Antes que nada les quiero dar las gracias por los comentarios, que son los que me impulsan a seguir escribiendo esto, espero que les guste el capítulo, y de lo contrario dejen sus comentarios que trataré de mejorar. Espero que estén bien, besos :)
Regina quedó sin habla, en shock. Mirando a las dos mujeres que tenía enfrente con una expresión de asombro que se dejaba vislumbrar fuera de su máscara de control de emociones.
-Qué? Podrías repetir lo que has dicho, porque creí haberte escuchado decir cuatro- dijo Emma mientras tomaba unos sorbos de sidra, sin darse cuenta del estado de Regina.
-Si Emma, me has escuchado bien, son cuatro- dijo RF
Al escuchar esto Emma se ahogó, y su versión mayor tuvo que socorrerla golpeándole la espalda. Por lo que Regina salió de su trance y le dijo:
-Señorita Swan si esta es su manera de soportar las cosas, querida cambie de táctica, que no quiero quedarme viuda sin haberme casado antes y menos que se despreocupe de sus hijos y me deje con todo- diciendo todo esto en un tono burlo y un hilo de preocupación y miedo.
-Muchas gracias por tu preocupación Regina, haciendo los cimientos de una relación eres bárbara, tanto que te daría un premio por ellos.
- No use su insolencia conmigo, que no estoy para juegos mucho menos sabiendo que voy a estar ligada a ud no solamente como pareja sino compartiendo niños. –Le dijo Regina
-Bueno podrían dejar las discusiones para después que no tenemos tiempo para seguir desperdiciando. Dijo EF un poco seria. –Como dijo Regina tenemos 4 hijos a parte de Henry, los cuales cabe recalcar que dentro de todo no nos dan mucho trabajo.
-Si cariño, bien utilizado el dentro de todo, porque Alex es como tú- le dijo Rf a su esposa mientras esta se sentaba al lado suyo y le tomaba de la mano
-Jaja la verdad, esa niña es una rebelde incorregible, lo siento. –Le dijo a las dos mujeres más jóvenes. –Como pueden ver a la hora de hablar nos perdemos hablando de los niños. Bueno la mayor es Charlotte de 17 que me encanta decir que es como la miniatura de Regina, aplicada y encantadora. Después de ella esta Alex de 15, que si bien es la que se parece más físicamente a su madre, es una pequeña rebelde, pero buena niña.
A la que le sigue Logan de 13, a quién le encantan los comics, los caballos, y las espadas, algo que comparte con su hermano cuando tenía más o menos su edad. Y como cierre final a la tropa, esta Joey de 9 años, que entre mi madre y esta mujer hermosa. –Dijo mirando a su esposa –tratan de convertirla en toda una pequeña princesa, pero por su tremenda imaginación cuesta un poco.
-Y Henry? - Pregunto Regina.
-Al chico le está yendo bien tiene una casa, empleo y está casado con Grace y tienen a Mackenzie de 7. Ya es todo un adulto, -dijo EF con alegría en su voz.
A Regina se le empanaron los ojos de lágrimas, saber que su pequeño ya no era más un niño sino todo un adulto hecho y derecho, que había crecido y había podido tener una vida feliz la hacía llenar de felicidad
-Whow -Dijo Emma –Sí que su vida se ha puesto interesante eh bueno por él, hay que saber algo más de lo que nos sorprendamos, no se un Enanito se casó con su pico? –Dijo en tono de broma, que ya tantas cosas que había tenido que descubrir, eran demasiado para soportar por un día y algunos más.
-Si –Dijo Ef sin darle importancia a la broma que había hecho su yo más joven, porque se conocía muy bien como para saber que estaba bromeando porque la situación la superaba y le daba algo de miedo, y no era bueno, porque cuando a ella le daba miedo, tendía a huir –Es sobre Snow y David.
Que sucedes con ellos? – dijo Emma ahora seria, al ver que la otra Emma no estaba divertida.
-Mira sé que esto va a ser difícil de asimilar, más difícil que todo junto de lo que te has enterado, pero no pienses que ellos te han dejado de querer porque no es así, al contrario. –Dijo EF –Te aman más que nunca, pero bueno, ellos también han rehecho su vida aquí y han tenido otro bebé, un niño, su nombre es Daniel.
Emma quedo sin reacción ante estas palabras. Solo atinó a decir que necesitaba aire, sin escuchar el llamado de las dos mujeres mayores.
Decidió ir debajo del manzano de Regina, había algo de ahí que la hacía sentir segura. Y se puso a pensar: No era demasiado jodido lo que le había pasado en su vida entera, en este último año y ese día como para agregarle otra cosa más? Ya era mucho no haberlos tenido durante sus 28 años de vida, y que en ese corto tiempo quisieran recuperar el tiempo perdido, pero esto, no se comparaba con nada, ni siquiera con la situación que tenía con Regina. Su otro yo, le aseguraba que la seguían amando, pero como estaba tan segura de ello. El niño seguramente había sido esperado con muchas ansias, las únicas ansias que sabía que sus padres tenían en el momento de su nacimiento era derrotar a la Reina Malvada, librarse de la maldición que esta lanzaría y salvarlos a todos. Ese había sido su destino desde que estaba en la panza de su madre, ser lo que los demás querían.
Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando sintió que alguien se sentaba al lado suyo en la hierba, era Regina.
- Mira Regina en este momento no estoy para discutir nada.
-No vengo en posición de pelea ni nada de eso, Ema.
- Entonces por qué has venido? No creo que sea porque quieras saber cómo estoy y te agrade mi compañía.
- He venido porque como tú, no aguanto la situación de ahí adentro. Ya es demasiado saber cómo será mi familia en un futuro, como para verme cada casi 5 segundos saltándole encima la que será mi esposa. Es lo peor de todo.
Emma vio que no era del todo verdad lo que la ex reina decía, pero estaba cansada, y su "súper poder" había fallado muchas veces últimamente, así que lo dejo pasar.
- Ja dicho así, suena peor que tus recientes padres te abandonen, te hagan a un lado y te reemplacen.
- Lo siento Emma, no quise decirlo de esa forma.
- Esta bien Regina, no es tu culpa. Al fin y al cabo yo también se lo he hecho a Henry. Uf quién diría que la señora alcaldesa de Storybrooke y ex reina, se sentaría como cualquier persona en el césped con sus trajes finos y caros.
Regina necesitaba sacarla de su error, pero no se atrevía. Ellas no eran cercanas como para abordar un tema de tal índole, que al parecer le hacía daño a Emma, y ella no quería disgustarla. Ella se sentiría igual, si su madre hubiera podido amar a otra persona que no fuera ella y tuviera el amor y cuidados que para si nunca pudo poseer. Pero sabía muy bien que la rubia nunca cambiaría el amor de Henry por nada ni nadie en el mundo, lo sabía porque ella tampoco lo haría. Porque aunque le costara reconocerlo, ambas eran su madre. Así que opto por seguirle la charla sin hondar en cosas profundas.
Hasta que la versión mayor de Regina se acercó hasta en donde estaban ellas, y les dijo que Emma había ido a buscar a los chicos a la escuela, y no tardarían en llegar, entrando en la casa y dejándolas solas de nuevo.
Llevaban demasiado rato ahí afuera sentadas, para ser exactas casi una hora, diciéndose alguna palabra la pasar, mirando el cielo y perdiéndose en sus pensamientos. Pese a la rara situación, y la cierta incomodidad por no saber ni que decir ni que hacer, estaban pasando un buen rato, solamente con la compañía de la otra.
- Al parecer aquí también se te da por la cosa de seguir un horario eh? – le dijo Emma pícaramente.
- Si, eso es bueno, porque por lo visto, ya no queda casi nada de lo el resto de las cosas.
- Ja sí, creo que se debe a que son felices y se quieren y no le dan mucha importancia al resto de las cosas.
- Si, parecen felices.
Esa reflexión les generaba una extraña sensación en el estómago a ambas, a la cual no querían darle nombre.
- Creo que es hora que entremos. –Le dijo Regina, mientas hacia ademanes de levantarse- no tardaran en llegar.
- Si –dijo Emma, mientras le daba la mano –Deja que te ayude a levantarte.
- Gracias –le dijo tímidamente Regina.
A lo que Emma le contesto con un asentimiento de cabeza y una pequeña sonrisa. La morena se encamino hacia la casa, y ella la siguió lentamente. Unos pasos antes de entrar dijo en un susurro:
- Que comience la hora de la jodida familia feliz.
