Muchas gracias por los comentarios Paola, Nomit y Melissa, uds son incondicionales :) Espero que anden bien y que les guste este nuevo capítulo, tarde bastante pero se me hizo imposible actualizarlo rápido por las cosas de la escuela. Bueno, que lo disfruten, besos. :D
A la hora de la cena, EF fue a llamar a sus cuatro hijos, a Emma y Regina. Todos se alistaron para cenar, y se dirigieron al comedor.
Ambas se sentían un poco incomodas, ya que no era su casa, bueno, si de Regina, pero no la de su tiempo. Nadie reparo en ellas, y se sentaron en los que parecían ser sus respectivos lugares.
La Regina del Futuro en la cabeza de la mesa, a su derecha su esposa, y a su izquierda Charlotte quién tenía a su lado a Logan. Al lado de su rubia madre, se encontraba Alex y al lado de esta Joey.
Regina se sentó al lado de la pequeña y a su lado izquierdo, se sentó Emma, quién quedaba enfrente con la versión adulta de la morena, y tenía al lado a Logan.
Como acontecimiento especial que era la visita de ambas, RF había hecho su famosa lasaña. Regina se sentía algo extraña ante aquello, ya que ella siempre era quién cocinaba, bueno, en un cierto punto ella había cocinado, pero su otra versión. Pensar eso le generaba dolor de cabeza.
Al principio la cena fue silenciosa, hasta que Charlotte hablo:
- Ah me olvide decirle que Daniel llamó, y dijo que la nona nos espera el viernes en su casa, tiene una sorpresa para todos.
- Espero que no nos diga que está embarazada de nuevo, porque creó que ya en vez de su hijo y mi hermano, sería nuestro nieto. –dijo irónicamente EF.
Su esposa soltó una pequeña carcajada, y le tomo la mano.
- Querida, sabes que eso no pasara, tu madre ya está grande.
- Uno nunca sabe, y como que esta grande? Ella tiene mi edad!
- En este mundo, pero realmente no.
- Cierto, tu sabes bien de eso ya que no se llevan muchos años. –le dijo sonriendo EF a su esposa. Y disimulando en una tos un "abuela" que fue audible para todos en la mesa.
- Si querida, gracias a Henry. –le contesto en broma a su esposa. –Mañana la llamaré y le confirmaré que obviamente iremos.
La cena fue amena, con buenas conversaciones, de cómo le había ido a los chicos en la escuela, ambas mujeres mayores charlaron un poco sobre su día de trabajo y les hicieron algunas preguntas superficiales a Regina y Emma.
La escena daba para foto de Navidad. Pero no lo era para dos personas. Emma pensaba en la visita que seguramente harían a sus padres el viernes, solo faltaba un día, esperaba que el jueves que estaba por comenzar en unas horas, pasara lento. No sabía cómo reaccionar ante aquello, ir a su casa y hacer que? Pensaba como habría sido el día en que le tuvo que comunicar a ellos que estaba saliendo con Regina, su gran enemiga. Debió dolerles, pero por lo visto se llevaban bien, por el comentario de la morena, a parte no podrían reprocharle nada, su vida había sido demasiado jodida como para arruinarle el que parecía ser su "final feliz". Broma de cuento, pensó, que ironía de la vida, de su vida. Y estaba el tema de su hermano, si bien Charlotte había dicho que tenían una buena relación, eso no mitigaba el dolor que sentía por su remplazo, pensaba en lo transcurrido en Neverland, en como la relación con sus padres parecía ir creciendo y afianzándose. Y ahora todo eso quedaba a un costado, como ella en la vida de sus padres, no lo culpaba al muchacho, porque obviamente él no tenía nada que ver en todo esto, sino eran sus padres quienes habían tomado siempre las decisiones, y otra vez sin pensar en ella.
Mientras Emma pensaba todo esto, Regina veía la imagen del momento, ambas versiones del futuro, felices con sus hijos. Ella siendo feliz, con quién alguien que no era Daniel, si sabía que tenía que aceptar que, desde el momento en que su madre aplastó su corazón ante sus ojos, nunca pensé que iba a tener alguien más que amar, y ese pensamiento se acrecentó cuando tuvo que contraer matrimonio con el Rey. Nunca espero tener a alguien que la amara románticamente sin condición ni tratara de cambiarla, que la aceptara con la oscuridad de su corazón y alma, y ahí estaba, sentada viendo como sus propio pensamientos del pasado eran destruidos por sí misma, al parecer encontrando amor en aquella rubia insufrible, la madre biológica de Henry, la hija de su enemiga, la salvadora, su perdición. A la que cada vez menos iba detestando, hasta podía decir que le estaba empezando a caer bien, por Henry.
Ambas estaban sumergidas en sus pensamientos que no se dieron cuenta que seis pares de ojos las estaban observando, al haberles preguntado un par de veces si querían postre, y ninguna haber contestado. Hasta que EF, golpeo con el tenedor su copa, y ambas salieron del sumergimiento de pensamientos en el que estaban, y les contestaron que sí avergonzadas.
RF con la ayuda de Charlotte, les sirvieron una porción de torta helada a cada uno. Todos comieron disgustando la delicia que era ese postre, y ambas Emma, Logan y Joey repitieron otra porción. Sin duda sus dos hijos pequeños, junto con Henry, habían sacado el estómago comilón de Emma, quién lo había heredado obviamente de su padre.
Al finalizar la cena, entre Charlotte y Alex, habían retirado todo del comedor, lavado los platos y ubicaron todo ordenadamente en la cocina. Mientras todos los demás estaban aún sentados en el comedor haciendo sobremesa charlando.
Y llegó la hora de irse a dormir, todos se despidieron de sus madres y saludaron a Emma y Regina. La pequeña Joey se colgó de ambas para darles un beso y desearles unas buenas noches, a Regina ese gesto le alegro el corazón y el de Emma se alegró por ver a Regina feliz.
Ambas siguieron a sus versiones mayores, en espera para que les dijeran en donde dormirían cada una. EF se notaba un poco intranquila, nerviosa, y cuando llegaron a planta alta y estaban en la puerta de la habitación que le había pertenecido a Henry, le dirigió una mirada extraña a su esposa, que al parecer esta supo descifrar, y les dijo en su mejor tono:
- Miren, hay un problema, como hemos tenido que amoldar la casa para los cinco chicos en un momento, tuvimos que quitar las habitaciones de huéspedes que había de sobra, porque obviamente nadie nos visitaba, así que actualmente solo queda una, esta. –dijo señalando la habitación. –que usa Mackenzie o Daniel cuando se quedan a dormir. Así que lamento decirles que tendrán que compartir la habitación.
Ambas la miraban con una leve expresión de sorpresa y algo sonrojadas. Hasta que Emma se decidió a hablar.
- Para no incomodar a nadie, puedo usar, si ustedes me lo permiten, el sillón de la sala o el del despacho. Por mi estaría bien, ya que peor que las camas de los orfanatos, no hay nada.
EF sabía obviamente porque Emma pedía aquello, era obvio que temía estar con Regina, no por el hecho de que esta le hiciera algo, porque pese a todo, siempre había confiado en ella, sino por el hecho de encontrarse encerrada con ella y sus sentimientos. Y eso le provoco una leve sonrisa en su rostro, todo estaba comenzando a marchar bien.
- Yo no tengo problema de compartir la habitación con ud, Señorita Swan, al parecer la cama es doble, así que es lo demasiado grande y cabremos las dos. –le dijo Regina sin mirarla.
A lo que Emma asintió como respuesta. EF y RF solo las observaban, esperando que terminaran de hablar.
- Bueno, entonces iré a buscarle algo para dormir. –les dijo RF y se dirigió a su habitación.
-Ya que se están por acomodar, les deseo unas buenas noches, debo irme a dormir porque mañana esos papeles no se entregaran solos. –les dijo Ef. Saludo al que ambas le respondieron y vieron como la rubia entraba a la habitación que unos segundos antes entraba su esposa.
- De verdad Regina no te molesta que compartamos la habitación y cama?, porque bueno puedo ir al sillón o en todo caso, improvisarme una cama en el suelo. –le dijo Emma a la morena tímidamente.
- De verdad, está bien Emma, no me molesta. No hay necesidad para que estés incomoda, si como te dije las dos cabremos y estaremos cómodas, ya que la cama es grande. –le contesto Regina.
- Esta bien, gracias.
- De nada.
- No crees que sería mejor esperar a la otra Regina en la habitación.
- Esta bien.
Y ambas entraron, y se pusieron a mirar con más detenimiento la habitación. En donde estaban antes los dibujos de Henry, ahora había pegadas muchas fotos. En algunas estaban ellos tres con Henry, no parecía ser algo muy lejano de su tiempo. Otra de Henry con Grace. Henry sosteniendo a una bebé Charlotte, y así con cada uno de sus otros tres hermanos. Otra en donde aún los chicos eran pequeños y estaban con sus abuelos, y otra con ellas. Henry y Grace ya crecido abrazados celebrando lo que parecía ser su boda. Henry abrazando a una embarazada Grace y otras de cada una de los chicos, ellas y los abuelos Charming sosteniendo a una pequeña Mackenzie. Y una al final que parecía ser reciente de toda la familia.
Ambas miraban con cierta alegría aquel mural de fotos, porque en cada una, no faltaba una sonrisa ni había un dejo de tristeza en ningún rostro, menos en el de ellas.
RF entró y ambas se alejaron de ahí como si fueran sorprendidas haciendo algo malo.
- Aquí les traigo unos pijamas y para su higiene. –les dijo entregándoles a cada una, un par de prendas dobladas junto con un par cepillos de dientes. –Regina ya sé que prefiere para dormir, pero espero que para ti sea de tu agrado la ropa que te he traído Emma, mi esposa ya se durmió así que no le pude consultar que sería mejor traerte, pero como sé que son sus favoritos te los he traído. –le dijo mientras Emma observaba que le había traigo a la morena, un camisón de seda azul, y lo que era para sí una remera blanca, y un bóxer negro.
- Si gracias, está bien. –le contesto.
- Espero que descansen y tengan unas buenas noches, si necesitan algo, ya saben en dónde encontrarme.
Ambas le desearon las buenas noches y les dieron las gracias. Por oferta de Emma, Regina se preparó primero para dormir en el baño, y después fue el turno de Emma.
Regina esperaba a la rubia algo nerviosa, para delimitar el lugar en que cada una iba a dormir. Emma entro lentamente y aunque no se notara también nerviosa.
- De qué lado prefiere dormir Emma? –le pregunto Regina.
- No lo sé, de cualquiera de los dos lados está bien para mí, elige tú.
- Esta bien, gracias. –le dijo Regina acomodándose en el lado derecho de la cama.
- De nada. –le contestó Emma tomando lugar en el lado izquierdo.
Ambas se habían acostado en el extremo de cada punta, para ni siquiera tocarse. Se desearon las buenas noches, y se dieron la vuelta para sus lados. Ninguna podía dormir, estar así les generaba una sensación rara, no de incomodidad, todo lo contrario, sino era algo más extraño.
Cayeron rendidas por el sueño, pensando en la mujer, que tenían al lado. En las primeras horas de la madrugada, ya no había dos mujeres estando lo más posible distanciadas una de la otra, sino que las dos una contra abrazadas, como formando a una sola persona.
Ambas se percataron de esa nueva posición, de que Emma la rodeaba a Regina con sus brazos, y los descansando su mano sobre la cadera de esta, y Regina estando acurrucada en el pecho de la rubia, teniendo una mano sobre el corazón de esta, algo que la hacía sentir segura, para saber que esta estaba allí a su lado. A las dos se le formo una sonrisa en su rostro y ahora si se durmieron plácidamente en un sueño como nunca habían tenido sin darle importancia a la situación y vivir el momento.
