Muchas gracias por lo comentarios Paola, Melissa, Akton30 y Nomit. Espero que les guste este nuevo capítulo, a lo mejor puede ser algo pesado de leer, ya que le he puesto mucho diálogo, pero bueno, en algún momento tienen que empezar a tener comunicación nuestras dos amadas mujeres y sus hijos del futuro. Así que, como dije, espero que les guste, y dejen sus comentarios al respecto. Que estén bien. Saludos :)
Regina se sentía contenta por el hecho que Emma la invitara a unirse a la charla que estaba teniendo con Alex, pensaba que esa situación iba a tener otro final, y no quedara en buenos términos, terminando como siempre ella triste y excluida de todo. Pero la bondad de la rubia, siempre se daba a traslucir, como en ese momento.
Nunca, ni siquiera con Henry, había podido disfrutar de la simpleza de sentarse en el césped y solo disfrutar de su compañía.
La pequeña morena, en el momento en que Emma la invito, la miro con esos hermosos ojos marrones que tenía, con una expresión de ternura y amor. Podía ver un similitud a sus años de joven, pero solo físicamente, ya que en cuanto a felicidad y amor, sabía que no llegaría ni a una pisca de todo lo que tenía la chica.
-Tengo una pregunta para hacerte, tu hermano menciono que podía saber en dónde estabas a través de tu collar, por su magia, tu magia y la de él, como es eso? Soy un poco nueva en todo esto de la magia, pero nunca escuche algo parecido. –le pregunto intrigada Emma.
- Es un collar mágico que me regalaron mis mamás para mi cumpleaños. –le contesto mostrándole un hermoso collar con forma de árbol, en el cual se notaba unas tres pequeñas perlas, como simulación de manzanas, una celeste y una violeta juntas y otra azul violácea. –las perlas son mágicas, la celeste y violeta, son como símbolo del color de la magia de cada una de mis mamás, y la azul violácea, es porque es el resultado de esa combinación, como representación de que soy fruto del amor verdadero. Mi hermano tiene una clase de magia diferente, algo rara, es como si pudiera manipular los objetos naturales, su especialidad es el agua. Por eso sabe en donde estoy, porque estas perlas son de agua, y el puedo volcar su poder en ellas para sentir mi magia. Es algo loco, lo sé, pero es así… -le dijo al ver la cara desencajada por la sorpresa de Emma.
- O sea, como Percy Jackson? –dijo Emma aún sorprendida.
- Sí, algo así, jaja –le contestó la chica riéndose. –no podrías haberlo dicho mejor.
- Por que te han regalado el collar con ese estilo? –le pregunto Regina, sin darle importancia a la pregunta de la rubia y queriendo saber en verdad a que se debía que la chica tuviera un collar casi parecido al que su padre le había regalado en su adolescencia, exceptuando que no tenía esas perlas. Ese collar le traía muchos recuerdos, y no de los buenos, y nunca le daría a su hija algo que fuera en recordatorio de su pasado atroz.
- Sabes, no tenías que hacer tal pregunta innecesaria, porque ya sé porque lo preguntas en realidad. Siempre desde pequeña admiraba el collar de mi madre, no solo por lo hermoso que es, sino por el significado en realidad que tiene. El abuelo te lo dio también para tu cumpleaños, y tiene un gran simbolismo, representa al árbol de la vida, que trae muchos buenos frutos, y ustedes querían que yo tuviera todo eso en mi vida. Apartando el hecho que adoraba la forma de tu collar y tú me habías prometido que cuando fuera lo suficiente grande tendría el mío propio. Tanto me fascinaba su historia, que para conformarme en el momento, plantamos juntas otro manzano, aquel de allí.-le señalo un bello manzano al final del patio. –me dijiste que sabias que el mío daría buenos frutos, porque todo lo que tendría que haber en mí, sería amor, y si das amor, también lo recibirás. Estaba muy emocionada ante tal cosa, porque era mi regalo más preciado, lo regaba y cuidaba siempre, porque tú me lo habías dado.
Regina ahora conociendo la respuesta, se sentía triste y feliz a la vez, si eso era posible. Nunca en su vida pensó que podría contarle la historia de aquel collar a nadie, mucho menos a una hija suya. Durante años, como para la chica, su collar era su regalo más preciado porque su padre se lo había regalado con mucho amor, el único amor que conocía y tenía en su vida. Hasta que sucedió todo el asunto de Snow, y cambió, y con ello dejó de usar aquel collar. Unas pequeñas lágrimas rodaron por sus mejillas, Emma noto aquello, pero como sabía cómo era siempre Regina con las muestras de debilidad, no le dijo nada, solo estiro su brazo, y haciendo como sin querer, poso su mano sobre la de Regina.
Esta, le agradeció internamente a la rubia, por su pequeño, pero para sí, gran gesto. Más que nada, que no le dijera nada ni la juzgara.
- Seguro que sabes lo de mi manta, la que me hizo Snow cuando era bebé. Es lo único que tuve hasta hace un tiempo de ella. La conservaba porque pensaba que era una prueba de que alguna vez mis padres me habían amado. También como para ti, es algo valioso. –le dijo no para contarle algo de si, que seguro la chica ya sabía, sino para salir del tema de Regina.
-Sí, la abuela nos ha hecho a todos una manta cuando éramos bebés. Mi mamá aún las tiene guardadas. –Alex no era tonta ya que conocía muy bien a sus madres, y no importaba que estas dos mujeres que tenía al lado sentadas no fueran la versión que conocía, porque al fin y al cabo eran las mismas. Había visto la mano de Emma posarse sobre la de Regina, y como su rubia madre, quería salir del tema para proteger a Regina, ya sea consciente o inconscientemente.
- Que ha sucedido que ustedes están aquí? –les pregunto Alex. –no sabía que el viaje en el tiempo era capaz de hacerse, hasta ahora.
- Nosotras tampoco lo sabemos querida. Solo sabemos que cuando estábamos por debilitar la barrera de contención, la línea por alguna razón se volvió roja, y lanzó algún hechizo y nos trajo hasta aquí. –le dijo Regina lo más tranquila que pudo, ya que recordaba que había unido sus manos ese día con las de Emma, y todas las veces que había tenido contacto físico con la rubia, le venía una sensación extraña, de cariño, confort. Ese pensamiento le hizo dar escalofríos, y Emma noto eso.
- Tienes frío Regina?. –le pregunto.
- Si, solo es que acá está fresco por la buena sombra que da este manzano.
- Toma. –le dijo Emma a Regina mientras se sacaba la campera y se la ponía en sus hombros. –sé que no es la clase de cosas que estas acostumbrada a usar, pero te dará calor, y prometo que está limpia.
Regina ante aquellas palabras y tal gesto de la rubia, se sintió por primera vez en toda su vida avergonzada.
Antes que alguna de las tres hablara, Joey vino corriendo alegremente hacia donde ellas estaban.
- Alex, te has perdido la merienda… mamá te guardo algo en un tapper. Estas bien? –le pregunto con la mejor cara de ternura posible.
- Si Jo estoy bien. –le contesto la pequeña morena a su hermanita. –Ven aquí, siéntate con nosotras.
- Esta bien, un rato no me hará daño, después tengo que ir a hacer la tarea.
- Si, pero hoy has una excepción, y quédate aquí, aparte seguro hoy mamá no notara que no estamos haciendo los deberes, ya que debe estar con ma "hablando" animadamente.
- Jaja si, seguro que se están dando besos en el despacho mientras ven sus cosas del trabajo. –dijo entre risas la pequeña. –mamá dice de los abuelos, pero ellas son peores. Ah por cierto, Daniel llamó a Charlotte y dijo que la abuela quiere que vayamos el viernes a su casa a cenar, y que nos que nos tiene una sorpresa.
- Ah bueno, Daniel hace cualquier cosa con tal de llamar. Tendría que ser el gemelo siamés de Charlotte, en vez de su tío. Eso es tan raro.
- Jaja la verdad.
Las dos mujeres miraban esa mini conversación que se había armado entre las hermanas, solo admirando el cariño que se tenían. Pero ambas no podían dejar de pensar en el muchacho, Emma porque era algo raro para ella, tener un hermano, que tenía la misma edad que su futura hija mayor. Y Regina por la elección de nombre del chico.
-Como es mi relación con Daniel?. –le pregunto Emma seriamente a Alex.
-Tiene una muy buena relación, es un excelente chico, y no lo digo porque sea mi tío, en verdad lo es. Cuando no quiere estar en su casa porque la abuela lo tiene un poco estresado, (en su mayoría del tiempo). Viene acá, ya que adora pasar tiempo con Charlotte, los dos son grandes amigos, y le encanta la comida de mamá. Y contigo, bueno como te dije, tienen una muy buena relación, hablan mucho, al fin y al cabo eres su hermana.
- Debe ser raro no? Ya que yo soy grande y él es un chico aún.
-No en verdad, como dice mamá, no hay diferencia ya que tú eres como un chico. Jaja.
- Eso dice tu madre? Que buena que es hablando de mí no, pero seguro que no lo piensa en verdad.
- Desde ya lo pienso Señorita Swan. Así que si, seguro que lo dice. –Le dijo Regina burlonamente.
- Entonces muchas gracias. –le dijo Emma sacándole la lengua.
- Ves, eso prueba lo que dije y diré. –le contesto la morena.
- No se de que estas hablando.
Ambas chicas sonreían ante aquella situación, esas versiones jóvenes de sus madres, no eran muy diferentes a las de su presente.
Regina al notar que estaba haciendo, y quiso cambiar de tema, para salir de la vergüenza. Como era posible que la Reina Malvada, sintiera vergüenza tantas veces en un solo día como nunca había sentido en toda su vida entera?
- Tienes unos hermosos ojos cariño. –le dijo a la pequeña Joey que se encontraba sentada abrazada contra su hermana.
- Gracias, mi mamá siempre me dice lo mismo. –le contesto la niña con una sonrisa enorme que iluminaba y endulzaba más sus hermoso ojos verdes azulados.
Regina le devolvió la sonrisa con mucha alegría.
- Sabes que eso quiere decir que le dices a Emma también tiene bonitos ojos no?. –le dijo Alex a Regina apropósito para hacerlas sentir incomodas a las dos, pero para hacerlas acercarse y demostrarse sus sentimientos.
La sonrisa que antes tenía Regina en su rostro, se le esfumo con las palabras de la chica.
- No, no es así. Yo se lo he dicho a Joey, porque obviamente es cierto. No se lo he dicho a la Señorita Swan.
- Si, pero Joey los tuvo que sacar de alguien no? Y es obvio que lo saco de ella, porque que yo sepa tú tienes ojos marrones. –le espeto irónicamente la chica, con un tono como el que ella solo sabía usar.
- Esta bien si ella no piensa lo mismo, no le tengo que agradar no? Aparte no es que yo sea bella, esta claro que no salí como Snow. –dijo Emma un poco decepcionada que la morena pensara de esa manera, era todo mentira, si quería agradarle y no sabía porque.
- No diga eso Emma, usted tiene unos bonitos ojos es que… -que más podía decirle, no es solo eso, creo que sos los ojos más hermosos que he visto? No! Por Dios, ella era la Reina Malvada! Cuantas veces se lo tendría que recordar para sí misma.
- Esta bien Regina, lo entiendo. –le dijo Emma.
Se abrió la puerta, y salió Logan. Se dirigió hasta las cuatro, y les pregunto tímidamente si se podía sentar con ellas.
- Claro muchacho, quédate tranquilo que no mordemos. –le dijo en broma Emma.
El chico solo le dedico una sonrisa, y se sentó enfrente de ellas.
- Y Logan, que hacen allí dentro?. –le pregunto Alex a su hermano.
- Lo mismo de siempre. Mamá y Ma están en el despacho, ahora si viendo de verdad unos documentos, y Charlotte esta practicando francés.
- Era de esperarse… -le contesto Alex.
- Y que se siente ser el único hombrecito de la familia? –le pregunto Emma.
- Nada de otro mundo, aparte están Henry y Daniel. Así que no lo soy del todo.
- Si querido, pero eres el más pequeño de la familia, ya que con Henry te llevas muchos años de diferencia. –le dijo Regina.
- Si, pero eso no es un problema, desde pequeño he tenido una buena relación con Henry, y bueno esta Daniel, a pesar de que es mi tío, no nos tratamos de esa manera porque tenemos edades similares, y eso fue algo bueno, así que pasaba todo mi tiempo con él.
- Que bueno. –le dijo Regina.
- Si lo es. –le dijo el muchacho.
Por tercera vez consecutiva se abría la puerta, y revelaba a la última pequeña Mills – Swan, la que faltaba. Se acercó con pasos decididos hasta en donde estaban sus hermanos, Emma y Regina.
- Hola. –le dijo.
Saludo al que solo Emma y Regina contestaron. Sus hermanos solo la miraron, y esperaron la próxima acción de su hermana mayor.
- Que están haciendo? –les pregunto.
- Estamos aquí charlando con ellas. –le respondió Alex.
- Que bueno. Cómo están? –les pregunto a ambas mujeres.
- Bien cariño, gracias por preguntar. –le contesto Regina.
- Si, estamos bien, gracias por preguntar. –le dijo Emma.
Así siguieron charlando hasta que fue atardeciendo. Mientras que dos pares de ojos miraban la escena.
- Crees que se den cuenta rápido de sus sentimientos nena? –le dijo EF a su esposa, a quién tenía abrazada.
- Si, ya verás que todo para ellas se va a arreglar y mejorar, como sucedió para nosotras. –le contesto RF, mientras le acariciaba la mano a su esposa.
- Eso espero…
