Hola! Aquí les dejo otro capítulo, en este se puede observar varias cosas, tanto a Regina y Emma pasando por un par de momentos tensos, como seguir viendo el lado familiar y diario vivir de la familia que en su futuro han formado y el posible inicio de algo por ahora misterioso? Bueno espero que les guste y muchas gracias por los comentarios, que estén bien, un beso :)

Emma se despertó al sentir los rayos tenues de luz sobre su rostro. Trato de moverse pero no pudo, entonces miro a su lado para ver lo que se lo impedía, más bien quién se lo impedía.

Y vio a la persona más hermosa que podía haber en la tierra, si, era Regina sumida en un profundo sueño. La luz que entraba por la ventana le permitía admirar toda la belleza de la morena. Su cabello negro ahora crecido que fluía por la almohada. Sus carnosos labios rojos, y esa sexy cicatriz sobre su boca.

Tenía miedo de su reacción al despertar, ella sabía de sobra como era con las muestra de debilidad y cariño. No quería que todo lo bueno que había compartido en este último tiempo se echará a perder. Pensaba en el momento en que Henry estaba desplomado en el piso cuando Pan tenía su corazón, en las palabras que Regina le dijo, sobre que ella si tenía a sus padres y a Neal, y hasta a Hook detrás suyo, pero ella solo tenía a Henry.

Si bien ellas en algunos momentos habían peleado por él, ella ya no podía hacerlo más, no sabiendo que le quitaría la felicidad a alguien más, aun habiendo sufrido cuando creyó que él podía elegirla a Regina y hacerla a un lado a ella.

Regina había cometidos grandes cosas en su pasado, pero lo que era a su presente y pasado cercano no era así, estaba cambiando por y para su hijo. Podía haber sido una mala mujer en alguna ocasión, pero hasta qué punto?

Comprendía que no eran buenas decisiones y acciones la que estaba había tomado, pero su madre, Snow como hubiera reaccionado si lo hubieran matado a David, el amor de su vida? Bueno, sí, sabía que hubiera tratado de hacer lo correcto, pero la vida de Regina no había sido nada fácil por lo que podía verse y seguir adivinando un poco.

Tenía que levantarse antes que ella y no hacerla pasar por un mal momento y mucho menos que después estuviera todo el día de mal humor, esta gente no tenía porque pagar sus consecuencias.

Así que se levantó lo más lento posible para no despertarla y busco su ropa. Aun habiendo intentado no despertarla, Regina sentía como era observada por la rubia desde el primer momento, ya que con el leve movimiento que esta había hecho, sabía que estaba despierta.

Sintió una leve opresión en el pecho en el momento en que sintió que la puerta se cerraba tras la figura esbelta de Emma. Y se sintió vacía, como con un agujero en el pecho, y sin darse cuenta una lagrima rodo por su mejilla, se la seco bruscamente. Se levantó y comenzó a arreglarse para ir a desayunar.

Siempre ella había actuado como una reina, porque ella había nacido para serlo, pero al bajar esa escalera solo mostraba un poco de debilidad, en sus ojos solo se reflejaba tristeza y desilusión.

En el comedor, ya estaban sentadas las dos Emma y Charlotte, y su otro yo salía de la cocina trayendo una tetera de lo que parecía ser chocolate caliente.

Las dos mujeres más grandes y su hija mayor, la saludaron alegremente preguntándole como había dormido, mientras que Emma solamente la saludo casi en un susurro sin siquiera mirarla.

Contuvo lo más que tuvo su pequeño indicio de rencor contra la rubia, que se creía? Acaso se creía con el derecho de poder jugar con ella como si fuera un juguete, solo por ser la Salvadora e hija de los dos estúpidos tortolitos, con su "siempre te encontrare".

Tenía suerte de que ella había cambiado, porque si no se hubiera vengado de ella. Rubia tonta, cosa que hacía bastante bien aparte de jugar con ella, era quitarle el amor de sus hijos, como estaba haciendo en ese momento al hablar animadamente con Charlotte. No había suficiente ya con Henry? Pero no, si ella creía que iba a llevarla al principio, y que su hijo la odiara no lo lograría, esta vez ella no lo defraudaría.

Se sentó al lado de la chica, que además tenía para su desagrado a Emma enfrente. La Emma mayor leía el periódico mientras tomaba su chocolate caliente, y ella aprovecho ese silencio por parte de la rubia para hablar con la chica.

- Dime Charlotte que cosas te gusta hacer?. O no sé, algo que te han inculcado tus madres?

- Muchas cosas, en mi escuela estoy en el equipo de hockey, natación, tennis y teatro. También me gusta cocinar ya que he visto a mi mamá desde pequeña hacerlo.

- Oh entonces eres una chica muy aplicada.

- Gracias, aún estoy intentando serlo.

Emma no podía creer que esa chica hiciera tantas cosas, era obvio que era hija de Regina. No sabía porque pero sentía que la morena quería hacerla quedar mal, acaso no estaban teniendo una buena relación? Así que si era lo que ella sospechaba le seguiría el juego, para que ella quedara mal aunque sea por un simple momento, le preguntaría cuales eran sus hobbies, todo chico los tenía, sus hijos no eran ni serían la excepción.

- Y dime Charlotte, cuáles son tus hobbies?

- Oh también son varios, leer, tomar clases de francés, ballet y piano y por supuesto perfeccionarme con el dominio de mi magia.

Su estúpido plan había fracasado, si…, eran solo hijos de Regina, lo sabía, ellos no tenía nada que se relacionara con ella más que su apellido. Ella en sus años de adolescente apenas se aparecía de vez en cuando en las ocasiones que quería a clases, y todos estos chicos tenían millones de cosas que hacer, propio obviamente de su morena madre.

No quiso hablar más, ya no se sentía de humor. Así que solo tomo el chocolate que la Regina mayor había preparado, como podía ser que fueran la misma persona, pero a la vez tan diferentes. Ojala pudiera llevarse a la otra Regina y dejar a su Regina allí para tener algo de paz, espera, acaso ella había dicho su Regina? Estar en esa situación ya la estaba volviendo tan loca como Jefferson.

Transcurridos unos minutos, bajaron los otros tres niños, quienes saludaron a su rubia madre y a ellas. Y se sentaron a desayunar.

- Ma en donde esta mamá? Ya se ha ido a trabajar?-pregunto la pequeña Joey mientras tomaba una buena porción de tarta de manzana que había servida.

- No cariño, aún está en casa, creo que está en la cocina preparando más chocolate.

- Ah está bien, solo preguntaba para saludarla.

- Eh oído que alguien preguntaba por mí. –dijo alegremente y con una sonrisa RF.

- Hola mamá. Es que pensé que no estabas. –le dijo Joey levantándose de su asiento y yendo a abrazarla fuertemente.

- Esta bien cariño. –le contesto dándole un beso en su frente. –y díganme como han dormido?

Los tres chicos respondieron que bien, mientras su madre se sentaba al lado de su ma.

- Mamá…- le dijo Joey a su RF para llamarle la atención ya que esta había comenzado a hablar con su rubia madre.

- Si cariño.

- Tengo algo que decirte que no te va a gustar. –le dijo la pequeña en un tono cercano a un susurro bajando la cabeza, mirando al mantel que cubría la mesa.

- Dime que sucede. –dijo observando RF seria a su pequeña hija antes tales palabras.

- He olvidado decirte que es este domingo la exposición de los trabajos. –le dijo la niña sonrojándose.

- Que has dicho Josephine? –le dijo su madre morena con el tono cercano de la que una vez había sido la Reina Malvada.

La chica trago saliva, sabía que cuando su madre le decía Josephine era porque estaba realmente enojada con ella, y su mirada seria no señalaba que estaba errada.

- Si, veras que este domingo es al final la exposición sobre los ensayos que teníamos que escribir sobre nuestra familia. Me he acordado anoche porque he visto la nota que les mando la maestra en el cuaderno.

- Y como no me lo has dicho antes? Cuando tu abuela mando la nota?. –le dijo RF pareciendo que podía lanzar llamas por los ojos por el enojo que tenía.

Los demás solo desayunaban haciendo como si no estuvieran sentados allí. La Emma del futuro solo seguía tomando su chocolate y leyendo el diario, dejando que su esposa se encargara de aquello.

- Ella no ha mandado la nota, ha sido la maestra suplente. Y no te lo he dicho antes porque no encontré la nota y me olvide que se había cambiado la fecha por la feria anual de Storybrooke.

- Así que no es de ahora! Tu abuela ya ha vuelto de su descanso hace unas dos semanas Josephine! Creo que has tenido suficiente tiempo para decirme, pero no es que con esa cabecita tuya que siempre está en las nubes te has olvidado como siempre hasta el último minuto, que me ibas a decir en el momento que hubiéramos tenido que salir?. –RF retaba a la chica, que solo miraba a la mesa sin decir nada.

- Lo siento mamá, de verdad lo siento. –le decía la pequeña dedicándole una tierna mirada como la de un pequeño cachorrito.

- Esta bien, veremos que haremos, pero que sea la última vez que sucede algo así Josephine.

La pequeña sonrió ante las palabras de su madre, y la Regina mayor no se perdió de tal gesto.

- No pienses que te has librado de este problema jovencita, estas castigada una semana. –le decía a su pequeña hija mientras a esta se le esfumaba la sonrisa que era reemplazaba por un tierno puchero mientras cruzaba sus dos pequeños brazos. EF al ver tal gesto de su hija y como su esposa trataba de no bajar la guardia ante tal ternura, (quién diría que aquella mujer a su lado alguna vez hace mucho tiempo había sido la Reina Malvada), largo una pequeña risa.

- Y dinos a todos Emma que te ha causado tanta gracia?. –le decía la morena a su esposa.

La rubia solo atino a tomar otro sorbo de su chocolate con una sonrisa en el medio. Mientras su esposa esperaba su respuesta enmarcando las cejas, sus demás hijos las miraban a ambas alegre y expectante de la respuesta, en cuanto a Emma y Regina solo observaban la escena.

- Nada cariño, algo que he recordado. –le dijo EF dedicándole una enorme sonrisa a su amada esposa.

- Si algo que has recordado, seguro… -le contesto a su mujer con un tono irónico seguido de una mueca. Miro su reloj y dijo: - Pero miren la hora que es y uds todavía no se han alistado, vamos vayan todos a cambiarse.

Los cuatro chicos asintieron a la orden de su madre y subieron la escalera a sus habitaciones. La rubia mayor seguía aun en su sitio.

- Emma también iba para ti que te vayas a alistar, sino llegaran tarde a la escuela.

- Gina relájate no dejare que lleguen tarde.

- Eso espero, que no suceda lo que sucedió ayer.

- Si, pero ayer no fue toda mi culpa que llegaran tarde, te dije que no teníamos tiempo, pero tu insististe que lo hiciéramos... –al notar las palabras que había dicho y echarle un vista a su esposa que la miraba entre avergonzada y perpleja, y a las otras dos mujeres, quiso arreglarlo diciendo: -era mucho papeleo para ordenar en ese poco tiempo.

Pero las dos mujeres jóvenes estaban en sus propios pensamientos, sin darse cuenta de lo que sucedía alrededor suyo. La Regina mayor amago con que iba a la cocina, pero fue detenida por su esposa.

- Gina cariño, podríamos hablar un momento en tu despacho.

- Em tengo que embazarle el almuerzo a los chicos, no podrías esperare un momento?

- Lo sé, pero es algo urgente. –le contesto la rubia haciéndole entender con la mirada a su esposa que quería hablar sin las dos mujeres presente.

- Esta bien cariño, hablemos.

Regina y Emma quedaron solas en el comedor. Ambas con profundos pensamientos. La morena estaba enojada con Emma por dejarla sola a la mañana, no es que ella quisiera que la rubia la despertara entre sus brazos dándole un beso de buenos días, pero por lo menos que actuara maduramente ante su desagrado de estar cerca de ella por lo menos en honor de todo lo que habían pasado.

Emma no sabía porque la morena actuaban de esa manera tan fría, ella se sentía tan bien estrechándola en sus brazos, pensaba que todo iba a estar bien entre ellas después de todo lo que habían pasado juntas, no esperaba nada, solo que todo estuviera bien.

La rubia se armó de valor como era todo lo que caracterizaba a los Charming, y prosiguió a hacer su mayor hazaña en ese momento.

- Como has dormido?. –le dijo tomando unos sorbos de su segundo chocolate caliente.

- Bien señorita Swan, aunque he tenido días con mejores compañías. –le espeto la morena en un tono frío.

- Y eso que quiere decir Regina? Que problemas tienes conmigo?

- No quiere decir nada, que problemas tendría que tener con ud Señorita Swan? Solo he dicho que he tendido mejores compañías las cuales no les disgustaba que yo estuviera cerca suyo. –le contesto haciendo una mueca.

- No lo sé, pero desde esta mañana que estas así, y algo tiene que estarte pasando porque de pronto ya no soy Emma sino he vuelto a ser la Señorita Swan. Y con eso último que has dicho me los has confirmado, todo esto tiene que ver porque esta mañana te he dejado sola en la cama?

La cara de la morena se desencajó al escuchar las palabras que salían de los labios de la rubia. Ese gestó no se lo perdió Emma, e internamente se alegró un poco sin saber la razón.

- Tú crees que yo estoy así porque tú te has levantado y me has dejado sola durmiendo? Si claro… como si yo no pudiera vivir sin ti y te necesitara a mi lado-le dijo Regina en el mejor tono que pudo reunir que sea frío, pero por dentro era todo lo contrario.

Mientras se daba esa conversación en el comedor, en el despacho sus versiones mayores tenían una conversación algo contraria en todos los aspectos.

En el minuto en que se cerró la puerta del despacho detrás de sí, RF elimino la distancia que la separaba de su esposa, y la beso dulce, lenta, pero a la vez apasionadamente.

La rubia se dejó llevar por el beso, y cuando este terminó, se hizo hacia atrás. La morena quedo algo asombrada por la reacción de su esposa, antes que dijera algo la rubia se adelantó hacia ella y le acarició tiernamente la mejilla.

- Créeme que yo quisiera seguir haciendo esto, pero por esta vez lo tenemos que dejar porque no te he pedido que vengamos aquí para esto. Tenemos que hablar sobre ellas, cuando nos fuimos a dormir, bueno después de un rato me levante a tomar un vaso de agua, y se me dio por ir a ver como estaban por si necesitaban algo, y las encontré alegremente abrazadas. Pero esta mañana he visto a mí querida yo saliendo como una ladrona de la habitación. Y se notaba algo extraña, un rato después bajo Regina y se notaba triste, realmente triste, no sé qué ha sucedido entre ellas, pero al parecer no es nada bueno, tenemos que estar alerta para ayudarlas, ve si tú puedes hablar con Regina, que yo tratare de hablar con Emma.

- Esta bien cariño, veré en que momento puedo hablar con ella. Ahora vamos que esos almuerzos no se empacaran solos.

En eso en el comedor se seguía desarrollando la conversación entre Regina y Emma.

- Mira Regina, yo lamento si te he hecho sentir mal sea por lo que sea, yo solo quiero estar bien contigo, sin más peleas, ni declaraciones de odio a muerte, solo que seamos dos personas cercanas, ni siquiera te propongo que seamos amigas como te he dicho en Neverland, solo que nos llevemos bien por Henry y por nosotras mismas, que dices?

- Esta bien, es un trato razonable y lo acepto, sabemos que Henry estará de acuerdo y será algo bueno para él.

- Mira Regina no es solo por él, a pesar de todo lo que hemos yo si me…

Y antes de que Emma pudiera terminar la frase vinieron al comedor sus versiones mayores y todo se terminó ahí. Y ambas desearon que sus otros yo nunca hubieran aparecido, Emma porque quería decirle a la morena que estaba ahí para ella y que de alguna forma le importaba su bienestar, y Regina porque quería terminar de escuchar que le iba a decir la rubia y si ella no estaba sacando conclusiones erróneas de lo que podía llegar a ser.

- Chicos vamos que llegaran tarde. –dijo RF en el primer escalón de la escalera y se fue a la cocina. Dejando a su esposa con ambas mujeres.

- Verán nosotras tenemos que ir a trabajar porque tenemos mucho papeleo con todos los presupuestos que tenemos que presentar, pero Regina se tomara el almuerzo para poder estar con ustedes, saben que si necesitan algo pueden llamarnos.

- Esta bien, muchas gracias. –le dijo Regina.

Emma solo asintió a lo que decía su yo mayor. En eso bajo Charlotte ya con su mochila.

- Ma, me he olvidado decirte que Henry ayer llamó para recordarnos que tenemos que traer con nosotros a Kenzie, porque él tiene que acompañar a Grace a hacerse la ecografía para saber el sexo del bebé.

- Oh gracias Char, si no me decías me iba a olvidar. –le dijo EF a su hija mayor mientras le acariciaba el brazo como en agradecimiento.

- De que te ibas a olvidar? –le pregunto RF viniendo con tres paquetes de almuerzos y una lonchera de una estrella en la mano.

- De traer a nuestra pequeña nieta a casa, Henry y Grace me matarían si no lo hiciera.

- Tú crees? Aunque seguro ella te lo haría recordar, sabe que su abuela Emma es algo despistada.

- Si me lo ha dicho varias veces. –dijo sonriendo

- De nuevo van a llegar tarde Em, ya son las 7 y 10. Ya tendrían que estar todos listos. –le dijo la morena mayor a su esposa.

- Chicos! No hagan exasperar a su madre, bajen ya, que no quiero tener problemas después con el director. –grito ahora EF a sus otros hijos que aún no habían bajado.

- Yo ya estoy listo ma. –le dijo Logan mientras bajaba la escalera.

- Y yo. –dijo la pequeña Joey bajando rápidamente detrás de su hermano.

- Ok, ya están casi todos listos. Solo falta ahora Alex. –dijo EF.

Pasaron unos segundos y unos minutos y la chica no bajaba.

- Maldita sea, ya son las 7 y 20, solo tenemos 10 minutos para llegar a las dos escuelas. Y esta chica que no está lista. –dijo EF ya algo enojada.

- Emma, el vocabulario!

- Esta bien, lo siento, es que te prometí que no dejaría que llegaran tarde hoy y eso parece que no va a pasar.

- Esta bien cariño, no es tu culpa. Alexandra, por favor apúrate que ya todos de nuevo están llegando tarde, y recuerda lo que te dijo el director sobre llegar tarde.

La falta de responsabilidad de la chica ya estaba desesperando a todos. Solo Emma y Regina parecían más ajenas a todo aquello, pensando ambas que con Henry nada de eso pasaba. Cuando vivía con Regina él seguía un horario clave impuesto por su madre que nunca se salía de control, y en el último tiempo, por sí mismo se dedicaba a seguir su horario, ya que estaba acostumbrado, cosa que a Emma le alegraba y agradecía la enseñanza que Regina le había inculcado al chico.

- Aquí estoy, lo siento, no encontraba mi libro de biología. –dijo Alex mientras bajaba lentamente la escalera.

- Y cuantas veces te he dicho que hagas tus deberes y que prepares tus libros el día anterior?. –le dijo RF a su hija mediana.

- Muchas, pero de verdad lo siento mamá. –dijo la chica tranquila.

Ambas mujeres adultas no dijeron nada ni siguieron reprochándole la tardanza a la chica porque no lucía como siempre.

- Esta bien, vamos tomen sus almuerzos y vayámonos. –le dijo EF a sus hijos.

Los cuatro solo asintieron y fueron tomando la bolsa con su propio y especial almuerzo que le daba su madre, exceptuando la pequeña Joey que aún llevaba la pequeña lonchera que su abuela le había regalado cuando empezó a ir a la escuela.

Todos le dieron un beso a su madre. Solo la pequeña de la familia corrió a darles un beso a Regina y Emma, aún los demás se desenvolvían tímida y torpemente con ellas, por lo que solo las saludaban. La rubia mayor imito a sus hijos y las saludo y deseo un buen día a las tres mujeres, pero antes de que pasara por la puerta su esposa le dijo:

- Emma, cariño, creo que te olvidas de algo. –le dijo algo seria RF.

Por lo que la rubia atinó a tocarse la cabeza, mirar su vestimenta, tocar su bolsillo del pantalón y luego su cinto.

- No me olvido de nada Gina, llevo todas las cosas de abrigo, las llaves del auto y de la casa, la placa y el arma. Y no he olvidado que tengo que traer a Kenzie.

- No me refería a eso.

- Entonces?. –le dijo confundida.

- Te has olvidado de algo más importante, darme un beso. –le dijo ahora sonriente RF.

- Oh claro, por el apuro se me ha olvidado lo más importante. –le contestó acercándose a su esposa. –Lo siento. –le dijo en el medio del beso.

- Estas perdonada sheriff. –le dijo dándole otro pequeño beso Rf. –Que tengas un buen día.

- Me alegro Alcaldesa. Tú también. –le contesto dedicándole una gran y hermosa sonrisa, y saliendo de la casa.

Ante tal acto las otras dos mujeres solo desviaron las miradas avergonzadas.

Ya en camino a las escuelas, la Emma mayor iba acompañada por Charlotte en el asiento de acompañante y los otros tres chicos atrás. Alex estaba ausente sin escuchar lo que su madre le decía, solo escribía algo en su teléfono.

- Me has escuchado Alex no?. –le decía EF mirándola por el retrovisor.

- Que? Ah sí claro. –sin siquiera saber a lo que estaba aceptando.

Bajo la mirada de nuevo a su teléfono y terminó de escribir las últimas palabras del mensaje que decía:

HUBO CAMBIO DE PLANES, COMO SABES ELLAS DOS YA ESTAN AQUÍ, ASÍ QUE LO DEMÁS LLEGARA EN UN PAR DE SEMANAS, ESTA ALERTA. AVISAME SI HAY ALGO NUEVO.

Apretando enviar, y viendo que el mensaje había salido, guardando su teléfono en su bolsillo de la mochila y luego mirando por la ventana sin antes suspirar.