Gracias por los comentarios, trataré de que sea una buena historia. Espero que disfruten el capítulo. Saludos :)
Dos pares de ojos similares, se estudiaron por un momento. No, eso no podía ser verdad, eran ellas dos, bueno otras ellas, estaban besándose y acariciándose en el despacho. Ambas miraban a sus otros "yo" sorprendidas, y las otras las miraban entre asombradas y avergonzadas. Emma no soporto todo aquello y sin más, se desmayó cayendo ruidosamente al piso.
Regina ni siquiera pudo evitar su caída porque se encontraba mirando y estudiando a la pareja que tenía enfrente. Este incidente por parte de la rubia la trajo a la realidad. Y se agacho a tratar de despertar a Emma que se encontraba tendida en el piso.
En eso, su otro "yo" hablo por primera vez y le dijo: - Deja que te ayude, aunque Emma se liviana, en situaciones así, se pone como un cuerpo muerto, y no hay nadie que la pueda levantar, créeme.
La otra Emma le contesto: - Miente, no es así. –Mientras trataba de levantar a la Emma que se encontraba desmayada, pero al hacer y con algo de dificultad, dijo: –Bueno, tal vez le tenga que dar la razón, mi Reina.
Regina aún se encontraba sorprendida por la manera en que aquellas dos mujeres en frente suyo se trataban, en los pocos minutos que habían estado ahí, se habían mirado muchas veces y en su mirada había amor. Más extraño era verse así misma desenvolviéndose de esa manera, como si fuera feliz y segura en presencia de aquella rubia, sabía que eso no se trataba de ninguna ilusión inducida por un hechizo, así quería salir de la duda en cuanto antes y pregunto:
- En que año nos encontramos?
A lo que su yo más adulto le respondió. –En el año 2031. Sé que debe de ser difícil tratar de comprender toda esta situación, pero más tarde cuando Emma despierte podremos hablar clara y serenamente, por ahora, llevémosla a la habitación de Henry, así descansa cómodamente. Te parece?
A lo que asintió levemente y siguió a ambas mujeres por la escalera, mientras pensaba que se encontraba a 18 años en el futuro que su presente. Y si, su otro yo lo había dicho muy bien, era algo difícil de asimilar, más que nada por el hecho de encontrarse anclada ahí con la Señorita Swan y ver que en un "futuro" estaban relacionadas románticamente, algo que era absurdo e imposible. Caminaron por el pasillo y se dirigieron a la habitación de Henry. Henry. No habían terminado de reencontrarse que de nuevo habían tenido que distanciarse, seguro se encontraría ahora buscándolas desesperadamente con los dos idiotas y Gold, aunque este último seguro que encontraba placentero deshacerse de ella, por lo ocurrido con su querida Belle.
Entraron a la habitación de Henry, la cual no lucía nada como la que era en su tiempo, los comics y demás cosas de niño habían sido reemplazadas por fotos, un equipo de música, discos y muchos libros. Por lo visto aún transcurrido el tiempo, la pasión de su hijo seguía siendo la lectura.
La Emma del futuro situó en la cama a la señorita Swan, y Regina le dijo que ella la cuidaría, no sabía ni siquiera ella misma porque había dicho eso, y mucho menos en voz alta. A lo que esta la miro tímidamente, y se ganó una mirada alegre y una sonrisa pícara de su otro yo, mientras le decía que las llamará si necesitaba algo y sin más ambas mujeres se retiraron. Que le sucedía? Acaso vivir con la Señorita Swan le habían pegado su estupidez característica o qué? Cuidaba de la rubia nada más que porque se había dado un buen golpe contra el suelo, y seguro que si al despertar se encontraba con alguna de ellas trataría de atacarlas pensando que se encontraba bajo un hechizo o algo por el estilo. Si, era solo por eso.
Miro a la rubia acostada y dijo susurrando: -De toda la confusión que te estas salvando pasar por ahora, Emma.
