgada en el armario, en las paredes solo colgaban unas cuantas velas y una foto grande del último curso de Hogwarts junto a sus compañeros y su cama estaba impecablemente hecha, aunque ahora estaba ocupada por alguien, indudablemente una mujer recostada de lado. Inmediatamente sacó su varita y apuntó a la chica.

- ¿Vas a matarme?- preguntó la chica viendo la varita en alto de Draco, colocando sus manos sobre su cabeza.- O talvez me ates a los postes de tu cama.- Le dijo sonriendo seductoramente, levantándose de la cama para llegar a él.

- Tienes que dejar de hacer eso, Pansy.- Le dijo el rubio bajando la varita, permitiendo que se acercara a él.

- A estas alturas deberías estar acostumbrado.- Le dijo rodeándole el cuello con sus brazos y poniéndose de puntas para besarlo.

La reacción de Draco fue inmediata, rodeo a Pansy por la cintura, apretándola a su cuerpo, haciendo que ella gimiera de sorpresa. El beso fue ardiente, como siempre lo era. Pansy se deshacía en sus brazos y le revolvía el cabello perfectamente arreglado de Draco, era la única manera en que se despeinaba y la única persona con el poder de hacerlo.

Pronto se quedaron sin aire y Draco aprovecho su separación para cargarla en brazos y llevarla a la cama, dejándola caer suavemente. Apuntó la puerta con su varita, sellándola contra intrusos y apago la luz antes de volver a perderse en los labios de la pelinegra. Sin perder el tiempo, las piezas de ropa de cada uno caían al piso hasta que cada centímetro de su piel sentía la de ella. Su aroma y calidez lo embriagaban, haciéndolo arder. Pansy se dejaba guiar, sin poner obstáculo alguno hasta ya pasada la media noche, cuando ambos jadeando y sin importarles el sudor que cubría sus cuerpos se abrazaban y acariciaban hasta quedarse dormidos.

La habitación aún estaba a oscuras cuando Draco se levantó de la cama, caminando hacia el balcón. Y fuera prendió su cigarrillo y se dedicó a exhalar ese esquicito humo hacia el cielo, le quemaba la garganta pero a la vez lo relajaba sobremanera. Su madre si que había logrado que el jardín floreciera, alrededor de la fuente en forma de Dragón (Ese regalo de cumpleaños que tanto odiaba) ya había narcisos y claveles blancos que la decoraban. No pudo evitar que su mente se desviara a pensar en Theo y como de ahora en adelante viviría solo, claro tenía pocos pero entrañables amigos pero nada reemplazaba a un padre, eso Draco lo sabía muy bien.

Lucius Malfoy seguía en Azkaban, esta vez lograr su libertad sería mucho más difícil. Juicio tras juicios los miembros del Wizengamot aclamaban no estar seguros de tener un veredicto definitivo, así que viviría sus días en la prisión hasta que ellos se decidieran. Por el lado amable seguía vivo, gracias al os abogados que su madre había pagado (gastándose una buena parte de su fortuna) en donde se encontraba Benedict Greengrass. El veredicto se había retrasado ya años, era agotador, pero la esperanza es lo último que muere, o al menos eso le decía su madre. Estaba tan sumido en sus pensamientos que no escuchó que Pansy se levantara de la cama y ahora sentía su respiración en su espalda desnuda, haciendo que miles de toques eléctricos picaran su piel. Pansy tenía ese efecto en él y lo odiaba, lo odiaba tanto que le encantaba. Era demasiado fuerte, demasiado descontrolado y demasiado bueno. Todo eso lo hacía sentir endemoniadamente débil.

- Fumar es un hábito espantoso.- Le dijo Pansy aun abrazada a su espalda. Draco sonrió.

- Lo siento, no quise despertarte.- Le dijo dándose la vuelta para verla

- ¿En qué piensas?-

- En Theo.- Contestó soltando el aire de golpe.

- No te preocupes por él, es muy fuerte.- Le aseguró Pansy con una débil sonrisa.

- Vi lo que escribiste para el profeta.-

- Bah.- Exclamó de inmediato.- Apenas puedo llevarme el crédito, tenía un pergamino entero escrito. Mi jefe lo fue recortando hasta que quedó eso… un triste párrafo.- Dijo cruzándose de brazos.

- Creí que ya tendrías a Cuffe en tu bolsillo.- Le dijo tratando de sonar sorprendido.

- Ese imbécil es muy inteligente. Me he ganado su confianza, pero sabe bien lo que le conviene y escribir un obituario tan largo como el de Dumbledore para un exmortífago no sería bien visto.- Le explicó. – Pero no quiero hablar de eso, volvamos a la cama.-

- Sobre eso, Pansy.- Comenzó Draco con algo de nerviosismo. – Mi madre se ha dado cuenta, te ha visto desaparecer en el balcón.- Anunció Draco observando las reacciones de ella. – Deberíamos tener más cuidado, por fortuna creyó que eras Astoria…- Error. Lo supo incluso antes de hablar pero su lengua no se detuvo a tiempo.

- Por … fortuna.- Dijo Pansy con los ojos muy abiertos, saboreando las palabras.- Eres un cabrón Draco Malfoy.- Le dijo casi gritando, tratando de ocultar sus ojos vidriosos.

Draco se mantuvo callado mientras veía a Pansy recoger la ropa del piso y ponérsela a tropiezos. Conocía a Pansy incluso mejor que ella misma y sabía que esta era una de las situaciones en que era mejor ni siquiera arrepentirse o pedir perdón. La verdad es que su madre adoraba a Pansy, la veía como la hija que nunca tuvo, si se enteraba que dormía con él siendo que Draco estaba apunto de comprometerse con Astoria Greengrass, era capaz de desheredarlo, o talvez lo mandara a compartir celda con su padre a Azkaban. Pansy, ya vestida salió de la habitación sin mirar atrás, dando un portazo que seguramente se escuchó retumbar en media mansión. Draco suspiró antes de darle el último aspirado a su cigarrillo, mañana será un largo día.


Review?